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Efectos de los períodos de transición sobre los ancianos

Por

Daniel B. Kaplan

, PhD, LICSW, Adelphi University School of Social Work;


Barbara J. Berkman

, DSW, PhD, Columbia University School of Social Work

Última modificación del contenido may. 2019
Información: para pacientes

La vejez suele ser un período lleno de transiciones (p. ej., retiro, mudanza) y de adaptaciones a pérdidas.

El retiro (jubilación) suele ser el principal elemento de transición enfrentado por el anciano. Sus efectos sobre la salud mental y física difieren de una persona a otra y dependen de la actitud del paciente y la razón por la cual deja de trabajar. Alrededor de una tercera parte de estos individuos experimenta dificultades para aceptar ciertos aspectos del retiro, como la disminución de los ingresos y la alteración de la función social y los beneficios adquiridos. Algunas personas deciden retirarse, ya que desde hace tiempo deseaban dejar de trabajar, mientras que otros son obligados a hacerlo (p. ej., debido a problemas de salud o a la pérdida del trabajo). La preparación apropiada para el retiro y el asesoramiento de estos individuos y sus familias cuando experimentan dificultades pueden ser útiles.

Los adultos mayores pueden tener que mudarse varias veces en esta etapa, por ejemplo a una vivienda para mayores con servicios deseados, a una vivienda más pequeña para reducir el costo de mantenimiento, al hogar de hermanos o hijos adultos o a una residencia para ancianos. El estado físico y mental, y una preparación sensible y adecuada, predicen la posibilidad del paciente de adaptarse a la mudanza. Las personas que viven solas, tienen aislamiento social, y depresión, suelen responder mal ante una mudanza. Los hombres toleran esta situación menos que las mujeres.

Cuanto menor es el control que tienen sobre la mudanza y cuanto menos predecible es su nuevo entorno, mayor tensión produce la mudanza. Las personas deben adaptarse al nuevo ambiente por adelantado. En los individuos con compromiso cognitivo, el alejamiento del entorno familiar puede exacerbar la dependencia funcional y los trastornos conductuales. Debido a complicaciones financieras, sociales y de otra índole, algunos adultos mayores sienten que deben permanecer en las casas o barrios problemáticos a pesar de su deseo de trasladarse. Los trabajadores sociales pueden ayudar a esas personas a evaluar sus opciones para la reubicación o modificación del hogar.

El duelo afecta numerosos aspectos de la vida de una persona anciana. Por ejemplo, las interacciones sociales y las compañías pueden disminuir y el nivel social puede modificarse. La muerte de un esposo o esposa afecta a las mujeres y a los hombres en forma diferente. Durante los 2 años siguientes a la muerte de una esposa, la tasa de mortalidad masculina tiende a aumentar, en especial si la muerte fue inesperada. En las mujeres que pierden a su esposo, los datos son menos contundentes, pero en general no indican un aumento de la tasa de mortalidad.

Algunos trastornos del sueño y de ansiedad son normales durante el duelo y este efecto suele resolverse varios meses más tarde sin tratamiento farmacológico. En cambio, el duelo patológico prolongado se caracteriza por los siguientes elementos:

  • Síntomas típicos de un episodio depresivo mayor que dura > 2 meses

  • Sentimientos de culpa acerca de hechos no relacionados directamente con la pérdida

  • Pensamientos de muerte no relacionados con la supervivencia

  • Preocupacion mórbida con sentimiento de inutilidad

  • Alucinaciones que van más allá de escuchar y ver al ser que falleció

Los cuidadores y los profesionales sanitarios deben buscar estos síntomas y tener en cuenta que los pacientes que transitan un duelo presentan un riesgo elevado de suicidio y de compromiso del estado de salud. Los adultos mayores constituyen el 13% de la población, pero representan el 20% de todos los suicidios, y la tasa de suicidios entre los hombres mayores es 5,25 veces mayor que entre las mujeres mayores. Los adultos mayores a menudo no dan advertencias sobre el suicidio y rara vez buscan tratamiento de salud mental. Es menos probable que los médicos ofrezcan tratamiento para la depresión a pacientes mayores que a pacientes más jóvenes. Aunque los adultos mayores intentan suicidarse con menor frecuencia que los de otros grupos de edad, tienen una tasa de finalización mucho más alta debido a la alta probabilidad de usar armas de fuego en el intento (71,3% de suicidios completados entre adultos mayores), así como a más problemas de salud y fragilidad, a que evitan intervenciones y tienen menor probabilidad de vivir con otras personas que puedan detectar y responder a intentos de suicidio. Por lo tanto, el riesgo de suicidio entre adultos mayores con ideación suicida es muy alto.

La detección oportuna de depresión e ideación suicida es esencial. Los servicios de asesoramiento y apoyo (p. ej., grupos de apoyo para viudos) pueden facilitar las transiciones difíciles. El uso de ansiolíticos a corto plazo puede ayudar a los pacientes con ansiedad excesiva y las terapias con antidepresivos pueden reducir la intensidad de los síntomas depresivos. No obstante, debe evitarse su utilización prolongada o excesiva, porque puede interferir sobre el proceso de duelo y adaptación. El duelo patológico prolongado suele requerir evaluación y tratamiento psiquiátrico.

Información: para pacientes
NOTA: Esta es la versión para profesionales. PÚBLICO GENERAL: Hacer clic aquí para obtener la versión para público general.

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