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Quemadura solar

Por Robert J. MacNeal, MD, Maine Medical Center

  • Una sobreexposición a la luz UV produce quemaduras solares.

  • Las quemaduras solares causan un enrojecimiento doloroso de la piel y a veces ampollas, fiebre y escalofríos.

  • Las quemaduras solares pueden prevenirse evitando la exposición excesiva al Sol y mediante el uso de protectores solares.

  • Las compresas de agua fría, las cremas hidratantes y los fármacos antiinflamatorios no esteroideos alivian el dolor hasta que la quemadura se cura.

Las quemaduras solares son el resultado de una sobreexposición breve (aguda) a la luz UV. La cantidad de exposición solar requerida para producir una quemadura varía con la cantidad de melanina en la piel (por lo general visible como la cantidad de pigmentación), la capacidad de producir más melanina y la cantidad de radiación UV en la luz solar el día de la sobreexposición.

Las quemaduras solares dan como resultado una piel rojiza y dolorosa, y si son graves causan hinchazón y ampollas. Los síntomas comienzan a manifestarse tan pronto como 1 hora después de la exposición y por lo general alcanzan su máximo en los 3 días siguientes (normalmente entre 12 y 24 horas). Algunas personas con quemaduras solares graves presentan fiebre, escalofríos y debilidad, y en ocasiones, aunque raras, pueden incluso entrar en choque o shock (caracterizado por una marcada hipotensión arterial, desmayo y profunda debilidad). Varios días después de las quemaduras solares, las personas de piel clara pueden sufrir peladuras en la zona lesionada, que habitualmente se acompañan de una sensación intensa de prurito. Las áreas peladas son más sensibles a las quemaduras solares durante un periodo de varias semanas. Pueden aparecer infecciones en la piel quemada por el sol, en especial en las zonas peladas. Pueden aparecer manchas permanentes en la piel. Quienes han tenido quemaduras solares graves siendo jóvenes tienen mayor riesgo de padecer de cáncer de piel en los próximos años, aunque no se hayan expuesto mucho al Sol desde entonces.

¿Sabías que...?

  • Las quemaduras solares pueden producirse incluso en días nublados porque las nubes ligeras no filtran la luz ultravioleta.

  • Incluso los protectores solares que se consideran impermeables o resistentes al agua deben aplicarse de nuevo después de bañarse o de sudar.

Prevención de las quemaduras solares

Evitación

El mejor modo, y el más evidente, de evitar el daño que puede causar el Sol es permanecer alejado de la luz solar fuerte y directa. La exposición al sol brillante del mediodía debe reducirse al mínimo (30 minutos o menos), incluso en las personas de piel oscura. Los rayos UV no son tan fuertes antes de las 10 h de la mañana y después de las 3 h de la tarde. Si no puede evitarse la exposición solar, hay que buscar la sombra lo antes posible, cubrirse de los rayos UV con ropa protectora, ponerse filtro solar y llevar sombrero y gafas oscuras con protección contra los rayos UV. Muchos materiales pueden filtrar o bloquear la radiación UV, pero otros no lo hacen. La ropa, las ventanas con cristales corrientes, el humo y la contaminación filtran muchos de los rayos nocivos. Sin embargo, el agua no es un buen filtro, pues las luces UVA y UVB pueden atravesar unos 30 cm de agua limpia. Tampoco son buenos filtros de la luz UV las nubes y la niebla, por lo que también pueden sufrirse quemaduras solares en este tipo de días. La nieve, el agua y la arena reflejan la luz solar y amplifican la exposición de la piel a la luz UV. También se sufren quemaduras más rápido a grandes altitudes, donde el aire ligero permite que llegue a la piel mayor cantidad de luz UV, y también en latitudes bajas (como en el ecuador).

Vestimenta

Los efectos nocivos del Sol pueden reducirse aún más mediante el uso de ropa protectora, como sombreros, camisas, pantalones y gafas de sol. Las telas muy tupidas bloquean más el Sol que las poco tupidas. Se puede comprar ropa especial de protección solar elevada. Este tipo de ropa se etiqueta indicando el factor de protección ultravioleta (FPU) seguido de una cifra que indica el nivel de protección (similar al etiquetado de los protectores solares). Los sombreros de ala ancha ayudan a proteger la cara, las orejas y el cuello, pero aun así hay que aplicar protector solar en estas áreas. Deben utilizarse habitualmente gafas de sol con protección UV que cubran mucho, para proteger los ojos y los párpados.

Protectores solares

Antes de una exposición a la luz solar intensa y directa hay que aplicarse un protector solar, que es una pomada o una crema con sustancias químicas que protegen la piel filtrando la luz UV. Los protectores solares antiguos solo filtraban la luz UVB, pero algunos de reciente aparición son eficaces también para filtrar la luz UVA.

Existe una amplia gama de protectores solares en diversas formulaciones, como cremas, geles, espumas, aerosoles y barras. Los autobronceadores no protegen frente a la exposición a los rayos UV.

Los protectores solares contienen sustancias como el ácido paraaminobenzoico (PABA, por sus siglas en inglés) y benzofenonas (como la avobezona) que absorben la luz UV. Debido a que el PABA no se adhiere inmediatamente a la piel, los protectores solares que lo contienen deben aplicarse 30 minutos antes de la exposición al sol o de meterse en el agua. El PABA puede irritar la piel o causar reacción alérgica en algunas personas. El PABA y otros filtros solares bloquean principalmente la luz UVB, pero las benzofenonas bloquean tanto la luz UVA como la UVB. Muchos protectores solares contienen PABA y benzofenona u otros agentes químicos y ofrecen protección contra la radiación UVA y UVB.

Otros protectores solares, denominados pantallas solares, contienen barreras físicas como óxido de cinc o dióxido de titanio. Estas pomadas blancas y espesas evitan que la luz solar alcance la piel y pueden utilizarse en zonas pequeñas y sensibles, como la nariz y los labios. Algunos cosméticos contienen óxido de cinc o dióxido de titanio. Los protectores solares más recientes que contienen cinc y titanio tienen un espesor y un color más agradables, lo que permite que puedan combinarse con otros protectores químicos tradicionales y que las nuevas fórmulas proporcionen así mayor protección solar.

En Estados Unidos, la Food and Drug Administration (FDA) clasifica los protectores solares según su número de factor de protección solar (FPS): cuanto mayor es el número de FPS, mayor es la protección. Los protectores solares con factores de protección entre 2 y 12 proporcionan cierta protección, los que tienen entre 13 y 29 proporcionan una buena protección y los que tienen un factor 30 o superior proporcionan la máxima protección. La FDA está cambiando la normativa sobre el etiquetado para los fabricantes de filtros solares. Los productos que protegen contra cualquier lesión cutánea causada por el Sol se etiquetarán como de amplio espectro y tendrán un FPS 15 o superior. El FPS, sin embargo, solo se refiere a la protección contra la exposición a la radiación UVB. Pero no cuantifica la protección contra la radiación UVA. Para una protección óptima, por lo general debe usarse un protector solar con un FPS 50 o superior.

Los protectores solares no funcionan si no se aplica una cantidad suficiente de producto, si se aplica demasiado tarde (deben ponerse idealmente 30 minutos antes de la exposición al sol) y si no se aplican de nuevo después de bañarse o de sudar (incluso los protectores solares etiquetados como impermeables o resistentes al agua), o cada 2 horas durante la exposición al sol.

En ocasiones los protectores solares causan reacciones alérgicas. La reacción a la crema solar puede aparecer justo tras su aplicación o después de ponérsela y exponerse al Sol (reacción fotoalérgica, ver Fotosensibilidad química). Algunos dermatólogos realizan pruebas para diagnosticar este tipo de reacciones si se desconoce el motivo de la reacción (ver Reacciones de fotosensibilidad).

Tratamiento de las quemaduras solares

Las compresas de agua fría pueden aliviar las zonas enrojecidas y calientes, al igual que los productos de Aloe vera o petrolato, como la vaselina, y las lociones o las cremas hidratantes sin anestésicos ni perfumes que puedan irritar o sensibilizar la piel. Los fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE, ver Analgésicos no opiáceos : Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos) ayudan a aliviar el dolor y la inflamación. Las pomadas y las lociones con anestésicos locales (como benzocaína y difenhidramina) alivian el dolor temporalmente, pero deben evitarse porque a veces provocan reacciones alérgicas. Únicamente las ampollas más graves requieren cremas antibióticas específicas. La mayoría de las ampollas por quemaduras solares se rompen por sí solas y no necesitan ser reventadas ni drenadas. En muy raras ocasiones, las quemaduras solares de la piel se infectan, pero si ocurre se retrasa la curación. En estos casos el médico determina la gravedad de la infección y prescriben antibióticos si lo considera necesario.

La piel quemada por el Sol comienza a curarse por sí sola después de varios días, pero la curación completa puede tardar varias semanas. Una vez que se desprende la piel quemada, las capas nuevas expuestas son finas e inicialmente muy sensibles a la luz solar, y deben protegerse durante varias semanas.

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