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Epididimitis y epididimoorquitis

Por Patrick J. Shenot, MD, Thomas Jefferson University

La epididimitis es la inflamación del epidídimo (el tubo enrollado que se encuentra situado sobre el testículo y que proporciona el espacio y el medio adecuados para la maduración de los espermatozoides) y la epididimoorquitis es la inflamación conjunta del epidídimo y el testículo.

Por lo general, tanto la epididimitis como la epididimoorquitis están producidas por una infección bacteriana, que puede ser consecuencia de una intervención quirúrgica, de la inserción de una sonda en la vejiga o de la propagación de infecciones cutáneas originadas en otra parte de las vías urinarias. A veces, sobre todo en los hombres jóvenes, la causa es una enfermedad de transmisión sexual. Entre las causas poco frecuentes están las infecciones producidas por ciertos virus u hongos. A veces no existe infección de ningún tipo, y entonces se cree que la inflamación de los epidídimos se debe a la llegada hasta ellos de un flujo invertido de orina, probablemente a causa de un esfuerzo (como cuando se levanta un gran peso).

Los síntomas de epididimitis y epididimoorquitis son hinchazón y sensibilidad de la zona afectada, dolor que puede volverse constante e intenso, líquido alrededor de los testículos (hidrocele) y a veces fiebre. Si la causa es una enfermedad de transmisión sexual, puede haber secreción. En raras ocasiones se forma un absceso (acumulación de pus) que se nota en forma de bulto blando en el escroto.

El diagnóstico de la epididimitis y de la epididimoorquitis se basa en la exploración física, análisis de orina y a veces ecografía Doppler, que permite valorar el suministro de sangre a los testículos.

Estos trastornos suelen tratarse con antibióticos por vía oral, reposo en cama, analgésicos y aplicación de bolsas de hielo sobre el escroto. La inmovilización del escroto mediante suspensorios disminuye el dolor producido por golpes leves repetidos. Los abscesos suelen requerir drenaje quirúrgico.