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Tumores medulares

Por

Steven A. Goldman

, MD, PhD, University of Rochester Medical Center;


Nimish A. Mohile

, MD, University of Rochester Medical Center

Última modificación del contenido jun 2018
Información: para pacientes

Los tumores medulares pueden aparecer en el parénquima de la médula espinal, y destruir directamente el tejido, o por fuera del parénquima medular, lo que a menudo comprime la médula o las raíces nerviosas. Los síntomas pueden incluir en un dolor dorsal progresivo y en déficits neurológicos atribuibles a la médula espinal o las raíces nerviosas. El diagnóstico se realiza mediante RM. Su tratamiento puede incluir los corticoides, la resección quirúrgica y la radioterapia.

Los tumores de la médula espinal pueden ser intramedulares (dentro del parénquima medular) o extramedulares (fuera del parénquima).

Tumores intramedulares

Los tumores intramedulares más frecuentes son los gliomas, en particular los ependimomas y los astrocitomas de bajo grado. Los tumores intramedulares infiltran el parénquima de la médula espinal, se expanden y lo destruyen. Pueden extenderse sobre múltiples segmentos de la médula espinal y obstruir el flujo de líquido cefalorraquídeo dentro de la médula, lo que produce una cavidad.

Tumores extramedulares

Los tumores extramedulares pueden ser

  • Intradural: ubicado dentro de la duramadre pero en la superficie de la médula espinal, en lugar de dentro de su parénquima

  • Extradural: ubicado fuera de la duramadre

La mayoría de los tumores intradurales son benignos y suelen ser meningiomas o neurofibromas, que representan los dos tumores medulares primarios más frecuentes.

La mayoría de los tumores extradurales son metastásicos. Se suelen originar como carcinomas de pulmón, mama, próstata, riñón o tiroides o como linfomas, con mayor frecuencia linfoma no Hodgkin, pero también como linfoma de Hodgkin, linfosarcoma, reticulosarcoma.

Tanto los tumores intradurales como los extradurales ejercen sus efectos a través de la compresión de la médula espinal y sus raíces, en lugar de invadir el parénquima. La mayoría de los tumores extradurales invaden y destruyen el hueso antes de comprimir la médula.

Signos y síntomas

El dolor es un síntoma precoz, sobre todo en los tumores extradurales. Es progresivo, no se relaciona con la actividad y empeora con el decúbito. Puede afectar la espalda o irradiarse a lo largo de la distribución sensitiva de un dermatoma particular (dolor radicular).

Se suelen desarrollar déficits neurológicos que se relacionan con el nivel afectado de la médula espinal. Entre los ejemplos más frecuentes están la debilidad espástica, la incontinencia y la disfunción de algunos o de todos los tractos sensitivos en un nivel particular de la médula espinal y por debajo. Los déficits suelen ser bilaterales.

Los tumores extramedulares intradurales pueden ser dolorosos cuando comprimen las raíces nerviosas, pero también pueden desarrollarse sin dolor si la médula espinal se comprime directamente sin afectar la raíz.

Algunos pacientes con tumores intradurales consultan–con mayor frecuencia meningiomas y neurofibromas–consultan con un déficit de la parte distal de los miembros inferiores o déficits neurológicos segmentarios, síntomas de compresión de la médula espinal o alguna combinación de ellos.

Los síntomas de esta última tienden a empeorar rápidamente y conducen a una paraplejía y a la pérdida del control intestinal y vesical.

Los síntomas de compresión de las raíces nerviosas también son frecuentes e incluyen dolor y parestesias seguidos por pérdida sensitiva, debilidad muscular y, si la compresión es crónica, atrofia muscular, que se presenta a lo largo de la distribución de las raíces afectadas.

Diagnóstico

  • RM

Los pacientes que presentan déficits neurológicos segmentarios o en los que se sospecha una compresión de la médula espinal necesitan un diagnóstico y un tratamiento de urgencia.

Las siguientes características sugieren tumores medulares:

  • Un dolor dorsal o radicular progresivo, inexplicable o nocturno

  • Déficits neurológicos segmentarios

  • Déficits neurológicos no explicados atribuibles a la médula espinal o a las raíces nerviosas

  • Un dolor dorsal no explicado en pacientes con antecedentes de cáncer, en particular con tumores primarios de los pulmones, las mamas, la próstata, los riñones o la tiroides o con linfoma

El diagnóstico de los tumores de la médula espinal se realiza mediante una RM del área afectada de la médula espinal. La TC con mielografía es una alternativa; puede ayudar a localizar el tumor, pero proporciona menos información que la RM.

Otros tumores espinales (p. ej., abscesos, malformaciones arteriovenosas) y los tumores paravertebrales pueden manifestarse de manera similar a los tumores de la columna vertebral, pero por lo general se pueden distinguir en las imágenes por resonancia magnética.

Las radiografías de la columna vertebral, tomadas por otras razones, pueden mostrar destrucción ósea, ensanchamiento de los pedículos vertebrales o distorsión de los tejidos paraespinales, sobre todo cuando el tumor es metastásico.

Tratamiento

  • Corticosteroides

  • Resección, radioterapia o ambas

Si los pacientes tienen déficits neurológicos debido a compresión de la médula espinal, se empieza de inmediato la administración de corticosteroides (p. ej., dexametasona 100 mg IV, luego 10 mg por vía oral 4 veces al día) para reducir el edema medular y preservar la función. Los tumores que comprimen la médula espinal reciben tratamiento lo antes posible porque los déficits pueden tornarse irreversibles con rapidez.

Algunos tumores medulares primarios bien localizados pueden requerir resección quirúrgica. Los déficits resuelven más o menos en la mitad de estos pacientes. Cuando no sea posible esta alternativa, se recurre a la radioterapia, con descompresión quirúrgica o sin ella. También suele realizarse la resección quirúrgica de los tumores extradurales metastásicos compresivos accediendo desde el cuerpo vertebral y, a continuación, se administra radioterapia. Los tumores extradurales metastásicos no compresivos pueden tratarse con radioterapia aislada, pero a veces requieren su resección si este método resulta ineficaz.

Conceptos clave

  • Los tumores de la médula espinal pueden ser intramedulares (dentro del parénquima medular) o extramedulares (fuera del parénquima).

  • Los tumores extramedulares pueden ser intradurales o extradurales.

  • La mayoría de los tumores intradurales son meningiomas y neurofibromas benignos, que representan los tumores medulares primarios más frecuentes; la mayoría de los tumores extradurales son metastásicos.

  • Administrar corticosteroides a los pacientes con déficits neurológicos debido a compresión medular.

  • Extirpar quirúrgicamente los tumores de la médula espinal o utilizar la radioterapia.

Información: para pacientes
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