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Centro de enfermería especializada

Hogares de ancianos

Por

Debra Bakerjian

, PhD, APRN, Betty Irene Moore School of Nursing, UC Davis

Última modificación del contenido feb. 2018
Información: para pacientes
Recursos de temas

Los centros de enfermería especializada (CEE, también conocidos como instituciones de atención crónica) están autorizados y certificados por cada estado de acuerdo con el criterio federal de Medicare. SNF suelen proporcionar una amplia gama de servicios relacionados con la salud de las personas 65 años (y de personas jóvenes discapacitados—ver Hogares de ancianos: resumen). Los servicios incluyen

  • Atención de enfermería especializada (es decir, la atención que es ordenada por un médico y puede realizar solamente un enfermero registrado)

  • Rehabilitación (p. ej., fisioterapia, terapia ocupacional y del habla)

  • Asistencia personal (comidas, asistencia con las actividades para el cuidado personal)

  • Servicios sociales médicos

  • Servicios farmacéuticos

  • Servicios dietéticos adecuados a las necesidades de cada persona

Los centros de enfermería especializada pueden diferir en los tipos de atención que proporcionan. Muchas brindan atención a corto plazo después de enfermedades agudas (p. ej., fisioterapia, terapia ocupacional, terapia respiratoria y del habla de manera intensiva) después de una lesión o una enfermedad (p. ej., fractura de cadera, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular). Los hospitales estatales (incluso los rurales y los que tienen rotación de camas para enfermos agudos y subagudos) o las instituciones con recursos propios que pueden estar afiliadas a un hospital pueden actuar como hogares de ancianos. Casi todos los centros de enfermería especializada proporcionan servicios de atención a largo plazo en cierta medida y muchas de estas instituciones también proporcionan otros servicios comunitarios (p. ej., cuidados diurnos, cuidados paliativos).

La internación en una institución de esta clase puede no ser necesaria si existe un cuidado residencial de atención crónica en la comunidad a los que el paciente puede acceder (p. ej., alojamiento independiente para ancianos, hogares de reposo, vivienda asistida, comunidades para el cuidado de la salud). La ubicación depende completamente de la cantidad de cuidados de enfermería o de apoyo que el paciente necesita y la capacidad de la instalación específica, lo que varía ampliamente.

El porcentaje de personas que viven en hogares de ancianos ha disminuido, en parte debido al empleo cada vez mayor de viviendas asistidas y de cuidados domiciliarios, que dependen principalmente de cuidadores informales.

Alrededor del 45% de las personas 65 años pasa cierto tiempo en un hogar de ancianos y 50% de ellos permanece 1 año, con una proporción minoritaria que muere en uno de estos centros. La probabilidad de tener que internarse en una institución de esta clase en toda la vida de una persona está relacionada en forma estrecha con la edad, ya que entre los 65 y los 74 años, la probabilidad es del 17% y en > 85 años, ésta asciende al 60%.

No obstante, una cantidad 2 veces mayor de ancianos funcionalmente dependientes vive en la comunidad y no en asilos. Aproximadamente el 25% de los ancianos que viven en la comunidad no tiene familiares que lo ayuden con sus cuidados. Debe prestarse atención especial a la salud y las necesidades de cuidados de los ancianos que viven en la comunidad para aumentar la calidad y los años de vida y reducir los costos a través de la prevención de la institucionalización.

Tabla
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Hogares de ancianos: resumen

Factor

Detalles

Estadísticas

Número de hogares certificados

Alrededor de 15.640 en 2014

Número de camas

Alrededor de 1,66 millones (en 2014)

Tasa de ocupación

82,4% en 2014

Número de residentes

Alrededor de 1,4 millones (en 2014)

Cargo mensual promedio (varía según el estado)

$7698 por habitación privada y $6844 por habitación semiprivada en 2016

Residentes (pacientes)

Requerimientos para recibir la cobertura de Medicare

Debe tener atención de enfermería especializada o terapia de rehabilitación diaria

Debe internarse en un hogar de ancianos o en el servicio de rehabilitación dentro de los 30 días posteriores a una hospitalización mínima de 3 días

Factores de riesgo para la internación en un hogar de ancianos

Edad avanzada

Paciente que vive solo

Incapacidad de cuidarse a sí mismo

Inmovilidad

Compromiso del estado mental (p. ej., demencia)

Incontinencia

Falta de soporte social o informal

Pobreza

Sexo femenino

Beneficios potenciales para los residentes

Mayor infraestructura

Oportunidad para la interacción social

Estímulo nutricional

Ejercicio y actividades

Acceso a los cuidados de enfermería

Ayuda con la adherencia al régimen de medicación

Problemas potenciales para los residentes

Imposibilidad de salir de la institución

Pocos visitantes

Puede ocurrir que sus quejas no sean escuchadas o tomadas con seriedad porque se los considera enfermos o ancianos

Abuso, que puede ser sutil (p. ej., consumo de fármacos y barreras físicas inapropiadas para manejar alteraciones de conducta) o no sutiles (p. ej., pinchazos, golpes en la cara, tirones)

Deterioro de las capacidades funcionales*

Desnutrición y pérdida de peso*

Úlceras por decúbito*

Incontinencia*

Estreñimiento*

Infecciones*

Depresión*

Polimedicación*

Institución

Requerimientos para el reintegro de Medicare

Enfermera licenciada a cargo en el lugar las 24 h/día

Enfermeros certificados como asistentes

Asistente social todo el tiempo si la institución cuenta con > 120 camas

Director médico y administrador certificado

Terapeuta especializado en actividades recreativas para brindar este tipo de programas

Terapeuta especializado en rehabilitación

Nutricionista

Médicos, farmacéuticos, odontólogos y servicios religiosos disponibles según la necesidad, pero no necesarios en la institución

Otros servicios posibles

Servicios médicos especializados (p. ej., oftalmología, otorrinolaringología, neurología, psiquiatría, psicología), que pueden requerir el traslado de los pacientes a otras instituciones

Terapia intravenosa

Nutrición por vía enteral a través de sondas alimentarias

Tratamiento con O2 a largo plazo o asistencia respiratoria

Unidades de cuidados especiales (p. ej., para pacientes con enfermedad de Alzheimer o cáncer)

Programación de eventos recreativos grupales

Selección de actividades recreativas para los pacientes, en especial para los que tienen compromiso cognitivo o deben permanecer en cama

Servicios personales (p. ej., peluquería, maquillaje), en general a cargo del paciente

*Estos problemas, que suelen aparecer o empeorar en los residentes de estas instituciones, a veces pueden prevenirse con el cuidado atento.

Las Unidades de Cuidados Especiales deben desarrollar programas y criterios de admisión, entrenar al personal específicamente para esa unidad, cumplir las regulaciones y los requerimientos de reintegro y tener una superficie o un espacio físico identificable.

Datos de Centers for Medicare and Medicaid Services: Nursing Home Data Compendium 2015 and Administration on Aging: Costs of Care. US Department of Health and Human Services, 2017. Accedido el 5/2/18.

Supervisión de la atención

Los médicos deben completar la admisión inicial de los residentes de un hogar de ancianos. Luego se pueden delegar el seguimiento de rutina de los residentes de una enfermera o asistente médico, que alternan con el médico las visitas a los residentes. Las visitas médicas deben realizarse según la necesidad de cada paciente, pero al menos cada 30 días durante los primeros 90 días y al menos cada 60 días a partir de entonces. Para los pacientes que reciben atención a largo plazo, las enfermeras pueden brindar atención independiente a los residentes (pacientes) dependiendo de si su estado permite la práctica independiente.

Durante las consultas regulares, los pacientes deben ser examinados, deben averiguarse los fármacos que consume y solicitarse las pruebas de laboratorio necesarias. Los hallazgos deben documentarse en la historia clínica del paciente para mantener informados a otros miembros del personal. Algunos médicos, asistentes de enfermería y asistentes médicos limitan su práctica a centros de cuidados de enfermería. Pueden participar en actividades en equipo y consultar con otros miembros del personal con el fin de promover una mejor atención que la que puede brindarse en consultas rápidas 1 vez por mes. Algunos enfermeros y médicos colaboran con el manejo de las enfermedades del paciente. A través de la administración de antibióticos y el control de las vías intravenosas, el equipo de aspiración y, en ocasiones, respiradores, los enfermeros pueden evitar la hospitalización de los pacientes. Algunos médicos trabajan en estrecha colaboración con un asistente médico para proporcionar atención similar.

La detección, la detención y la prevención del abuso es una función de los médicos, los enfermeros y otros profesionales de la salud. Todos los profesionales comprometidos en el cuidado de los ancianos deben estar familiarizados con los signos de abuso o negligencia y deben saber cómo intervenir si lo sospechan. Hay un sistema público de control y los hogares de ancianos pueden recibir citaciones de agencias reguladoras.

Los gobiernos federales y estatales son los responsables legales de asegurar que una institución proporciona una atención adecuada; los inspectores intentan evaluar el desempeño de una institución y detectar deficiencias a través de la monitorización de medidas de resultados, la observación de la atención, la realización de entrevistas a los pacientes y los miembros del personal y la revisión de las historias clínicas.

Hospitalización

Si la hospitalización es necesaria y es posible, el médico encargado de la atención del paciente en el hogar de ancianos, debe coordinar con el médico tratante del paciente en el hospital. No obstante, la hospitalización debe evitarse siempre que sea posible debido a sus riesgos.

Cuando los pacientes son trasladados a un hospital, se debe acompañar su historial médico, así como sus instrucciones anticipadas y órdenes médicas para tratamiento de soporte vital, debe acompañarlos. Resulta útil que un miembro del hogar de ancianos se comunique con el hospital para explicar el diagnóstico y la causa del traslado y para describir el estado funcional basal y mental del paciente, los fármacos que consume y si estableció instrucciones por adelantado. Asimismo, cuando el paciente regresa al hogar de ancianos procedente del hospital, un enfermero del hospital debe comunicarse con un enfermero del hogar. Muchos geriátricos utilizan un formulario SBAR (Situación, Antecedentes, Evaluación, Recomendación) para todas las transferencias con el fin de garantizar que se proporcione la información relevante al hospital (véase el kit de herramientas de SBAR en Institute for Healthcare Improvement).

Costos

El cuidado en hogares de ancianos es costoso, en 2016 fue de un promedio de $100.000 por año. En los Estados Unidos, el costo de la atención en hogares de ancianos insumió $21 mil millones en 1980, $70 mil millones en 2000, $121,9 mil millones en 2005, y más de $157 mil millones en 2015. Los gobiernos federales y estatales pagan casi el 75% del costo a través de Medicare, Medicaid y lel U.S. Department of Veterans Affairs (VA).

Problemas relacionados con el reintegro

Las críticas sugieren los siguientes hechos:

  • El monto reintegrado puede ser demasiado bajo, lo que limita el acceso del paciente a los servicios de rehabilitación y de otra clase, que permiten mejorar su calidad de vida, en especial en pacientes con demencia.

  • Los incentivos financieros para proporcionar cuidados reparativos y rehabilitación a los pacientes con capacidad funcional limitada pueden ser insuficientes.

  • Los hogares de ancianos pueden verse alentados a promover la dependencia de sus pacientes o a mantener la necesidad de cuidados complejos con el fin de recibir reintegros más altos.

Traslado a hogares de ancianos

La determinación de las preferencias y las necesidades del paciente puede llevarse a cabo más eficazmente a través de evaluaciones geriátricas completas, con identificación y evaluación de todas las enfermedades y de la capacidad funcional del paciente. Los trastornos discapacitantes o más molestos, con mayor frecuencia demencia, incontinencia e inmovilidad, pueden hacer considerar la internación en un hogar de ancianos. No obstante, incluso una reducción leve de la gravedad de la patología puede evitar la necesidad del traslado a este tipo de institución ( Estrategias para evitar la internación en un hogar de ancianos). Los adultos mayores son los principales usuarios de los servicios de atención a largo plazo y comprenden (1):

  • 85% de los residentes de geriátricos

  • 95% de los pacientes de hospicios

  • 93% de los residentes de residencias geriátricas

  • 82% de los pacientes en internación domiciliaria

  • 64% de los participantes en servicios diurnos para adultos

Tabla
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Estrategias para evitar la internación en un hogar de ancianos

Problema

Soluciones posibles

Incontinencia urinaria

El tratamiento de la causa permitiría que el paciente permanezca en su casa. El uso de micciones programadas también puede ser útil.

Demencia

Los miembros de la familia u otros cuidadores pueden aprender estrategias para manejar conductas frustrantes o molestas. Por ejemplo, la adquisición o el alquiler de equipos de monitorización puede ayudar a tratar conductas como el sonambulismo.

Compromiso funcional

Los fisioterapeutas, los terapeutas ocupacionales y los enfermeros domiciliarios pueden

  • Evaluar a los pacientes en sus domicilios

  • Ayudar a determinar si el paciente necesita internarse en un hogar de ancianos o una institución de asistencia

  • Sugerir formas de ayudar a que los pacientes funcionen mejor

  • Enseñarles a los pacientes a usar los equipos

  • Fomentar el ejercicio

Si es necesario, puede proporcionarse equipo médico permanente.

Necesidad de cuidados elaborados y detallados

Los servicios de apoyo y relevo pueden ayudar a los miembros de la familia u otros cuidadores a evitar el cansancio o el agotamiento.

Los médicos pueden ayudar escuchando a los cuidadores y a través del aporte de información sobre grupos de apoyo comunitarios y de opciones de cuidado de relevo.

Selección

Los hogares de ancianos brindan diversos servicios médicos, de enfermería y sociales. Algunos estados establecen una relación entre el número de enfermeros y pacientes más estricta que la establecida por los requerimientos federales; la relación entre el número de pacientes y el de otros miembros del personal varía de manera considerable.

Los médicos, los asistentes de enfermería y los asistentes médicos deben ayudar a las familias a seleccionar un hogar de ancianos que satisfaga las necesidades del paciente con los servicios que brinda. Los médicos deben considerar los siguientes hechos:

  • Qué modelo de práctica clínica utiliza el hogar de ancianos (p. ej., práctica privada de un solo médico, redes grandes de médicos de atención primaria que visitan en forma regular un número establecido de hogares)

  • Qué hospitales tienen acuerdos de traslado con el hogar de ancianos

  • Qué servicios terapéuticos especiales, cuidados paliativos y de otros tipos se brindan

  • Si los miembros del personal trabajan tiempo completo o en horarios limitados

  • Cobertura médica del paciente, en particular si pertenece a un programa de cápitas de Medicare, que cubre algunos aspectos de la atención médica pero no los cuidados a largo plazo

  • Servicios disponibles en el geriátrico (p. ej., fisioterapia, terapia ocupacional y logopedia)

Referencia

  • 1. Center for Disease Control and Prevention: Long-term care providers and services users in the United States: Data from the National Study of Long-Term Care Providers, 2013–2014. Vital and Health Statistics, 2017.

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