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Introducción a la enfermedades autoinmunitarias del tejido conjuntivo

Por Rula A. Hajj-ali, MD, Cleveland Clinic Foundation

En una enfermedad autoinmunitaria, anticuerpos o células producidos por el organismo atacan a sus propios tejidos (ver Trastornos autoinmunitarios). Muchas enfermedades autoinmunitarias afectan al tejido conjuntivo de varios órganos. El tejido conjuntivo es el tejido estructural que da fortaleza a articulaciones, tendones, ligamentos y vasos sanguíneos.

En las enfermedades autoinmunitarias, la inflamación y la respuesta inmunitaria dañan el tejido conjuntivo no solo en el interior y alrededor de las articulaciones sino también en otras zonas, incluidos los órganos vitales, como los riñones y los órganos del conducto grastrointestinal. También resultan afectados la envoltura que rodea al corazón (pericardio), la membrana que cubre los pulmones (pleura) e incluso el cerebro. El tipo y la gravedad de los síntomas dependen de los órganos afectados.

Una enfermedad autoinmunitaria del tejido conjuntivo (también conocida como enfermedad reumática autoinmunitaria o enfermedad autoinmunitaria colágeno-vascular) se diagnostica basándose en su particular patrón sintomático, en los hallazgos de la exploración física y en los resultados de las pruebas de laboratorio. A veces, los síntomas de una enfermedad se superponen tanto con los de otra que los médicos no pueden diferenciarlas. En estos casos, el trastorno es denominado enfermedad indiferenciada del tejido conjuntivo o síndrome de superposición.

Muchos trastornos autoinmunitarios del tejido conjuntivo son tratados con corticoesteroides, con otros medicamentos que inhiben el sistema inmunitario, o con ambos. Las personas que toman corticoesteroides sufren riesgo de fracturas relacionadas con la osteoporosis. Para prevenir la osteoporosis, estas personas pueden recibir los medicamentos usados para tratar dicha enfermedad, como los bisfosfonatos y los suplementos de vitamina D y calcio. A las personas cuyo sistema inmunitario se inhibe se les suelen administrar medicamentos para prevenir infecciones, como por ejemplo la infección por Pneumocystis jirovecii (un hongo).