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COVID-19

(Coronavirus Disease 2019; COVID)

Por

Brenda L. Tesini

, MD, University of Rochester School of Medicine and Dentistry

Revisado médicamente ago. 2022
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Datos clave
Recursos de temas

COVID-19 es una enfermedad respiratoria aguda que puede ser grave y está causada por el coronavirus llamado SARS-CoV-2.

  • Los síntomas de COVID-19 varían significativamente.

  • Se pueden utilizar dos tipos de pruebas para diagnosticar una infección por COVID-19.

  • Se deben tomar medidas para prevenir la infección, en particular la vacunación, el distanciamiento social y el uso de mascarilla.

  • El tratamiento del COVID-19 depende de la gravedad de la enfermedad y de la probabilidad de que la persona desarrolle una enfermedad grave.

A finales del 2019 se informó por primera vez en Wuhan, China, de COVID-19 y desde entonces se ha extendido ampliamente en todo el mundo. Para obtener información actualizada sobre el número de casos y muertes, véase Centers for Disease Control and Prevention: 2019 Novel Coronavirus y el World Health Organization Coronavirus (COVID-19) Dashboard.

Los determinantes sociales de la salud (las condiciones de los lugares donde las personas nacen, viven, aprenden, trabajan y juegan) comportan una amplia gama de riesgos y resultados para la salud, como la exposición a la infección por SARS-CoV-2, la COVID-19 grave y la muerte, así como el acceso a pruebas, vacunación y tratamiento (véase CDC: Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades: Riesgo para la infección, hospitalización y muerte por COVID-19 según la raza/etnicida). En Estados Unidos, los casos, la hospitalización y las tasas de mortalidad por COVID-19 son más elevados en algunos grupos minoritarios raciales y étnicos, como entre las personas de ascendencia afroamericana, hispana o latina, india americana y nativa de Alaska.

La mayoría de los virus, incluido el virus SARS-CoV-2, evolucionan, de modo que emergen nuevas variantes del virus. Las variantes más potencialmente transmisibles, más propensas a causar una enfermedad grave o que son más difíciles de tratar se clasifican como Variantes objeto de preocupación y se conocen comúnmente por su etiqueta del alfabeto griego. Las variantes dominantes en Estados Unidos y en gran parte del mundo son Alfa, Beta, Delta y Ómicron. La variante Ómicron ha sido la variante más común en todo el mundo desde marzo de 2022, con las nuevas, y más transmisibles, sub-variantes de Ómicron (como la Ba.4 y la Ba.5) reemplazando a la Ómicron original (B.1.1.529). Véase también CDC: Omicron Variant: What You Need to Know.

Transmisión de la COVID-19

El COVID-19 se transmite principalmente de persona a persona a través de gotitas respiratorias producidas cuando una persona tose, estornuda, canta, practica ejercicio o habla. El virus se transmite tanto a través de grandes gotas respiratorias que pueden recorrer distancias cortas como a través de pequeños aerosoles de partículas respiratorias que pueden permanecer en el aire durante varias horas y recorrer distancias más largas (> 6 pies [1,8 metros]) antes de ser inhaladas.

En general, cuanto más estrecha y prolongada sea la interacción con una persona infectada, mayor es el riesgo de transmisión del virus. Factores como la distancia a la que se encuentra una persona infectada, la duración del tiempo en presencia de una persona infectada, el volumen de aire y la dirección y la velocidad del flujo de aire pueden contribuir a este riesgo. Las personas también pueden contraer una infección por COVID-19 al tocar con la mano algo que contiene el virus y luego tocarse la boca, la nariz o los ojos con dicha mano.

El virus suele ser transmitido por una persona con síntomas de la infección. Sin embargo, el virus puede ser transmitido por personas antes de que presenten síntomas (presintomáticas) e incluso por personas que están infectadas pero nunca desarrollan síntomas (asintomáticas).

Las situaciones con alto riesgo de transmisión incluyen instalaciones de vivienda colectiva (por ejemplo, residencias de ancianos u otros centros de atención a largo plazo, escuelas residenciales, prisiones, barcos) y ambientes abarrotados y poco ventilados (como servicios religiosos interiores, gimnasios, bares, clubes nocturnos, restaurantes cubiertos e instalaciones de envasado de carne). Los residentes de las residencias para mayores también corren un riesgo elevado de sufrir enfermedades graves debido a la edad y a los trastornos médicos subyacentes.

Los grandes eventos en interiores, como reuniones o bodas, también se han asociado con tasas elevadas de transmisión. Estos eventos se han denominado eventos de supercontagio y pueden provocar tasas elevadas de infección debido al gran número de personas que se encuentran físicamente próximas entre sí sin una circulación de aire o una ventilación adecuadas.

Los test víricos Diagnóstico en personas con COVID-19 pueden permanecer positivos durante al menos 3 meses, independientemente de los síntomas. Sin embargo, incluso las personas con síntomas persistentes por lo general no se consideran infecciosas una vez transcurridos 10 días de enfermedad.

Síntomas de la COVID-19

Los síntomas varían en las personas con COVID-19 y pueden incluir los siguientes:

  • Fiebre

  • Tos

  • Dolor de garganta

  • Congestión o secreción nasal

  • Falta de aliento o dificultad respiratoria

  • Escalofríos o temblores repetidos con escalofríos

  • Nueva pérdida del olfato o del gusto

  • Fatiga

  • Mialgias

  • Dolor de cabeza (cefaleas)

  • Náuseas o vómitos

  • Diarrea

Si las personas desarrollan síntomas, por lo general aparecen entre 2 y 14 días (periodo de incubación) después de la infección. Para la variante ómicron, los síntomas generalmente aparecen en solo 2 a 4 días. Muchas personas infectadas no presentan síntomas o solo sufren enfermedad leve.

El riesgo de enfermedad grave y muerte en personas con COVID-19 aumenta

  • Con la edad

  • En personas que fuman o han fumado previamente

  • En personas con otros trastornos médicos graves, como cáncer, enfermedades crónicas cardíacas, pulmonares, renales o hepáticas, anemia de células falciformes (anemia drepanocítica), diabetes, obesidad o trastornos inmunocomprometidos

Complicaciones

Además de la enfermedad respiratoria, que puede ser grave y provocar la muerte, otras complicaciones graves incluyen

Se ha informado en niños de una complicación poco frecuente llamada síndrome inflamatorio multisistémico en niños (MIS-C, por sus siglas en inglés) que puede estar relacionada con la COVID-19. Los síntomas de estas enfermedades pueden ser similares a los de una enfermedad poco frecuente llamada enfermedad de Kawasaki Enfermedad de Kawasaki La enfermedad de Kawasaki produce inflamación de los vasos sanguíneos de todo el organismo. La causa de la enfermedad de Kawasaki es desconocida, pero puede estar asociada con una infección... obtenga más información Enfermedad de Kawasaki y consisten en fiebre, dolor abdominal y erupción cutánea. La vacunación ayuda a proteger contra el desarrollo del síndrome inflamatorio multisistémico (MIS-C). Se ha descrito una complicación similar en adultos jóvenes y de mediana edad (síndrome inflamatorio multisistémico en adultos [MIS-A]).

En la mayoría de las personas, los síntomas se resuelven en una semana aproximadamente. Sin embargo, en algunas personas, los síntomas duran más tiempo, a veces con dificultad respiratoria, tos y fatiga extrema, y persisten durante semanas. La enfermedad prolongada parece ser más frecuente en aquellas personas que originalmente sufrían una enfermedad grave, pero incluso las personas con una enfermedad leve pueden presentar síntomas persistentes.

En el 25 al 50% de las personas con COVID-19, los síntomas duran meses. Esto se ha denominado de muchas maneras, incluyendo COVID de larga duración, COVID de larga distancia y síndrome o trastorno post-agudo de COVID-19.

Diagnostico de la COVID-19

  • Pruebas para identificar el virus

Los médicos sospechan COVID-19 en personas que tienen síntomas de la infección. Un contacto cercano reciente con alguien que sufre COVID-19 aumenta la probabilidad de infección. Las personas que sospechan que pueden sufrir COVID-19 deben llamar a su médico antes de someterse a pruebas y antes de acudir a una clínica, a fin de que se tomen las precauciones adecuadas.

Las siguientes personas deben someterse a pruebas para detectar la COVID-19 (véase también COVID-19 Testing [Pruebas para la COVID-19]):

Las personas que participaron en actividades que los pusieron en mayor riesgo de contraer COVID-19, como asistir a grandes reuniones sociales o estar en ambientes cerrados llenos de gente sin un cubrebocas correcto y constante, también pueden querer hacerse la prueba.

Existen dos tipos de pruebas para diagnosticar la infección por COVID-19:

  • Pruebas de amplificación de ácidos nucleicos (nucleic acid amplification tests, NAAT)

  • Pruebas de antígeno

Existen múltiples tipos de pruebas de amplificación de ácidos nucleicos (nucleic acid amplification tests, NAAT) Las pruebas de RT-PCR (reacción en cadena de la transcriptasa inversa-polimerasa en tiempo real), a menudo denominadas simplemente pruebas de PCR, son el tipo de pruebas de amplificación de ácidos nucleicos (nucleic acid amplification tests, NAAT) que tienen la mayor sensibilidad y especificidad, lo que significa que son más precisas y, por lo tanto, la prueba inicial preferida para detectar COVID-19. Se pueden realizar una prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés), en las secreciones respiratorias superiores e inferiores (muestras de frotis nasales u orales) para identificar el virus.

Las pruebas de antígenos se pueden realizar en el hogar o en un centro de atención médica, pero por lo general son menos precisas que las pruebas de amplificación de ácidos nucleicos (nucleic acid amplification tests, NAAT), incluidas las pruebas de RT-PCR. Por lo tanto, puede ser necesario confirmar algunos resultados de las pruebas de antígeno (por ejemplo, una prueba negativa en una persona con síntomas) con una RT-PCR u otra pruebas de amplificación de ácidos nucleicos (nucleic acid amplification tests, NAAT). En muchos kits de pruebas de antígenos también se recomienda repetir la prueba durante varios días para aumentar la probabilidad de detectar una infección. Además, algunas pruebas pueden no detectar la variante Ómicron u otras variantes emergentes (véase FDA: SARS-CoV-2 Viral Mutations: Impact on COVID-19 Tests [Agencia Federal para Alimentos y Medicamentos, FDA por sus siglas en inglés: Mutaciones víricas del SARS-CoV-2: Impacto sobre los test de la COVID-19]).

Otro tipo de prueba se denomina prueba de anticuerpos. Las pruebas de anticuerpos (también llamadas pruebas serológicas) no se utilizan para diagnosticar las infecciones actuales. Las pruebas de anticuerpos ayudan a determinar si la persona que se está haciendo la prueba estuvo infectada previamente, lo cual es importante para rastrear los casos y estudiar el virus.

Prevención de la COVID-19

Vacunación

La mejor manera de prevenir infecciones, enfermedades graves y la muerte por COVID-19 es estar al día con las vacunas contra la COVID-19, incluidas las vacunas de refuerzo. En Estados Unidos, en otoño de 2021, las personas no vacunadas eran 78 veces más propensas a morir por COVID-19 que las personas vacunadas que habían recibido una dosis de refuerzo.

Seguir las recomendaciones para la vacunación es muy importante para la propia salud de la persona y para la salud de su familia y de los miembros de su comunidad. En la actualidad se utilizan múltiples vacunas contra el COVID-19 en todo el mundo (véase COVID-19 Vaccine Tracker). En Estados Unidos se utilizan dos vacunas de ARNm (BNT162b2 y ARNm-1273), una vacuna de vectores de adenovirus (Ad26.COV2.S) y una vacuna adyuvante con una subunidad proteica (NVX-CoV2373). Las vacunas disponibles en Estados Unidos se administran como una serie primaria de 1, 2 o 3 inyecciones (véase CDC: Use of COVID-19 Vaccines in the United States [Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, CDC por sus siglas en inglés: Uso de las vacunas contra la COVID-19 en Estados Unidos).

Se ha demostrado que la protección contra la infección de una serie de vacunación primaria disminuye con el tiempo. Para maximizar la protección contra la infección, la enfermedad grave y la muerte, se recomiendan dosis de refuerzo a partir de los 5 años de edad. Las personas que han recibido todas las dosis de refuerzo recomendadas se consideran "actualizadas" en cuanto a su serie de vacunas. (Véase también CDC: COVID-19 Vaccine Booster Shots.)

En Estados Unidos, la dosis de refuerzo "actualizada" se administra en forma de vacuna de ARNm bivalente, lo que significa que estimula una respuesta inmunitaria contra 2 virus o cepas víricas. Los refuerzos bivalentes están diseñados para proteger contra la cepa de COVID-19 original y también contra las variantes comunes de Ómicron. Se administra una dosis de refuerzo bivalente al menos 2 meses después de completar la serie de vacunación primaria o las dosis de refuerzo no bivalentes anteriores.

En la mayoría de las situaciones, las vacunas de ARNm y la vacuna adyuvante de la subunidad de proteína son preferibles a las vacunas de vectores debido al ligero riesgo de efectos secundarios graves asociado a la vacuna de vectores (véase CDC: Johnson & Johnson’s Janssen COVID-19 Vaccine Overview and Safety (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, CDC por sus siglas en inglés: Generalidades y seguridad de la vacuna contra la COVID-19 de Johnson & Johnson's Janssen.)

Medicamentos previos a la exposición para la prevención de COVID-19

Una combinación de dos anticuerpos monoclonales, tixagevimab más cilgavimab, puede ayudar a prevenir la infección por COVID-19. Está disponible para su uso en personas de 12 años o más con inmunocompromiso grave o con grave alergia a las vacunas contra la COVID-19 y no pueden ser vacunadas. Un proveedor de atención médica administra este medicamento combinado mediante 2 inyecciones consecutivas separadas en el consultorio de un médico o en un centro sanitario. Si se necesita protección continua, la dosis se repite cada 6 meses.

Uso de la mascarilla y otras medidas de rutina

Además de vacunarse, las personas deben evitar la exposición al virus tomando medidas recommended by the Centers for Disease Control and Prevention (CDC) (recomendadas por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, CDC por sus siglas en inglés). Los CDC modifican sus recomendaciones con respecto a las medidas de prevención en función de los COVID-19 Community Levels (niveles comunitarios de COVID-19). Los niveles pueden ser bajos, medios o altos y se determinan observando las camas de hospital que se están utilizando, los ingresos hospitalarios y el número total de nuevos casos de COVID-19 en un área determinada.

Para personas de 2 años o más, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) proporcionan la siguiente guía sobre el uso de una mascarilla facial que se ajuste bien y cubra tanto la boca como la nariz:

  • Todas las personas, independientemente del estado de vacunación, deben usar una mascarilla cuando se encuentren en lugares públicos cerrados en áreas con un alto número de casos de COVID-19.

  • Las personas que corren un mayor riesgo de sufrir una enfermedad grave o que viven o pasan tiempo con alguien de mayor riesgo, deben usar una mascarilla en áreas donde el nivel comunitario de COVID-19 sea medio, si un profesional de la salud les aconseja usarla.

  • Todos deben usar una mascarilla cuando están enfermos y cerca de otras personas.

  • Toda persona que cuide de alguien que tiene COVID-19.

  • Todas las personas deben usar una mascarilla cuando viajen en transporte público (por ejemplo, aviones, autobuses, trenes) y mientras estén en el interior de los centros de transporte (por ejemplo, aeropuertos, estaciones de tren), independientemente del nivel comunitario de COVID-19.

Además de seguir las recomendaciones de los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, por sus siglas en inglés), es posible que se requiera el uso de mascarilla según las leyes, regulaciones o normas locales o bien las directrices comerciales o laborales, que pueden variar en función del estado de la vacunación. Las personas que corren un mayor riesgo de enfermedad grave o que tienen a alguien en su hogar con un mayor riesgo pueden optar por usar una mascarilla independientemente de cualquier requisito o del nivel comunitario de COVID-19. Las personas con mayor riesgo de enfermedad grave son las que no están vacunadas, las que tienen el sistema inmunológico debilitado, las que sufren una afección médica subyacente, las que están embarazadas o han estado embarazadas recientemente y las personas mayores de 65 años (Different Groups of People at Increased Risk for Severe Illness [Distintos grupos de personas con un mayor riesgo de enfermedad grave]). Los diferentes tipos de mascarillas proporcionan a su vez diferentes niveles de protección, incluyendo (en orden creciente de protección): mascarillas de tela multicapa; mascarillas quirúrgicas multicapa y mascarillas K95; y mascarillas N95 (véase CDC: Types of Masks and Respirators [CDC, Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades: Tipos de mascarillas y respiradores]).

Además de estar al día con las vacunas y usar una mascarilla, los CDC recomiendan los pasos siguientes (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) para ayudar a prevenir la propagación de la COVID-19, independientemente del nivel comunitario de COVID-19:

  • Si usted corre un mayor riesgo de enfermar gravemente por COVID-19, evite los lugares abarrotados y los espacios cerrados que no reciban aire fresco del exterior

  • Mantenga una buena distancia social (cerca de 6 pies, unos 2 metros) de otras personas, especialmente si existe un mayor riesgo de enfermar gravemente por COVID-19

  • Si es posible, mantenga una distancia de 6 pies (unos 2 metros) entre una persona que está enferma por COVID-19 y otros miembros del hogar

  • Lavarse las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos, especialmente después de ir al baño, antes de comer y después de sonarse la nariz, toser o estornudar

  • Si no se dispone de agua y jabón, usar un desinfectante de manos a base de alcohol con al menos 60% de alcohol

  • Evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca con las manos sin lavar

  • Quedarse en casa cuando esté enfermo

  • Cubrirse la boca con un pañuelo desechable al toser o estornudar y luego tirar el pañuelo a la basura

  • Limpiar y desinfectar objetos y superficies que se tocan con frecuencia usando un aerosol de limpieza doméstico normal

  • Controlar la salud en busca de posibles síntomas y tomar la temperatura si aparecen

Cuarentena y aislamiento

Medidas de cuarentena y aislamiento han sido recomendadas en un intento por limitar la propagación local, regional y mundial de este brote.

La cuarentena tiene como objetivo aislar a las personas que han tenido un "contacto cercano" con una persona contagiosa para que no infecten a otras personas. Actualmente, los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, CDC por sus siglas en inglés) no recomiendan la cuarentena para las personas que han estado expuestas a la Covid-19 pero no están infectadas. Véase CDC: What to Do If You Were Exposed to COVID-19 (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, CDC por sus siglas en inglés: Qué hacer si se ha estado expuesto a la COVID-19) para obtener información sobre el uso de mascarilla y las pruebas después de la exposición.

El aislamiento separa a las personas con COVID-19 confirmado o sospechoso de aquellas sin COVID-19. Con independencia del estado de vacunación, las personas con síntomas de COVID-19 y/o con una prueba de COVID-19 positiva deben aislarse durante al menos 5 días completos. Las personas que están aisladas deben quedarse en casa y separadas de los demás, o usar una mascarilla que se ajuste bien cuando necesiten estar cerca de otras personas en el hogar. Durante 5 días adicionales, deben usar una mascarilla cuando estén cerca de otras personas, tanto en público como en casa. (Véase también CDC: Isolation and Precautions for People with COVID-19.)

Tratamiento de COVID-19

  • Medicamentos para aliviar la fiebre y los dolores musculares

  • A veces, remdesivir y/o dexametasona

  • A veces, medicamentos antivirales para la infección leve a moderada

  • A veces, anticuerpos monoclonales

El tratamiento del COVID-19 depende de la gravedad de la enfermedad y de la probabilidad de que la persona desarrolle una enfermedad grave.

Para una enfermedad leve, a menudo es suficiente descansar en casa. Se puede tomar paracetamol (acetaminofeno) o un antiinflamatorio no esteroideo (AINE), como el ibuprofeno, para aliviar la fiebre y los dolores musculares. A pesar de las preocupaciones anecdóticas iniciales, no hay evidencia científica de que el uso de AINE empeore la COVID-19. Del mismo modo, no hay evidencia científica de que las personas con COVID-19 que toman los medicamentos para la presión arterial llamados inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina (IECA) o antagonistas de los receptores de la angiotensina (BRA) deban dejar de tomarlos.

Para las personas con enfermedad grave por COVID-19 o las personas con alto riesgo de progresión a enfermedad grave, se recomiendan algunos medicamentos y otras terapias. Este es un tema que evoluciona rápidamente (véase National Institutes of Health (NIH) COVID-19 Treatment Guidelines y Infectious Diseases Society of America (IDSA) Guidelines on the Treatment and Management of Patients with COVID-19).

El remdesivir (un fármaco antivírico) se utiliza para el tratamiento de determinadas personas con COVID-19. El remdesivir se administra por vía intravenosa. La duración recomendada del tratamiento es de 5-10 días. La combinación del remdesivir y el corticoesteroide dexametasona se usa comúnmente en personas hospitalizadas que necesitan oxígeno suplementario.

El fármaco combinado nirmatrelvir y ritonavir es un fármaco antivírico que se toma por vía oral. Se puede utilizar para tratar la infección por COVID-19 de leve a moderada en algunos adultos y adolescentes que presentan un alto riesgo de progresión a COVID-19 grave, incluida la hospitalización o la muerte. No está autorizado para su uso durante más de 5 días consecutivos.

El molnupiravir es un fármaco antivírico que se toma por vía oral. Se puede utilizar para tratar la infección por COVID-19 de leve a moderada en adultos no hospitalizados que presentan un alto riesgo de progresión a COVID-19 grave, incluida la hospitalización o la muerte, y para quienes las opciones alternativas de tratamiento con COVID-19 no están disponibles o no son apropiadas. El molnupiravir no está autorizado para su uso durante más de 5 días consecutivos. No se recomienda su uso durante el embarazo.

La terapia con bebtelovimab es una terapia con anticuerpos monoclonales administrada mediante inyección intravenosa. Se puede utilizar para tratar la COVID-19 de leve a moderada en adultos y adolescentes de 12 años de edad y mayores que presentan un alto riesgo de progresión a COVID-19 grave. Se utiliza como terapia alternativa cuando la combinación de nirmatrelvir/ritonavir y remdesivir no están disponibles o no son adecuados. El tratamiento con bebtelovimab debe comenzar lo antes posible y debe administrarse dentro de los 7 días posteriores al inicio de los síntomas.

Como bebtelovimab, bamlanivimab más etesevimab, casirivimab más imdevimab y sotrovimab son terapias con anticuerpos monoclonales. Sin embargo, a diferencia de bebtelovimab, no son eficaces contra la variante Ómicron. Por lo tanto, la Agencia Federal para Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) desaconsejó (22 de abril de 2022) su uso en el tratamiento de la COVID-19, porque Ómicron se ha convertido en la variante dominante en Estados Unidos.

Las siguientes terapias también NO se recomiendan para el tratamiento o la prevención de COVID-19:

  • Plasma sanguíneo procedente de pacientes recuperados

  • Inmunoglobulina inespecífica (IgIV) y terapia con células madre mesenquimales

  • Terapias inmunomoduladoras adicionales, incluyendo interferones, inhibidores de la quinasa e inhibidores de la interleucina

  • Azitromicina y antirretrovirales

  • Lopinavir/ritonavir (un retroviral del VIH)

  • Cloroquina e hidroxicloroquina (medicamentos contra la malaria)

  • Ivermectina (un fármaco antiparasitario): la FDA y otras organizaciones han emitido advertencias sobre la toxicidad por el uso inadecuado de preparados de ivermectina destinados a animales grandes (véase FDA: Why You Should Not Use Ivermectin to Treat or Prevent COVID-19).

Más información

NOTA: Esta es la versión para el público general. MÉDICOS: VER VERSIÓN PROFESIONAL
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