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Cáncer de la pelvis renal y de los uréteres

Por

Thenappan Chandrasekar

, MD, Thomas Jefferson University

Última revisión completa feb. 2022
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El cáncer puede desarrollarse en las células que revisten la zona central de recogida de orina del riñón (la pelvis renal; generalmente un tipo denominado carcinoma urotelial de la pelvis renal) y en los delgados conductos que transportan la orina del riñón a la vejiga (uréteres).

  • Estos tumores malignos pueden causar la aparición de sangre en la orina o dolor de tipo cólico en el costado.

  • El diagnóstico se establece por tomografía computarizada.

  • El tratamiento es la extirpación del riñón y del uréter.

El cáncer de pelvis renal y el de uréter son mucho menos frecuentes que los del resto del riñón o de la vejiga. En Estados Unidos, probablemente se producen en menos de 6000 personas cada año.

Síntomas del Cáncer de la pelvis renal y de los uréteres

El primer síntoma suele ser la presencia de sangre en la orina. Las personas afectadas también pueden experimentar dolor y ardor durante la micción, y una necesidad de orinar imperiosa y frecuente. También puede aparecer dolor de tipo cólico en el flanco (el espacio entre las costillas y la cadera) o en el abdomen inferior si el flujo de orina se encuentra obstruido (por ejemplo, porque un coágulo de sangre obstruye el uréter).

Diagnostico de cáncer de la pelvis renal y de los uréteres

  • Tomografía computarizada o ecografía

  • Ureteroscopia

El cáncer suele detectarse mediante el empleo de tomografía computarizada Tomografía computarizada Existen diversas pruebas que pueden utilizarse para la evaluación de un posible trastorno renal o de las vías urinarias. (Véase también Introducción sobre las vías urinarias... obtenga más información (TC) o de una ecografía Ecografía Existen diversas pruebas que pueden utilizarse para la evaluación de un posible trastorno renal o de las vías urinarias. (Véase también Introducción sobre las vías urinarias... obtenga más información . La TC, y a menudo la ecografía, ayudan a los médicos a distinguir otros problemas renales y ureterales no cancerosos (benignos), como cálculos o coágulos de sangre. En un examen al microscopio de una muestra de orina pueden detectarse células cancerosas. Puede emplearse un tubo flexible de visualización (ureteroscopio) con una cámara en su extremo e introducido a través de la vejiga para visualizar tumores, extraer muestras de tejido para confirmar diagnósticos y, en algunos casos, incluso tratar los tumores malignos de pequeño tamaño. Esto último se suele hacer bajo anestesia general. Para determinar el tamaño del cáncer y hasta qué punto se ha diseminado, se realizan tomografías computarizadas del abdomen y la pelvis y una radiografía o una tomografía computarizada de tórax.

Pronóstico del cáncer de la pelvis renal y de los uréteres

Si el cáncer no se ha extendido y puede ser extirpado por completo quirúrgicamente, es posible la curación. Sin embargo, si el cáncer se ha extendido al interior de la pared de la pelvis renal, al uréter o a sitios distantes, la curación es improbable.

Tratamiento del cáncer de la pelvis renal y de los uréteres

  • Cirugía

Si el cáncer ya se ha extendido hasta la zona de la pelvis renal y del uréter, el tratamiento habitual consiste en la extirpación quirúrgica de la totalidad del riñón y del uréter (nefroureterectomía) junto con una pequeña parte de la vejiga. Después de la cirugía, a menudo se instila quimioterapia en la vejiga para ayudar a prevenir cualquier recidiva en la misma. Sin embargo, en algunas situaciones (por ejemplo, cuando los riñones no funcionan bien o cuando el paciente solo tiene un riñón) no suele extraerse el órgano, ya que eso haría que la persona dependiera de la diálisis.

Para tumores de grado o estadio elevados, la quimioterapia se usa a veces antes de la cirugía.

Algunos tipos de cáncer de la pelvis renal y del uréter (por ejemplo, algunos cánceres de bajo grado y de bajo riesgo) se tratan con láser para destruir las células cancerosas o con cirugía para extirpar únicamente el cáncer, preservando el riñón, las partes no cancerosas del uréter y la vejiga. Sin embargo, estos cánceres tienen un mayor riesgo de recidiva y diseminación. De vez en cuando, se instila en el uréter un fármaco, tal como la mitomicina C o el bacilo de Calmette-Guérin (BCG; una sustancia que estimula el sistema inmunitario del organismo), o se administra un medicamento de quimioterapia. No está clara la eficacia de los tratamientos con láser y las instilaciones de fármacos.

Es necesario realizar una cistoscopia (una técnica consistente en la inserción de un tubo de visualización para examinar el interior de la vejiga) de forma periódica después de la intervención quirúrgica, ya que las personas que han sufrido este tipo de cáncer corren el riesgo de desarrollar cáncer de vejiga.

NOTA: Esta es la versión para el público general. MÉDICOS: Hacer clic aquí para la versión para profesionales
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