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Hepatitis C, aguda

Por

Anna E. Rutherford

, MD, MPH, Harvard Medical School

Última modificación del contenido ene. 2019
Información: para pacientes
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La hepatitis C es causada por un virus RNA que a menudo se transmite por vía parenteral. A veces causa síntomas típicos de hepatitis viral, incluyendo anorexia, malestar e ictericia, pero puede ser asintomática. Rara vez ocurren hepatitis fulminante y la muerte. La hepatitis crónica se desarrolla en aproximadamente el 75% y puede conducir a cirrosis y rara vez a carcinoma hepatocelular. El diagnóstico se realiza mediante pruebas serológicas. El tratamiento es sintomático. No existe una vacuna contra esta infección.

En los Estados Unidos, se diagnostican todos los años alrededor de 2.000 casos de infección aguda por hepatitis C. Sin embargo, debido a que muchos casos no se reconocen o no se informan, los CDC estiman que el número real de nuevas infecciones está cerca de 30.000 al año (véase CDC Hepatitis C FAQs).

El virus de la hepatitis C (HCV) es un flavivirus de RNA monocatenario que causa hepatitis viral aguda y es una causa común de hepatitis viral crónica. Existen seis subtipos principales de HCV con secuencias de aminoácidos diferentes (genotipos); estos subtipos varían geográficamente y en la virulencia y la respuesta al tratamiento. HCV también puede alterar su patrón de aminoácidos con el paso del tiempo en las personas infectadas y producir cuasiespecies.

La infección por HCV a veces se produce simultáneamente con trastornos sistémicos específicos, incluyendo los siguientes:

Los mecanismos son inciertos.

Asimismo, hasta el 20% de los pacientes con hepatopatía alcohólica es portador de HCV. Las razones de esta asociación importante son desconocidas, porque el consumo concomitante de alcohol y drogas sólo es responsable de un porcentaje de estos casos. En estos pacientes, el HCV y el alcohol actúan de manera sinérgica para empeorar la inflamación y la fibrosis del hígado.

Transmisión de la hepatitis C

La infección se transmite con mayor frecuencia a través de la sangre, sobre todo cuando los drogadictos por vía intravenosa comparten agujas, pero también a través de la realización de tatuajes y perforaciones corporales ornamentales (body piercing).

La transmisión sexual y vertical de la hepatitis C de madre a hijo es relativamente infrecuente.

La frecuencia de transmisión de la hepatitis C a través de transfusiones de sangre disminuyó de manera significativa desde el advenimiento de pruebas de cribado en la sangre de donantes.

Algunos casos esporádicos surgen sin factores de riesgo evidentes.

La prevalencia de HCV varía con la geografía y otros factores de riesgo.

Signos y síntomas

La hepatitis C puede ser asintomática durante la infección aguda. Su gravedad suele fluctuar, a veces con hepatitis recrudescente y concentraciones de aminotransferasa que ascienden y descienden durante varios años o incluso, décadas. La hepatitis fulminante es extremadamente rara.

HCV se asocia con la tasa de cronicidad más elevada (alrededor del 75%). La hepatitis C crónica resultante suele ser asintomática o benigna, pero progresa a cirrosis en el 20 al 30% de los pacientes; la cirrosis suele tardar varias décadas en evidenciarse. La cirrosis inducida por HCV puede producir un carcinoma hepatocelular, aunque este cáncer sólo aparece en forma infrecuente en pacientes con infección crónica sin cirrosis (a diferencia de la hepatitis B).

Diagnóstico

  • Pruebas serológicas

En el diagnóstico inicial de la hepatitis aguda, la hepatitis viral debe diferenciarse de otros trastornos que ocasionan ictericia (véase figura Aproximación diagnóstica simplificada a las posibles hepatitis virales agudas).

Si se sospecha hepatitis viral aguda, deben solicitarse las siguientes pruebas en busca del virus de la hepatitis A, B y C:

  • Anticuerpo IgM contra el virus de la hepatitis A (anti-HAV)

  • Antígeno de superficie de hepatitis B (HBsAg)

  • Anticuerpo IgM contra el núcleo (core) del virus de hepatitis B (IgM anti-HBc)

  • Anticuerpo contra HCV (anti-HCV) y RNA de HCV

Si la prueba anti-HCV es positiva, se mide RNA e HCV para distinguir una infección activa por hepatitis C de la infección pasada (véase tabla Serología para hepatitis C).

En la hepatitis C, el anticuerpo anti-HVC en suero representa una infección, crónica, pasada o aguda; el anticuerpo no es protector. Cuando los casos no están claros o cuando la sospecha de hepatitis C es alta, se mide el RNA de CHV. El anti-HCV suele aparecer dentro de las primeras 2 semanas de la infección aguda, pero a veces se retrasa; no obstante, el HCV-RNA es positivo en un período más temprano.

Tabla
icon

Serología para hepatitis C

Marcador

Infección aguda por HCV

Infección crónica por HCV

Infección antigua por HCV*

Anti-HCV

+

+

+

HCV-RNA

+

+

*Los pacientes experimentaron una infección por HCV y se recuperaron en forma espontánea o se trataron con éxito.

Anti-HCV = anticuerpo contra HCV; HCV = virus de la hepatitis C.

Otras pruebas

Debe solicitarse un hepatograma, si no se indicó antes; incluye concentraciones séricas de ALT, AST, fosfatasa alcalina y bilirrubina.

Se deben hacer otras pruebas para evaluar la gravedad de la enfermedad, que incluyen albúmina sérica, recuento de plaquetas, y TP/RIN.

Tratamiento

  • Tratamiento de sostén

Hay una serie de fármacos antivirales de acción directa (AAD) nuevos y muy eficaces para la hepatitis C que puede disminuir la probabilidad de desarrollar una infección crónica. Sin embargo, los regímenes son muy costosos y no se han estudiado en la infección aguda. Las recomendaciones actuales son seguir a los pacientes durante 6 meses para permitir la eliminación espontánea y luego tratar a aquellos que tienen viremia persistente (es decir, hepatitis C crónica [1]).

En ciertas situaciones, los médicos pueden decidir que los beneficios del tratamiento precoz superan la recomendación de esperar para la eliminación del HCV (1), como cuando están presentes los siguientes elementos:

  • La prevención de la transmisión del HCV es importante (p. ej., Para los cirujanos, usuarios de drogas IV o personas con un alto riesgo de transmisión sexual de la infección).

  • El riesgo de consecuencias clínicas de la infección aguda por HVC es alto (p. ej., para pacientes con cirrosis).

  • Es probable que los pacientes se pierdan durante el seguimiento.

Debe evitarse el alcohol, porque puede aumentar la lesión hepática. Las restricciones en la dieta o la actividad, como el reposo en cama que suele prescribirse, no poseen un fundamento científico.

En la hepatitis colestásica, la administración de 8 g de colestiramina por vía oral una o 2 veces al día puede aliviar el prurito.

Deben informarse los casos de hepatitis viral al departamento de salud local o estatal.

Referencia del tratamiento

Prevención

Los pacientes deben ser advertidos de evitar comportamientos de alto riesgo (p. ej., compartir agujas para inyectarse drogas, hacerse tatuajes y perforaciones en el cuerpo).

La sangre y otros líquidos corporales (p. ej., saliva, semen) se consideran infecciosos. El riesgo de infección después de una sola exposición al pinchazo de aguja es de aproximadamente 1,8%. Se recomienda implementar barreras de protección, pero el aislamiento de los pacientes no es útil para prevenir la hepatitis C aguda.

El riesgo de transmisión a partir del personal médico infectados por HCV parece ser bajo, y no existen recomendaciones de los CDC para restringir la tarea de los trabajadores de la salud con la infección por hepatitis C.

La infección postransfusional se reduce al mínimo si se evitan transfusiones innecesarias y se evalúan en forma sistémica todos los donantes mediante la medición de HBsAg y anti-HCV. Estas pruebas de cribado redujeron la incidencia de la hepatitis postransfusional, probablemente hasta alcanzar un valor cercano a 1/100.000 unidades de hemoderivados transfundidos.

No se desarrollaron productos para la inmunoprofilaxis de HCV. La tendencia de HCV a cambiar su genoma impide el desarrollo de una vacuna.

Conceptos clave

  • La hepatitis C se suele transmitir por contacto con sangre contaminada por vía parenteral; la transmisión por contacto de las mucosas con otros líquidos corporales y la transmisión perinatal de madres infectadas son raras.

  • Alrededor del 75% de los pacientes con hepatitis C aguda desarrolla hepatitis C crónica, que provoca cirrosis en el 20 al 30% de los pacientes; algunos de los casos con cirrosis evolucionan a carcinoma hepatocelular.

  • Diagnóstico mediante ensayo para anticuerpos contra HCV y otros marcadores serológicos.

  • Tratar con medidas sintomáticas.

  • No existe una vacuna contra la hepatitis C.

Más información

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