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Pulpitis

Por James T. Ubertalli, DMD, Private Practice, Hingham, MA

La pulpitis es la inflamación dolorosa de la pulpa dental, un tejido con numerosos nervios y vasos sanguíneos situado en la zona más interna de la pieza dental.

La caries dental es la causa más frecuente de la pulpitis, seguida por los traumatismos. Si una inflamación leve se trata de forma adecuada, la pieza no sufrirá un daño irreversible. Una inflamación grave puede causar la muerte de la pulpa.

La pulpitis puede provocar una infección, en la que una bolsa de pus (absceso) se desarrolla en la raíz de la pieza dental. Una infección no tratada en una pieza dental puede extenderse a la mandíbula o a otras zonas del cuerpo (como el cerebro o los senos paranasales).

Síntomas y diagnóstico

La pulpitis puede causar dolor de muelas intenso. Si existe un absceso, la pieza dental se vuelve extremadamente sensible a la presión y a ser golpeada ligeramente con un instrumento dental.

El dentista realiza ciertas pruebas para determinar si la pulpa está lo bastante sana como para poder salvarla. Por ejemplo, puede aplicar un estímulo caliente, dulce o frío. Si el dolor desaparece en 1 ó 2 segundos después de haber retirado el estímulo, la pulpa puede estar lo suficientemente sana como para salvarla (lo que se conoce como pulpitis reversible). Si el dolor persiste después de interrumpir el estímulo, o bien si el dolor aparece de modo espontáneo, significa que la pulpa está tan afectada que no se puede salvar (lo que se conoce como pulpitis irreversible).

Los dentistas también utilizan un estimulador eléctrico que indica si la pulpa está viva, pero no si está sana. La pulpa está viva si el paciente percibe la pequeña descarga eléctrica aplicada a la pieza dental. La sensibilidad tras golpear el diente suele indicar que la inflamación se ha extendido a los tejidos circundantes. A veces los médicos hacen radiografías para determinar hasta qué punto la inflamación se ha extendido y para ayudar a descartar otros trastornos.

Tratamiento

La pulpitis desaparece cuando se trata la causa.

En la pulpitis reversible, el dolor y la inflamación desaparecen después de que el dentista elimine las caries presentes y posteriormente restaure la pieza dental. Si se detecta en su fase inicial, se puede suprimir el dolor con un empaste provisional que contenga un analgésico. Dicho empaste puede dejarse en su sitio de 6 a 8 semanas y después sustituirse por otro permanente. La mayoría de las veces, los dentistas colocan un empaste permanente de forma inmediata.

En la pulpitis irreversible, el daño pulpar es extenso y no se puede revertir. El único medio que tienen los dentistas para suprimir el dolor es eliminar la pulpa a través del conducto radicular (ver Tratamiento del conducto radicular en una pieza dental muy dañada), o bien extraer la pieza. En caso de presentarse otros signos de infección (como fiebre), el dentista prescribe antibióticos por vía oral. A veces, el tratamiento del conducto radicular se repite si los síntomas no desaparecen o empeoran.