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Lesiones ureterales

Por Noel A. Armenakas, MD

La mayoría de las lesiones ureterales ocurren durante operaciones pélvicas o abdominales, como la extirpación quirúrgica del útero (histerectomía) o del colon (colectomía), el parto por cesárea o la reparación de un aneurisma aórtico abdominal, o en una ureteroscopia (una exploración del uréter con ayuda de una sonda de visualización rígida o flexible). Otra causa poco común de lesión ureteral es una herida de bala o de arma punzante. En situaciones especiales, las lesiones contusas, en particular las que hacen que el tronco se curve hacia atrás, pueden separar la parte superior del uréter del riñón.

Si las lesiones ureterales no se tratan pueden sobrevenir algunas complicaciones, como la formación de una conexión anormal con otra estructura abdominal (fístula), la acumulación de pus (absceso), el estrechamiento del uréter (estenosis), el bloqueo del flujo urinario o el escape persistente de orina y la infección.

Síntomas y diagnóstico

Las personas afectadas pueden quejarse simplemente de dolor abdominal o en la zona entre las costillas y la cadera (flanco), o pueden notar un escape de orina por la herida. La infección producida por un escape persistente de orina puede causar fiebre. Es posible que se observe presencia de sangre en la orina.

Como las lesiones ureterales raramente son la causa más probable de estos síntomas, una lesión en el uréter puede no reconocerse de inmediato. Habitualmente se sospecha la existencia de una lesión cuando a la persona que tiene los síntomas se le ha realizado una intervención quirúrgica reciente o cuando tiene una herida penetrante en el abdomen. Si se sospecha la existencia de una lesión ureteral, es necesario realizar pruebas de diagnóstico por la imagen. La prueba inicial consiste a menudo en una tomografía computarizada (TC) con colorante radiopaco (agente de contraste) o una urografía intravenosa. A veces se realiza una pielografía retrógrada (una radiografía tomada después de instilar un colorante radiopaco directamente en el extremo del uréter), en general durante una cistoscopia (se pasa un tubo flexible de visualización a través de la uretra hasta la vejiga). A veces, las lesiones ureterales son identificadas durante una intervención quirúrgica.

Tratamiento

Algunas lesiones ureterales de poca importancia se tratan mediante la colocación de un tubo flexible (endoprótesis ureteral) directamente en el uréter a través de la vejiga, o bien insertando una aguja en el costado de la persona (nefrostomía percutánea). Estos tratamientos evitan que la orina fluya por el uréter, por lo general durante 2 a 6 semanas, lo suficiente para permitir la curación del uréter. Si la lesión ureteral no mejora pese al uso de la endoprótesis, puede ser necesario recurrir a otra intervención quirúrgica. En las personas con lesiones más graves puede ser necesaria la reconstrucción quirúrgica del uréter.

El tratamiento ayuda a evitar que se presenten complicaciones de las lesiones ureterales. Si surgen complicaciones a pesar de los esfuerzos para evitarlas, deben ser tratadas.