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Uña encarnada

Por Wingfield E. Rehmus, MD, MPH, University of British Columbia

Una uña del pie encarnada es una afección en la que los bordes de la uña crecen dentro de la piel que la rodea.

La uña puede encarnarse cuando crece deforme y de modo inapropiado dentro de la piel o cuando la piel que la circunda crece con una rapidez anormal y cubre parte de la uña. Usar un calzado estrecho e inadecuado y recortar la uña en curva con los bordes cortos, en vez de recta, pueden causar o empeorar una uña encarnada.

Puede que las uñas encarnadas no produzcan síntomas al inicio, pero al cabo de un tiempo duelen, especialmente cuando se presiona la zona que está dentro de la piel. La zona está generalmente enrojecida y caliente. Si no se trata, se hace propensa a la infección. Una vez infectada, la zona se vuelve dolorosa, enrojece y se hincha. Se puede acumular pus bajo la piel cerca de la uña (una infección de la cutícula denominada paroniquia) y es posible que supure (ver Paroniquia aguda).

Cuando las uñas de los pies están levemente encarnadas, se levanta con suavidad el borde de parte de la piel que la rodea y se coloca un algodón esterilizado por debajo de la uña hasta que desaparezca la hinchazón. A veces se inserta un tubo flexible entre la uña y el pliegue ungueal (el pliegue de piel dura a los lados de la placa ungueal, donde se unen la uña y la piel) en lugar de algodón. Si la uña encarnada precisa una atención médica adicional, generalmente se insensibiliza la zona con un anestésico local (como la lidocaína), y se corta y extirpa la sección encarnada de la uña. De este modo disminuye la inflamación y generalmente la uña no se vuelve a encarnar.

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