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Introducción a la anemia

Por Alan E. Lichtin, MD, Associate Professor;Staff Hematologist-Oncologist, Cleveland Clinic Lerner College of Medicine;Cleveland Clinic

La anemia es una enfermedad en la que el número de glóbulos rojos (eritrocitos) o la cantidad de hemoglobina (la proteína que transporta el oxígeno) son inferiores a lo normal.

Los glóbulos rojos contienen hemoglobina, una proteína que les permite transportar oxígeno desde los pulmones hacia todas las partes del organismo. Si el número de glóbulos rojos se reduce o la cantidad de hemoglobina que contienen es baja, la sangre no puede transportar un suministro adecuado de oxígeno. Una cantidad de oxígeno menor a la requerida en los tejidos produce los síntomas de la anemia.

Causas

Las causas de anemia son numerosas, pero la mayoría se puede agrupar en tres mecanismos fundamentales que la producen:

  • Pérdida de sangre (hemorragia abundante)

  • Producción insuficiente de glóbulos rojos

  • Destrucción excesiva de glóbulos rojos

Una pérdida excesiva de sangre puede causar anemia. La pérdida de sangre puede ser repentina, tal como ocurre con una lesión o durante una cirugía. Frecuentemente, la pérdida de sangre es gradual y repetitiva y, de forma característica, debida a trastornos en el tracto digestivo o el urinario, o debida a menstruaciones abundantes. La hemorragia crónica suele conducir a niveles bajos de hierro, que llevan a un empeoramiento de la anemia.

La anemia también puede resultar de una producción insuficiente de glóbulos rojos por parte del organismo. Para la producción de glóbulos rojos, se requieren muchos nutrientes. Los más importantes son el hierro, la vitamina B12 y el ácido fólico, pero el organismo también necesita pequeñas cantidades de vitamina C, riboflavina y cobre, así como un adecuado balance hormonal, sobre todo eritropoyetina (hormona que estimula la producción de glóbulos rojos). La ausencia de estos nutrientes y hormonas hace que la producción de glóbulos rojos (eritrocitos) sea lenta e inadecuada, o que estén deformados y sean incapaces de transportar correctamente el oxígeno. Las enfermedades crónicas también afectan a la producción de glóbulos rojos. En algunas circunstancias, la médula ósea es invadida y reemplazada (por ejemplo, en caso de leucemia, linfoma o cáncer metastásico), lo que da como resultado una disminución en la producción de glóbulos rojos.

También puede producirse anemia como consecuencia de una destrucción desproporcionada de glóbulos rojos. Estos viven normalmente cerca de 120 días. Existen fagocitos en la médula ósea, el bazo y el hígado, que detectan y destruyen los glóbulos rojos que se acercan al final de su ciclo de vida. Si se destruyen prematuramente (hemólisis), la médula ósea intenta compensar esta pérdida produciendo nuevas células con gran rapidez. Cuando el ritmo de destrucción de los glóbulos rojos es mayor que el ritmo de producción, el resultado es una anemia hemolítica. Esta no ocurre con tanta frecuencia como las anemias causadas por pérdida abundante de sangre y por producción insuficiente de glóbulos rojos. La anemia hemolítica puede ser el resultado de trastornos de los propios glóbulos rojos, pero más a menudo la provocan otros trastornos que los destruyen.

Causas de anemia frecuentes

Mecanismo

Ejemplos

Hemorragia crónica abundante

Tumores vesicales

Cáncer del tubo digestivo

Hipermenorrea

Hemorroides

Tumores renales

Hemorragia nasal

Pólipos en el tubo digestivo

Úlceras gástricas o de intestino delgado

Hemorragia súbita abundante

Lesiones

Parto

Ruptura de un vaso sanguíneo

Cirugía

Reducción de la producción de glóbulos rojos

Anemia aplásica

Trastornos crónicos

Deficiencia de ácido fólico

Déficit de hierro

Leucemia

Linfoma

Cáncer metastásico

Mielodisplasia (irregularidades en el tejido de la médula ósea)

Mielofibrosis

Mieloma múltiple

Deficiencia de vitamina B12

Deficiencia de vitamina C

Aumento de la destrucción de glóbulos rojos

Reacciones autoinmunitarias a los glóbulos rojos (eritrocitos)

Agrandamiento del bazo

Deficiencia de glucosa-6-fosfato-deshidrogenasa

Enfermedad por hemoglobina C

Enfermedad por hemoglobina E

Enfermedad por hemoglobina S-C

Eliptocitosis hereditaria

Esferocitosis hereditaria

Lesión mecánica de los glóbulos rojos

Hemoglobinuria paroxística nocturna

Anemia de células falciformes (anemia drepanocítica o drepanocitosis)

Talasemias

Más sobre algunas causas de anemia

Causa

Mecanismo

Tratamiento

Comentarios

Aumento del tamaño del bazo

Un bazo agrandado atrapa y destruye un gran número de glóbulos rojos (eritrocitos).

Se trata el trastorno que causa el agrandamiento del bazo.

A veces el bazo debe extirparse quirúrgicamente.

Los síntomas tienden a ser leves.

Frecuentemente el agrandamiento del bazo retiene plaquetas y glóbulos blancos (leucocitos), y, por tanto, se reduce su número en el torrente sanguíneo.

Lesión mecánica de los glóbulos rojos

Algunos defectos en los vasos sanguíneos (como un aneurisma), una válvula cardíaca artificial o dañada, o la hipertensión arterial grave pueden destruir los glóbulos rojos normales.

Se identifica y corrige la causa del daño.

Finalmente, los riñones filtran los glóbulos rojos dañados retirándolos de la sangre, pero pueden ser dañados por ellos.

El bazo también filtra y expulsa de la sangre los glóbulos rojos dañados.

Hemoglobinuria paroxística nocturna

El sistema inmunitario destruye los glóbulos rojos (eritrocitos).

La hemoglobina de estas células dañadas se concentra en la orina durante la noche, por lo que la orina matinal es de color rojizo.

Los corticoesteroides y un nuevo fármaco, el eculizumab, contribuyen a aliviar los síntomas

Las personas con coágulos de sangre podrían requerir la administración de un anticoagulante.

Pueden tener retortijones intensos y coágulos en las venas del abdomen y de las piernas.

Frecuentemente los síntomas se producen en episodios (paroxísticamente).

Esferocitosis hereditaria

Los glóbulos rojos se deforman y se vuelven rígidos; son atrapados y destruidos en el bazo.

Habitualmente no se necesita tratamiento, pero si la anemia es grave, puede requerirse la extirpación quirúrgica del bazo.

Este trastorno hereditario puede cursar con malformaciones óseas, como cráneo en forma de torre.

Eliptocitosis hereditaria

Los glóbulos rojos tienen aspecto ovalado o elíptico, en vez de tener la forma normal de un disco.

Una anemia grave puede requerir la extirpación del bazo.

La anemia suele ser leve y no requiere tratamiento.

Anomalías en las enzimas de los glóbulos rojos

Deficiencia de glucosa-6-fosfato-deshidrogenasa: La enzima G6PD no está presente en la membrana de los glóbulos rojos.

La deficiencia de piruvato-quinasa (piruvato-cinasa), que suele estar presente al nacer (congénito), también hace que los glóbulos rojos sean más frágiles.

En la deficiencia de G6PD, se puede prevenir la anemia evitando lo que la desencadenan, como los fármacos.

En la deficiencia de piruvato-quinasa, algunas personas se pueden beneficiar de la extirpación del bazo.

La deficiencia de G6PD es un trastorno hereditario que casi siempre afecta a los varones.

Alrededor del 10% de los varones de ascendencia africana y un menor porcentaje de personas de origen mediterráneo tienen deficiencia de G6PD.

La deficiencia de piruvato-quinasa es poco frecuente.

Síntomas y diagnóstico

Los síntomas varían en función de la gravedad de la anemia y de la velocidad con que se desarrolle. Algunas personas con anemia leve, en particular cuando se desarrolla lentamente, no muestran ningún síntoma; otras experimentan síntomas solo cuando efectúan algún ejercicio físico. Una anemia más grave puede producir síntomas aun cuando la persona esté en reposo. Los síntomas son más graves cuando una anemia leve o grave tiene un curso rápido, como, por ejemplo, en el caso de una hemorragia asociada a la ruptura de un vaso sanguíneo.

Una anemia leve provoca a menudo fatiga, debilidad y palidez. Por el contrario, una anemia más grave puede cursar con desvanecimiento, vértigo, sed, sudoración, pulso débil y rápido y respiración acelerada. La anemia grave puede cursar con calambres dolorosos en la parte inferior de las piernas, en especial durante el ejercicio, con ahogo y dolor torácico, sobre todo cuando está afectada la circulación sanguínea en las piernas, o ciertos tipos de enfermedad pulmonar o cardíaca.

A veces, la anemia se detecta antes de la aparición de los síntomas, en un análisis de sangre.

Los niveles bajos de hemoglobina y de hematócrito (porcentaje de glóbulos rojos presentes en el volumen total de la sangre) encontrados en una muestra sanguínea, confirman la existencia de anemia. Otras pruebas, como el estudio microscópico de una muestra de sangre y, con menor frecuencia, el examen de una muestra de médula ósea, ayudan a determinar la causa de la anemia.

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