La bronquiolitis es una infección viral aguda de las vías respiratorias inferiores que afecta a niños < 24 meses. Es causada con mayor frecuencia por el virus sincitial respiratorio. Los síntomas típicos son dificultad respiratoria, sibilancias y/o crepitantes. El diagnóstico se sospecha por la anamnesis, incluida la presentación durante una epidemia conocida. La infección viral se puede identificar con una prueba rápida o una prueba de amplificación de ácidos nucleicos. El tratamiento es principalmente de sostén con suplementos de oxígeno e hidratación según sea necesario. Por lo general, el pronóstico es excelente, pero algunos pacientes presentan apnea o insuficiencia respiratoria.
La bronquiolitis es la infección de las vías respiratorias inferiores más frecuente en niños pequeños en todo el mundo. El virus sincitial respiratorio (VSR) causa hasta el 80% de todos los casos de bronquiolitis (1).
En los Estados Unidos, la bronquiolitis es responsable de aproximadamente el 18% de todas las hospitalizaciones pediátricas y el 10% de los ingresos a la unidad de cuidados intensivos pediátricos por año (2); sin embargo, la mortalidad es muy baja.
La mayoría de los casos de bronquiolitis ocurren en el invierno. En el hemisferio norte, la incidencia máxima ocurre de diciembre a febrero (2). En el hemisferio sur, la incidencia máxima ocurre de mayo a julio.
A menudo, la bronquiolitis aparece en epidemias y afecta, en su mayoría, a niños < 24 meses de edad, con una incidencia máxima entre los 2 y los 6 meses de edad (1).
Referencias generales
1. Dalziel SR, Haskell L, O'Brien S, et al. Bronchiolitis. Lancet. 2022;400(10349):392-406. doi:10.1016/S0140-6736(22)01016-9
2. Remien KA, Amarin JZ, Horvat CM, et al. Admissions for Bronchiolitis at Children's Hospitals Before and During the COVID-19 Pandemic. JAMA Netw Open. 2023;6(10):e2339884. doi:10.1001/jamanetworkopen.2023.39884
Etiología de la bronquiolitis
La mayoría de los casos de bronquiolitis son causados por:
Rinovirus
Las causas menos frecuentes son los virus influenza A y B, los virus parainfluenza 1 y 2, metapneumovirus humano, adenovirus y Mycoplasma pneumoniae.
Los factores de riesgo para una enfermedad más grave incluyen menor edad, edad gestacional al nacer (es decir, prematuro), bajo peso al nacer, comorbilidades (p. ej., enfermedad pulmonar crónica) y exposición al humo del tabaco y al humo ajeno (1).
Referencia de la etiología
1. Loveys K, Borland ML, Oakley E, et al. Risk Factors for Severe Bronchiolitis in Australian and Aotearoa New Zealand Infants: A Systematic Review. J Paediatr Child Health. 2025;61(10):1549-1565. doi:10.1111/jpc.70165
Fisiopatología de la bronquiolitis
El virus se propaga desde las vías respiratorias superiores a los bronquios de mediano y pequeño calibre y a los bronquiolos, y provoca necrosis epitelial y desencadena una respuesta inflamatoria. Para el VSR, la infección y el daño celular ocurren cuando el virus se une a las células epiteliales ciliadas de los bronquiolos y los neumocitos alveolares a través de las glucoproteínas de superficie F y G (1). El edema y la exudación causan obstrucción parcial, que es más pronunciada durante la espiración e induce atrapamiento aéreo. La obstrucción completa y la absorción del aire atrapado pueden provocar múltiples zonas de atelectasia, que pueden ser exacerbadas al respirar altas concentraciones de oxígeno inspirado.
Referencia de la fisiopatología
1. Meissner HC. Viral Bronchiolitis in Children. N Engl J Med. 2016;374(1):62-72. doi:10.1056/NEJMra1413456
Síntomas y signos de la bronquiolitis
Por lo general, un lactante afectado presenta síntomas de infección de las vías respiratorias superiores. Algunos lactantes presentan dificultad respiratoria progresivamente creciente caracterizada por taquipnea, retracciones y tos con dificultad para respirar.
Los lactantes < 2 meses de edad y los lactantes nacidos prematuramente pueden presentar episodios de apnea recurrentes, seguidos por la resolución de la apnea y el comienzo de signos y síntomas más típicos de bronquiolitis en 24 a 48 horas. Los signos de dificultad respiratoria son cianosis perioral, retracciones cada vez más profundas y sibilancias audibles. Suele haber fiebre, aunque no siempre. Al principio, los lactantes no tienen aspecto tóxico y no presentan dificultad respiratoria en una etapa temprana del curso de la enfermedad, pese a la taquipnea y las retracciones, pero pueden tornarse cada vez más letárgicos a medida que progresa la infección. La hipoxemia es la regla en los lactantes con compromiso más grave.
Los vómitos y la disminución de la ingesta oral pueden causar deshidratación. Con el cansancio, las respiraciones pueden volverse superficiales e ineficaces, lo que lleva a la acidosis respiratoria. La auscultación revela sibilancias, espiración prolongada y, a menudo, estertores finos.
Más de la mitad de los niños de 3 a 18 meses tienen otitis media aguda acompañante (1).
Referencia de los signos y los síntomas
1. Gomaa MA, Galal O, Mahmoud MS: Risk of acute otitis media in relation to acute bronchiolitis in children. Int J Pediatr Otorhinolaryngol 76(1):49-51, 2012. doi: 10.1016/j.ijporl.2011.09.029
Diagnóstico de la bronquiolitis
Exclusión de otras causas
Oximetría de pulso
Radiografía de tórax para los casos más graves
Pruebas para el virus sincitial respiratorio (VSR) en niños gravemente enfermos mediante pruebas rápidas de antígenos o pruebas de diagnóstico molecular
El diagnóstico de la bronquiolitis se sospecha por la anamnesis, los hallazgos del examen físico y la aparición de la enfermedad como parte de una epidemia (1). Se deben excluir los diagnósticos diferenciales.
En los pacientes con sospecha de bronquiolitis, debe establecerse la oximetría de pulso para evaluar la oxigenación. No se requieren estudios complementarios adicionales en casos leves con concentraciones normales de oxígeno, pero en caso de hipoxemia y dificultad respiratoria grave, una radiografía de tórax, que suele mostrar hiperinsuflación pulmonar, depresión del diafragma y trama hiliar prominente, avala el diagnóstico. Pueden hallarse infiltrados como resultado de atelectasias y/o neumonía por VRS; la neumonía por VRS es relativamente común entre los lactantes con bronquiolitis por VRS.
Las pruebas rápidas de antígenos para el VSR o las pruebas de amplificación de ácidos nucleicos (PAAN, disponibles como ensayos de PCR única o múltiple) pueden realizarse en lavados nasales, aspirados nasales o hisopados nasales y son diagnósticas, pero generalmente no se recomiendan para la bronquiolitis no complicada (1, 2). La prueba del VSR puede reservarse para los pacientes con enfermedad lo suficientemente grave como para requerir hospitalización porque puede guiar las decisiones de aislamiento y asignación de camas. Las sensibilidades y especificidades de los métodos de prueba disponibles son altas (> 80 y 90% para la prueba de antígeno rápido y > 90 y hasta 99% para la prueba de amplificación de ácidos nucleicos) (2). Otras pruebas de laboratorio son inespecíficas y no se indican de manera sistemática.
Diagnósticos diferenciales
Se deben considerar diagnósticos diferenciales antes de hacer un diagnóstico presuntivo de bronquiolitis. Los diagnósticos alternativos importantes que se deben excluir incluyen los siguientes:
Asma: Se debe excluir el asma en niños > 18 meses. Las infecciones virales pueden desencadenar exacerbaciones del asma que simulan bronquiolitis, en especial en un niño > 18 meses de edad con episodios previos de sibilancias y antecedentes familiares de asma.
Reflujo gastroesofágico con aspiración: los episodios recurrentes de reflujo gástrico y aspiración del contenido gástrico en lactantes pueden presentarse de manera similar a la bronquiolitis.
Aspiración de cuerpo extraño: ocasionalmente puede causar un inicio repentino de sibilancias en ausencia de síntomas de infección de las vías aéreas superiores, y el examen pulmonar es asimétrico (p. ej., disminución del murmullo vesicular homolateral al cuerpo extraño).
Insuficiencia cardíaca asociada con cortocircuito de izquierda a derecha: típicamente se presenta a los 2 a 3 meses de edad y puede simular bronquiolitis.
Referencias del diagnóstico
1. Ralston SL, Lieberthal AS, Meissner HC, et al. Clinical practice guideline: the diagnosis, management, and prevention of bronchiolitis. Pediatrics. 2014;134(5):e1474-e1502. doi:10.1542/peds.2014-2742
2. Oppenlander KE, Chung AA, Clabaugh D. Respiratory Syncytial Virus Bronchiolitis: Rapid Evidence Review. Am Fam Physician. 2023;108(1):52-57.
Tratamiento de la bronquiolitis
Tratamiento sintomático
Suplemento de oxígeno según sea necesario
Hidratación IV según sea necesario
A veces broncodilatadores
El tratamiento de la bronquiolitis es por lo general sintomático, y puede tratarse a la mayoría de los niños en su domicilio con hidratación y medidas generales (1). Los pacientes que tienen riesgo de desarrollar una enfermedad grave deben ser internados.
Las indicaciones de hospitalización incluyen (2):
Aceleración de la dificultad respiratoria
Hipoxia (especialmente si la saturación de oxígeno inicial fue < 90%)
Apnea en la anamnesis
Mal aspecto (p. ej., cianosis, letargo, fatiga)
Ingesta oral inadecuada o deshidratación
Otras consideraciones para la hospitalización incluyen la edad < 2 meses (2). Además, se debe considerar para la hospitalización a los niños con un trastorno de base, como enfermedad cardíaca, inmunodeficiencia o enfermedad pulmonar crónica (p. ej., displasia broncopulmonar), que los expone a un alto riesgo de enfermedad grave o complicada.
En los niños hospitalizados, el oxígeno al 30-40% administrado por cánula nasal, tienda de oxígeno o mascarilla facial suele ser suficiente para mantener una saturación de oxígeno adecuada > 90%. La intubación endotraqueal está indicada en la apnea grave recurrente, la hipoxemia que no responde a la oxigenoterapia o en caso de retención de CO2; también, si el niño no puede eliminar las secreciones bronquiales. La terapia con cánula nasal de alto flujo, la presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP), o ambos a menudo se utilizan para evitar la intubación en pacientes con riesgo de insuficiencia respiratoria.
La hidratación puede mantenerse con tomas pequeñas y frecuentes de líquidos puros. En niños más comprometidos, la administración inicial de líquidos debe realizarse por vía IV, y es preciso controlar el nivel de hidratación por la diuresis y la densidad urinaria y por determinaciones de electrolitos séricos.
Los broncodilatadores no son uniformemente eficaces, pero un subgrupo sustancial de niños puede responder con mejoría a corto plazo. Esto es de particular validez en lactantes con sibilancias previas. No se ha demostrado que el uso de broncodilatadores reduzca las tasas de hospitalización o ingreso en la unidad de cuidados intensivos, visitas de retorno al departamento de urgencias o tasas de ventilación (3).
No se recomiendan glucocorticoides inhalatorios o sistémicos para el primer episodio de bronquiolitis. La terapia con glucocorticoides es razonable en pacientes mayores de 12 meses con episodios recurrentes de sibilancias, especialmente si existe preocupación clínica por asma, ya que puede haber superposición entre los síntomas clínicos de bronquiolitis y la exacerbación del asma inducida por virus.
La ribavirina, un fármaco antiviral activo in vitro contra el virus sincitial respiratorio (VRS), virus de la gripe y virus del sarampión, no ha demostrado ser beneficiosa cuando se administra a pacientes con infección por VRS no complicada (4), y no se recomienda su uso sistemático para el tratamiento de la bronquiolitis por VRS. Sin embargo, puede haber un papel para el uso de ribavirina en niños inmunocomprometidos con infección grave por VSR (véase Tratamiento del VSR).
Los antibióticos no están indicados en el tratamiento de la bronquiolitis grave a menos que sobrevenga una infección bacteriana secundaria (una secuela rara).
El enfoque para la prevención del VSR se analiza en otro apartado (véase Prevención del VSR para las indicaciones).
Referencias del tratamiento
1. Ralston SL, Lieberthal AS, Meissner HC, et al. Clinical practice guideline: the diagnosis, management, and prevention of bronchiolitis. Pediatrics. 2014;134(5):e1474-e1502. doi:10.1542/peds.2014-2742
2. Oppenlander KE, Chung AA, Clabaugh D. Respiratory Syncytial Virus Bronchiolitis: Rapid Evidence Review. Am Fam Physician. 2023;108(1):52-57.
3. Shanahan KH, Monuteaux MC, Nagler J, Bachur RG. Early Use of Bronchodilators and Outcomes in Bronchiolitis. Pediatrics. 2021;148(2):e2020040394. doi:10.1542/peds.2020-040394
4. Guerguerian AM, Gauthier M, Lebel MH, Farrell CA, Lacroix J. Ribavirin in ventilated respiratory syncytial virus bronchiolitis. A randomized, placebo-controlled trial. Am J Respir Crit Care Med. 1999;160(3):829-834. doi:10.1164/ajrccm.160.3.9810013
Pronóstico de la bronquiolitis
El pronóstico de la bronquiolitis suele ser excelente. La mayoría de los niños se recuperan en 3-5 días sin secuelas, aunque las sibilancias y la tos pueden continuar durante 2-4 semanas. En los Estados Unidos, la mortalidad es < 0,1% cuando la atención médica es oportuna y adecuada (1). Las tasas de mortalidad son más altas en niños en regiones del mundo con recursos limitados (2).
Se sospecha un aumento de la incidencia de asma en los niños que han tenido bronquiolitis en la primera infancia, pero la asociación es controvertida porque los niños que más tarde desarrollan asma podrían haber sido más gravemente afectados por el VRS y, por lo tanto, es más probable que buscaran atención médica.
Referencias del pronóstico
1. Fujiogi M, Goto T, Yasunaga H, et al. Trends in Bronchiolitis Hospitalizations in the United States: 2000-2016. Pediatrics. 2019;144(6):e20192614. doi:10.1542/peds.2019-2614
2. World health Organization (WHO). Respiratory syncytial virus (RSV). March 25, 2025. Accessed January 12, 2026.
Conceptos clave
La bronquiolitis es una infección viral aguda de las vías respiratorias inferiores que afecta a niños < 24 meses y es causada generalmente por virus sincitial respiratorio (VRS), rinovirus o virus parainfluenza tipo 3.
El edema y exudado en bronquios intermedios y pequeños y bronquiolos causan obstrucción parcial y atrapamiento aéreo; la atelectasia o la neumonía causa hipoxemia en los casos más graves.
Las manifestaciones típicas incluyen fiebre, taquipnea, retracciones, sibilancias y tos.
La anamnesis y la exploración física suelen ser adecuadas para el diagnóstico, pero a los niños más gravemente enfermos se les debe realizar oximetría de pulso, radiografía de tórax y pruebas rápidas de antígenos o pruebas de diagnóstico molecular de VRS.
Las indicaciones de hospitalización incluyen empeoramiento de la dificultad respiratoria, hipoxia, mal aspecto (p. ej., cianosis, letargo, cansancio), antecedentes de apnea e ingesta oral inadecuada o deshidratación.
El tratamiento es de sostén; los broncodilatadores a veces alivian los síntomas pero no acortan la hospitalización, y los glucocorticoides sistémicos no están indicados en lactantes con bronquiolitis que previamente estaban sanos.
Se recomienda la Inmunización pasiva contra el VRS en todos los niños < 19 meses que se consideren candidatos apropiados.



