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Introducción a las enfermedades de transmisión sexual (ETS)

Por J. Allen McCutchan, MD, MSc, Professor of Medicine, Division of Infectious Diseases, School of Medicine, University of California at San Diego

Las enfermedades de transmisión sexual (venéreas) son infecciones que, típica pero no exclusivamente, se transmiten de una persona a otra mediante el contacto sexual.

  • Pueden estar causadas por bacterias, virus o protozoos.

  • Algunas de estas infecciones se transmiten al besarse o al entrar en contacto íntimo.

  • Algunas infecciones se extienden a otras partes del cuerpo, lo que, en ocasiones, tiene consecuencias graves.

  • Usar preservativos (condones) ayuda a prevenir estas infecciones.

Las relaciones sexuales proporcionan una clara oportunidad para que estos organismos se transmitan de una persona a otra, ya que suponen un contacto íntimo en que se intercambian fluidos genitales y corporales. Las enfermedades de transmisión sexual son bastante frecuentes. Por ejemplo, en el año 2012 en Estados Unidos se registraron más de 334 000 nuevos casos de gonorrea y más de 1,4 millones de casos de infección por clamidias, y es posible que se dieran muchos más casos no registrados. Esto convierte a la gonorrea y a las infecciones por clamidias en las enfermedades de transmisión sexual más frecuentes.

Causas

Tipos de enfermedades de transmisión sexual:

Tipo

Enfermedad

Bacteriana

Chancroide (ver Chancroide)

Cervicitis y uretritis por clamidias (ver Clamidias y otras infecciones)

Gonorrea (ver Gonorrea)

Granuloma inguinal (ver Granuloma inguinal)

Linfogranuloma venéreo (ver Linfogranuloma venéreo)

Sífilis (ver Sífilis)

Vírico

Herpes simple genital (ver Infecciones por el virus herpes simple)

Verrugas genitales (causadas por el virus del papiloma humano, ver Verrugas genitales (infección por el virus del papiloma humano o infección por VPH))

Infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) o sida (ver Infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH))

Molusco contagioso (ver Molusco contagioso)

Parasitario (protozoico)

Tricomoniasis (ver Tricomoniasis)

Insecto

Infestación púbica por ladillas (ver Piojos del pubis)

Sarna (debida al arador de la sarna, ver Sarna)

Muchos organismos infecciosos (desde diminutos virus, bacterias y parásitos hasta insectos visibles, como los piojos) se transmiten durante el acto sexual. Algunas infecciones, como las hepatitis A, B y C, e infecciones por Salmonella (que causan diarrea) también se trasmiten durante la relación sexual, aunque a menudo lo hacen por otras vías (ver Otras enfermedades de transmisión sexual); por ese motivo, no se considera enfermedad de transmisión sexual.

Transmisión

Aunque las enfermedades de transmisión sexual (ETS) se suelen transmitir mediante el sexo vaginal, oral o anal con una pareja previamente infectada, no es necesario que haya penetración genital para que se produzca el contagio. Algunas ETS se transmiten por otras vías como:

  • Besos o contacto corporal íntimo, en infestaciones por ladillas, en la sarna y en el molusco contagioso

  • De madre a hijo antes o durante el nacimiento, en el caso de la sífilis, del herpes, de la infección por clamidias, de la gonorrea, de la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y de la infección por el virus del papiloma humano (VPH)

  • Durante la lactancia materna, en el caso de la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)

  • Mediante instrumentos médicos contaminados, en el caso de la infección por VIH

Síntomas

Los síntomas varían considerablemente, pero los primeros que aparecen suelen afectar al punto de entrada del organismo en el cuerpo. Por ejemplo, pueden aparecer úlceras en los genitales o en la boca, así como secreción peneana o vaginal y dolor al orinar.

Complicaciones

Cuando una ETS no se diagnostica ni se trata de inmediato, algunos organismos se propagan en el torrente sanguíneo e infectan órganos internos, lo que en ocasiones da lugar a patologías graves, incluso potencialmente mortales. Tales problemas pueden incluir:

  • Infecciones del corazón y del encéfalo debidas a la sífilis

  • Sida debido al VIH

  • Cáncer de cérvix, rectal, anal y cáncer de garganta debido al VPH

En las mujeres, algunos microorganismos que penetran en la vagina pueden infectar otros órganos reproductores. Los organismos pueden infectar el cérvix (la zona inferior del útero que forma el final de la vagina) entrar en el útero y llegar hasta las trompas de Falopio y, a veces, hasta los ovarios (Trayectoria desde la vagina hasta los ovarios). El daño originado al útero y a las trompas de Falopio puede provocar esterilidad o un embarazo ectópico. La infección puede extenderse a la membrana que recubre la cavidad abdominal (peritoneo), lo que da lugar a peritonitis. Las infecciones del útero, las trompas de Falopio, los ovarios y/o el peritoneo se denominan enfermedad inflamatoria pélvica (ver Enfermedad inflamatoria pélvica (EIP)).

Trayectoria desde la vagina hasta los ovarios

En las mujeres, algunos microorganismos pueden penetrar en la vagina e infectar otros órganos reproductores. Desde la vagina, estos organismos pueden penetrar en el cuello uterino y en el útero, desde donde pueden alcanzar las trompas de Falopio y en algunas ocasiones los ovarios.

En los hombres, los organismos que entran por el pene pueden infectar el conducto por el que circula la orina desde la vejiga hasta el pene (uretra). Las complicaciones son poco frecuentes si las infecciones se tratan con rapidez, pero la infección crónica de la uretra pueden causar:

  • Tensión del prepucio, de modo que no se puede retirar de la cabeza del pene

  • Estrechez de la uretra que impide la salida de la orina

  • Aparición de un canal anómalo (fístula) entre la uretra y la piel del pene

A veces, en los hombres, estos microorganismos se propagan por la uretra y se desplazan a través de los conductos por los que fluyen los espermatozoides desde los testículos (conducto eyaculador y conductos deferentes) hasta infectar al epidídimo (un conducto en espiral situado en la parte superior de cada testículo, ver figura Órganos reproductores masculinos).

Trayectoria desde el pene al epidídimo

A veces, en los hombres, estos microorganismos se propagan por la uretra y se desplazan a través de los conductos por los que fluyen los espermatozoides desde los testículos (conductos deferentes) hasta infectar al epidídimo (en la parte superior de un testículo).

En ambos sexos, algunas ETS desencadenan una inflamación persistente en los tejidos genitales o una infección en el recto (proctitis).

Diagnóstico

  • Examen de una muestra de sangre, orina o secreción

La sospecha de ETS se basa en los síntomas. Para identificar al microorganismo involucrado y poder confirmar el diagnóstico, se obtiene una muestra de sangre, de orina o de flujo vaginal o peneano para analizarla. La muestra se envía al laboratorio, donde el microorganismo se cultiva para facilitar su identificación. Algunas pruebas genéticas para detectar ETS están diseñadas para identificar el material genético exclusivo del microorganismo (ADN o ARN). Otras pruebas determinan la presencia de anticuerpos contra el microorganismo. Los médicos escogen el tipo de prueba en función de la ETS que se sospecha.

Si una persona sufre una enfermedad de transmisión sexual, como la gonorrea, los médicos también realizan pruebas para la detección de otras enfermedades de transmisión sexual, como la infección por clamidia, la sífilis y la infección por VIH. Estas pruebas se realizan porque las personas que sufren una ETS presentan una probabilidad relativamente elevada de sufrir otra.

Prevención

Las siguientes medidas previenen las ETS:

  • Uso habitual y correcto del preservativo

  • Evitar prácticas sexuales de riesgo tales como cambiar a menudo de pareja sexual o mantener relaciones sexuales con prostitutas o con personas que tengan otras parejas sexuales.

  • Circuncisión (reduce la transmisión del VIH de la mujer al hombre)

  • Rápido diagnóstico y tratamiento de las ETS (para evitar contagiar a otras personas)

  • Identificación de los contactos sexuales con personas infectadas, seguida por el asesoramiento o el tratamiento de estos contactos

Las únicas vacunas disponibles son las del virus del papiloma humano (VPH) (ver Vacuna contra el virus del papiloma humano) y las de las hepatitis A y B (ver Vacuna contra la hepatitis A y Vacuna contra la Hepatitis B).

Tratamiento

  • Antibióticos o fármacos antivíricos según la enfermedad de transmisión sexual

  • Tratamiento simultáneo de parejas sexuales

Muchas de las ETS se tratan con fármacos. Pero algunas cepas nuevas de bacterias y de virus, como el VIH, se han vuelto resistentes a algunos medicamentos, lo que dificulta el tratamiento. Es probable que aumente la resistencia a los fármacos debido al mal uso que se hace de estos en ocasiones (ver Resistencia a los antibióticos).

Cuando se está recibiendo tratamiento para combatir una ETS bacteriana, es necesario practicar la abstinencia sexual hasta que la infección haya desaparecido tanto en la persona infectada como en las parejas sexuales. Por ello, las parejas sexuales deben ser examinadas y tratadas de forma simultánea.

Las ETS de origen vírico, especialmente el herpes, las hepatitis B y C y la infección por VIH persisten de por vida. Los antivirales controlan, pero no erradican, estas infecciones, excepto la hepatitis C, que en ocasiones puede llegar a curarse tras un tratamiento prolongado.

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