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Dolor neuropático

Por

James C. Watson

, MD, Mayo Clinic

Última revisión completa abr. 2020
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Datos clave

El dolor neuropático se debe a un daño o disfunción en los nervios, la médula espinal o el cerebro.

(Véase también Introducción al dolor.)

El dolor neuropático puede ser consecuencia de

  • La compresión de un nervio, por ejemplo por un tumor, por una rotura discal de la columna vertebral (causando dolor lumbar y/o dolor irradiado que desciende por la pierna) o por presión sobre un nervio de la muñeca (causando síndrome del túnel carpiano)

  • El daño en un nervio, como ocurre en trastornos que afectan a todo el organismo (como la diabetes mellitus) o sólo a una o unas pocas partes (como la culebrilla)

  • Un procesamiento anormal o alterado de las señales de dolor por parte del encéfalo y la médula espinal

El dolor neuropático puede contribuir a la ansiedad y/o la depresión. La ansiedad y la depresión también pueden empeorar el dolor.

El dolor neuropático también puede desarrollarse después de la cirugía, como en la extirpación de un seno (mastectomía) o una cirugía de pulmón (toracotomía).

Síntomas

El dolor neuropático se percibe como quemazón, hormigueo o hipersensibilidad al roce o al frío. La hipersensibilidad al tacto se denomina alodinia. Incluso un ligero toque puede causar dolor.

A veces el dolor neuropático es intenso y constante.

Si el movimiento es doloroso, la persona afectada puede ser reacia a mover la parte del cuerpo que le duele. En estos casos, los músculos que controlan la parte dolorosa pueden atrofiarse y el movimiento puede llegar a ser más limitado.

La persona sigue sintiendo dolor mucho después de que la causa haya remitido porque las estructuras del sistema nervioso se han modificado, volviéndose más sensibles al dolor.

Diagnóstico

  • Evaluación médica

  • En algunas ocasiones, pruebas para descartar otros trastornos.

Los médicos basan el diagnóstico de dolor neuropático principalmente en función de lo siguiente:

  • Síntomas

  • Probabilidad de una lesión nerviosa

  • Resultados del examen

Dependiendo de los síntomas, los médicos pueden indicar pruebas para comprobar si existen trastornos que podrían estar causando el dolor. Las pruebas pueden consistir en imágenes por resonancia magnética nuclear (RMN), estudios de conducción nerviosa y electromiografía (EMG) y análisis de sangre. Los estudios de conducción neurológica y la electromiografía (EMG) ayudan a los médicos a determinar si el dolor se debe a un problema relacionado con los músculos o con los nervios.

Tratamiento

  • Fármacos (como analgésicos, antidepresivos y anticonvulsivos)

  • Fisioterapia y/o terapia ocupacional

  • Si es necesario, cirugía

  • Estimulación de la médula espinal o de los nervios

  • Un bloqueo del nervio

La comprensión de la naturaleza del dolor neuropático y de lo que cabe esperar a menudo ayuda a las personas afectadas a que se sientan más dueñas de su vida y a ser más capaces de controlar su dolor.

El tratamiento del dolor neuropático puede variar en función del trastorno específico que lo provoca. Por ejemplo, si la causa es la diabetes, un mejor control de las concentraciones de azúcar en sangre puede ayudar a retardar la progresión del daño a los nervios que causa el dolor.

El tratamiento del dolor neuropático se inicia a menudo con fármacos. Los factores psicológicos que pueden contribuir al dolor, como la ansiedad y la depresión, deben tratarse desde el comienzo, en caso de que estén presentes.

Fármacos o sustancias

Se pueden administrar calmantes (analgésicos) para reducir el dolor neuropático.

Los analgésicos empleados para el tratamiento del dolor neuropático son los siguientes:

  • Los analgésicos secundarios son medicamentos que cambian la forma en que los nervios procesan el dolor y, por tanto, afectan a la intensidad del dolor. Muchos de estos medicamentos generalmente se usan para tratar otros problemas (como convulsiones o depresiones), pero se ha descubierto que a veces alivian el dolor, incluyendo el dolor neuropático. Estos fármacos incluyen antidepresivos y anticonvulsivantes, que se utilizan de manera habitual para el tratamiento del dolor neuropático.

  • Los analgésicos opiáceos alivian parcialmente el dolor neuropático en algunas personas, pero el riesgo de efectos secundarios suele ser más elevado que el de los analgésicos adyuvantes.

  • Los medicamentos aplicados en la piel (medicamentos tópicos), como una crema de capsaicina o un parche cutáneo que contiene lidocaína (un anestésico local), pueden ser eficaces.

Sin embargo, los fármacos a menudo ofrecen sólo un alivio parcial y por lo general sólo en menos de la mitad de las personas con dolor neuropático.

Fisioterapia y terapia ocupacional

La fisioterapia y la terapia ocupacional ayudan a la persona afectada a hacer lo siguiente:

  • Continuar moviendo la parte dolorosa y evitar así que los músculos se atrofien

  • Aumentar o mantener la amplitud de movimiento de la articulación

  • Mejorar la funcionalidad

  • Disminuir la sensibilidad del área afectada al dolor

Otros tratamientos

La cirugía puede ser necesaria si el dolor se produce por una lesión que ejerce presión sobre un nervio.

La estimulación eléctrica (procedente de electrodos colocados sobre la columna vertebral u otras áreas) es útil para ciertos tipos de dolor neuropático crónico. En la neuroestimulación eléctrica transcutánea (TENS, por sus siglas en inglés) se aplica una corriente eléctrica suave a través de electrodos colocados sobre la superficie de la piel. Se suele enseñar al paciente a manejar la TENS para que la utilice según su necesidad.

La estimulación de los nervios periféricos consiste en colocar electrodos debajo de la piel para estimular un nervio periférico individual. (Los nervios periféricos son los que están fuera del encéfalo y la médula espinal.) Los electrodos son a menudo más eficaces que la TENS para el dolor neuropático, pero su colocación bajo la piel es un procedimiento invasivo, ya que requiere realizar pequeños cortes en la piel.

La estimulación de la médula espinal se utiliza habitualmente para aliviar el dolor neuropático en pacientes con daño en los nervios después de una cirugía de espalda o con síndrome de dolor regional complejo. Este tratamiento consiste en la implantación de un estimulador de la médula espinal debajo de la piel, por lo general en una nalga o en el abdomen. Como un marcapasos cardíaco, este dispositivo genera impulsos eléctricos. Unos pequeños cables procedentes del dispositivo se colocan en el espacio que rodea la médula espinal (espacio epidural). Estos cables transmiten impulsos a la médula espinal. Los impulsos cambian la forma en la que se envían al cerebro las señales de dolor y, por lo tanto, cambian la percepción de los síntomas desagradables.

Los bloqueos nerviosos se utilizan para interrumpir una vía nerviosa que transmite o aumenta las señales de dolor. Los bloqueos nerviosos están indicados en caso de dolor intenso y persistente cuando los medicamentos no pueden aliviar el dolor. Se pueden emplear varias técnicas:

  • La inyección de un anestésico local en la zona que rodea a los nervios para evitar que envíen señales de dolor (los médicos suelen utilizar la ecografía para ayudarles a localizar los nervios a tratar)

  • La inyección en la zona que rodea a las agrupaciones de neuronas denominadas ganglios para ayudar a regular la transmisión de las señales de dolor

  • La inyección de una sustancia cáustica (como el fenol) en un nervio para destruirlo

  • La congelación de un nervio (crioterapia)

  • Quemar un nervio con una sonda de radiofrecuencia

Dolor del miembro fantasma

El dolor del miembro fantasma es un dolor que parece que se siente en una parte del cuerpo que ha sido amputada, frecuentemente una extremidad. Es diferente de la sensación de miembro fantasma, mucho más frecuente, que consiste en sentir la presencia en el organismo del miembro o de la parte amputada.

El dolor de un miembro fantasma no puede ser causado por un problema en la extremidad amputada. La causa ha de ser un cambio en el sistema nervioso en la zona donde el miembro ha sido amputado. El cerebro malinterpreta las señales nerviosas y las atribuye a la extremidad amputada. Normalmente el dolor parece venir de los dedos, el tobillo o el pie de una pierna amputada, o de los dedos y la mano de un brazo amputado. Puede ser una sensación opresiva, de quemazón o de aplastamiento, pero a menudo difiere de cualquier sensación experimentada previamente. Para algunas personas, el dolor del miembro fantasma se hace menos frecuente con el tiempo, pero para otras persiste.

Tratamiento

  • Masajes

  • A veces, medicamentos

  • Terapia de espejo

Masajear la parte restante (residual) del miembro a veces alivia el dolor del miembro fantasma. Si no surte efecto, se pueden tomar calmantes para el dolor (analgésicos).

Habitualmente se emplean medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), paracetamol (acetaminofeno) o analgésicos adyuvantes, como nortriptilina o duloxetina (antidepresivos) o gabapentina o pregabalina (anticonvulsivantes). Pero, a veces, se requieren analgésicos opiáceos. Si los analgésicos opiáceos no alivian el dolor o si una persona necesita tomar analgésicos opiáceos durante mucho tiempo, se puede indicar la supervisión por parte de un especialista en el tratamiento del dolor (algólogo).

El tratamiento puede incluir el uso de dispositivos mecánicos (como un vibrador), ultrasonidos y estimulación de la médula espinal. La estimulación de la médula espinal consiste en colocar quirúrgicamente un estimulador de la médula espinal (un dispositivo que genera impulsos eléctricos) debajo de la piel, generalmente en una nalga o en el abdomen. Unos pequeños cables procedentes del dispositivo se colocan en el espacio que rodea la médula espinal (espacio epidural). Estos impulsos modifican la forma en que se envían al cerebro las señales de dolor y de esta manera cambia la percepción de los síntomas desagradables.

Otros tratamientos no farmacológicos que pueden ayudar son la neuroestimulación eléctrica transcutánea (TENS, por sus siglas en inglés) y la acupuntura.

La terapia de espejo puede ser beneficiosa. Un profesional de la salud enseña a la persona afectada cómo realizar esta terapia. La persona se sienta con un gran espejo frente a su miembro sano y esconde su miembro afectado. El espejo refleja la imagen de la extremidad sana, con lo que la persona tiene la impresión de contar con dos extremidades normales. Se le pide a la persona que mueva la extremidad sana mientras ve su imagen reflejada. De este modo, la persona siente como si moviera dos extremidades normales. Si se realiza este ejercicio 30 minutos al día durante 4 semanas, el dolor se puede reducir sustancialmente. Esta terapia cambia las vías cerebrales que interpretan las señales de dolor en el cuerpo.

Neuralgia posherpética

La neuralgia posherpética es un dolor consecuencia de la culebrilla (herpes zóster, que provoca inflamación del tejido nervioso), pero aparece solo después de que las lesiones cutáneas hayan desaparecido.

La culebrilla está provocada por la reactivación del virus varicela-zóster, causante de la varicela. Algunas personas que han tenido culebrilla continúan sufriendo dolor (neuralgia postherpética) mucho después de que la erupción haya desaparecido.

La causa de la neuralgia posherpética es desconocida. Pero es más probable que se desarrolle si la erupción debida a la culebrilla es grave, si la persona afectada por la culebrilla es de edad avanzada y si la culebrilla afecta determinadas áreas del cuerpo. Por ejemplo, si la culebrilla afecta al rostro, la aparición de neuralgia postherpética es más probable que si la culebrilla afecta al torso.

El dolor se puede sentir como una combinación de lo siguiente:

  • Un dolorimiento o una quemazón constantes e intensos

  • Dolor tipo descarga eléctrica agudo, intermitente e impredecible

  • Hipersensibilidad al tacto o al frío

La zona donde se ha producido inicialmente la erupción se vuelve dolorosa y sensible a la palpación.

puede ser debilitante. El dolor puede disminuir al cabo de varios meses o durar años.

La vacunación con la vacuna de la culebrilla (herpes zóster) puede ayudar a reducir el riesgo de contraer herpes zóster. Una nueva vacuna contra el herpes zóster ha reemplazado a una vacuna anterior y proporciona protección durante más tiempo, incluso en personas cuyo sistema inmunológico está debilitado. También puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar neuralgia postherpética en personas que contraen culebrilla a pesar de estar vacunadas.

Ningún tratamiento es eficaz de forma regular. El tratamiento de la neuralgia postherpética puede consistir en

  • Medicamentos para el dolor (analgésicos)

  • Analgésicos secundarios, como ciertos anticonvulsivos (como gabapentina y pregabalina) y antidepresivos (como amitriptilina)

  • Ungüento o parche de lidocaína aplicado a la zona afectada

  • Crema de capsaicina aplicada a la zona afectada después de haberla adormecido con lidocaína

  • Toxina botulínica A inyectada en la zona afectada

A veces se requieren analgésicos opiáceos.

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