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Quistes cutáneos

(Quiste de inclusión epidérmica [quiste epidermoide]; milia; quiste piloso; quiste tricolémico; quiste sebáceo)

Por Denise M. Aaron, MD, Assistant Professor of Surgery;Staff Physician, Dartmouth-Hitchcock Medical Center;Veterans Administration Medical Center, White River Junction

Los quistes cutáneos son quistes habituales, de crecimiento lento. Los quistes de inclusión epidérmica son los quistes cutáneos más frecuentes.

Los quistes de inclusión epidérmica (quistes epidermoides), a los que se suele denominar erróneamente quistes sebáceos, son de color carne y su tamaño varía entre 1 y 5 cm de diámetro. Con frecuencia tienen un poro dilatado encima. Pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, pero son más frecuentes en la espalda, la cabeza y el cuello. Por lo general, son consistentes y se mueven dentro de la piel. Contienen una sustancia maloliente, de olor parecido al queso, formada por secreciones cutáneas. Los quistes epidérmicos no son dolorosos a no ser que estallen bajo la piel y que se inflamen o se infecten.

Los milios son quistes de inclusión epidérmica diminutos y superficiales. Aparecen con mayor frecuencia en la cara y en el cuero cabelludo.

Los quistes pilosos (quistes tricolémicos o quistes sebáceos) pueden parecer idénticos a los quistes de inclusión epidérmica. Alrededor del 90% de los quistes pilosos se producen en el cuero cabelludo. La tendencia a desarrollarlos es hereditaria.

Los quistes epidérmicos grandes se eliminan quirúrgicamente después de inyectar un anestésico para adormecer el área. La pared del quiste debe eliminarse completamente o el quiste volverá a crecer. Es necesario drenar los quistes que han estallado debajo de la piel mediante una incisión. Los quistes pequeños que provocan molestias pueden ser cortados y drenados.

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