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Hiperfosfatemia (concentraciones altas de fosfato en la sangre)

Por James L. Lewis, III, MD

La hiperfosfatemia consiste en una concentración demasiado alta de fosfato en la sangre.

Es un trastorno poco frecuente, excepto cuando se padece una insuficiencia renal grave. En este caso, los riñones no eliminan suficiente fosfato (ver Introducción al fosfato). La diálisis, que se suele usar para tratar la insuficiencia renal, no es muy eficaz en la eliminación del fósforo, por lo que no reduce el riesgo de hiperfosfatemia.

En algunas pocas ocasiones, aparece hiperfosfatemia en las siguientes situaciones:

  • Una concentración baja de la hormona paratiroidea (hipoparatiroidismo)

  • Falta de respuesta a una concentración normal de hormona paratiroidea (seudohipoparatiroidismo)

  • Cetoacidosis diabética

  • Insuficiencia renal o hemodiálisis

  • Lesiones por aplastamiento

  • Destrucción del tejido muscular (rabdomiólisis)

  • Infecciones graves en todo el organismo

  • Administración de grandes cantidades de fosfato por vía oral o mediante un enema

Es habitual que no haya ningún síntoma cuando se padece hiperfosfatemia. Sin embargo, cuando existe insuficiencia renal grave, el calcio se combina con el fosfato y, de esta forma, disminuyen las concentraciones de calcio en la sangre (ver Hipocalcemia (concentración baja de calcio en la sangre)). Una concentración baja de calcio puede provocar espasmos y calambres musculares, pero también una mayor concentración de hormona paratiroidea, lo que resulta en debilidad ósea y en otros trastornos. El calcio y el fosfato pueden formar cristales (calcificarse) en los tejidos del cuerpo, incluso dentro de las paredes de los vasos sanguíneos. Si esto ocurre, puede evolucionar a arterioesclerosis grave (endurecimiento de las arterias) y desembocar en accidente cerebrovascular, infarto de miocardio y circulación sanguínea deficiente. También se pueden formar cristales en la piel, donde provocan un prurito intenso.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico se basa en resultados de los análisis de sangre que indiquen que la concentración de fosfato es alta.

El tratamiento de la hiperfosfatemia en presencia de insuficiencia renal consiste en reducir la ingesta de fosfato y su absorción en el tubo digestivo. Se debe evitar comer alimentos que tengan gran cantidad de fosfato, como la leche, la yema de huevo, el chocolate y los refrescos. Los fármacos que se unen al fosfato, como el sevelamer, el lantano y los compuestos de calcio, deben tomarse en las comidas según lo prescrito por el médico. Estos fármacos, puesto que se unen al fosfato, dificultan su absorción, por lo que se elimina una cantidad mayor. El sevelamer y el lantano se suelen administrar a pacientes que se someten a diálisis, porque los compuestos de calcio contribuyen a que se formen más cristales de calcio y de fosfato en los tejidos.