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Introducción al envejecimiento

Por Richard W. Besdine, MD, The Warren Alpert Medical School of Brown University

El envejecimiento es un proceso gradual y continuo de cambio natural que se inicia en la edad adulta temprana. Durante la edad mediana temprana muchas funciones del cuerpo comienzan a disminuir gradualmente.

No hay una edad determinada que convierta al individuo en un anciano o en una persona de edad avanzada. Tradicionalmente, la edad de 65 años se considera como el comienzo de la vejez. Pero el motivo de esta consideración no se fundamenta en la biología, sino en la historia. Hace muchos años, la edad de 65 años fue elegida como la edad de jubilación en Alemania, el primer país en establecer un plan de jubilación, y sigue siendo la edad en que en la mayoría de las sociedades las personas suelen finalizar su etapa laboral, aunque esto está cambiando.

La pregunta de cuándo envejece una persona se puede responder de varias maneras:

  • Edad cronológica: la edad cronológica se fundamenta únicamente en el paso del tiempo. Es la edad de una persona expresada en años. La edad cronológica tiene poco sentido en términos de salud; sin embargo, la probabilidad de que se presente alguna alteración de la salud aumenta con la edad. Dado que la edad cronológica contribuye a predecir muchos problemas de salud, se emplea en el campo legal y en el económico.

  • Edad biológica: la edad biológica se refiere a las modificaciones que experimenta el organismo y que se presentan, generalmente, con el paso de los años. Dado que estos cambios afectan a algunas personas antes que a otras, hay personas biológicamente viejas a los 40 años y otras a edades posteriores. Sin embargo, la mayoría de las diferencias notables en la edad aparente entre personas de edad cronológica similar son causadas por el estilo de vida, los hábitos y los efectos sutiles de ciertas enfermedades en lugar de por las diferencias en el envejecimiento real.

  • Edad psicológica: la edad psicológica se refiere a cómo se comportan y se sienten las personas. Por ejemplo, un octogenario que trabaja, hace proyectos, espera con ilusión acontecimientos futuros y participa en muchas actividades es considerado una persona joven psicológicamente.

Envejecimiento normal

Las personas se preguntan a menudo si lo que están experimentando al envejecer es normal o no. Aunque las personas envejecen de forma distinta, algunos cambios son el resultado de procesos internos, es decir, por la edad en sí misma. Así, estos cambios, aunque no deseados, se consideran normales y se denominan, en ocasiones, envejecimiento natural. Estos cambios se producen en todo el mundo que vive lo suficiente, y dicha universalidad es parte de la definición de envejecimiento natural. Son cambios esperados y por lo general inevitables. Por ejemplo, a medida que la persona cumple años, el cristalino de los ojos se vuelve más delgado y rígido, y tiene más dificultad para enfocar los objetos cercanos, como el material de lectura (un trastorno llamado presbicia). Este cambio se produce en casi todas las personas mayores. Así pues, la presbicia es considerada normal con la edad. Otros términos utilizados para describir estos cambios son envejecimiento normal o senescencia.

¿Sabías que...?

  • La esperanza de vida media ha aumentado mucho, pero la longevidad máxima lo ha hecho poco o casi nada.

Lo que constituye el envejecimiento normal no está siempre claro. Los cambios que se producen con el envejecimiento normal hacen a las personas más propensas a desarrollar determinados trastornos; sin embargo, en algunos casos, se pueden adoptar medidas para compensar estos cambios. Por ejemplo, las personas mayores son más propensas a perder dientes. No obstante, acudir al dentista periódicamente, comer menos dulces, cepillarse y utilizar hilo dental regularmente suelen reducir el riesgo de pérdida de dientes. Por lo tanto, aunque la pérdida de dientes es frecuente con el envejecimiento, pueden evitarse pérdidas dentales importantes.

Además, en algunos casos, el deterioro de las funciones que conlleva el envejecimiento parece similar al deterioro funcional que forma parte de un trastorno. Por ejemplo, el deterioro leve de la capacidad mental es casi universal en personas de edad avanzada y se considera como parte del envejecimiento normal. Este deterioro consiste en una dificultad mayor para el aprendizaje de nuevos idiomas y en pérdidas de memoria más frecuentes. Por el contrario, el deterioro de la capacidad mental en la demencia es mucho más grave. Por ejemplo, las personas que envejecen de forma normal pueden extraviar cosas u olvidar detalles, pero las personas que padecen demencia olvidan acontecimientos enteros. Las personas con demencia tienen dificultades para realizar actividades cotidianas (conducir, cocinar y manejar sus finanzas) y ubicarse en el medio en el que viven (saber qué año es y dónde se encuentran). Por lo tanto, la demencia se considera un trastorno, aunque es frecuente en las etapas tardías de la vida (ver Delirio y demencia). Ciertos tipos de demencia, como la enfermedad de Alzheimer, se diferencian del envejecimiento normal, también por otras razones. Por ejemplo, el tejido cerebral (obtenido durante la autopsia) en personas con esta enfermedad tiene un aspecto diferente al de otras personas mayores que no la padecen. Por este motivo, la distinción entre envejecimiento normal y demencia es clara.

En algunas ocasiones, la distinción entre el deterioro funcional que forma parte del envejecimiento y el deterioro funcional que forma parte de un trastorno parece arbitraria. Por ejemplo, a medida que se envejece, y en comparación con personas más jóvenes, los niveles de azúcar en sangre aumentan después de comer hidratos de carbono. Este aumento se considera parte del envejecimiento normal. Sin embargo, si el incremento supera un nivel determinado, se diagnostica un trastorno, diabetes (ver Diabetes mellitus). En este caso, la diferencia es solo de grado.

Envejecimiento saludable

La expresión «envejecimiento saludable» hace referencia al aplazamiento o a la disminución de los efectos no deseados del envejecimiento. Los objetivos de un envejecimiento saludable son mantener la salud física y mental, evitar los trastornos y continuar en un estado activo e independiente. Para la mayoría de las personas, mantener un buen estado general de salud requiere más esfuerzo a medida que aumenta la edad. A ello puede contribuir la adquisición de ciertos hábitos saludables, como seguir una dieta nutritiva, practicar ejercicio de manera regular y mantener la mente activa. Cuanto antes se desarrollen estos hábitos, mejor. Aunque nunca es demasiado tarde para comenzar, es mejor empezar lo antes posible. De esta manera, las personas pueden controlar lo que les sucede a medida que envejecen.

Hay evidencias que sugieren que en Estados Unidos el envejecimiento saludable va en aumento:

  • Se ha producido una disminución en el porcentaje de personas mayores que viven en residencias de ancianos, a pesar de que ha aumentado el porcentaje de personas de más 65 años y también de mayores de 85 años de edad en la población general.

  • Ha disminuido el porcentaje de personas de entre 75 y 84 años que muestran carencias

  • Se ha producido una disminución en el porcentaje de personas mayores de 65 años de edad con trastornos debilitantes

Esperanza de vida

La esperanza de vida media en los americanos aumentó considerablemente durante el siglo pasado. Un varón nacido en 1900 tenía una esperanza de vida en torno a los 46 años, y la de una niña se situaba cerca de los 48 años. Hoy, sin embargo, la esperanza de vida para el varón es superior a los 73 años, y para la mujer de 80 años. Aunque gran parte de este aumento puede atribuirse a la disminución significativa de la mortalidad infantil, también se ha producido un aumento notable de la esperanza de vida para todas las edades por encima de los 40 años. Por ejemplo, un hombre de 65 años tiene actualmente una esperanza de vida de unos 82 años, y la de una mujer de 65 años ronda los 85 años. En general, las mujeres viven unos 5 años más que los hombres. Esta diferencia en la esperanza de vida ha cambiado muy poco, a pesar de los cambios en el estilo de vida de las mujeres, incluyendo fumar más y experimentar más estrés.

A pesar del aumento en la esperanza de vida, la duración máxima de la vida (la edad más avanzada que pueda alcanzar un ser humano) ha cambiado poco desde que se conservan registros. A pesar de la mejora genética y un estilo de vida saludable, la posibilidad de vivir hasta los 120 años es muy pequeña. Madame Jeanne Calment tuvo la esperanza de vida más larga documentada: 122 años (1875 a 1997).

Varios factores influyen en la esperanza de vida:

  • Herencia: la herencia está relacionada con la posibilidad de que una persona desarrolle una enfermedad. Por ejemplo, es probable que la vida se acorte si se heredan los genes que aumentan el riesgo de desarrollar niveles elevados de colesterol; por el contrario, la herencia de genes que protegen contra las enfermedades coronarias y el cáncer puede permitir tener una vida más larga. Hay pruebas que demuestran que vivir hasta una edad muy elevada, 100 años o más, suele darse en varios miembros de una misma familia.

  • Estilo de vida: algunas conductas, como no fumar, no consumir drogas ni alcohol, mantener un peso y una dieta saludables y hacer ejercicio favorecen el desarrollo personal y evitan las enfermedades.

  • Exposición a toxinas medioambientales: dicha exposición puede acortar la esperanza de vida, incluso entre personas con la mejor dotación genética.

  • Atención sanitaria: la prevención y el tratamiento de las enfermedades después de que estas se hayan contraído, especialmente cuando son tratables (por ejemplo, las infecciones y, en algunos casos, el cáncer), también contribuyen a aumentar la esperanza de vida.

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