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Bronquitis aguda

Por Sanjay Sethi, MD, Professor and Chief, Pulmonary, Critical Care and Sleep Medicine and Vice Chair for Research, School of Medicine and Biomedical Sciences, University at Buffalo SUNY

La bronquitis aguda es la inflamación de la tráquea y de las vías respiratorias que se ramifican a partir de ella (bronquios) causada por una infección.

  • La bronquitis aguda suele ser causada por infecciones víricas.

  • Los síntomas del resfriado común que van seguidos de tos suelen indicar bronquitis aguda.

  • El diagnóstico se basa principalmente en los síntomas.

  • La mayoría de los tratamientos, como los fármacos antitérmicos y antitusivos, se utilizan para que la persona se sienta mejor hasta que acaba la crisis.

  • Por lo general no se requiere el uso de antibióticos.

La bronquitis puede ser aguda o crónica.

Los síntomas de la bronquitis aguda generalmente perduran desde días a unas pocas semanas. No obstante, la bronquitis cuyos síntomas se prolongan hasta 90 días sigue clasificándose como bronquitis aguda. Si los síntomas se prolongan durante más tiempo, a veces durante meses o años, suele denominarse bronquitis crónica. Cuando se utiliza el término "bronquitis", por lo general se hace referencia a la bronquitis aguda.

Si junto con la bronquitis crónica aparece también una reducción del flujo de aire procedente de los pulmones en la exhalación (flujo espiratorio), dicha situación se considera una característica descriptiva de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Este capítulo tratará solo de bronquitis aguda.

La exposición a agentes irritantes, como humo, niebla tóxica, partículas de polvo y vapores (de agentes irritantes como ácidos fuertes, amoníaco, ciertos disolventes orgánicos, cloro, sulfuro de hidrógeno, dióxido de azufre y bromo) también puede inflamar la tráquea y los bronquios, provocando síntomas similares a los de la bronquitis aguda.

Causas de la bronquitis aguda

La bronquitis aguda está causada por una infección debida a:

  • Virus (lo más frecuente)

  • Bacterias

Qué es la bronquitis

En la bronquitis, hay zonas de la pared bronquial que se inflaman y se hinchan y hacen que aumente la mucosidad. Como resultado, el paso de aire se estrecha.

La bronquitis se presenta casi siempre durante el invierno y suele estar causada por un virus. La bronquitis vírica puede ser causada por diversos virus comunes, entre los cuales se encuentra el de la gripe. Aun cuando una infección vírica ya haya desaparecido, la irritación causada puede persistir durante semanas.

La bronquitis también puede ser causada por bacterias. En algunos casos, la bronquitis bacteriana aparece después de una infección vírica de las vías respiratorias altas. La infección por Mycoplasma pneumoniae, Chlamydia pneumoniae y Bordetella pertussis (que causa la tosferina) están entre las bacterias que causan bronquitis aguda. Las causas bacterianas de bronquitis aguda son más probables cuando se ven afectadas muchas personas (un brote).

Si las personas que padecen trastornos pulmonares crónicos como la EPOC, las bronquiectasias o la fibrosis quística sufren una inflamación de la tráquea y de los bronquios, la inflamación se considera un brote (exacerbación) de la enfermedad subyacente en lugar de una bronquitis aguda.

Síntomas de la bronquitis aguda

A menudo, la bronquitis infecciosa comienza con los síntomas de un resfriado común: goteo nasal, irritación de garganta, cansancio y escalofríos. Pueden sentirse también dolores de espalda y musculares junto a una fiebre ligera (de 37,5 a 38 °C), sobre todo si la infección es debida a la gripe. La tos (por lo general seca al principio) señala el comienzo de una bronquitis aguda. En la bronquitis vírica, se expectoran pequeñas cantidades de una mucosidad blanquecina. Esta mucosidad expectorada cambia su color blanquecino a verde o amarillo. El cambio de color no significa la existencia de infección bacteriana. El cambio de color solo significa que las células relacionadas con la inflamación han penetrado en las vías respiratorias y colorean el esputo.

¿Sabías que...?

  • Un esputo amarillo o de color verde con tos no significa que la infección esté causada por bacterias.

En la bronquitis grave, la fiebre puede ser ligeramente más alta, de 38 a 39 °C, y puede durar de 3 a 5 días, pero las fiebres más altas son poco frecuentes salvo que la bronquitis sea causada por la gripe. La tos es el último síntoma remanente y frecuentemente tarda 2 o 3 semanas, incluso más, en desaparecer. Los virus pueden causar daño a las células epiteliales que revisten los bronquios, y el cuerpo necesitará tiempo para reparar la lesión.

En la bronquitis aguda es frecuente una reacción hiperactiva de las vías respiratorias, que se estrechan transitoriamente de tal manera que impiden o limitan la entrada o la salida del flujo de aire en los pulmones. El deterioro del flujo de aire puede desencadenarse por la exposición frecuente a factores, como la inhalación de irritantes leves (por ejemplo, perfume, olores intensos o el humo de los tubos de escape) o el aire frío. Si el deterioro del flujo de aire es grave, la persona puede sentir ahogo. También son frecuentes las sibilancias, especialmente después de toser.

Las personas mayores pueden tener síntomas inusuales de bronquitis, como confusión o respiración rápida, en lugar de fiebre y tos.

Las complicaciones graves, como la insuficiencia respiratoria aguda o la neumonía, solo suelen producirse en personas mayores o en quienes tienen problemas con las defensas inmunitarias.

Diagnóstico de bronquitis aguda

El diagnóstico médico de bronquitis suele basarse en los síntomas. La fiebre alta o prolongada o ambas pueden ser síntomas de neumonía. En la exploración física los médicos detectan sibilancias. Para descartar una neumonía se suele realizar una radiografía de tórax, por ejemplo cuando los médicos perciben crepitantes o congestión pulmonar o cuando la persona muestra síntomas de ahogo o dificultad respiratoria.

Si parece probable que la infección esté producida por el virus de la gripe o por Bordetella pertussis, se puede utilizar una muestra tomada de la garganta o de la nariz para detectar estos gérmenes. El esputo solo suele ser examinado si los médicos hallan evidencia de neumonía en la radiografía de tórax o en la exploración física. Si la tos persiste durante más de 2 meses, debe realizarse una radiografía de tórax para excluir una enfermedad pulmonar subyacente, como cáncer de pulmón.

Tratamiento de la bronquitis aguda

Los adultos pueden tomar aspirina (ácido acetilsalicílico), paracetamol (acetaminofeno) o ibuprofeno para bajar la fiebre y aliviar la sensación de malestar, pero los niños deben tomar solo paracetamol o ibuprofeno, no aspirina, ya que los niños que toman aspirina tienen mayor riesgo de sufrir el síndrome de Reye. Las personas que padecen bronquitis aguda, especialmente las que tienen fiebre, deben beber líquido abundante.

Los antibióticos no se usan para tratar la bronquitis, excepto si se trata de personas cuya infección es causada por bacterias (por ejemplo, durante un brote). Cuando se usa un antibiótico, con mayor frecuencia se administra azitromicina o claritromicina. Los antibióticos no son útiles en las personas con bronquitis vírica. El tratamiento de la gripe con un fármaco antiviral, como oseltamivir o zanamivir, puede ayudar a acelerar la recuperación de la gripe (sea o no la causa de la bronquitis aguda) si se administra dentro de las primeras 48 horas de la aparición de los síntomas.

¿Sabías que...?

  • La bronquitis aguda suele tratarse mejor sin utilizar antibióticos.

Si se trata de niños, los síntomas muy leves de flujo de aire limitado pueden aliviarse con el uso de humidificadores de vapor frío o de vaporizadores. En la mayoría de los niños con afectación grave y en los adultos que presentan sibilancias, pueden utilizarse inhaladores broncodilatadores, que favorecen la dilatación bronquial, para abrir las vías respiratorias y reducir las sibilancias.

Para suprimir la tos seca e irritante, sobre todo cuando impide conciliar el sueño, pueden utilizarse fármacos para la tos. Sin embargo, el grado de efectividad de estos fármacos no está claro. Además, no suele recomendarse suprimir una tos con gran producción de esputo. Los expectorantes ayudan a fluidificar las secreciones, lo que facilita la expectoración, pero no está claro hasta qué punto esta medida resulta beneficiosa.

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