El barotraumatismo ótico es la otalgia o la lesión a la membrana timpánica causada por cambios rápidos de la presión ambiental.
Para mantener igual presión a ambos lados de la membrana timpánica, el gas (aire) debe poder movilizarse libremente entre la nasofaringe y el oído medio (1). Cuando una infección de las vías respiratorias superiores, alergia u otro mecanismo interfiere con el funcionamiento de la trompa de Eustaquio durante los cambios en la presión ambiental, la presión en el oído medio disminuye por debajo de la presión ambiente, causando retracción de la membrana timpánica, o se eleva por encima de ella y causa abombamiento. En caso de presión negativa del oído medio, puede formarse en éste un trasudado líquido. A medida que aumenta la presión diferencial, puede producirse una equimosis y un hematoma subepitelial en la mucosa del oído medio y la membrana timpánica. Una presión diferencial muy grande puede causar hemorragia en el oído medio, rotura de la membrana timpánica y el desarrollo de una fístula perilinfática a través de la ventana oval o redonda del oído interno.
Las causas de barotraumatismo ótico incluyen un cambio súbito o rápido de la presión ambiental externa, como una explosión (lesión por onda expansiva), un ascenso rápido (p. ej., durante el buceo) o un descenso rápido (p. ej., durante vuelos aéreos o paracaidismo). La hipoacusia neurosensorial o el vértigo durante el descenso sugieren el desarrollo de una fístula perilinfática; síntomas similares durante el ascenso desde las profundidades marinas pueden sugerir la formación de una burbuja de aire en el oído interno.
Los síntomas del barotrauma ótico consisten en plenitud aural, dolor intenso, hipoacusia de conducción y, si hay fístula perilinfática, hipoacusia neurosensorial y/o vértigo.
Los pacientes con disfunción preexistente de la trompa de Eustaquio que se someten a oxigenoterapia hiperbárica, o aquellos incapaces de realizar maniobras de compensación del oído medio (p. ej., pacientes intubados), presentan un alto riesgo de barotrauma ótico.
Referencia general
1. Sadé J, Ar A. Middle ear and auditory tube: middle ear clearance, gas exchange, and pressure regulation. Otolaryngol Head Neck Surg. 1997;116(4):499-524. doi:10.1016/S0194-59989770302-4
Diagnóstico de barotrauma ótico
Principalmente anamnesis y examen físico
Estudios de diagnóstico por imágenes (TC, RM) para identificar complicaciones
El diagnóstico del barotrauma ótico es principalmente clínico y se establece mediante el antecedente de exposición reciente a cambios de presión ambiental, junto con la aparición brusca de síntomas característicos. La otoscopia puede revelar hallazgos que van desde congestión e inyección vascular a lo largo del mango del martillo hasta retracción o abombamiento graves, hemotímpano y perforación. Los médicos disponen de diversas escalas de graduación para clasificar el grado de barotrauma (p. ej., clasificación de Teed, sistema de graduación de O'Neill). La clasificación de Teed (o Teed modificada) es una de las más ampliamente utilizadas y asigna grados del 0 al 5 en función de los hallazgos otoscópicos.
Esta fotografía muestra un barotrauma en el interior del oído con hematomas visibles en la porción superior y central del conducto auditivo externo. La membrana timpánica está íntegra.
PROFESSOR TONY WRIGHT, INSTITUTE OF LARYNGOLOGY & OTOLOGY/SCIENCE PHOTO LIBRARY
Los pacientes con vértigo persistente e intenso, hipoacusia neurosensorial o acúfenos graves deben someterse a una audiometría urgente y ser derivados sin demora a otorrinolaringología para descartar complicaciones graves relacionadas con el traumatismo del oído interno, como la rotura de la ventana laberíntica.
Los estudios de diagnóstico por imágenes (p. ej., TC, RM) se reservan para confirmar la sospecha de complicaciones, como las fístulas laberínticas o perilinfáticas.
Tratamiento del barotraumatismo ótico
Métodos para igualar la presión (p. ej., bostezar, tragar, masticar chicle)
Las medidas de autotratamiento habituales del dolor causado por el cambio de presión en un viaje en avión consisten en masticar chicle, bostezar y tragar, soplar contra las narinas cerradas y utilizar aerosoles nasales descongestivos. Si el dolor es intenso y la hipoacusia es de conducción, la miringotomía puede ser útil.
Si hay hipoacusia neurosensorial y vértigo, se sospecha una fístula perilinfática y se debe considerar la exploración del oído medio para cerrarla, aunque esta es una entidad muy rara.
Prevención del barotraumatismo ótico
Una persona con congestión nasal debida a infección de las vías respiratorias superiores o alergias debe evitar los vuelos en avión y la práctica de buceo. Cuando estas actividades son inevitables, puede aplicarse un vasoconstrictor nasal tópico (p. ej., fenilefrina, oximetazolina) 30 a 60 minutos antes del descenso y el ascenso.
La colocación profiláctica de tubos de timpanostomía previene el barotraumatismo ótico en pacientes con disfunción conocida de la trompa de Eustaquio que reciben oxigenoterapia hiperbárica. La colocación de tubos también es razonable en pacientes que experimentan presión ótica después de su primera inmersión hiperbárica; dichos pacientes pueden presentar una disfunción oculta de la trompa de Eustaquio, o una disfunción que solo se manifiesta en ciertas situaciones (p. ej., únicamente durante el tratamiento con oxígeno hiperbárico, pero no durante un vuelo en avión).



