Extraviado
Ubicaciones

Busque información sobre temas médicos, síntomas, fármacos, procedimientos, noticias y mucho más, escrita para el profesional de cuidado de la salud.

Los trastornos sistémicos y la boca

Por Linda P. Nelson, DMD, MScD, Assistant Professor of Pediatric Dentistry;Associate Pediatric Dentist, Harvard School of Dental Medicine;Children's Hospital

Información:
para pacientes

1 iOS Android

En la boca y las estructuras adyacentes, pueden encontrarse signos que sugieran una enfermedad sistémica (véase Hallazgos bucales de enfermedades sistémicas). El dentista debe consultar al médico cuando sospecha una enfermedad sistémica, cuando el paciente está tomando medicamentos como la warfarina y los bisfosfonatos y cuando debe evaluarse la capacidad de un paciente para soportar una anestesia general o una cirugía bucal extensa. Los pacientes con anormalidades en las válvulas cardíacas pueden requerir antibioticoterapia profiláctica para evitar la endocarditis bateriana antes de realizar algunos procedimientos odontológicos (véase Procedimientos que requieren profilaxis antibiótica contra la endocarditis en pacientes con riesgo elevado y ver Profilaxis recomendada contra la endocarditis durante procedimientos orodentales o en las vías respiratorias*).

Hallazgos bucales de enfermedades sistémicas

Manifestación bucal

Posible indicación

Candidiasis

Diabetes, sida, otras causas de inmunosupresión (p. ej., agranulocitosis, neutropenia, leucemia, defectos en las inmunoglobulinas, trastornos de la función leucocitaria), antibioticoterapia

Glositis atrófica (lengua depapilada por atrofia de las papilas filiformes)

Deficiencia de hierro

Atrofia dolorosa de la mucosa bucal y la superficie de la lengua, algunas veces con aftas

Anemia megaloblástica

Lengua color magenta y descarnada

Deficiencia de vitamina B12

Áreas pigmentadas de oscuro (si no es una característica racial)

Hemocromatosis, enfermedad de Addison, síndrome de Peutz-Jeghers, melanoma (raro, pero puede encontrarse en el paladar), melanosis del fumador

Decoloración lineal grisácea (línea plúmbica) en las encías adyacente a los dientes

Envenenamiento por plomo, plata o bismuto

Parches violáceos

Sarcoma de Kaposi, sida

Parches liquenoides queratósicos, a veces con atrofia mucosa dolorosa

Enfermedad de injerto versus huésped si es en la boca de un paciente receptor de un trasplante

Decoloración rojiza de los dientes

Porfiria eritropoyética congénita

Paladar blando alto y arqueado

Síndrome de Marfan

Incisivos con una escotadura, molares en forma de mora o de domo

Sífilis congénita

Leucoplasia pilosa (pliegues blancos verticales en los bordes laterales de la lengua)

HIV positivo que está convirtiéndose en sida

Colecciones rojas o púrpuras de telangiectasias bucales

Telangiectasia hemorrágica hereditaria (síndrome de Osler-Weber-Rendu)

Múltiples dientes supernumerarios impactados y osteomas

Síndrome de Gardner

Gingivitis granulomatosa con apariencia en empedrado

Enfermedad de Crohn

Atención dental de pacientes con trastornos sistémicos

Ciertos trastornos generales (y su tratamiento) predisponen a los pacientes a padecer problemas dentales o afectan su salud dental.

Trastornos hemáticos

Las personas con trastornos que interfieren con la coagulación (p. ej., hemofilia, leucemia aguda, trombocitopenia) requieren una consulta con el médico antes de realizar cualquier procedimiento odontológico que pueda causar sangrado (p.e j., extracción, bloqueo mandibular). Los pacientes con hemofilia deben recibir factores de la coagulación antes, durante y después de una extracción o un procedimiento de restauración dental que requiera anestesia local (p. ej., arreglos). La mayoría de los hematólogos prefieren que los pacientes con hemofilia, especialmente aquellos que han desarrollado inhibidores del factor, reciban anestésicos locales por infiltración en lugar de bloqueo para la odontología restauradora. La odontología restauradora puede ser completada en un consultorio dental después de consultar con un hematólogo; sin embargo, si el paciente tiene inhibidor del factor VIII, la odontología se debe hacer en un hospital bajo anestesia general. La cirugía bucal debe realizarse en el hospital y en consulta con un hematólogo. Todos los pacientes con trastornos hemorragíparos deben realizar consultas de rutina con el odontólogo de por vida, las cuales incluyen limpieza de los dientes, relleno de caries, topicaciones con flúor y selladores preventivos para evitar la necesidad de extracciones.

Trastornos cardiovasculares

Después de un infarto de miocardio, deben evitarse los procedimientos dentales por unos 6 meses, si es posible, para permitir que el miocardio dañado sea menos eléctricamente lábil. Los pacientes con enfermedades pulmonares o cardíacas que requieren anestesia por inhalación para procedimientos odontológicos deben estar hospitalizados.

La profilaxis de la endocarditis es requerida antes de procedimientos odontológicos sólo en pacientes con

  • Válvulas cardiacas protésicas o material protésico utilizado para la reparación de la válvula cardiaca

  • Antecedentes de endocarditis bacterianas previas

  • Cardiopatía congénita cianótica no reparada, incluyendo derivaciones paliativas y conductos; defecto cardiaco congénito reparado por completo con material o dispositivo protésico durante 6 meses después del procedimiento; cardiopatía congénita reparada con defectos residuales en el sitio o adyacentes al sitio de un parche protésico o dispositivo protésico

  • Defecto cardiaco congénito reparado por completo con material o dispositivo protésico (por 6 meses después del procedimiento)

  • Cardiopatía congénita reparada con defectos residuales en el sitio de un parche protésico o un dispositivo protésico o adyacente a éste

  • Receptor de trasplante cardíaco con una valvulopatía

El corazón queda mejor protejido contra las bacteremias de bajo grado, las cuales se producen en los trastornos dentales crónicos, cuando se recibe tratamiento odontológico (con profilaxis) que cuando no se recibe. Los pacientes que van a ser sometidos a la reparación de una valvulopatía cardíaca o a una reparación de un defecto cardíaco congénito deben recibir un tratamiento odontológico completo antes de la operación.

Aunque probablemente el beneficio sea marginal, la antibioticoterapia profiláctica a veces se recomienda para pacientes con fístulas de hemodiálisis y dentro de los 2 años de haber recibido una prótesis articular grande (cadera, rodilla, hombro, codo). Los microorganismos que causan infecciones en estos sitios son casi invariablemente de origen dérmico más que bucal.

Se agrega adrenalina y levonordefrina a los anestésicos locales para aumentar la duración de la anestesia. En algunos pacientes cardiovasculares, una cantidad excesiva de estos fármacos provoca arritmias, isquemia miocárdica o hipertensión. Los anestésicos comunes pueden usarse en procedimientos de < 45 min, pero en procedimientos más largos o cuando se requiere hemostasia, una cantidad de hasta 0,04 mg de adrenalina (2 cartuchos odontológicos con adrenalina 1:100.000) se considera segura. En general, ningún paciente sano debe recibir > 0,2 mg de adrenalina en cualquier procedimiento. Las contraindicaciones absolutas para la adrenalina (cualquier dosis) son el hipertiroidismo no controlado, el feocromocitoma, la tensión arterial sistólica > 200 mm Hg o diastólica > 115 mm, las arritmias no controladas a pesar de recibir la terapia correcta, y la angina inestable, el infarto de miocardio o el accidente cerebrovascular dentro de los 6 meses.

Algunos equipos eléctricos odontológicos, como el electrocauterio, el probador de la pulpa o un escalador ultrasónico, pueden interferir con los marcapasos antiguos.

Cáncer

La extracción de un diente que se encuentra cerca de un carcinoma de la encía, el paladar o el antro facilita la invasión tumoral del alvéolo dentario. Por lo tanto, un diente sólo debe extraerse durante el curso de un tratamiento definitivo. En pacientes con leucemia o agranulocitosis, puede producirse una infección después una extracción aunque se usen antibióticos.

Inmunosupresión

Las personas con deterioro de la inmunidad son propensas a presentar infecciones graves de la mucosa o periodontales por hongos, herpes y otros virus, y, menos comúnmente, bacterias. Las infecciones pueden causar hemorragias, retraso en la cicatrización o sepsis. Pueden aparecer lesiones bucales displásicas o neoplásicas después de algunos años de inmunosupresión. Las personas con sida pueden presentar un sarcoma de Kaposi, un linfoma no Hodgkin, leucoplasia pilosa, candidiasis, aftas o una forma de enfermedad periodontal rápidamente progresiva.

Trastornos endocrinos

El tratamiento odontológico puede complicarse por algunos trastornos endocrinos. Por ejemplo, las personas con hipertirodismo pueden presentar taquicardia y ansiedad, al igual que una tormenta tiroidea, si se les administra adrenalina. Los requerimientos de insulina pueden reducirse al eliminar las infecciones bucales en los diabéticos; las dosis de insulina pueden requerir una reducción cuando se limita la ingesta oral debido al dolor después de una cirugía en la boca. En los diabéticos, la hiperglucemia con poliuria resultante puede producir deshidratación, lo que lleva a una reducción del flujo de saliva (xerostomía) que, junto con los niveles elevados de glucosa en la saliva, contribuye a formar caries.

Los pacientes que reciben corticoides y los que padecen una insuficiencia suprarrenal pueden requerir dosis suplementarias durante los procedimientos odontológicos mayores. Los pacientes con síndrome de Cushing o que están recibiendo corticoides pueden presentar pérdida del hueso alveolar, retraso en la cicatrización de las heridas y aumento de la fragilidad capilar.

Trastornos neurológicos

En los pacientes con convulsiones, las prótesis deben ser permanentes para que no puedan tragarse o aspirarse. Los pacientes que no pueden cepillar sus dientes pueden enjuagarse con clorhexidina al 12% por la mañana y antes de acostarse.

Apnea obstructiva del sueño

Los pacientes con apnea obstructiva del sueño que no toleran el tratamiento con máscaras de presión positiva continua en la vía aérea (CPAP), o binivel (biPAP) a veces pueden tratarse con un dispositivo intrabucal que expanda la bucofaringe. Este tratamiento no es tan efectivo como la CPAP, pero muchos pacientes lo toleran.

Fármacos

Ciertos fármacos, como los corticoides, los inmunosupresores y los antineoplásicos, comprometen la cicatrización y las defensas del huésped. Cuando sea posible, los procedimientos dentales no deben realizarse mientras se consumen estos medicamentos.

Muchos medicamentos pueden causar sequedad en la boca (xerostomía-ver Xerostomía), que es un problema de salud importante, especialmente en pacientes geriátricos. Los medicamentos causales a menudo tienen efectos anticolinérgicos e incluyen ciertos antidepresivos, antipsicóticos, diuréticos, antihipertensores, ansiolíticos y sedantes, AINE, antihistamínicos y analgésicos opioides.

Algunos antineoplásicos (p. ej., la doxorubicina, el 5-fluorouracilo, la bleomicina, la dactinomicina, la citosina, el arabinosido, el metotrexato) causan estomatitis (ver Estomatitis), que es peor en pacientes con enfermedades periodontales preexistentes. Antes de indicar tales fármacos, debe completarse la profilaxis bucal, y los pacientes deben ser educados sobre el correcto cepillado de los dientes.

Antes de la cirugía bucal, puede ser necesario reducir o suspender los fármacos que interfieren con la coagulación. Los pacientes que toman aspirinas, AINE o clopidogrel deben dejar de hacerlo 4 días antes de una cirugía dental y pueden reiniciar el tratamiento una vez que el sangrado se haya detenido. La mayoría de los pacientes que toman un anticoagulante oral y tienen un INR estable < 4 no necesitan suspender el medicamento antes de la cirugía dental ambulatoria (incluyendo la extracción), porque el riesgo de hemorragia significativa es muy pequeño y el riesgo de trombosis puede aumentar cuando los anticoagulantes orales son temporalmente suspendidos. En personas en hemodiálisis, los procedimientos odontológicos deben realizarse el día después de la diálisis, una vez pasado el efecto de la heparinización.

La fenitoína, la ciclosporina, y los bloqueantes de los canales de calcio, especialmente la nifedipina, producen hiperplasia gingival. La hiperplasia gingival se desarrolla en aproximadamente el 50% de los pacientes que toman fenitoína y el 25% de los pacientes que toman ciclosporina o un bloqueante de los canales de Ca. Sin embargo, la hiperplasia se minimiza con una excelente higiene bucal y limpiezas frecuentes por un dentista.

Los bifosfonatos pueden provocar osteonecrosis de la mandíbula inducida por un agente antirresortivo de la mandíbula (ONJ-ver Osteonecrosis de la mandíbula) después de una extracción. La osteonecrosis mandibular se produce principalmente cuando los bifosfonatos se administran por vía parenteral para el tratamiento de cáncer de hueso y en un grado mucho menor cuando se toman por vía oral para prevenir la osteoporosis (riesgo de osteonecrosis mandibular de aproximadamente 0,1%). La buena higiene oral y el cuidado dental regular pueden ayudar a disminuir el riesgo de osteonecrosis mandibular, pero no hay técnicas validadas para identificar a los individuos en riesgo de desarrollar osteonecrosis mandibular inducida por un agente antirresortivo. La interrupción de la terapia con bifosfonatos puede no disminuir el riesgo y puede aumentar la tasa de pérdida ósea en las personas que reciben tratamiento para la osteoporosis.

Radioterapia

(PRECAUCIÓN: La extracción dental en tejidos irradiados [especialmente si la dosis total fue > 65 Gy, sobre todo en la mandíbula] en general produce una osteorradionecrosis de la mandíbula. Esta es una complicación catastrófica en la que los sitios de extracción se destruyen, a menudo con desprendimiento óseo y de tejidos blandos). Así, si es posible, los pacientes deben completar el tratamiento odontológico necesario antes de recibir la radioterapia de cabeza y cuello, y debe dejarse el tiempo necesario para la curación. Los dientes que no pueden ser rescatados deben extraerse. Deben aplicarse los selladores necesarios y el flúor tópico. Después de la radiación, deben evitarse las extracciones, si es posible, mediante restauraciones dentales y tratamientos de conducto.

La radioterapia de cabeza y cuello a menudo irrita las glándulas salivales; esto causa xerostomía, la cual promueve la aparición de caries. Los pacientes deben cuidar su higiene dental de por vida. Diariamente debe usarse gel de flúor y líquidos de enjuague con flúor. El enjuague con clorhexidina al 0,12% durante 30 o 60 segundos, si se tolera, puede efectuarse por la mañana y antes de acostarse. La lidocaína viscosa es útil en un paciente con sensibilidad de los tejidos bucales para cepillar los dientes y para comer. Debe consultarse al dentista cada 3, 4 o 6 meses, según los hallazgos del último examen. Los tejidos irradiados bajo las prótesis pueden lesionarse, por lo cual las dentaduras postizas deben controlarse y ajustarse cuando causen molestias. Las caries tempranas pueden solucionarse usando fosfopétidos con calcio y fosfato de calcio amorfo, que deben ser aplicados por un odontólogo o indicarse para que los use el paciente en su casa.

Los pacientes que reciben radioterapia pueden presentar una inflamación de la mucosa bucal y un deterioro del gusto debido a fibrosis de los músculos masticatorios. El espasmo masticatorio o trismo puede minimizarse mediante ejercicios de abrir y cerrar la boca ampliamente 20 veces 3 o 4 veces por día. Las extracciones dentarias en el hueso irradiado deben evitarse (debido a la posible osteorradionecrosis). A veces debe realizarse un tratamiento de conducto, y el diente debe desgastarse hasta la encía. Si se requiere una extracción después de la irradiación, 10 o 20 sesiones en la cámara hiperbárica con O2 pueden evitar o prevenir la osteorradionecrosis.

Recursos en este artículo