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Producción y función de los eosinófilos

Por Jane Liesveld, MD, Professor of Medicine, University of Rochester ; Patrick Reagan, MD, Fellow in Hematology and Medical Oncology, University of Rochester Medical Center

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Los eosinófilos son granulocitos derivados de las mismas células progenitoras que los monocitos-macrófagos, los neutrófilos y los basófilos. Son un componente del sistema inmunitario innato (ver Panorama general del sistema inmunitario : Inmunidad innata). Los eosinófilos tienen una variedad de funciones, pero son especialmente importantes en la defensa contra infecciones parasitarias. Sin embargo, si bien las infecciones helmínticas suelen acompañarse de eosinofilia y los eosinófilos son tóxicos para los helmintos in vitro, no hay ninguna evidencia directa de que destruyan parásitos in vivo. Aunque son fagocíticos, los eosinófilos son menos eficientes que los neutrófilos para destruir bacterias intracelulares. Los eosinófilos pueden modular las reacciones de hipersensibilidad inmediata al degradar o inactivar mediadores liberados por los mastocitos, como la histamina, los leucotrienos (que pueden provocar vasoconstricción y broncoconstricción), los lisofosfolípidos y la heparina. La eosinofilia prolongada puede causar daño tisular por mecanismos que no son totalmente conocidos.

Los gránulos de los eosinófilos contienen una proteína básica mayor y una proteína catiónica eosinófila; estas proteínas son tóxicas para varios parásitos y células de mamíferos, se unen a la heparina y Estas proteínas se unen a la heparina y neutralizan su acción anticoagulante. La neurotoxina derivada de eosinófilos puede lesionar gravemente las neuronas mielínicas. La peroxidasa eosinófila, que difiere significativamente de la peroxidasa de otros granulocitos, genera radicales oxidantes en presencia de peróxido de hidrógeno y un haluro. Los cristales de Charcot-Leyden están compuestos, fundamentalmente, por fosfolipasa B, y se los halla en esputo, tejidos y materia fecal en trastornos que cursan con eosinofilia (p. ej., asma, neumonía eosinófila).

El recuento de eosinófilos en sangre periférica normal varía, pero en general se acepta que un recuento > 500/μL es elevado. La eosinofilia periférica se caracteriza como

  • Leve: 500 a 1500/μL

  • Moderada: 1500 a 5000/μL

  • Grave: > 5000/μL

Las concentraciones diurnas varían inversamente con las concentraciones plasmáticas de cortisol; el valor pico se alcanza por la noche, y el valle por la mañana. El recuento de eosinófilos puede disminuir por estrés, con la administración de betabloqueantes o corticoides, y a veces durante infecciones bacterianas o virales. El recuento puede aumentar en algunos trastornos alérgicos, durante ciertas infecciones (por lo general, parasitarias) y como resultado de muchas otras causas (ver Eosinofilia). La semivida de los eosinófilos circulantes es de 6 a 12 horas, y la mayoría se localiza en tejidos (p. ej., vías respiratorias superiores, aparato digestivo, piel, útero).

La producción de eosinófilos parece ser regulada por los linfocitos T a través de la secreción de factores de crecimiento hematopoyéticos: factor estimulante de la colonia de granulocitos-macrófagos (GM-CSF), interleucina-3 (IL-3) e interleucina-5 (IL-5). El GM-CSF y la IL-3 también aumentan la producción de otras células mieloides, pero la IL-5 incrementa exclusivamente la producción de eosinófilos.