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Disfunción cerebral según su localización

Por

Juebin Huang

, MD, PhD, Memory Impairment and Neurodegenerative Dementia (MIND) Center, University of Mississippi Medical Center

Última revisión completa feb. 2019
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Debido a que diferentes áreas del cerebro controlan funciones específicas, la localización del daño cerebral determina el tipo de disfunción resultante.

Partes del cerebro

Partes del cerebro

El lado del cerebro afectado también es importante, ya que las funciones de las dos mitades del cerebro (hemisferios cerebrales) no son idénticas. Algunas funciones del cerebro son ejecutadas exclusivamente por un hemisferio. Por ejemplo, el movimiento y las sensaciones de cada lado del cuerpo son controlados por el hemisferio del lado contrario. Otras funciones son realizadas principalmente por un único hemisferio, que se denomina hemisferio dominante para esa función, mientras que el otro hemisferio es el llamado no dominante. Por ejemplo, en la mayoría de las personas el hemisferio izquierdo controla principalmente el lenguaje, lo que se llama dominancia del hemisferio izquierdo para el lenguaje. Las lesiones en un solo hemisferio causan la pérdida completa de tales funciones.

Sin embargo, la mayoría de ellas (como la memoria) requiere la coordinación de diversas áreas de ambos hemisferios. Para que se pierdan completamente esas funciones, la lesión debe afectar a los dos hemisferios.

Hay patrones de disfunción específicos según el área del cerebro que resulte lesionada.

Por lo general, los médicos pueden diagnosticar el tipo de disfunción explorando a la persona afectada. Le formulan preguntas diseñadas para evaluar funciones cerebrales específicas. Las pruebas de diagnóstico por la imagen, como la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética nuclear (RMN), suelen ser necesarias para identificar la causa de la lesión.

Lesión en el lóbulo frontal

Los lóbulos frontales tienen las siguientes funciones:

  • Iniciación de muchas acciones

  • Controlar las actividades motoras aprendidas, como escribir, tocar un instrumento musical o atarse los zapatos

  • Controlar procesos intelectuales complejos, como el lenguaje, el pensamiento, la concentración, la capacidad de resolver problemas y la planificación del futuro

  • Controlar las expresiones faciales y los gestos de manos y brazos

  • Coordinar las expresiones y otros gestos con el estado de ánimo y los sentimientos

Por lo general, una lesión en los lóbulos frontales causa la pérdida de la capacidad de resolver problemas y de planificar e iniciar acciones, como cruzar la calle o contestar a una pregunta compleja (algunas veces llamadas funciones ejecutivas). Algunas discapacidades específicas varían según cuál sea la zona del lóbulo frontal lesionada.

Si la parte posterior del lóbulo frontal (que controla los movimientos voluntarios) resulta dañada, se produce debilidad muscular o parálisis. Como cada lado del cerebro controla el movimiento de la parte opuesta del cuerpo, la lesión del hemisferio izquierdo causa debilidad en el lado derecho del cuerpo, y viceversa.

Si la parte central del lóbulo frontal está dañada, las personas pueden llegar a presentar apatía, falta de atención y desmotivación. El pensamiento se ralentiza y las respuestas a las preguntas son muy lentas.

Si se daña la parte posterior media del lóbulo frontal izquierdo (área de Broca), las personas pueden tener dificultades para expresarse con palabras; se trata de una alteración llamada afasia de Broca (o afasia expresiva).

Si la lesión afecta la parte anterior del lóbulo frontal, puede ocurrir lo siguiente:

  • Dificultad para mantener temporalmente la información disponible para su procesamiento (denominada memoria de trabajo)

  • Reducción en la fluidez del habla

  • Apatía (falta de emoción, interés y preocupación)

  • Falta de atención

  • Respuestas tardías a las preguntas

  • Una sorprendente falta de inhibición, que incluye un comportamiento social inapropiado

Las personas que pierden sus inhibiciones pueden ser inapropiadamente eufóricas o deprimidas, con ganas de discutirlo todo exageradamente o bien pasivas, y vulgares. Se comportan con indiferencia ante las consecuencias de su manera de actuar. También se vuelven reiterativas, repitiendo lo que dicen. Algunas personas desarrollan síntomas similares cuando se hacen mayores o si se desarrolla una demencia. Estos síntomas pueden ser consecuencia del deterioro del lóbulo frontal.

Cuando se dañan áreas cerebrales específicas

Las diferentes áreas del cerebro controlan funciones específicas. Por consiguiente, en función del área dañada se determina qué función se ha perdido.

Cuando se dañan áreas cerebrales específicas

Lesión en el lóbulo parietal

Los lóbulos parietales tienen las funciones siguientes:

  • Interpretar la información sensorial del resto del cuerpo

  • Combinar las impresiones de forma, textura y peso en las percepciones generales

  • Influir en las habilidades matemáticas y la comprensión del lenguaje

  • Almacenar los recuerdos espaciales que nos permiten orientarnos en el espacio (saber dónde estamos) y mantener el sentido de la orientación (saber a dónde vamos)

  • Procesar la información que nos ayuda a percibir la posición de las distintas partes del cuerpo

Ciertas funciones tienden a ser controladas en mayor grado por uno de los lóbulos parietales (generalmente el izquierdo). Dicho lóbulo se considera el lóbulo dominante. El otro lóbulo (no dominante) tiene otras funciones, como permitir que la persona se dé cuenta de cómo se relaciona el cuerpo con el espacio que lo rodea.

La lesión en la parte delantera de uno de los lóbulos parietales causa insensibilidad y altera las sensaciones en el lado opuesto del cuerpo. Las personas afectadas tienen dificultad para identificar la localización y el tipo de sensación (dolor, calor, frío o vibración). Las personas pueden tener dificultades para reconocer objetos mediante el tacto (es decir, por su textura y forma).

Si se daña la parte media, la persona no distingue el lado derecho del izquierdo (lo que se llama desorientación derecha-izquierda) y tiene problemas con el cálculo y la escritura. Es posible que tenga problemas para determinar dónde se encuentran partes de su propio cuerpo (un sentido llamado propiocepción).

Si el lóbulo parietal no dominante (normalmente el derecho) está dañado, se pierde la capacidad de hacer tareas sencillas como peinarse o vestirse (un trastorno denominado apraxia). También puede haber problemas para entender cómo los objetos se relacionan entre sí en el espacio. En consecuencia, las personas pueden tener problemas para dibujar y construir cosas, y perderse en su propio vecindario. Estas personas también pueden ignorar la gravedad de su trastorno o negar su existencia, e ignorar el lado del cuerpo opuesto al daño cerebral (normalmente el lado izquierdo).

Lesión en el lóbulo temporal

Los lóbulos temporales tienen las funciones siguientes:

  • Generar la memoria y las emociones

  • Procesar los acontecimientos inmediatos en la memoria reciente y a largo plazo

  • Almacenar y recuperar los recuerdos remotos

  • Interpretar sonidos e imágenes, lo que nos permite reconocer a otras personas y objetos, e integrar la audición y el habla

En la mayoría de las personas, parte del lóbulo temporal izquierdo controla la comprensión del lenguaje. Si esta parte está dañada, la memoria verbal suele estar considerablemente alterada, así como la habilidad para entender el lenguaje, lo que se llama afasia de Wernicke (receptiva) (véase la tabla Reconocimiento de una persona con afasia).

Si ciertas áreas del lóbulo temporal derecho están dañadas, se ve afectada la memoria para los sonidos y la música. En consecuencia, las personas pueden tener problemas para cantar.

Lesión en el lóbulo occipital

Los lóbulos occipitales contienen el principal centro de procesamiento de la información visual.

Los lóbulos occipitales tienen las funciones siguientes:

  • Procesar e interpretar la visión

  • Permitir la formación de recuerdos visuales

  • Integrar las percepciones visuales con la información espacial proporcionada por los lóbulos parietales adyacentes

Si se lesionan ambos lados del lóbulo occipital, la persona afectada no puede reconocer objetos con la vista aunque sus ojos funcionen con normalidad. Este trastorno se llama ceguera cortical. Algunas personas con ceguera cortical no se dan cuenta de que no pueden ver. En lugar de reconocerlo, con frecuencia elaboran descripciones de lo que ven (lo que se denomina confabulación). Este trastorno se denomina síndrome de Anton.

Un trastorno convulsivo que afecte el lóbulo occipital puede provocar alucinaciones en la visión. Por ejemplo, pueden verse líneas de color cuando se mira en una dirección determinada.

Lóbulo límbico

(Sistema límbico)

El lóbulo límbico está compuesto por estructuras localizadas en el interior del cerebro profundo y en algunas partes de los lóbulos adyacentes, como el lóbulo temporal. Estas estructuras tienen las siguientes funciones:

  • Recibir e integrar la información procedente de muchas áreas del cerebro, lo que permite a la persona experimentar y expresar emociones

  • Contribuir a la formación y la recuperación de recuerdos

  • Ayudar a las personas a conectar los recuerdos con las emociones experimentadas en la formación de estos recuerdos

El daño que afecta el lóbulo límbico generalmente da lugar a diversos problemas.

Si las convulsiones son resultado de un daño en el área del lóbulo temporal del lóbulo límbico, puede que la persona afectada no sea capaz de controlar sus sentimientos o de pensar con claridad. Pueden percibir olores desagradables que no existen (un tipo de alucinación). Algunas veces, estas convulsiones provocan cambios en la personalidad, tales como falta de humor, religiosidad extrema y obsesión. Las personas también pueden presentar una imperiosa necesidad de escribir.

Otras ubicaciones

Muchas funciones cerebrales son realizadas por varias áreas que trabajan a la vez (redes), no por una sola. Una lesión en estas redes puede causar lo siguiente:

  • Agnosia (pérdida de la capacidad de identificar objetos usando uno o más de los sentidos)

  • Amnesia (incapacidad total o parcial para recordar experiencias o eventos)

  • Afasia (pérdida parcial o completa de la capacidad de expresar o comprender el lenguaje hablado o escrito)

  • Apraxia (incapacidad para realizar tareas que requieren recordar patrones o secuencias de movimientos)

La disartria (pérdida de la capacidad de articular las palabras normalmente) puede tener su origen en lesiones en las áreas del cerebro o los nervios craneales que controlan los músculos involucrados en la producción del habla o en lesiones en las fibras nerviosas que conectan estas áreas.

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