Trastornos por estrés agudo y postraumático en niños y adolescentes

PorJosephine Elia, MD, Sidney Kimmel Medical College of Thomas Jefferson University
Reviewed ByAlicia R. Pekarsky, MD, State University of New York Upstate Medical University, Upstate Golisano Children's Hospital
Revisado/Modificado Modificado oct 2025
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Vista para pacientes

El trastorno por estrés agudo (TEA) y el trastorno por estrés postraumático (TEPT) son reacciones a eventos traumáticos. Las reacciones implican pensamientos intrusivos o sueños, evitación de recordatorios del evento, y los efectos negativos sobre el estado de ánimo, la cognición, la excitación y la reactividad. El trastorno por estrés agudo generalmente comienza inmediatamente después del trauma y tiene una duración de 3 días a 1 mes. En el trastorno por estrés postraumático estos síntomas pueden manifestarse hasta 6 meses después del trauma y tienen una duración de >1 mes. El diagnóstico se basa en los criterios clínicos. El tratamiento consiste en terapia conductista y a veces con inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) o fármacos antiadrenérgicos.

(Véase también Trastorno por estrés agudo y Trastorno de estrés postraumático en adultos).

El trastorno de estrés agudo y el trastorno de estrés postraumático son trastornos relacionados con traumas y factores estresantes. Históricamente considerados trastornos de ansiedad, ahora se los considera distintos porque muchos pacientes no tienen ansiedad sino otros síntomas.

En los Estados Unidos, se encontró que la prevalencia de por vida del trastorno de estrés postraumático era del 5% en adolescentes, con tasas significativamente más altas entre mujeres (7,3%) que entre hombres (2,2%) (1). La mayoría describió al menos 1 experiencia potencialmente traumática. En ciertas regiones del mundo, la guerra y otros factores estresantes pueden contribuir a una prevalencia mucho mayor (2, 3). Como la vulnerabilidad individual y el temperamento son diferentes, no todos los niños expuestos a un evento traumático grave desarrollan finalmente un trastorno por estrés. Los eventos traumáticos que suelen asociarse con estos trastornos son agresiones físicas y/o sexuales, accidentes automovilísticos, ataques de perros y lesiones (en especial, quemaduras). En niños pequeños, se observó que la violencia doméstica (especialmente la violencia entre parejas de cuidadores) suele asociarse con el trastorno de estrés postraumático (4).

En niños de 6 años o menos, la experiencia del evento traumático debe ser directa. Los jóvenes de 6 años o más podrían no haber experimentado en forma directa el evento traumático; pueden desarrollar un trastorno de estrés si presencian un evento traumático que les sucede a otros (incluso a través de la exposición a los medios de comunicación; 5) o si saben que le ocurrió a un familiar cercano.

Referencias generales

  1. 1. McLaughlin KA, Koenen KC, Hill ED, et al. Trauma exposure and posttraumatic stress disorder in a national sample of adolescents. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry. 2013;52(8):815-830.e14. doi:10.1016/j.jaac.2013.05.011

  2. 2. Agbaria N, Petzold S, Deckert A, et al. Prevalence of post-traumatic stress disorder among Palestinian children and adolescents exposed to political violence: A systematic review and meta-analysis. PLoS One. 2021;16(8):e0256426. Published 2021 Aug 26. doi:10.1371/journal.pone.0256426

  3. 3. Kanan J, Leão T. Post-traumatic stress disorder in youth exposed to the Syrian conflict: A systematic review and meta-analysis of prevalence and determinants. J Health Psychol. 2024;29(13):1433-1449. doi:10.1177/13591053221123141

  4. 4. Woolgar F, Garfield H, Dalgleish T, Meiser-Stedman R. Systematic Review and Meta-analysis: Prevalence of Posttraumatic Stress Disorder in Trauma-Exposed Preschool-Aged Children. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry. 2022;61(3):366-377. doi:10.1016/j.jaac.2021.05.026

  5. 5. Comer JS, Kendall PC. Terrorism: The psychological impact on youth. Clin Psychol 14:179-212, 2007.

Etiología del trastorno de estrés agudo y el trastorno de estrés postraumático

Solo aproximadamente el 50% de los casos de trastorno de estrés postraumático comenzaron con trastorno de estrés agudo (1). La ansiedad y la depresión preexistentes también son factores de riesgo para el desarrollo del trastorno de estrés postraumático y deben considerarse en la evaluación.

Otros factores de riesgo incluyen (2):

  • Gravedad del trauma

  • Lesiones físicas asociadas

  • La resistencia y el temperamento subyacentes de los niños y los miembros de la familia

  • Estado socioeconómico

  • Adversidad durante la infancia (3)

  • Disfunción familiar

  • Estado minoritario

  • Antecedentes familiares psiquiátricos

Referencias de la etiología

  1. 1. Bryant RA. Acute stress disorder as a predictor of posttraumatic stress disorder: a systematic review. J Clin Psychiatry. 2011;72(2):233-239. doi:10.4088/JCP.09r05072blu

  2. 2. Trickey D, Siddaway AP, Meiser-Stedman R, et al. A meta-analysis of risk factors for post-traumatic stress disorder in children and adolescents. Clin Psychol Rev. 32(2):122-138, 2012. doi: 10.1016/j.cpr.2011.12.001

  3. 3. Adverse Childhood Experience (ACE) Response. Accessed September 26 2025.

Signos y síntomas del trastorno de estrés agudo y el trastorno de estrés postraumático

Los síntomas del trastorno de estrés agudo y el trastorno por estrés postraumático (TEPT) son similares y generalmente implican una combinación de los elementos siguientes:

  • Síntomas de intrusión (p. ej., miedo a volver a experimentar el evento traumático): recuerdos recurrentes, involuntarios y angustiosos o sueños del evento traumático (en niños < 6 años, puede que no sea claro si sus sueños angustiantes están relacionados con el evento); reacciones disociativas (típicamente escenas retrospectivas en las que los pacientes vuelven a experimentar el trauma, aunque los niños pequeños con frecuencia pueden recrear el evento en el juego); y reacciones fisiológicas marcadas a estímulos internos o externos que se asemejan a algún aspecto del trauma (p. ej., ver a un perro o alguien que se parece a un perpetrador)

  • Síntomas de evitación: evitación persistente de recuerdos, sentimientos o recordatorios externos del trauma

  • Efectos negativos sobre la cognición o el estado de ánimo: incapacidad para recordar importantes aspectos del evento traumático, pensamiento distorsionado sobre las causas o consecuencias del trauma (p. ej., de que ellos son los culpables o podrían haber evitado el evento por ciertas acciones), una disminución de las emociones positivas y un aumento de las emociones negativas (miedo, culpa, tristeza, vergüenza, confusión), la falta general de interés, aislamiento social, una sensación subjetiva de entumecimiento de los sentimientos y una expectativa reducida del futuro (p. ej., pensar "No voy a vivir para ver los 20")

  • Excitación o reactividad alterada (p. ej., hiperexcitabilidad): temblores, respuesta de sobresalto exagerada, dificultad para relajarse, dificultad para concentrarse, sueño interrumpido (a veces con pesadillas frecuentes), y comportamiento agresivo o imprudente

  • Síntomas disociativos: sentirse separado del cuerpo de uno como si estuviera en un sueño y la sensación de que el mundo es irreal

Por lo general, los niños con estrés agudo postraumático se encuentran aturdidos y parecen disociados del entorno cotidiano.

Los niños con trastorno por estrés postraumático tienen recuerdos intrusivos que los lleva a revivir el evento traumático. El tipo de recuerdo más dramático es un flashback (escena retrospectiva). Los flashbacks pueden ser espontáneos, pero generalmente son desencadenados por un elemento asociado con el traumatismo original. Por ejemplo, ver un perro puede desencadenar una reviviscencia en un niño que sufrió un ataque de un perro. Durante una reviviscencia, el niño puede estar aterrorizado y no estar consciente de su entorno actual, mientras busca desesperadamente una manera de ocultarse o escapar; puede perder transitoriamente el contacto con la realidad y creer que se encuentra en grave peligro. Algunos niños también pueden tener pesadillas. Cuando vuelven a experimentar el evento de otras maneras (p. ej., en pensamientos, imágenes mentales o recuerdos), los niños permanecen conscientes de su entorno actual, aunque aun así pueden estar muy angustiados.

Diagnóstico del trastorno de estrés agudo y del trastorno de estrés postraumático

  • Evaluación psiquiátrica

  • Criterios del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth edition, Text Revision (DSM-5-TR)

El diagnóstico del trastorno por estrés agudo se basa en los antecedentes de exposición a un trauma gravemente atemorizante y aterrador, seguido de sentimientos de volver a experimentar el hecho, entumecimiento emocional e hiperexcitación (1). Estos síntomas deben ser lo bastante graves para causar alteración o angustia. La duración de los síntomas es entre 3 días y 1 mes.

El diagnóstico del trastorno de estrés postraumático se basa en los mismos síntomas que el trastorno de estrés agudo, pero con una duración > 1 mes. Mientras que algunos casos de trastorno de estrés postraumático parecen ser una continuación del trastorno de estrés agudo o pueden manifestarse hasta 6 meses después del trauma, muchos casos de trastorno de estrés agudo se resuelven (2). Los criterios diagnósticos adicionales importantes incluyen determinar si la alteración genera angustia notable o afectación del rendimiento en aspectos sociales, laborales u otros aspectos esenciales de la vida. Los médicos también deben descartar el impacto fisiológico de una sustancia (como medicamentos o alcohol) u otra condición médica que pueda interpretarse erróneamente como trastorno de estrés postraumático.

Referencias del diagnóstico

  1. 1. American Psychiatric Association. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition, Text Revision (DSM-5-TR), Washington: American Psychiatric Association, 2022.

  2. 2. Meiser-Stedman R, McKinnon A, Dixon C, Boyle A, Smith P, Dalgleish T. Acute stress disorder and the transition to posttraumatic stress disorder in children and adolescents: Prevalence, course, prognosis, diagnostic suitability, and risk markers. Depress Anxiety. 2017;34(4):348-355. doi:10.1002/da.22602

Tratamiento del trastorno de estrés agudo y del trastorno de estrés postraumático

  • Intervenciones psicosociales oportunas y de apoyo

  • Psicoterapias basadas en trauma

  • Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y a veces antiadrenérgicos

Para niños y adolescentes con trastorno de estrés agudo, el enfoque se centra en la detección temprana y provisión de breves intervenciones psicosociales (p. ej., asesoramiento de apoyo, terapia cognitivo-conductual enfocada en el trauma). Estas medidas, cuando se implementan de manera oportuna, pueden promover la recuperación natural y prevenir la cronicidad y la progresión al trastorno de estrés postraumático. 

Se ha informado que las psicoterapias basadas en traumatismos son eficaces en niños con trastorno de estrés postraumático (1, 2). Estos incluyen terapia cognitiva, psicoterapia con los padres y el hijo, una combinación de terapia cognitivo-conductual enfocada en el trauma y entrenamiento de los padres, y desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares. En particular, la desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares, que se refiere a la estimulación bilateral a través de movimientos oculares guiados mientras se evoca la memoria traumática, se cree que ayuda al cerebro a reprocesar la memoria traumática y su carga emocional asociada. La psicoterapia basada en el trauma implica intervenciones a corto plazo que utilizan técnicas cognitivo-conductuales para modificar el pensamiento distorsionado, las reacciones negativas y el comportamiento. También puede incluir la educación de los padres en reducción del estrés y en habilidades de comunicación. Evaluar y tratar los factores de riesgo concomitantes (p. ej., depresión, ansiedad) también es importante.

La psicoterapia de apoyo puede ayudar a los niños que tienen problemas de adaptación asociados con trauma, ya que pueden quedar desfigurados por quemaduras. Es posible recurrir a terapia conductista para desensibilizar sistemáticamente a los niños de situaciones que hacen que vuelvan a experimentar el evento (terapia de exposición). Sin duda, la terapia conductista es eficaz para reducir la angustia y la alteración en niños y adolescentes con trastorno por estrés postraumático.

No hay medicamentos aprobados para el trastorno de estrés postraumático en niños porque no se han realizado ensayos clínicos adecuados, y la evidencia disponible sugiere que el uso de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina es limitado como agentes de primera línea (3). Sin embargo, en los jóvenes con ansiedad comórbida, depresión e dificultades para dormir, los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) pueden ser útiles.

Los fármacos antiadrenérgicos (p. ej., clonidina, guanfacina [4], prazosina [5]) pueden ayudar a aliviar los síntomas de hiperexcitación, pero los datos de aval son preliminares.

Referencias del tratamiento

  1. 1. Hoppen TH, Wessarges L, Jehn M, et al. Psychological Interventions for Pediatric Posttraumatic Stress Disorder: A Systematic Review and Network Meta-Analysis. JAMA Psychiatry. 2025;82(2):130-141. doi:10.1001/jamapsychiatry.2024.3908

  2. 2. Mavranezouli I, Megnin-Viggars O, Daly C, et al. Research Review: Psychological and psychosocial treatments for children and young people with post-traumatic stress disorder: a network meta-analysis. J Child Psychol Psychiatry. 2020;61(1):18-29. doi:10.1111/jcpp.13094

  3. 3. Strawn JR, Keeshin BR, DelBello MP, et al. Psychopharmacologic treatment of posttraumatic stress disorder in children and adolescents: A review. J Clin Psychiatry. 71(7):932-941, 2010. doi: 10.4088/JCP.09r05446blu

  4. 4. Connor DF, Grasso DJ, Slivinsky MD, et al. An open-label study of guanfacine extended release for traumatic stress related symptoms in children and adolescents. J Child Adolesc Psychopharmacol. 23(4):244-251, 2013. doi: 10.1089/cap.2012.0119

  5. 5. Keeshin BR, Ding Q, Presson AP, et al. Use of prazosin for pediatric PTSD-associated nightmares and sleep disturbances: A retrospective chart review. Neurol Ther. 6(2):247-257, 2017. doi: 10.1007/s40120-017-0078-4

Pronóstico del trastorno de estrés agudo y el trastorno de estrés postraumático

El pronóstico es mucho mejor para los niños con trastorno de estrés agudo que para aquellos con trastorno de estrés postraumático (TEPT), pero ambos se benefician del tratamiento temprano. Muchos niños con trastorno de estrés agudo experimentan recuperación natural dentro de los primeros meses posteriores al trauma, con muchos reportando una reducción significativa de los síntomas a las 9 semanas (1). Sin embargo, el trastorno de estrés agudo puede predecir el desarrollo de un trastorno de estrés postraumático subsiguiente, especialmente en aquellos que al principio informan alteraciones más negativas en la función cognitiva y el estado de ánimo (2). Se considera importante la evaluación y el tratamiento de la ansiedad y la depresión en el trastorno de estrés postraumático.

El apoyo familiar y social antes y después del trauma atempera el resultado final.

Referencias del pronóstico

  1. 1. Meiser-Stedman R, McKinnon A, Dixon C, Boyle A, Smith P, Dalgleish T. Acute stress disorder and the transition to posttraumatic stress disorder in children and adolescents: Prevalence, course, prognosis, diagnostic suitability, and risk markers. Depress Anxiety. 2017;34(4):348-355. doi:10.1002/da.22602

  2. 2. Trickey D, Siddaway AP, Meiser-Stedman R, et al. A meta-analysis of risk factors for post-traumatic stress disorder in children and adolescents. Clin Psychol Rev. 32(2):122-138, 2012. doi: 10.1016/j.cpr.2011.12.001

Conceptos clave

  • El trastorno de estrés agudo suele comenzar inmediatamente después de un trauma desencadenante y dura de 3 días a 1 mes; el trastorno de estrés postraumático (TEPT) dura > 1 mes y puede ser una continuación del trastorno de estrés agudo o puede manifestarse hasta 6 meses después del trauma.

  • Los trastornos por estrés pueden comenzar después de que los niños experimentan directamente un evento traumático, son testigos de uno o se enteran de que le sucedió a un familiar cercano.

  • Los síntomas del trastorno por estrés agudo y el trastorno por estrés postraumático son similares y generalmente implican una combinación de síntomas de intrusión (p. ej., volver a experimentar el evento), síntomas de evitación, efectos negativos sobre la cognición y/o el estado de ánimo (p. ej., entumecimiento emocional), activación y/o reactividad alteradas y síntomas disociativos.

  • El tratamiento es con psicoterapia basada en el trauma y, en niños con ansiedad comórbida, depresión y/o dificultades para dormir, ISRS; a veces los fármacos antiadrenérgicos pueden ser útiles.

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