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Cáncer de la pelvis renal y de los uréteres

Por Viraj A. Master, MD, PhD, Professor of Urology, Emory University School of Medicine

  • Estos tumores malignos pueden causar la aparición de sangre en la orina o dolor de tipo cólico en el costado.

  • El diagnóstico se establece por tomografía computarizada.

  • El tratamiento es la extirpación del riñón y del uréter.

El cáncer puede desarrollarse en las células que revisten la zona central de recogida de orina del riñón (la pelvis renal; generalmente un tipo denominado carcinoma de las células transicionales de la pelvis renal) y en los delgados conductos que transportan la orina del riñón a la vejiga (uréteres). El cáncer de pelvis renal y el de uréter son mucho menos frecuentes que los del resto del riñón o de la vejiga. En Estados Unidos, probablemente se producen en menos de 6000 personas cada año.

Síntomas

El primer síntoma suele ser la presencia de sangre en la orina. Las personas afectadas también pueden experimentar dolor y ardor durante la micción, y una necesidad de orinar imperiosa y frecuente. También puede aparecer dolor de tipo cólico en el flanco (el espacio entre las costillas y la cadera) o en el abdomen inferior si el flujo de orina se encuentra obstruido (por ejemplo, porque un coágulo de sangre obstruye el uréter).

Diagnóstico

El cáncer suele detectarse mediante el empleo de tomografía computarizada (TC) o de una ecografía. La TC, y a menudo la ecografía, ayudan a los médicos a distinguir otros problemas renales y ureterales no cancerosos (benignos), como cálculos o coágulos de sangre. En un examen al microscopio de una muestra de orina pueden detectarse células cancerosas. Puede emplearse un tubo flexible de visualización (ureteroscopio) introducido a través de la vejiga, para visualizar tumores, extraer muestras de tejido para confirmar diagnósticos y en algunos casos incluso tratar los tumores malignos de pequeño tamaño. Para determinar el alcance del cáncer y hasta qué punto se ha extendido, se realizan tomografías computarizadas del abdomen y la pelvis y una radiografía de tórax.

Pronóstico

Si el cáncer no se ha extendido y puede ser extirpado por completo quirúrgicamente, es posible la curación. Sin embargo, si el cáncer se ha extendido al interior de la pared de la pelvis renal, al uréter o a sitios distantes, la curación es improbable.

Tratamiento

Si el cáncer ya se ha extendido hasta la zona de la pelvis renal y del uréter, el tratamiento habitual consiste en la extirpación quirúrgica de la totalidad del riñón y del uréter (nefroureterectomía) junto con una pequeña parte de la vejiga. Sin embargo, en algunas situaciones (por ejemplo, cuando los riñones no funcionan bien o cuando el paciente solo tiene un riñón) no suele extraerse el órgano, ya que eso haría que la persona dependiera de la diálisis. Algunos tipos de cáncer de la pelvis renal y del uréter se pueden tratar con láser para destruir las células cancerosas o quirúrgicamente para extirpar solo el cáncer mientras se preservan en el riñón las partes no cancerosas del uréter y la vejiga. De vez en cuando, se instila en el uréter un fármaco, tal como la mitomicina C o el bacilo de Calmette-Guérin (BCG; una sustancia que estimula el sistema inmunitario del organismo), o se administra un medicamento de quimioterapia. No está clara la eficacia de los tratamientos con láser y las instilaciones de fármacos.

Es necesario realizar una cistoscopia (una técnica consistente en la inserción de un tubo de visualización para examinar el interior de la vejiga) de forma periódica después de la intervención quirúrgica, ya que las personas que han sufrido este tipo de cáncer corren el riesgo de desarrollar cáncer de vejiga.