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Demencia vascular

Por Juebin Huang, MD, PhD, Assistant Professor, Department of Neurology, Memory Impairment and Neurodegenerative Dementia (MIND) Center, University of Mississippi Medical Center

La demencia vascular es la pérdida de la función intelectual debida a la destrucción del tejido cerebral por una reducción o un bloqueo del suministro sanguíneo. La causa suelen ser los accidentes cerebrovasculares (ictus), ya sean pocos pero extensos o numerosos pero de pequeño tamaño.

  • Los trastornos que lesionan los vasos sanguíneos del cerebro, generalmente accidentes cerebrovasculares, causan demencia.

  • Los síntomas pueden aparecer por pasos, no gradualmente.

  • La demencia vascular se produce a menudo en personas con factores de riesgo o síntomas de accidente cerebrovascular.

  • Si se eliminan los factores de riesgo para ictus se retrasa la aparición o se evitan más daños.

La demencia vascular es la segunda causa más frecuente de demencia entre las personas mayores.

La demencia es el declive lento y progresivo de la función mental, incluida la memoria, el pensamiento, el juicio y la capacidad para aprender. La demencia es distinta del delirio, que se caracteriza por incapacidad para prestar atención, desorientación, imposibilidad de pensar con claridad y fluctuaciones en el estado de alerta.

  • La demencia afecta principalmente a la memoria, mientras que el delirio afecta principalmente a la capacidad de prestar atención.

  • La demencia por lo general comienza poco a poco y no tiene ningún punto de comienzo definido. El delirio comienza de repente y a menudo tiene un momento de inicio definido.

Una serie de accidentes cerebrovasculares dan lugar a la aparición de demencia vascular. Estos accidentes cerebrovasculares son más frecuentes en los hombres y normalmente se inician después de los 70 años de edad.

Los factores de riesgo para la demencia vascular son:

  • Hipertensión arterial

  • Diabetes

  • Ateroesclerosis

  • Fibrilación auricular, un tipo de ritmo cardíaco irregular

  • Niveles elevados de grasas (lípidos), incluido el colesterol

  • Tabaquismo (actual o en el pasado)

  • Antecedentes de accidente cerebrovascular

La hipertensión arterial, la diabetes y la ateroesclerosis dañan los vasos sanguíneos del cerebro. La fibrilación auricular aumenta el riesgo de accidentes cerebrovasculares por coágulos de sangre desde el corazón. Los trastornos que causan coagulación excesiva también aumentan el riesgo de accidentes cerebrovasculares. A diferencia de otros tipos de demencia, la demencia vascular a veces se evita mediante la corrección o eliminación de los factores de riesgo para accidentes cerebrovasculares.

Coágulos y obstrucciones: Causas de un accidente cerebrovascular isquémico

Cuando una arteria que lleva sangre al cerebro se obstruye, se produce un accidente cerebrovascular isquémico. Las arterias pueden estar obstruidas por depósitos de grasa (ateromas o placas ateromatosas) debidos a ateroesclerosis. Las arterias del cuello, en particular las arterias carótidas internas, son un lugar frecuente de formación de ateromas.

Las arterias también pueden atascarse por un coágulo sanguíneo (trombo). Los coágulos de sangre se forman en un ateroma de una arteria y también en el corazón de las personas que sufren una enfermedad cardíaca. Parte de un coágulo se puede desprender y viajar a través del torrente sanguíneo (convertido en un émbolo). En este caso puede obstruir alguna de las arterias que irrigan el cerebro, como una de las arterias cerebrales.

Los accidentes cerebrovasculares destruyen el tejido cerebral mediante la obstrucción del suministro de sangre a partes del cerebro. Un área de tejido cerebral destruida se denomina infarto.

La demencia puede ser provocada por pocos accidentes cerebrovasculares importantes, o más a menudo por múltiples accidentes pequeños. Algunos de estos accidentes cerebrovasculares parecen leves o incluso pueden pasar inadvertidos, ya que producen poca o ninguna debilidad muscular, y no provocan parálisis. Sin embargo, se pueden continuar teniendo pequeños accidentes cerebrovasculares y aparecer la demencia tras la destrucción de suficiente tejido cerebral. Por lo tanto, la demencia vascular puede desarrollarse antes de que los accidentes cerebrovasculares causen síntomas graves, a veces incluso síntomas perceptibles.

A continuación se detallan los tipos de demencia vascular, que pueden solaparse en cierto grado:

  • Demencia por multiinfartos: La demencia está causada por varios accidentes cerebrovasculares, que generalmente afectan a los vasos sanguíneos de tamaño medio.

  • Enfermedad lacunar: A veces se utiliza este término para describir la demencia por multiinfartos causada por muchos infartos lacunares, accidentes cerebrovasculares causados por bloqueos en vasos sanguíneos pequeños.

  • Demencia de Binswanger: se obstruyen diversos vasos sanguíneos pequeños, lo que provoca infartos lacunares, en casos con hipertensión grave y mal controlada y un trastorno de los vasos sanguíneos (vascular) que afecta a los vasos sanguíneos de todo el organismo.

  • Demencia por infarto estratégico: se destruye una zona única de tejido cerebral situada en un área crucial.

La demencia vascular aparece con frecuencia con la enfermedad de Alzheimer (en forma de demencia mixta).

Síntomas

A diferencia de la demencia causada por la enfermedad de Alzheimer, la demencia vascular progresa por pasos. Los síntomas empeoran de forma repentina, y a continuación se estabilizan o disminuyen un poco. Empeoran meses o años más tarde, al producirse otro accidente cerebrovascular. La demencia que resulta de múltiples pequeños accidentes cerebrovasculares generalmente progresa de manera más gradual que la relacionada con pocos accidentes cerebrovasculares grandes. Los accidentes cerebrovasculares pequeños pueden ser tan sutiles que la demencia parezca gradual y continua, en lugar de por pasos.

Los síntomas de la demencia vascular (pérdida de memoria, dificultad para planificar e iniciar acciones o tareas, pensamiento lento y tendencia a deambular) son similares a los de otras demencias. Sin embargo, comparada con la enfermedad de Alzheimer, la demencia vascular tiende a causar pérdida de memoria más tarde y a afectar menos el raciocinio y la personalidad. Las personas con demencia vascular tienen dificultades concretas para planificar e iniciar acciones, y el pensamiento puede percibirse mucho más lento.

En función del área del encéfalo afectada se producen síntomas distintos. Por lo general, algunos aspectos de la función mental no se modifican, ya que el accidente cerebrovascular destruye el tejido solo en una parte del cerebro. Así, los afectados son más conscientes de sus pérdidas y más propensos a deprimirse que en otros tipos de demencia.

A medida que se producen más accidentes cerebrovasculares y la demencia progresa, aparecen otros síntomas relacionados con dichos accidentes. Se produce un debilitamiento de un brazo o una pierna, o incluso parálisis. Se puede tener dificultad para hablar. Por ejemplo, se habla arrastrando las palabras. La vista se vuelve borrosa o se pierde parcialmente o por completo. Puede haber una pérdida de coordinación que se manifiesta en forma de inestabilidad al caminar. Los afectados pueden llorar o reír sin motivo aparente. Tienen dificultad para controlar la vejiga y, en consecuencia, incontinencia urinaria.

Aproximadamente 6 de cada 10 personas mueren durante los 5 años posteriores a la aparición de los síntomas. La causa habitual suele ser un accidente cerebrovascular o un infarto de miocardio.

Diagnóstico

  • Evaluación médica para la demencia

  • Tomografía computarizada o resonancia magnética nuclear

El diagnóstico de la demencia vascular es similar al de otras demencias.

Los médicos deben determinar si una persona tiene demencia y, en caso afirmativo, si la demencia es demencia vascular.

Diagnóstico de la demencia

Un diagnóstico de demencia se basa en lo siguiente:

  • Los síntomas, que se identifican mediante preguntas al afectado y sus familiares u otros cuidadores

  • Los resultados de una exploración física

  • Los resultados de las pruebas del estado mental

  • Los resultados de pruebas complementarias, como tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética nuclear (RMN)

Las pruebas del estado mental, que consisten en preguntas y tareas sencillas, ayudan a los médicos a determinar si la persona afectada sufre demencia.

A veces se necesita un examen más detallado (examen neuropsicológico) Este examen cubre todas las funciones mentales principales, incluido el estado de ánimo, y su realización lleva de 1 a 3 horas. Dicho examen ayuda a distinguir la demencia de otras condiciones que pueden causar síntomas similares, como la pérdida de memoria asociada a la edad, el deterioro cognitivo leve y la depresión.

La información obtenida mediante las fuentes anteriores suele ayudar al médico a descartar el delirio como causa de los síntomas (ver Comparación del delirio y la demencia). Esto es esencial, porque el delirio, a diferencia de la demencia, a menudo se puede revertir si se trata con prontitud.

Diagnóstico de demencia vascular

Una vez diagnosticada la demencia, se considera la posibilidad de demencia vascular en aquellas personas que tienen factores de riesgo o síntomas de accidente cerebrovascular. A continuación se realiza una evaluación minuciosa para comprobar si se ha producido un accidente cerebrovascular. Se realiza una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética nuclear (RMN) para comprobar si hay evidencias de accidente cerebrovascular. Los resultados de estas pruebas apoyan el diagnóstico, pero no son definitivos.

Tratamiento

  • Medidas de seguridad y de apoyo

  • Control de condiciones que aumentan el riesgo

El tratamiento de la demencia vascular incluye medidas generales para proporcionar seguridad y apoyo, como en todas las demencias.

Medidas de seguridad y de apoyo

La creación de un ambiente seguro y de apoyo puede ser muy beneficiosa (ver Creación de un ambiente beneficioso para las personas con demencia).

En general, el ambiente debe ser luminoso, agradable, seguro y estable, así como estar diseñado para facilitar la orientación. Es beneficioso que haya algo de estimulación, como un aparato de radio o un televisor, pero se debe evitar una estimulación excesiva.

La organización y la rutina ayudan a las personas con demencia vascular a mantenerse orientadas y les aportan sensación de seguridad y estabilidad. Debe explicarse de manera clara y simple cualquier cambio en el entorno, rutina o cuidadores.

La repetición de una única rutina diaria para tareas como bañarse, comer o dormir ayuda a las personas con demencia vascular a recordar. Una rutina regular a la hora de acostarse también ayuda a dormir mejor.

Las actividades programadas de forma regular favorecen la sensación de independencia y utilidad al concentrar la atención en tareas agradables o provechosas. Entre estas actividades se deben incluir actividades físicas y mentales. Las actividades deben dividirse en partes más pequeñas o simples a medida que empeora la demencia.

Control de condiciones que aumentan el riesgo

El tratamiento de trastornos que aumentan el riesgo de sufrir demencia vascular, como la diabetes, la hipertensión arterial y los niveles elevados de colesterol puede ayudar a prevenir, retrasar o detener la progresión de la demencia vascular. También se recomienda dejar de fumar.

Para ayudar a prevenir un accidente cerebrovascular futuro, los médicos recomiendan medidas para controlar los factores de riesgo del accidente cerebrovascular (hipertensión arterial, diabetes, tabaquismo, niveles altos de colesterol, obesidad e inactividad). Los médicos pueden prescribir un medicamento que hace menos probable la formación de coágulos, como la aspirina (ácido acetilsalicílico), o, si la persona afectada tiene fibrilación auricular o un trastorno que causa la coagulación excesiva, warfarina (un anticoagulante). Estos fármacos reducen el riesgo de sufrir otro accidente cerebrovascular.

Fármacos o sustancias

No hay ningún tratamiento específico para la demencia vascular. Algunas veces se administran inhibidores de la colinesterasa y memantina, fármacos utilizados en la enfermedad de Alzheimer, ya que algunas personas con demencia vascular tienen también enfermedad de Alzheimer.

Los cuidadores deben cuidarse

Cuidar personas con demencia es una actividad estresante y exigente, y los encargados de los cuidados pueden llegar a sentirse deprimidos y agotados y descuidar a menudo la salud física y mental propia. Los cuidadores se beneficiarán de las siguientes medidas (ver Los cuidadores deben cuidarse):

  • Aprender a satisfacer eficazmente las necesidades de los afectados por demencia y qué se puede esperar de ellos: Los cuidadores pueden obtener esta información a través del personal de enfermería, los trabajadores sociales, organizaciones y en material publicado en papel o en línea.

  • Buscar ayuda cuando sea necesaria: Los cuidadores pueden consultar a los trabajadores sociales (como los del hospital de su localidad) sobre cuáles son las fuentes de ayuda adecuadas, como los programas de cuidado diurno, las visitas a domicilio de personal de enfermería, la asistencia a tiempo parcial o completo para las tareas de la casa y el ingreso en centros asistenciales. Los grupos de asesoramiento y apoyo también pueden ser beneficiosos.

  • Cuidar de sí mismos: Los cuidadores han de recordar que tienen que cuidarse a sí mismos. No deben renunciar a sus amigos, sus pasatiempos y sus actividades.

Problemas del enfermo terminal

Antes de que los afectados por demencia vascular se vean demasiado incapacitados, hay que tomar decisiones acerca de la atención médica y de las disposiciones de tipo económico y legal. Estas decisiones se conocen como voluntades anticipadas o testamento vital. Se debe asignar a una persona legalmente autorizada para tomar las decisiones de tratamiento en nombre del afectado (apoderado para cuidados médicos). Los afectados deben comentar sus deseos sobre la atención médica que quieren recibir con el apoderado y con su médico. Es mejor hablar estos aspectos con todos los interesados antes de que sea necesario tomar las decisiones.

A medida que la demencia vascular avanza, el tratamiento se orienta a procurar la comodidad del afectado más que a intentar prolongarle la vida.

Recursos en este artículo