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Incontinencia urinaria en niños

Por

Teodoro Ernesto Figueroa

, MD, Nemours/A.I. duPont Nemours Hospital for Children

Última modificación del contenido feb 2018
Información: para pacientes
NOTA: Esta es la versión para profesionales. PÚBLICO GENERAL: Hacer clic aquí para obtener la versión para público general.
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La incontinencia urinaria se define como la emisión involuntaria de orina 2 veces/mes durante el día o la noche. Se ha sugerido la terminología revisada para el momento de la incontinencia (véase el sitio web de la International Incontinence Society):

  • Para la incontinencia urinaria durante el día: incontinencia diurna (o humedad diurna)

  • Para la incontinencia urinaria de noche: enuresis (o mojar la cama)

Por lo general, la incontinencia diurna (durante las horas del día) no se diagnostica hasta los 5-6 años. La incontinencia nocturna (que ocurre durante la noche) generalmente no se diagnostica hasta los 7 años. Antes de esa edad, la enuresis se suele denominar humedad nocturna (1). Estos límites etarios se basan en niños con desarrollo normal y, por consiguiente, pueden no ser aplicables a aquellos con retraso del desarrollo. La incontinencia, tanto nocturna como diurna, es un síntoma (no un diagnóstico) y exige considerar una causa subyacente.

La edad a la que los niños logran la continencia urinaria es variable, pero > 90% son continentes durante el día a los 5 años de edad. Lograr la continencia nocturna demanda más tiempo. La enuresis afecta a alrededor del 30% de los niños de 4 años, al 10% de los de 7 años, al 3% de los de 12 años y al 1% de los de 18 años. Alrededor del 0,5% de los adultos siguen teniendo episodios de incontinencia nocturna. La enuresis es más frecuente en los varones y cuando hay antecedentes familiares (2).

En la incontinencia primaria, los niños nunca han alcanzado continencia urinaria durante 6 meses. En la incontinencia secundaria, presentan incontinencia después de un período de por lo menos 6 meses de control urinario. Una causa orgánica es más probable en la incontinencia secundaria. Aun cuando no hay ninguna causa orgánica, el tratamiento apropiado y la educación parental son esenciales debido a la repercusión física y psicológica de este tipo de episodios (3).

Referencias generales

  • 1. Wright, AJ: The epidemiology of childhood incontinence. En Pediatric Incontinence, Evaluation and Clinical Management, editado por Franco I, Austin P, Bauer S, von Gontard A, Homsy I. Chichester, John Wiley & Sons Ltd., 2015, pp. 37–60.

  • 2. Horowitz M, Misseri R: Enuresis diurna y nocturna. En Clinical Pediatric Urology, ed. 5, editado por Dócima S, D Canning, Khoury A. Londres, Martin Dunitz Ltd., 2007, pp. 819–840.

  • 3. Austin PF, Vricella GJ: Functional disorders of the lower urinary tract in children. En Campbell-Walsh Urology, ed. 11, editado por Wein A, Kavoussi L, Partin A, Peters C. Philadelphia, Elsevier, 2016, pp. 3297–3316.

Fisiopatología

La función vesical tiene una fase de almacenamiento y una de micción. Las alteraciones de una u otra fase pueden causar incontinencia primaria o secundaria.

En la fase de almacenamiento, la vejiga actúa como un reservorio de orina. La capacidad de almacenamiento depende de su tamaño y distensibilidad. La capacidad de almacenamiento aumenta a medida que los niños crecen. La distensibilidad puede disminuir por infecciones repetidas o por obstrucción del tracto de salida, con hipertrofia consiguiente del músculo vesical.

En la fase miccional, la contracción de la vejiga se sincroniza con la apertura del cuello vesical y el esfínter urinario externo. Si hay disfunción en la coordinación o en la secuencia de la micción, puede producirse incontinencia. Existen múltiples motivos de disfunción. Un ejemplo es la irritación vesical, que puede provocar contracciones irregulares de la vejiga y asincronía de la secuencia miccional, lo que causa incontinencia. La irritación vesical puede deberse a una infección urinaria o a cualquier factor que comprima la vejiga (p. ej., dilatación del recto causada por estreñimiento).

Etiología

Las causas y los tratamientos de la incontinencia urinaria son diferentes en niños que en adultos. Si bien algunas alteraciones causan incontinencia tanto nocturna como diurna, la etiología varía en forma típica según la incontinencia sea nocturna o diurna, primaria o secundaria. La mayoría de las incontinencias primarias son nocturnas (es decir, enuresis) y no se deben a un trastorno orgánico. La enuresis puede dividirse en monosintomática (sólo se produce durante el sueño) y compleja (hay otras alteraciones, como incontinencia diurna o síntomas urinarios).

Incontinencia nocturna

Los trastornos orgánicos son responsables de alrededor del 30% de los casos y son más frecuentes en la enuresis compleja que en la monosintomática. La mayoría de los casos restantes son de etiología incierta, pero se consideran debidos a una combinación de factores, como

  • Retraso madurativo

  • Control de esfínteres incompleto

  • Capacidad funcional pequeña de la vejiga (en realidad, la vejiga no es pequeña, pero se contrae antes de estar completamente llena)

  • Mayor volumen urinario nocturno

  • Dificultades para despertarse

  • Antecedentes familiares (si uno de los progenitores tuvo enuresis nocturna, la probabilidad de que la descendencia la presente es del 30%, que aumenta al 70% cuando ambos progenitores estuvieron afectados)

Los factores que contribuyen a causas orgánicas de incontinencia nocturna son

Tabla
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Algunos factores que contribuyen a la incontinencia nocturna

Causa

Hallazgos sugestivos

Abordaje diagnóstico

Deposiciones infrecuentes, duras como guijarros

Encopresis

Molestias abdominales

Antecedentes de una dieta astringente (p. ej., leche y productos lácteos en exceso, pocas frutas y verduras)

Evaluación clínica (que incluye registro de las deposiciones)

A veces, radiografía de abdomen

Aumento de la diuresis por cualquier causa (p. ej., diabetes mellitus, diabetes insípida, ingesta excesiva de agua, drepanocitosis o rasgo drepanocítico)

Varían según el trastorno

Para diabetes mellitus, glucemia

Para diabetes insípida, osmolalidad sérica y sanguínea

Para drepanocitosis, detección sistemática de drepanocitos

Retraso madurativo

Sin incontinencia diurna

Más frecuente en varones y en los que tienen sueño profundo

Posibles antecedentes familiares de enuresis

Evaluación clínica

Antecedentes de ronquido con sonidos de pausas respiratorias seguidas de ronquidos fuertes

Somnolencia diurna excesiva

Amígdalas agrandadas

Polisomnografía

Disrafia espinal (p. ej., espina bífida, médula anclada, defectos ocultos), que causa retención urinaria

Defectos vertebrales ocultos, protrusión del saco meníngeo, hoyuelo u ovillo de pelo lumbosacro, debilidad de miembros inferiores, menor sensibilidad en miembros inferiores

Ausencia de reflejo aquiliano, reflejo cremastérico y parpadeo anal

Radiografías lumbosacras

Para cuadros ocultos, RM de columna

Estrés

Dificultades escolares, aislamiento o dificultades sociales, estrés familiar (p. ej., divorcio, separación)

Evaluación clínica (que incluye el diario miccional)

Disuria, hematuria, polaquiuria, urgencia miccional

Fiebre

Dolor abdominal

Análisis de orina

Urocultivo

Para los pacientes con pielonefritis, la ecografía y la cistouretrografía miccional

Incontinencia diurna

Las causas frecuentes de incontinencia diurna incluyen

  • Irritabilidad vesical

  • Debilidad relativa del músculo detrusor (lo que dificulta inhibir la incontinencia)

  • Reflujo uretrovaginal o micción vaginal: las niñas que adoptan una posición incorrecta durante la micción (p. ej., con las piernas cerradas y apretadas) o tienen pliegues cutáneos redundantes pueden presentar reflujo de orina hacia la vagina, que después gotea al ponerse de pie

  • Alteraciones estructurales (p. ej., uréter ectópico)

  • Debilidad anormal del esfínter (p. ej., espina bífida, médula anclada)

Tabla
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Algunas causas orgánicas de incontinencia diurna

Causa

Hallazgos sugestivos

Abordaje diagnóstico

Deposiciones infrecuentes, duras como guijarros

A veces, encopresis, molestias abdominales

Antecedentes de una dieta astringente (p. ej., leche y productos lácteos en exceso, pocas frutas y verduras)

Evaluación clínica (que incluye registro de las deposiciones)

A veces, radiografía de abdomen

Disfunción miccional secundaria a falta de coordinación del músculo detrusor y el esfínter ureteral, y no relacionada con una causa neurológica

A menudo encopresis, RVU e IU

Posiblemente, incontinencia nocturna y diurna

Estudios urodinámicos para mostrar disinergia de la musculatura de la vejiga

Evaluación del flujo urinario

A veces, CUGM

Incontinencia por risa

Micción durante la risa, casi exclusivamente en niñas

En otros momentos, micción totalmente normal

Evaluación clínica

Aumento de la diuresis por cualquier causa (p. ej., diabetes mellitus, diabetes insípida, ingesta excesiva de agua, drepanocitosis o rasgo drepanocítico)

Varían según el trastorno

Para diabetes mellitus, glucemia

Para diabetes insípida, osmolalidad sérica y sanguínea

Para drepanocitosis, detección sistemática de drepanocitos

Aplazamiento de la micción con incontinencia por rebosamiento

En los niños, aguardar hasta el último minuto para orinar

Frecuente en niños preescolares cuando están concentrados en jugar

Antecedentes consistentes

Diario miccional

Vejiga neurogénica secundaria a disrafia espinal (p. ej., espina bífida, médula anclada, defectos ocultos) o defecto del sistema nervioso

Defectos vertebrales ocultos, protrusión del saco meníngeo, hoyuelo u ovillo de pelo lumbosacro, debilidad de miembros inferiores, menor sensibilidad en miembros inferiores

Radiografías lumbosacras

Para cuadros ocultos, RM de columna

Ecografía de los riñones y la vejiga

Estudios urodinámicos

Vejiga hiperactiva

Urgencia urinaria (esencial para el diagnóstico); también son frecuentes la polaquiuria y la nocturia

En ocasiones, uso de maniobras de retención o posturas corporales (p. ej., acuclillarse o signo de reverencia de Vincent)

Antecedentes compatibles con síntomas de vejiga hiperactiva

Consideración del diario miccional, estudios urodinámicos, evaluación del flujo urinario

Problemas de sueño, dificultades escolares (p. ej., delincuencia, malas notas)

Comportamiento seductor, depresión, interés inusual en todas las cuestiones sexuales o evitación de ellas, conocimiento inapropiado para la edad de temas sexuales

Evaluación por expertos en abuso sexual

Estrés*

Dificultades escolares, aislamiento o dificultades sociales, estrés familiar (p. ej., divorcio, separación)

Evaluación clínica

Alteración estructural (p. ej., uréter ectópico, válvulas de uretra posterior)

En los niños, nunca se logró la continencia diurna completa

Incontinencia nocturna y diurna en niñas, antecedentes de micción normal pero con ropa interior continuamente mojada, flujo vaginal

Posibles antecedentes de IU, antecedentes de otras anomalías de la vía urinaria

Ecografía de los riñones

Centellograma de flujo renal o pielografía IV

TC de abdomen y pelvis o urografía por RM

Disuria, hematuria, polaquiuria, urgencia miccional

Fiebre

Dolor abdominal

Análisis de orina

Urocultivo

Para los pacientes con pielonefritis, ecografía y CUM

Reflujo vaginal (reflujo uretrovaginal o micción vaginal) secundario a cualquier causa (incluidas adherencias labiales)

Goteo al ponerse de pie después de la micción

Evaluación clínica, incluida mejoría con instrucción sobre el método adecuado para orinar a fin de desalentar la retención de orina en la vagina (p. ej., sentarse hacia atrás en el inodoro o con las rodillas muy separadas)

*El estrés es una causa fundamentalmente cuando la incontinencia es aguda.

CUGM = cistoruretrografía miccional; RVU = reflujo vesicoureteral, IU = infección urinaria.

Evaluación

La evaluación siempre debe incluir la investigación de estreñimiento (que puede ser un factor contribuyente para la incontinencia tanto nocturna como diurna).

Anamnesis

Los antecedentes de la enfermedad actual indagan acerca del comienzo de los síntomas (es decir, primarios frente a secundarios), la cronología de los síntomas (p. ej., de noche, durante el día, sólo después de la micción) y si son continuos (es decir, goteo constante) o intermitentes. Puede ser útil registrar un esquema miccional (diario miccional), con horario, frecuencia y volumen de las micciones. Los síntomas asociados importantes son polidipsia, disuria, urgencia miccional, polaquiuria, goteo y tenesmo vesical. Debe interrogarse sobre la posición durante la micción y la fuerza del chorro urinario. Para evitar pérdidas, los niños con incontinencia pueden utilizar maniobras de retención, tales como cruzar las piernas o ponerse en cuclillas (a veces con la mano o el talón empujado contra su perineo). En algunos niños, las maniobras de retención pueden aumentar su riesgo de infecciones urinarias. Al igual que el diario miccional, un diario de deposiciones puede ayudar a identificar el estreñimiento.

El examen fisico debe buscar síntomas que sugieran una causa, como frecuencia y consistencia de las heces (estreñimiento); fiebre, dolor abdominal, disuria y hematuria (infección urinaria),prurito perianal y vaginitis (infección por oxiuros), poliuria y polidipsia (diabetes insípida o diabetes mellitus), y ronquidos o pausas respiratorias durante el sueño (apnea del sueño). Se debe investigar de manera sistemática a los niños por la posibilidad de abuso sexual que, si bien es una causa infrecuente, es demasiado importante para que pase inadvertida.

Los antecedentes personales deben identificar posibles causas conocidas, como lesiones perinatales o defectos congénitos (p. ej., espina bífida), trastornos neurológicos, trastornos renales y antecedentes de infección urinaria. Debe registrarse cualquier tratamiento actual o previo de la incontinencia y cómo se instituyeron en realidad, así como una lista de fármacos actuales.

Los antecedentes de desarrollo deben tener en cuenta retraso u otros trastornos del desarrollo relacionados con disfunción miccional (p. ej., trastorno por déficit de atención/hiperactividad, que aumenta la probabilidad de incontinencia).

Los antecedentes familiares deben investigar la presencia de enuresis y cualquier trastorno urinario.

Los antecedentes sociales deben registrar cualquier factor de estrés cercano al comienzo de los síntomas, como dificultades en la escuela, con amigos o en el hogar; aunque la incontinencia no es un trastorno psicológico, puede haber un breve período de incontinencia durante el estrés.

Los médicos también deben preguntar sobre la repercusión de la incontinencia en el niño, porque esto también incide en las decisiones terapéuticas.

Examen físico

El examen se inicia con la revisión de los signos vitales para detectar fiebre (infección urinaria), signos de descenso de peso (diabetes) e hipertensión (trastorno renal). El examen de la cabeza y el cuello debe evaluar amígdalas agrandadas, respiración bucal o crecimiento deficiente (apnea del sueño). El examen abdominal debe investigar cualquier masa compatible con heces o una vejiga llena.

En las niñas, el examen genital debe investigar cualquier adherencia labial, cicatrización o lesiones sospechosas de abuso sexual. A menudo, es difícil observar un orificio ureteral ectópico, pero se debe buscarse. En los varones, el examen debe buscar una irritación del meato o cualquier lesión del glande o perirrectal. En uno u otro sexo, las excoriaciones perianales pueden sugerir oxiuros.

Se debe examinar la columna para detectar cualquier defecto de la línea media (p. ej., hoyuelo sacro profundo, parche de pelo en el sacro). Es esencial una evaluación neurológica completa, que debe estar dirigida específicamente a la fuerza y la sensibilidad y los reflejos tendinosos profundos de los miembros inferiores, los reflejos sacros (p. ej., parpadeo anal) y, en los varones, el reflejo cremastérico, para identificar posible disrafia espinal. A veces, es útil un tacto rectal para detectar estreñimiento o disminución del tono rectal.

Signos de alarma

Los hallazgos que plantean preocupación son

  • Signos o preocupaciones de abuso sexual

  • Sed excesiva, poliuria y pérdida de peso

  • Incontinencia diurna primaria prolongada (más allá de los 6 años)

  • Cualquier signo neurológico, sobre todo en los miembros inferiores

  • Signos físicos de compromiso neurológico

Interpretación de los hallazgos

Por lo general, la enuresis primaria afecta a niños con antecedentes y examen físico por lo demás normal, y es probable que represente retraso madurativo. Un pequeño porcentaje de los niños tienen un trastorno médico tratable; en ocasiones, los hallazgos sugieren posibles causas (ver Algunos factores que contribuyen a la incontinencia nocturna).

Para los niños que están siendo evaluados para la enuresis, es importante determinar si los síntomas diurnos de urgencia, frecuencia, postura corporal o maniobras de retención, y la incontinencia están presentes. Los niños con estos síntomas tienen complejo de enuresis, y la gestión deben ser dirigidas principalmente hacia el control de los síntomas diurnos.

En la incontinencia diurna, se sugiere disfunción miccional en presencia de incontinencia intermitente precedida por sensación de urgencia miccional, antecedentes de distracciones con el juego o una combinación de ambas. La incontinencia posmiccional (debido a falta de vaciamiento total de la vejiga) también puede formar parte de los antecedentes.

La incontinencia causada por una infección urinaria es probablemente un episodio aislado más que un problema crónico, intermitente, y puede acompañarse de síntomas típicos (p. ej., urgencia miccional, polaquiuria, micción dolorosa); sin embargo, otras causas de incontinencia pueden provocar infección urinaria secundaria.

Debe considerarse el estreñimiento cuando no se encuentran otros hallazgos en niños que tienen heces duras y dificultad en la evacuación (y, a veces, heces palpables en la exploración).

Hay que considerar la apnea del sueño cuando hay antecedentes de somnolencia diurna excesiva y alteraciones del sueño; los padres pueden proveer antecedentes de ronquidos o pausas respiratorias.

El prurito rectal (en especial, nocturno), la vaginitis, la uretritis o una combinación de ellos pueden ser una indicación de oxiuriasis.

La sed excesiva, la incontinencia diurna y nocturna y el descenso de peso indican una posible causa orgánica (p. ej., diabetes mellitus).

Puede ser difícil corroborar el estrés o el abuso sexual, pero deben considerarse. El abuso sexual es una causa poco común, pero es demasiado importante para pasarlo por alto.

Estudios complementarios

El diagnóstico de incontinencia suele ser evidente por la anamnesis y el examen físico. En general, se realizan análisis y cultivos de orina apropiados para ambos sexos. Cuando la anamnesis o el examen físico sugieren una causa orgánica (ver Algunos factores que contribuyen a la incontinencia nocturna y ver Algunas causas orgánicas de incontinencia diurna), son útiles estudios complementarios adicionales. La ecografía de los riñones y la vejiga se hace a menudo para verificar que la anatomía del tracto urinario es normal. La evaluación del flujo urinario puede mostrar un patrón de micción en staccato en pacientes con disfunción miccional.

Tratamiento

La parte más importante del tratamiento es la educación de la familia acerca de la causa y la evolución clínica de la incontinencia. La educación ayuda a reducir el impacto psicológico negativo de los accidentes urinarios y determina mayor cumplimiento del tratamiento.

El tratamiento de la incontinencia urinaria debe dirigirse a cualquier causa identificada; sin embargo, es frecuente no hallar ninguna. En estos casos, pueden ser útiles los siguientes tratamientos.

Incontinencia nocturna

La estrategia a largo plazo más eficaz es una alarma de enuresis. Aunque es trabajoso, la tasa de éxito puede ser hasta del 70% cuando los niños están motivados para terminar con la enuresis y la familia puede cumplir con las indicaciones. A veces, la resolución completa de los síntomas demanda hasta 4 meses. La alarma se activa cuando se produce el mojado. Aunque los niños inicialmente continúan teniendo episodios de mojado, con el tiempo, aprenden a asociar la sensación de vejiga llena con la alarma y luego se despiertan para orinar antes de un evento de enuresis. Estas alarmas se pueden conseguir fácilmente en línea sin prescripción. Una alarma no debe ser utilizada por los niños con enuresis compleja o niños con reducida capacidad de la vejiga (como lo demuestra el diario miccional). Estos niños deben ser tratados igual que los niños con incontinencia diurna. Es esencial evitar los enfoques punitivos, porque son contraproducentes para el tratamiento y sólo causan baja autoestima.

Los fármacos como la desmopresina (DDAVP) y la imipramina (ver Fármacos usados en la incontinencia en niños*) pueden reducir los episodios de enuresis nocturna. Sin embargo, los resultados no se mantienen en la mayoría de los pacientes cuando se detiene el tratamiento; los padres y los niños deben ser advertidos de esto para ayudar a limitar la decepción. Es preferible la DDAVP a la imipramina, debido a la rara posibilidad de muerte súbita con el uso de ésta.

Incontinencia diurna

Es importante tratar cualquier estreñimiento subyacente. La información del diario miccional puede ayudar a identificar los niños con menor capacidad funcional de la vejiga, polaquiuria y urgencia miccional y poca frecuencia urinaria, todos los cuales pueden presentar incontinencia urinaria.

Las medidas generales pueden consistir en

  • Ejercicios de contención de la urgencia miccional: los niños van al cuarto de baño en cuanto sienten el deseo de orinar. Después, retienen la orina lo más que pueden y, cuando ya no pueden hacerlo, comienzan a orinar y luego interrumpen y reanudan el chorro de orina. Este ejercicio fortalece el esfínter y les da confianza a los niños de que pueden llegar al baño antes de tener un accidente.

  • Prolongación gradual de los intervalos entre las micciones (si se sospecha inestabilidad del detrusor o disfunción miccional)

  • Cambios de conducta (p. ej., aplazamiento de la micción) mediante refuerzos positivos y cronogramas miccionales (micción cronometrada): se recuerda a los niños que deben orinar mediante un reloj que vibra o hace sonar una alarma (que es preferible a que uno de los padres se encargue de recordárselo).

  • El uso de métodos correctos de micción para desalentar la retención de la orina en la vagina: en las niñas que experimentan la acumulación vaginal de la orina, el tratamiento es fomentar que se sienten mirando hacia atrás en el inodoro o con las rodillas muy separados, lo que abrirá el introito y permitirá el flujo directo de la orina en el inodoro.

  • Biorretroalimentación: esta terapia conservadora no quirúrgica se usa para tratar la disfunción de la vejiga, la incontinencia urinaria, la incontinencia fecal, la urgencia miccional y el dolor pélvico, y para reeducar los músculos del piso pélvico con el fin de restaurar y mantener la salud. Con esta terapia, los niños pueden ser evaluados e instruidos para que aprendan el aislamiento adecuado, el ejercicio y el uso de los músculos del piso pélvico y los músculos del abdomen para promover la evacuación coordinada sinérgica (1).

En caso de adherencias labiales, también es posible usar una crema con estrógenos conjugados o triamcinolona al 0,5%.

En ocasiones, es útil el tratamiento farmacológico (ver Fármacos usados en la incontinencia en niños*), pero en general no es el tratamiento de primera línea. Los fármacos anticolinérgicos (oxibutinina y tolterodina) pueden beneficiar a los pacientes con incontinencia diurna por disfunción miccional cuando la terapia conductista o la fisioterapia no son eficaces. Los fármacos contra la enuresis pueden ser útiles para reducir los episodios de incontinencia nocturna y, a veces, sirven para favorecer la continencia durante eventos de toda una noche, como dormir fuera de casa.

Los anticolinérgicos más nuevos (p. ej., solifenacina y darifenacina) que se prescriben para el tratamiento de la vejiga hiperactiva en adultos han demostrado ser eficaces en los niños. De manera similar, el agonista del receptor beta3 mirabegron se ha utilizado en niños para tratar los síntomas de la incontinencia urinaria secundaria a la hiperactividad del músculo detrusor y refractaria a los anticolinérgicos.

Tabla
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Fármacos usados en la incontinencia en niños*

Fármaco

Dosificación

Algunos efectos adversos

Disfunción miccional en la incontinencia diurna (hiperactividad vesical)

Oxibutinina

Niños > 5 años: 5 mg por vía oral 2 veces al día, puede aumentarse hasta 5 mg 3 veces al día

Liberación prolongada: para niños > 6 años, 5 mg por vía oral 1 vez al día, aumentado según tolerancia en 5 mg/día hasta una dosis máxima de 15 mg/día

Confusión, mareos, aumento de la temperatura, rubefacción, estreñimiento, sequedad de boca

Tolterodina

Para los niños > 5 años, 1 mg por vía oral 2 veces al día

Los niños que pueden tragar píldoras, cápsulas de liberación prolongada 2 mg y 4 mg 1 vez al día

Estreñimiento, enrojecimiento, sequedad de boca

Incontinencia nocturna

Desmopresina (DDAVP)

Para los niños 6 años, dosis inicial de 0,2 mg por vía oral 1 vez al día 1 h antes de acostarse, que se aumenta según sea necesario a un máximo de 0,6 mg 1 vez al día

Ya no se recomienda la DDAVP intranasal debido al riesgo de hiponatremia por dilución

Imipramina

Para niños de 6-8 años, 25 mg por vía oral 1 vez al día por la noche)

Para los niños > 8 años, 50 mg por vía oral 1 vez al día por la noche

Rara vez, muerte

Posible nerviosismo, cambio de personalidad, trastornos del sueño, arritmias cardíacas

*Estos fármacos se usan, en su mayor parte, como tratamiento de segunda línea. Debe indicarse primero tratamiento del trastorno subyacente y terapia conductista.

Se ha informado de la muerte súbita de etiología poco clara. En la actualidad, rara vez se usa este fármaco.

El ECG se debe hacer para identificar la prolongación del intervalo QT o el intervalo QT corregido (QTc), que contraindica el uso de la imipramina.

Referencia del tratamiento

  • 1. Rae A, Renson, C: Biofeedback in the treatment of functional voiding disorders. En Pediatric Incontinence, Evaluation and Clinical Management, editado por Franco I, Austin P, Bauer S, von Gontard A, Homsy I. Chichester, John Wiley & Sons Ltd., 2015, pp. 145–152.

Conceptos clave

  • La incontinencia urinaria primaria se manifiesta, la mayoría de las veces como incontinencia nocturna.

  • El estreñimiento debe considerarse un factor contribuyente.

  • La mayoría de los casos de incontinencia nocturna desaparecen con la maduración (15%/año se resuelve sin intervención), pero por lo menos el 0,5% de los adultos tienen episodios de incontinencia nocturna.

  • Las causas orgánicas de incontinencia son infrecuentes, pero deben ser consideradas.

  • Las alarmas son el tratamiento más eficaz de la enuresis.

  • Otros tratamientos son intervenciones conductistas y, en ocasiones, fármacos.

  • La educación parental es esencial para el pronóstico y el bienestar del niño.

Más información

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