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Paroniquia crónica

Por Wingfield E. Rehmus, MD, MPH, University of British Columbia

La paroniquia crónica es la inflamación persistente o repetida del pliegue ungueal, por lo general de las uñas de los dedos de las manos.

La paroniquia crónica aparece casi siempre en personas cuyas manos están a menudo húmedas (por ejemplo en lavaplatos, camareros, encargados de bar y personal de limpieza), sobre todo si tienen eccema en las manos, diabetes o inmunodeficiencia. Aunque la levadura Candida suele estar presente, su papel en la aparición de la paroniquia crónica no está claro porque su eliminación no siempre cura la enfermedad. La paroniquia crónica puede deberse a una dermatitis (ver Introducción a la dermatitis) en coincidencia con infección por Candida.

El pliegue ungueal (el pliegue de piel gruesa situado en los laterales de la placa ungueal, donde se unen la uña y la carne) está rojo y es doloroso como en la paroniquia aguda (ver Paroniquia aguda), pero habitualmente no se acumula pus. A menudo hay una pérdida de la cutícula (la piel en la base de la uña) y el pliegue ungueal se separa de la placa ungueal (la parte dura de la uña). Se origina entonces un espacio que permite la penetración de agentes irritantes y microorganismos. La uña puede empezar a deformarse.

El diagnóstico se establece examinando el dedo afectado.

Mantener las manos secas y protegidas contribuye a que la cutícula se reconstituya y se cierre el espacio entre el pliegue y la placa ungueal. Si no se puede evitar el contacto con el agua, hay que utilizar guantes o cremas protectoras. Las cremas de corticoesteroides aplicadas a la uña suelen ser útiles. También se puede administrar tracolimus. Los tratamientos antimicóticos no siempre son beneficiosos o necesarios. Aplicar una solución de timol con etanol varias veces al día en el espacio formado por la pérdida de la cutícula contribuye a mantener dicho espacio seco y libre de microorganismos.