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La conducción en la tercera edad

Por David B. Carr, MD, Washington University School of Medicine–Older Adult Health Center

Conducir proporciona una sensación de libertad, independencia e interacción con el mundo que muchas personas dan por sentada en la juventud. Sin embargo, el privilegio de conducir se basa en la capacidad demostrada para hacerlo con seguridad. Los conductores de 70 años y más se sitúan entre los de mayor riesgo de cometer infracciones viales y sufrir accidentes de tráfico por kilómetro recorrido. Por lo tanto, el deterioro funcional debido a trastornos relacionados con la edad debe considerarse una señal de advertencia para replantearse el privilegio de conducir.

Muchos factores pueden disminuir la capacidad de conducción de las personas mayores. Entre ellos están los cambios, asociados al envejecimiento, en los reflejos y ciertos trastornos que se vuelven más frecuentes con la edad. Los fármacos utilizados de forma habitual para tratar los trastornos de las personas de edad avanzada también pueden afectar a la capacidad de conducir.

Algunos de estos factores se pueden controlar y modificar.

¿Sabías que...?

  • Las personas de edad avanzada son más propensas a verse involucradas en accidentes automovilísticos al hacer giros a la izquierda.

Tasa de accidentes e infracciones de tráfico

Por término medio, los conductores de edad avanzada sufren, de hecho, menos accidentes al año que los jóvenes. Sin embargo, dado que conducen menos kilómetros que los jóvenes, la media resultante es de más accidentes por kilómetro recorrido. La tasa de accidentes comienza a aumentar después de los 70 años, aproximadamente, y aumenta con mayor rapidez después de los 80 años. Por cada kilómetro recorrido, los conductores de edad avanzada presentan tasas más elevadas de infracciones viales, accidentes y muertes que los demás grupos de edad mayores de 25 años. Cabe señalar que la actual generación de personas de edad avanzada conduce por lo general a distancias más largas que la generación anterior, y se cree que esta tendencia continuará.

No ceder el paso es una de las infracciones viales más comunes cometidas por los conductores de edad avanzada. Además, los conductores de esa edad tienen más dificultad para incorporarse al tráfico y pueden tener problemas en los cruces, especialmente cuando hacen giros a la izquierda. Estas dificultades han sido atribuidas a:

  • La dificultad para valorar varias informaciones a la vez (multitarea)

  • La dificultad para calcular la velocidad de los coches que se acercan

  • La reducción del campo visual

No obstante, a menudo los conductores mayores son más cuidadosos que los jóvenes. Tienden a evitar conducir de noche, en las horas punta o cuando hace mal tiempo. Además, es mucho menos probable que los accidentes de los conductores de edad avanzada se deban al alcohol; también es menos probable que estos conductores tengan un accidente conduciendo en carreteras con muchas curvas o a gran velocidad. En los accidentes en los que se ven involucrados los conductores de edad avanzada, no suele resultar afectado un único vehículo; es mucho más probable que sean varios los vehículos implicados en el accidente.

En un accidente de vehículo a motor, los conductores de edad avanzada tienen más probabilidades de sufrir lesiones que los conductores más jóvenes; los accidentes que involucran a dichos conductores suelen causar también más lesiones graves y muertes. La mayor vulnerabilidad de los conductores de edad avanzada puede ser debida al deterioro físico. Además, tienen más probabilidad de sufrir un accidente al hacer un giro a la izquierda; estos giros hacen a los conductores vulnerables. Los conductores mayores que mueren como consecuencia de un accidente de tráfico suelen tener coches viejos sin airbag. Así, es posible que la tasa de mortalidad en los conductores de edad avanzada disminuya durante la próxima década al cambiar sus vehículos por otros más modernos.

Las causas de los problemas

Conducir implica la ejecución precisa de acciones simultáneas (como frenar y llevar el volante). Estas acciones requieren varias cualidades, como las siguientes:

  • Una mente clara

  • Atención y concentración mental

  • Reacción rápida

  • Coordinación

  • Fuerza adecuada

  • Buena movilidad de la parte superior del organismo (parte superior de los hombros, espalda y cuello)

  • Buena visión y audición

  • Buen juicio

Una carencia de cualquiera de estas cualidades puede afectar notablemente a la capacidad de conducir. Tales carencias pueden tener varias causas, y casi todas estas capacidades se deterioran de un modo u otro cuando la persona envejece.

Envejecimiento

El envejecimiento suele producir una disminución gradual y sutil en la fuerza, la coordinación, el tiempo de reacción, la capacidad de concentración y la audición. Las personas de edad avanzada tienen menos energía y se cansan más rápidamente, especialmente en situaciones que requieren concentración; suelen tener menor capacidad para concentrarse en más de 1 tarea a la vez. Sin embargo, la mayoría de los cambios atribuidos al envejecimiento son moderados y no suelen ser la causa principal de los problemas de seguridad en la conducción.

Trastornos

Los trastornos más frecuentes en las personas mayores pueden ser particularmente problemáticos en los conductores de edad avanzada. Por ejemplo, la glucemia de los conductores diabéticos puede elevarse o bajar demasiado. Tales modificaciones pueden interferir con la capacidad de juicio, la atención y la concentración, la visión y la sensibilidad en los pies.

Los conductores mayores con demencia (incluida la enfermedad de Alzheimer) pueden tener un juicio y una concentración deficientes, circunstancias peligrosas cuando se conduce. Aun cuando la demencia está en las fases iniciales, un conductor puede perderse o confundirse más fácilmente si el tráfico es denso. Por lo general, el tiempo de reacción y la habilidad para prestar atención en todo el campo visual disminuyen en las personas con demencia.

Los accidentes cerebrovasculares o los llamados miniaccidentes cerebrovasculares (accidentes isquémicos transitorios, AIT) pueden disminuir el tiempo de reacción, causar debilidad muscular, deteriorar la visión y afectar la coordinación. Las convulsiones hacen que una persona quede, de repente, desconectada del entorno circundante o incluso inconsciente. Un infarto de miocardio reciente puede aumentar el riesgo de sufrir un desmayo o de experimentar mareos.

La artritis causa dolor y rigidez articular, limita la movilidad y puede disminuir la capacidad de controlar un automóvil. Por ejemplo, el dolor y la rigidez de las rodillas o las caderas pueden afectar la capacidad de pisar el pedal del freno o el acelerador. La artritis puede hacer que sea doloroso y difícil girar la cabeza (como hay que hacerlo cuando se da marcha atrás o se gira).

El glaucoma y la degeneración macular son trastornos oculares que crean problemas cuando se conduce con poca luz o de noche. El glaucoma también puede reducir el campo visual, por lo que es difícil visualizar los automóviles y otros objetos situados a los lados del conductor. Las cataratas, que se presentan casi exclusivamente en personas de edad avanzada, pueden causar deslumbramiento por resplandor excesivo de los faros o de las luces de la calle.

Fármacos

Muchas personas de edad avanzada consumen fármacos que pueden tener efectos secundarios adversos, como somnolencia, mareo, confusión mental y otros síntomas que interfieren con la capacidad de conducir. Tanto los medicamentos con receta médica como los que no la requieren pueden causar estos efectos secundarios. Entre los fármacos o sustancias que pueden interferir en la conducción se incluyen los siguientes:

  • Alcohol

  • Anticonvulsivos

  • Antieméticos (utilizados para controlar las náuseas)

  • Antipsicóticos

  • Benzodiazepinas o ansiolíticos

  • Fármacos utilizados para tratar el glaucoma

  • Relajantes musculares

  • Antihistamínicos que no requieren prescripción médica

  • Opiáceos

  • Suplementos para dormir

  • Antidepresivos tricíclicos

Situaciones especiales

El estrés, especialmente cuando se conduce por zonas desconocidas o con tráfico denso, puede contribuir a la dificultad para conducir. La fatiga y la distracción también disminuyen la capacidad de conducción.

Para algunas personas de edad avanzada, la única deficiencia en la capacidad de conducir es sencillamente la falta de experiencia al volante. Por ejemplo, una persona de edad avanzada (por lo general una mujer) que solo aprendiera a conducir después de la muerte de su cónyuge.

Formas de compensación

Los conductores de edad avanzada disponen de muchas estrategias para compensar los factores que reducen el rendimiento y aumentan el riesgo de conducir.

Evitar riesgos

Pueden aprovechar su experiencia en la conducción para identificar y evitar situaciones peligrosas. Por ejemplo, dado que la resistencia disminuye con la edad, pueden realizar desplazamientos más cortos y descansar con mayor frecuencia. Pueden evitar autopistas y otras áreas donde el tráfico está congestionado o es peligroso. También pueden evitar conducir de noche o cuando haya poca luz, que es cuando se producen los problemas de deslumbramiento. Si evitan las horas punta, corren menos riesgos al conducir.

Evitar distracciones

Evitar las distracciones, una precaución que se puede extender a todos los conductores, es esencial para los conductores de edad avanzada. Los teléfonos móviles constituyen una medida de seguridad para los conductores que se encuentran en apuros cuando el automóvil sufre alguna avería inesperada. Sin embargo, el empleo del teléfono móvil (incluso los modelos de manos libres) mientras se conduce se desaconseja totalmente; de hecho, es ilegal en muchos países. Así mismo, ajustar la radio u otro dispositivo del automóvil (como el climatizador o la posición del asiento), comer o beber, fumar (hay muchas otras razones para no fumar, a cualquier edad), maquillarse, consultar mapas de carreteras y hasta conversar con otros pasajeros son acciones que pueden distraer. Debe minimizarse cualquier tipo de distracción.

Uso de la tecnología

Las nuevas tecnologías pueden ayudar a los conductores de edad avanzada. Por ejemplo, los sistemas avanzados de visión para conducir de noche, como la iluminación de las curvas (iluminación dirigida a lo largo de una curva) o la atenuación automática de los faros (cambiar de luces largas a cortas cuando el tráfico viene en sentido contrario). Los sistemas de ayuda para aparcar, que utilizan telecámaras o sistemas infrarrojos para facilitar la marcha atrás, el aparcamiento y otras maniobras, son muy útiles para las personas que tienen dificultad para mirar por encima de sus hombros. Los dispositivos que utilizan el sistema de posicionamiento global (GPS) pueden ayudar a los conductores de edad avanzada a localizar los destinos.

Otros sistemas útiles para los conductores mayores son el control automático de velocidad, el antibloqueo de frenos y los aparatos electrónicos de estabilidad que mejoran la tracción y la dirección del vehículo. Algunos vehículos llevan espejos retrovisores que se oscurecen automáticamente cuando se refleja la luz de otro auto, con la consiguiente reducción del deslumbramiento. Los fabricantes de automóviles están experimentando con tecnologías de visión nocturna por infrarrojos para mejorar la conducción de noche. También se están rediseñando los controles y manijas para que las personas con artritis los puedan usar con más facilidad. Todos los conductores pueden disponer de otros equipamientos especiales, como un borde más bajo de las puertas, soportes lumbares, viseras amplias o asientos y volantes ajustables, pero serán especialmente beneficiosos para los conductores de edad avanzada.

En caso de accidente u otras situaciones de urgencia, hay sistemas de emergencia que pueden llamar automáticamente y dirigir los equipos de rescate hacia el lugar donde se encuentra el automóvil. Se prevén otras innovaciones en el futuro.

Educación viaria

Otra forma para que los conductores de edad avanzada puedan mantener o incluso mejorar sus habilidades de conducción es a través de programas de reeducación para el conductor. Varias organizaciones, como la American Association of Retired Persons, AARP (Asociación Americana de Personas Jubiladas) y la American Automobile Association, AAA (Asociación Americana de Automóviles) ofrecen este tipo de programas para ayudar a los conductores de edad avanzada a adaptarse a los desafíos de la conducción en la vejez. Además, seguir este tipo de programas puede reducir la tasa del seguro. La AAA ofrece el RoadWise Review, un programa de software en CD que los conductores mayores pueden usar para evaluar su capacidad funcional para la conducción. Se puede obtener a través de las sucursales locales de la AAA.

Los conductores de edad avanzada también pueden beneficiarse de los programas diseñados para asegurarse de que su coche es el adecuado. Por ejemplo, el volante debe estar a una distancia correcta, y la altura del asiento también. El ajuste de los espejos puede ayudar a los conductores a compensar los ángulos muertos. Ver, por ejemplo, el CarFit de la AAA, que se ofrece en muchos sitios de todo el país.

Cuidados médicos

El estilo de vida y la atención médica ayudan a los conductores a evitar problemas en la conducción. Hay muchas razones para mantenerse en forma en la tercera edad. La habilidad para seguir conduciendo es una de ellas, porque la fuerza y la resistencia influyen en el rendimiento de la conducción. Los médicos deben evaluar periódicamente a las personas de edad avanzada para identificar cualquier problema en la visión, la memoria y el razonamiento y la fuerza muscular, que podría afectar a la capacidad para conducir.

El tratamiento de algunas enfermedades puede mejorar la capacidad de conducir. Por ejemplo, una operación de extracción de cataratas será beneficiosa; el tratamiento de la artritis con fármacos y fisioterapia mejorará la flexibilidad y la movilidad, y un buen control de la diabetes será útil para prevenir las oscilaciones de la glucemia. Los conductores mayores deben revisar con su médico o farmacéutico la lista de los medicamentos que consumen para asegurarse de que los efectos secundarios no afectarán a la capacidad de conducir.

La reglamentación de algunos países prohíbe conducir durante un tiempo determinado después del diagnóstico de ciertas enfermedades. Este periodo de espera (moratoria) permite estabilizar el trastorno con el tratamiento. Por ejemplo, en algunos países no se puede conducir hasta 6 meses después de haber tenido un accidente cerebrovascular o un ataque isquémico transitorio. Después de un infarto de miocardio o una cirugía de derivación cardíaca (bypass) el periodo en que hay que abstenerse de conducir es de 3 a 6 meses. En algunos países, las personas que han sufrido convulsiones deben estar como mínimo 6 meses sin sufrirlas antes de volver a conducir.

Toma de decisiones sobre la conveniencia de conservar el permiso de conducir

En un momento dado, la mayoría de las personas mayores tienen que decidir sobre la conveniencia de conservar su permiso de conducir o renunciar a él. La disminución de las capacidades necesarias para conducir con seguridad puede volver peligrosa esta actividad. Además, hay personas que conducen cada vez menos a medida que envejecen. Pueden darse cuenta de que mantener un automóvil para usarlo solo ocasionalmente es más costoso que usar el transporte público. Sin embargo, renunciar al permiso de conducir significa una pérdida de libertad e independencia.

A veces el médico de cabecera o un familiar son los primeros en darse cuenta de que ha llegado el momento de que el conductor de edad avanzada entregue definitivamente las llaves del automóvil. Afrontar estos problemas siempre es difícil, pero ignorarlos puede traer complicaciones aún más importantes. Existen algunos pasos prácticos que ayudan a estos conductores a sentirse más conformes con la necesidad de dejar de conducir:

  • Involucrar al conductor en la decisión de limitar o dejar la conducción

  • Ayudarle a encontrar otras formas de desplazarse

  • Buscar servicios de conductores y de transporte

  • Asegurarse de que la persona dispone de transporte para sus actividades diarias

  • Invitar al médico de familia o a un amigo a hablar sobre el tema

Hay muchas publicaciones y recursos en internet para ayudar a los conductores de edad avanzada a decidir si deben continuar conduciendo. También hay recursos disponibles para los familiares y amigos que se preocupan por un conductor de edad avanzada conocido. Véanse, por ejemplo, las guías Hartford Older Driver Safety Conversations (Charlas sobre Seguridad en la Conducción a Edad Avanzada) y Dementia and Driving (Conducción y Demencia).

Los terapeutas ocupacionales y las personas que enseñan técnicas de conducción (también llamados especialistas en educación para la conducción) pueden aportar su experiencia para valorar a las personas de edad avanzada con alteraciones que pueden afectar su capacidad de conducción. Estos profesionales son conocidos como especialistas en rehabilitación para la conducción. Suelen encontrarse en hospitales o en universidades, pero algunos tienen clínicas privadas; valoran a los conductores en materia de seguridad, proporcionan ideas sobre las modificaciones que se pueden hacer en el vehículo o sobre la adaptación de equipos, aconsejan sobre formas de desplazamiento y asesoran sobre métodos alternativos de transporte.

Con el asesoramiento de familiares o médicos, la mayoría de los conductores de edad avanzada pueden determinar cuándo dejar de conducir. Sin embargo, algunos conductores, por ejemplo las personas con demencia, pueden carecer de la capacidad de juzgar su capacidad para conducir y continúan conduciendo incluso después de que un médico les haya recomendado no hacerlo. Un posible enfoque es sugerir que el conductor mayor sea examinado por un especialista en rehabilitación de la conducción o por el departamento oficial que supervisa o regula la concesión de permisos. El examen en este último caso puede ser solicitado por el conductor, un familiar cercano o un médico. El examen puede ser tanto escrito como práctico. En algunos países, el médico debe dar parte de cualquier conductor que no reúna las condiciones necesarias para una conducción segura.

Las leyes que regulan la posesión y la renovación del permiso de conducir por parte de las personas de edad avanzada varían según los países.

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