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Aneurismas en las arterias periféricas

Por John W. Hallett, Jr., MD, Clinical Professor of Surgery;Chief Innovation Officer, Medical University of South Carolina;Roper St Francis Healthcare

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Los aneurismas en las arterias periféricas son dilataciones anormales de las arterias periféricas causadas por el debilitamiento de la pared arterial (Ver también Generalidades de los aneurismas aórticos).

Alrededor del 70% de los aneurismas en las arterias periféricas se localiza en la arteria poplítea y el 20% es iliofemoral. Los aneurismas en estas localizaciones suelen asociarse con aneurismas de la aorta abdominal y > 50% son bilaterales. Su rotura es relativamente infrecuente, pero estos aneurismas pueden promover una tromboembolia. Son más frecuentes en hombres que en mujeres (> 20:1), con una edad promedio de presentación de 65 años. Los aneurismas en las arterias de los brazos son relativamente inusuales y pueden causar isquemia de los miembros, embolias distales y accidente cerebrovascular.

Los aneurismas infecciosos (micóticos) pueden hallarse en cualquier arteria, pero son más frecuentes en la arteria femoral. Suelen deberse a Salmonella, estafilococos o Treponema pallidum (responsable del aneurisma sifilítico).

Las causas más frecuentes son aterosclerosis, atrapamiento de la arteria poplítea y embolias sépticas (que producen aneurismas micóticos).

Los aneurismas en las arterias periféricas suelen ser asintomáticos en el momento del diagnóstico. La trombosis o la embolia (o, rara vez, la rotura del aneurisma) causan dolor, frío, palidez, parestesias o ausencia de pulsos en los miembros. Los aneurismas infecciosos pueden provocar dolor localizado, fiebre, malestar general y pérdida de peso.

El diagnóstico se realiza por ecografía, angiorresonancia magnética o tomografía computarizada (TC). Siempre que se detecte una arteria pulsátil aumentada de tamaño en el examen físico puede sospecharse un aneurisma poplíteo; el diagnóstico se confirma con otros estudios de diagnóstico por la imagen.

El riesgo de rotura de los aneurismas de un miembro es bajo (< 5% en el aneurisma poplíteo y entre 1 y 14% en los iliofemorales). En los aneurismas de las arterias de la pierna, la reparación quirúrgica suele ser electiva y está indicada cuando las arterias tienen un tamaño 2 veces superior al normal o cuando el paciente presenta síntomas. Pero en en el caso de los aneurismas de las arterias del brazo, la reparación quirúrgica está siempre indicadaporque el riesgo de complicaciones graves (p. ej., tromboembolia) es elevado. El segmento afectado de la arteria se extirpa y se reemplaza por un injerto. La tasa de recuperación del miembro después de la reparación quirúrgica oscila entre 90 y 98% en pacientes asintomáticos y entre 70 y 80% en los sintomáticos.

En algunos pacientes, la colocación de una prótesis intravascular representa otra alternativa de reparación.