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Introducción a las infecciones cerebrales

Por John E. Greenlee, MD, Professor, Department of Neurology, University of Utah School of Medicine

Las infecciones del encéfalo están causadas por bacterias, virus, hongos y, a veces, protozoos o parásitos. Otro grupo de trastornos cerebrales, las encefalopatías espongiformes, son causados por sustancias anómalas llamadas priones (ver Introducción a las enfermedades producidas por priones).

Las infecciones del encéfalo suelen afectar otras partes del sistema nervioso central, incluida la médula espinal. El encéfalo y la médula espinal están protegidos contra las infecciones, pero cuando estas se producen, las consecuencias suelen ser muy graves.

Las infecciones pueden causar una inflamación del encéfalo (encefalitis). Los virus son la causa más frecuente de las encefalitis. Las infecciones también pueden provocar la inflamación de las capas de tejidos (meninges) que cubren el encéfalo y la médula espinal, es decir, meningitis (Meningitis). A menudo la meningitis bacteriana se extiende por todo el encéfalo y provoca la encefalitis. Del mismo modo, las infecciones virales que provocan la encefalitis también provocan la meningitis. Técnicamente, cuando la infección afecta el encéfalo y las meninges, el trastorno se denomina meningoencefalitis. Sin embargo, la infección que afecta principalmente las meninges se denomina meningitis, mientras que la infección que afecta principalmente el encéfalo se suele denominar encefalitis.

Por lo general, en la encefalitis y la meningitis, la infección no queda limitada en una zona. La infección puede afectar a todo el encéfalo o bien afectar a las meninges de la médula espinal y del encéfalo. Sin embargo, en algunos trastornos la infección queda limitada en una zona (localizada) en forma de bolsa de pus, denominada empiema o absceso, según la ubicación. Los empiemas se forman en espacios existentes en el cuerpo, como el espacio entre los tejidos que cubren el encéfalo o los pulmones. Los abscesos, que parecen forúnculos, se forman en cualquier parte del organismo, incluso dentro del encéfalo. Los hongos (como Aspergillus), los protozoos (como Toxoplasma gondii) y los parásitos (como Taenia solium) pueden provocar la formación de quistes en el encéfalo. Estas infecciones cerebrales localizadas consisten en un grupo de organismos envueltos por una pared de protección (ver Infecciones parasitarias del cerebro).

Las bacterias y otros microorganismos infecciosos alcanzan el encéfalo y las meninges de varias maneras:

  • Siendo transportados por la sangre

  • Penetrando en el encéfalo directamente desde el exterior (por ejemplo, a través de una fractura craneal o durante una cirugía cerebral)

  • Propagándose a partir de estructuras cercanas infectadas, como los senos paranasales o el oído medio