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Historia clínica y exploración física en las enfermedades pulmonares

Por Noah Lechtzin, MD, MHS, Johns Hopkins University School of Medicine

Historial médico

En primer lugar, el médico realiza una valoración de los síntomas. Opresión en el tórax o dolor torácico, dificultad respiratoria (disnea), ya sea en reposo o durante el esfuerzo, tos, tos productiva de esputo o de sangre (hemoptisis) y sibilancias son indicios de un trastorno pulmonar o de las vías respiratorias. Otros síntomas más generales, como fiebre, debilidad, cansancio o sensación de malestar general o de estar enfermo, también pueden ser, a veces, indicios de trastorno pulmonar o de las vías respiratorias.

A continuación, el médico pregunta acerca de:

  • Trastornos e infecciones pulmonares previos

  • Exposición previa a productos químicos, polvos, mohos o animales

  • Consumo de medicamentos, alcohol y tabaco

  • El ambiente familiar y laboral

  • Viajes

  • Aficiones

También pregunta si algún familiar ha sufrido alguna enfermedad pulmonar o de las vías respiratorias, o cualquier otro trastorno con afectación pulmonar o respiratoria (como los trastornos de coagulación y los de tipo inflamatorio generalizados). El médico pregunta también sobre otros síntomas frecuentes y otros trastornos médicos, incluso aquellos que no parecen estar relacionados con el aparato respiratorio.

Exploración física

Durante la exploración física se anota el peso y se valora el estado general. Se debe tener en cuenta el estado de ánimo y la sensación de bienestar de la persona, pues ambos suelen verse afectados por la enfermedad pulmonar o de las vías respiratorias. El médico puede solicitar a la persona que camine a su alrededor o suba un tramo de escaleras para observar si el esfuerzo le provoca dificultad respiratoria (disnea). Estas actividades se pueden realizar mientras se realiza una pulsioximetría, que es una manera de cuantificar la cantidad de oxígeno en la sangre. El uso de la pulsioximetría puede permitir al médico determinar si los niveles de oxígeno en la sangre disminuyen durante el esfuerzo.

Es importante valorar la coloración de la piel, ya que la palidez sugiere anemia o insuficiencia del riego sanguíneo, mientras que la coloración azulada (cianosis) es un indicador de un aporte insuficiente de oxígeno a la sangre. Se comprueba también si la persona tiene los dedos en palillo de tambor (acropaquia, ver figura Dedos en palillo de tambor).

El médico observa el tórax para determinar si la frecuencia y los movimientos respiratorios son normales. Con ayuda de un fonendoscopio (estetoscopio) ausculta los ruidos respiratorios y determina si el flujo de aire es normal o hay una obstrucción, o si los pulmones contienen líquido. Dando unos golpecitos en el tórax (percusión) el médico puede determinar también si los pulmones están llenos de aire o colapsados y si el espacio alrededor de los pulmones contiene líquido. Además del examen torácico, puede ser necesaria una exploración física completa, porque los trastornos pulmonares pueden afectar otras partes del organismo. Existen, además, algunos trastornos que no tienen relación con los pulmones y cuyos primeros síntomas parecen sugerir un problema pulmonar. Por ejemplo, la dificultad respiratoria puede ser indicio de un trastorno renal o cardíaco, y la neumonía puede reflejar un trastorno del sistema inmunitario.