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Estenosis aórtica

Por Guy P. Armstrong, MD, Cardiologist;Cardiologist, North Shore Hospital, Auckland;Waitemata Cardiology, Auckland Valvular Disorders

La estenosis aórtica es un estrechamiento de la abertura de la válvula aórtica que bloquea (obstruye) el flujo sanguíneo que va del ventrículo izquierdo a la aorta.

  • La causa más frecuente en las personas menores de 70 años es una anomalía congénita de la válvula,

  • mientras que en las mayores de 70 años la causa más frecuente es el aumento de grosor de las valvas de la válvula (esclerosis aórtica).

  • Los afectados pueden sentir opresión torácica, sensación de falta de aire o desmayos.

  • Los médicos generalmente basan su diagnóstico en el característico soplo cardíaco auscultado con el estetoscopio y en los resultados del ecocardiograma.

  • Las personas acuden regularmente al médico para que les hagan un seguimiento, y las que presentan los síntomas característicos pueden someterse a la sustitución de la válvula.

La válvula aórtica está situada en la abertura entre el ventrículo izquierdo y la aorta. La válvula aórtica se abre al tiempo que el ventrículo izquierdo se contrae para bombear la sangre hacia la aorta (ver Introducción a las valvulopatías). Si un trastorno provoca que las aletas de la válvula aumenten de grosor y se vuelvan rígidas, se estrecha la abertura de la válvula (estenosis). A veces, la válvula endurecida también es incapaz de cerrarse por completo, y aparece regurgitación aórtica.

En la estenosis aórtica, la pared muscular del ventrículo izquierdo suele aumentar de grosor, dado que el ventrículo debe trabajar más para bombear la sangre hacia la aorta a través de la abertura estrechada de la válvula. El engrosamiento del músculo cardíaco requiere un aumento del suministro de sangre por parte de las arterias coronarias, y a veces, especialmente durante el ejercicio, el aporte de sangre no satisface las necesidades del músculo cardíaco. El suministro insuficiente de sangre puede causar opresión en el pecho, desmayos y en algunas ocasiones muerte súbita. El corazón también empieza a debilitarse, evolucionando hacia insuficiencia cardíaca. Con muy poca frecuencia, la válvula aórtica anormal se infecta por bacterias (endocarditis infecciosa).

Causas

En América del Norte y Europa occidental, la estenosis de la válvula aórtica es una enfermedad que aparece principalmente en personas de edad avanzada, como consecuencia de cicatrices y de depósitos de calcio (calcificaciones) en las cúspides de la válvula. En estos casos, la estenosis de la válvula aórtica aparece después de los 60 años de edad, pero no suele causar síntomas hasta los 70 u 80 años de edad.

La estenosis aórtica también puede ser consecuencia de una fiebre reumática sufrida durante la infancia. La fiebre reumática es la causa más común en los países en vías de desarrollo.

En las personas de menos de 70 años, la causa más frecuente es un defecto congénito, como una válvula que solo tiene dos cúspides en lugar de las tres habituales, o una válvula que presenta una forma anómala en embudo. Es posible que la estrechez de la abertura de la válvula aórtica no ocasione problemas durante la infancia, pero a medida que la persona crece van apareciendo. El tamaño de la abertura de la válvula permanece constante, mientras que el corazón crece y se va ensanchando más ya que debe bombear cada vez más cantidad de sangre por esta pequeña abertura valvular. Con el paso de los años, la abertura de la válvula defectuosa suele volverse rígida y se estrecha debido a los depósitos de calcio.

Síntomas

Las personas con estenosis aórtica por un defecto de nacimiento pueden no desarrollar síntomas hasta la edad adulta.

Puede aparecer dolor torácico (angina) al realizar ejercicio físico. Los síntomas desaparecen si se descansa unos minutos. Las personas con insuficiencia cardíaca presentan fatiga y falta de aire (disnea) durante el esfuerzo.

Las personas con estenosis aórtica grave pueden desmayarse durante el esfuerzo debido a un descenso súbito de la presión arterial. El desvanecimiento suele ocurrir sin ningún síntoma de alarma previo (como mareo o aturdimiento).

Diagnóstico

  • Exploración física

  • Ecocardiografía

Los médicos generalmente basan su diagnóstico en la auscultación con un estetoscopio del soplo cardíaco característico y en los resultados de la ecocardiografía. La ecocardiografía es el mejor procedimiento para evaluar la gravedad de la estenosis aórtica (midiendo el tamaño de la abertura de la válvula) y la función del ventrículo izquierdo.

Los médicos suelen realizar una prueba de esfuerzo a las personas que tienen estenosis aórtica pero no muestran síntomas. Las personas que presentan una angina de pecho, dificultad respiratoria o sensación de desmayo durante la prueba de esfuerzo se encuentran en riesgo de desarrollar complicaciones y pueden necesitar tratamiento.

Si mediante la prueba de esfuerzo se detectan anomalías, o si la persona desarrolla síntomas, suele ser necesario un cateterismo cardíaco para determinar si existe también arteriopatía coronaria.

Tratamiento

  • reemplazo de una válvula

Los adultos con estenosis de la válvula aórtica que no tienen síntomas deben visitar a su médico regularmente y evitar los ejercicios muy intensos. Se realizan ecocardiografías periódicamente, a intervalos determinados en función de la gravedad de la estenosis, para controlar el funcionamiento del corazón y de la válvula.

Antes de la cirugía, la insuficiencia cardíaca se trata con diuréticos (ver Algunos fármacos utilizados para el tratamiento de la insuficiencia cardíaca). El tratamiento de la angina de pecho es a menudo difícil porque la nitroglicerina, que se utiliza para tratar la angina en personas que tienen una arteriopatía coronaria, puede, en algunas ocasiones, causar una presión arterial peligrosamente baja y agravar así la angina en las personas con estenosis aórtica.

En las personas que sufren una estenosis aórtica que provoca síntomas (en especial, dificultad para respirar al hacer ejercicio, angina de pecho o desmayo), o si el ventrículo izquierdo comienza a fallar, se sustituye la válvula aórtica. El reemplazo quirúrgico de la válvula afectada es el tratamiento de elección para casi todas las personas afectadas, y el pronóstico post-quirúrgico es excelente.

En algunas ocasiones, en niños y adultos jóvenes con un defecto valvular congénito, puede dilatarse el orificio de la válvula utilizando una técnica denominada valvulotomía con balón. En este procedimiento, se introduce en el corazón un catéter con un balón en el extremo, a través de una vena o de una arteria (ver Cateterismo cardíaco). Una vez superada la zona valvular, se infla el balón y se separan las cúspides de las válvulas.

Cada vez más, las personas mayores y frágiles que están en alto riesgo de complicaciones durante la cirugía, pueden someterse a una reparación valvular a través de un catéter que se desliza desde la arteria femoral, en un procedimiento llamado valvuloplastia aórtica con catéter (TAVR, según sus siglas en inglés). En algunos casos, cuando existe enfermedad arterial periférica en las piernas, el conjunto válvula-catéter puede insertarse a través de una pequeña incisión en el lado izquierdo del tórax (enfoque transapical) o incluso por debajo del hombro (enfoque axilar). En tales personas, la TAVR aporta una mejor supervivencia y calidad de vida que el tratamiento médico o la cirugía.

Las personas con una válvula artificial deben tomar antibióticos antes de someterse a cualquier procedimiento quirúrgico, dental o médico (ver ¿Qué procedimientos requieren la administración preventiva de antibióticos*?) para así reducir el riesgo de una infección en la válvula (endocarditis infecciosa).

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