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Demencia asociada al VIH

Por

Juebin Huang

, MD, PhD, Memory Impairment and Neurodegenerative Dementia (MIND) Center, University of Mississippi Medical Center

Última revisión completa abr. 2020
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La demencia asociada al VIH es el deterioro progresivo de la función mental debido a la infección del cerebro por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

  • A diferencia de casi todas las otras formas de demencia, la demencia asociada al VIH tiende a presentarse en personas más jóvenes.

  • La demencia suele comenzar de forma sutil, pero progresa a un ritmo constante a lo largo de unos meses o años, habitualmente tras la presentación de otros síntomas de la infección por VIH.

  • El diagnóstico de la demencia asociada al VIH se basa en los síntomas, pruebas del estado mental, análisis de sangre para el VIH y pruebas de diagnóstico por la imagen.

  • El tratamiento de la infección por VIH con terapia antirretrovírica a veces mejora drásticamente la funcionalidad intelectual pero no cura la demencia.

En los estadios tardíos de la infección por VIH, el virus puede infectar directamente el cerebro y lesionar las neuronas, lo que causa demencia. La demencia es el declive lento y progresivo de la función mental, incluida la memoria, el pensamiento, el juicio y la capacidad para aprender.

En las personas con infección por VIH, la demencia también puede deberse a otros trastornos, como linfomas, que afectan el encéfalo, e infecciones, que las personas con infección por el VIH pueden contraer con mayor probabilidad porque su sistema inmunológico está debilitado. Estas infecciones se denominan infecciones oportunistas y son la leucoencefalopatía multifocal progresiva, la toxoplasmosis (una infección parasitaria) y la meningitis por hongos (véase la tabla Infecciones oportunistas frecuentes asociadas al sida). Algunos de estos trastornos pueden recibir tratamiento, dando lugar a una cierta mejoría.

A diferencia de casi todas las otras formas de demencia, la demencia asociada al VIH tiende a presentarse en personas más jóvenes.

La demencia se presenta en el 7 al 27% de las personas con infección por el VIH en fase avanzada, pero del 30 al 40% pueden presentar formas más leves de demencia asociada al VIH.

La demencia es distinta del delirio, que se caracteriza por incapacidad para prestar atención, desorientación, imposibilidad de pensar con claridad y fluctuaciones en el estado de alerta.

  • La demencia afecta principalmente a la memoria, mientras que el delirio afecta principalmente a la capacidad de prestar atención.

  • La demencia por lo general comienza poco a poco y no tiene ningún punto de comienzo definido. El delirio comienza de repente y a menudo tiene un momento de inicio definido.

Síntomas

La demencia asociada al VIH empieza generalmente de forma sutil, pero progresa a un ritmo constante a lo largo de unos meses o años. Suele desarrollarse después de la presentación de otros síntomas de la infección por VIH.

Los síntomas tempranos de la demencia asociada al VIH son

  • Pensamiento y expresión lentos

  • Dificultad para concentrarse

  • Apatía

Sin embargo, la vista no se ve afectada. Los movimientos se vuelven más lentos, los músculos se debilitan y se pierde capacidad de coordinación.

Aparecen algunos casos de psicosis, con alucinaciones, delirios o paranoia, así como de manía. Es decir, se observa inquietud e hiperactividad. Se habla con rapidez y se actúa sin sentido común.

Cuando la demencia asociada al VIH no se trata, suele progresar y acaba volviéndose grave.

Diagnóstico

  • Valoración médica para la demencia, la infección por VIH o ambas

  • Análisis de sangre para determinar la gravedad de la infección por VIH

  • Resonancia magnética nuclear y generalmente una punción lumbar

Por lo general, el diagnóstico de demencia en personas con VIH es similar al de otras demencias.

Los médicos deben determinar si una persona sufre demencia y, en caso afirmativo, si la demencia es una demencia asociada al VIH.

Diagnóstico de la demencia

Los médicos establecen el diagnóstico de demencia basándose en lo siguiente:

  • Los síntomas, que se identifican mediante preguntas al afectado y sus familiares u otros cuidadores

  • Los resultados de una exploración física, incluyendo una evaluación neurológica

  • Los resultados de una prueba sobre el estado mental

  • Los resultados de pruebas complementarias, como una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética nuclear (RMN)

Las pruebas del estado mental, que consisten en preguntas y tareas sencillas, ayudan a los médicos a determinar si la persona afectada sufre demencia.

A veces se necesita un examen más detallado (examen neuropsicológico). Este examen cubre todas las funciones mentales principales, incluido el estado de ánimo, y su realización lleva de 1 a 3 horas. Dicho examen ayuda a distinguir la demencia de otras enfermedades que pueden provocar síntomas similares, como la pérdida de memoria asociada a la edad, el deterioro cognitivo leve y la depresión.

La información obtenida con las fuentes anteriores suele ayudar al médico a descartar el delirio como causa de los síntomas (véase la tabla Comparación del delirio y la demencia). Esto es esencial, porque el delirio, a diferencia de la demencia, a menudo se puede revertir si se trata con prontitud.

Diagnóstico de la demencia asociada al VIH

Los médicos pueden sospechar demencia asociada al VIH y realizar pruebas para detectar tanto el VIH como la demencia si una persona que desconoce estar infectada por el VIH desarrolla síntomas de demencia y tiene factores de riesgo para contraer la infección por el VIH.

Cuando se diagnostica la infección por VIH o cuando se alteran las funciones mentales en personas con infección por VIH, se solicita una resonancia magnética nuclear (RMN) para detectar otras causas de disfunción cerebral, como toxoplasmosis o bien linfoma. Cuando la función mental se altera de forma repentina, la causa debe ser identificada rápidamente porque el tratamiento temprano puede prolongar la vida. Si no se trata, la demencia asociada al VIH puede causar la muerte en 6 meses.

A menos que los resultados de la TC o de la RMN indiquen un aumento de la presión intracraneal, suele realizarse una punción lumbar para obtener una muestra de líquido cefalorraquídeo y analizarlo. Los hallazgos apoyan el diagnóstico de demencia asociada al VIH, pero no lo confirman.

Si las personas afectadas tienen infección por VIH o si se sospecha de demencia asociada al VIH, los médicos hacen también análisis de sangre para medir lo siguiente:

Estas pruebas ayudan a determinar la gravedad de la infección por VIH. El hecho de presentar un recuento de CD4 muy bajo y una carga viral muy elevada aumenta el riesgo de desarrollar infecciones cerebrales, linfoma y demencia asociada al VIH.

Tratamiento

  • Fármacos antirretrovirales

Si la demencia asociada al VIH no se trata, puede ser mortal. No obstante, cuando la infección por VIH se trata con tratamiento antirretrovírico (antiretroviral therapy, ART, por sus siglas en inglés), en ocasiones la funcionalidad mental mejora de forma espectacular. El tratamiento antirretrovírico consiste en una combinación de los fármacos utilizados para tratar la infección por VIH. Sin embargo, la demencia vuelve a aparecer, dado que la infección no se cura.

Como en otras demencias, el tratamiento también incluye medidas generales para proporcionar apoyo.

Medidas de seguridad y de apoyo

La creación de un ambiente seguro y de apoyo puede ser muy beneficiosa.

En general, el ambiente debe ser luminoso, agradable, seguro y estable, además de estar diseñado para facilitar la orientación. Es beneficioso que haya algo de estimulación, como un aparato de radio o un televisor, pero se debe evitar una estimulación excesiva.

La organización y la rutina ayudan a las personas afectadas de demencia asociada al VIH a mantenerse orientadas y les aportan sensación de seguridad y estabilidad. Debe explicarse de manera clara y simple cualquier cambio en el entorno, rutina o cuidadores.

La repetición de una única rutina diaria para tareas como bañarse, comer o dormir ayuda a las personas afectadas de demencia asociada al VIH a recordar. Una rutina regular a la hora de acostarse también ayuda a dormir mejor.

Las actividades programadas siguiendo una base regular favorecen la sensación de independencia y utilidad, al concentrar la atención en tareas agradables o provechosas. Entre estas actividades se deben incluir actividades físicas y mentales. Las actividades deben dividirse en partes más pequeñas o simples a medida que empeora la demencia.

Los cuidadores deben cuidarse

Cuidar personas con demencia es una actividad estresante y exigente, y los encargados de los cuidados pueden llegar a sentirse deprimidos y agotados y descuidar a menudo la salud física y mental propia. Los cuidadores se beneficiarán de las siguientes medidas (véase la tabla Cuidados de los cuidadores):

  • Aprender a satisfacer eficazmente las necesidades de los afectados por demencia y qué se puede esperar de ellos: los cuidadores pueden obtener esta información a través del personal de enfermería, los trabajadores sociales, organizaciones y en material publicado en papel o en línea.

  • Buscar ayuda cuando sea necesaria: los cuidadores pueden consultar a los trabajadores sociales (como los del hospital de su localidad) sobre cuáles son las fuentes de ayuda adecuadas, como los programas de cuidado diurno, las visitas a domicilio de personal de enfermería, la asistencia a tiempo parcial o completo para las tareas de la casa y el ingreso en centros asistenciales. Los grupos de asesoramiento y apoyo también pueden ser beneficiosos.

  • Cuidar de sí mismos: los cuidadores han de recordar que tienen que cuidarse a sí mismos. No deben renunciar a sus amigos, sus pasatiempos y sus actividades.

Problemas del enfermo terminal

Antes de que los afectados por demencia asociada al VIH se vean demasiado incapacitados, hay que tomar decisiones acerca de la atención médica y de las disposiciones de tipo económico y legal. Estas decisiones se conocen como voluntades anticipadas o testamento vital. Se debe asignar a una persona legalmente autorizada para tomar las decisiones de tratamiento en nombre del afectado (apoderado para cuidados médicos). Los afectados deben comentar sus deseos sobre la atención médica que quieren recibir con el apoderado y con su médico. Es mejor hablar estos aspectos con todos los interesados antes de que sea necesario tomar las decisiones.

A medida que la demencia asociada al VIH avanza, el tratamiento se orienta a procurar la comodidad del afectado más que a intentar prolongarle la vida.

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