Trastornos de estrés agudo y postraumático en niños y adolescentes

PorJosephine Elia, MD, Sidney Kimmel Medical College of Thomas Jefferson University
Revisado porAlicia R. Pekarsky, MD, State University of New York Upstate Medical University, Upstate Golisano Children's Hospital
Revisado/Modificado Modificado oct 2025
v42592111_es
VER VERSIÓN PROFESIONAL

Los trastornos de estrés agudo y postraumático son reacciones a hechos traumáticos abrumadores que incluyen recuerdos repetitivos e intrusivos sobre el hecho, así como embotamiento emocional y aumento de la tensión o el estado de alerta. Los niños tienden a evitar aquellas situaciones que les recuerden el evento.

  • Estos trastornos pueden desarrollarse después de que los niños hayan presenciado o experimentado un acto de violencia, como el ataque de un perro, violencia doméstica (particularmente entre cuidadores), un tiroteo en la escuela, un accidente o un desastre natural.

  • El niño no solo revive el suceso, sino que también puede sentirse paralizado a nivel emocional, extremadamente tenso y nervioso.

  • Estos diagnósticos se basan en los síntomas que aparecen después de un acontecimiento traumático.

  • El tratamiento consiste en psicoterapia, terapia conductual y fármacos.

(Véase también Trastorno por estrés agudo y el Trastorno por estrés postraumático en adultos.)

El trastorno por estrés agudo suele empezar inmediatamente después del acontecimiento traumático y dura entre 3 días y 1 mes.

El trastorno de estrés postraumático puede ser una continuación del trastorno por estrés agudo o no desarrollarse hasta 6 meses después del evento.

Los trastornos de estrés pueden aparecer después de que el niño presencie o experimente un suceso que ha amenazado su vida o su salud, o las de otras personas. Durante el suceso, habitualmente siente miedo intenso, desamparo u horror. Estos sucesos incluyen actos de violencia como el maltrato infantil, tiroteos en las escuelas, accidentes de tráfico, ataques de perros, lesiones (en especial quemaduras), incendios, guerras, desastres naturales (como huracanes, tornados o terremotos) y muertes. En los niños pequeños, la violencia doméstica es la causa más frecuente. No todos los niños que experimentan un suceso traumático desarrollan el trastorno de estrés.

Los niños no tienen que experimentar directamente el evento traumático. Pueden desarrollar un trastorno de estrés si son testigos de un evento traumático que ocurre a otros (incluso si lo observan a través de la exposición a los medios) o se enteran de que le sucedió a un familiar cercano.

Existen ciertos factores que pueden determinar que el niño desarrolle o no un trastorno de estrés postraumático y, si éste se desarrolla, pueden determinar su pronóstico. Estos factores de riesgo incluyen:

  • La gravedad del acontecimiento traumático

  • Si se produjeron lesiones físicas durante el acontecimiento

  • El carácter del niño

  • El estatus social y económico de la familia

  • Si el niño ha experimentado anteriormente la adversidad (como el abuso sexual)

  • El buen funcionamiento de la familia

  • Si el niño tiene familiares con trastornos de salud mental

  • Si el niño tiene apoyo familiar y social

¿Sabías que...?

  • Entre los niños pequeños, la violencia doméstica es la causa más frecuente de trastorno por estrés postraumático.

Síntomas de los trastornos de estrés agudo y postraumático

Los síntomas del trastorno de estrés agudo y el trastorno de estrés postraumático son similares e incluyen varios tipos diferentes de síntomas.

Reexperimentación del evento (síntomas de intrusión)

El niño puede revivir el acontecimiento traumático mientras está despierto (escena retrospectiva o flash-back) o en sueños (pesadillas). Las escenas retrospectivas (flash-back) suelen desencadenarse por algo asociado con el suceso original. Por ejemplo, ver un perro puede desencadenar una escena retrospectiva en un niño que fue atacado por un perro. Durante la escena retrospectiva, el niño se muestra aterrorizado y desconectado del entorno. Puede perder temporalmente el contacto con la realidad e intenta frenéticamente esconderse o huir, actuando como si estuviera en peligro.

De forma menos radical, el niño revive a veces el suceso en forma de pensamientos, imágenes mentales o recuerdos que son, sin embargo, muy angustiosos. Frecuentemente, los niños pequeños pueden recrear el acontecimiento durante el juego.

Evitar recordatorios (síntomas de evitación)

Los niños pueden evitar constantemente todo aquello que les recuerde el trauma, ya sean actividades, situaciones o personas. Incluso pueden intentar evitar pensamientos, sentimientos o conversaciones sobre el suceso traumático. Normalmente fracasa en sus intentos de dejar de recordar el suceso.

Efectos negativos sobre el pensamiento y el estado de ánimo

Es frecuente sentirse paralizado emocionalmente o separado del propio cuerpo. El niño afectado pierde el interés en sus actividades normales, se aísla de otras personas y se preocupa por la muerte a una edad temprana.

El niño se siente culpable, por ejemplo, porque sobrevivió cuando otros no lo hicieron o por no haber podido hacer nada para impedir o detener el suceso. No pueden recordar detalles importantes del evento o los pueden recordar de manera incorrecta. Puede, por ejemplo, pensar que fue su culpa.

Cambios en las reacciones y el estado de alerta

Los niños afectados pueden mostrarse excesivamente pendientes de cualquier señal de peligro. Se siente extremadamente tenso (hiperactivación), es incapaz de relajarse y se sobresalta fácilmente.

Les cuesta controlar sus reacciones, lo que da lugar a una conducta imprudente o a arranques de ira. Pueden tener dificultad para relajarse, para dormir o para concentrarse.

Síntomas disociativos

Los niños se sienten separados de su cuerpo como en un sueño. También pueden sentir que el mundo es irreal.

Diagnóstico de los trastornos de estrés agudo y postraumático

  • Historia de un evento traumático

  • Evaluación médica (o de especialista en salud conductual) basada en los criterios estándar de diagnóstico psiquiátrico

  • A veces, cuestionarios sobre los síntomas

El diagnóstico de un trastorno de estrés está basado en el relato de un suceso traumático aterrador seguido por los síntomas característicos. Es importante considerar si los síntomas que experimenta el niño le causan un estrés significativo o le dificultan funcionar en su vida diaria, como en la escuela o en situaciones sociales. Los médicos habitualmente descartan entonces si estos síntomas están causados por medicamentos, alcohol u otros problemas médicos generales que podrían imitar el TEPT.

Para diagnosticar trastornos de estrés agudo y trastornos por estrés postraumático, los síntomas deben causar angustia sustancial o evitar que el niño realice sus actividades con normalidad.

El diagnóstico por estrés agudo se establece si los síntomas duran entre 3 días y 1 mes. El trastorno por estrés postraumático se diagnostica cuando los síntomas duran más de 1 mes.

Tratamiento de los trastornos por estrés agudo y postraumático

  • Psicoterapia

  • Terapia conductual

  • A veces medicaciones

La psicoterapia de apoyo es beneficiosa. La terapia centrada en el trauma es un enfoque terapéutico específico que reconoce y enfatiza la comprensión de cómo una experiencia traumática afecta el bienestar mental, conductual, emocional, físico y espiritual del niño. Esta terapia incluye terapia cognitiva, psicoterapia niño-progenitor, una combinación de terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma y entrenamiento para padres, además de desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares. En la desensibilización y el reprocesamiento por movimientos oculares, el niño o adolescente es guiado a través de una serie de movimientos oculares mientras recuerda el trauma. Se cree que esta técnica ayuda al cerebro a reprocesar el recuerdo traumático y, por lo tanto, reduce la carga emocional asociada con él. La terapia de exposición, un tipo de terapia conductual, se usa para desensibilizar sistemáticamente a los niños de situaciones que les hacen revivir el suceso. En cada una de estas técnicas, los terapeutas tranquilizan a los niños diciéndoles que su respuesta es válida mientras los animan a afrontar sus recuerdos.

Los niños con trastorno por estrés agudo suelen evolucionar mejor que los que sufren trastorno por estrés postraumático, pero en ambos casos mejoran si se instaura un tratamiento temprano.

Una clase de antidepresivos llamados inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) pueden ayudar a aliviar algunos síntomas, particularmente cuando el niño o adolescente también sufre ansiedad, depresión o dificultades para dormir. También puede utilizarse otra clase de medicamentos llamados inhibidores de la recaptación de serotonina-norepinefrina (ISRN).

Pronóstico de los trastornos de estrés agudo y postraumático

El pronóstico es mucho mejor para los niños con trastorno de estrés agudo que para aquellos con trastorno de estrés postraumático, pero ambos mejoran con el diagnóstico y la intervención tempranos.

Muchos niños con trastorno de estrés agudo se recuperan de forma natural dentro de los primeros meses después del trauma. Sin embargo, el trastorno de estrés agudo puede predecir el desarrollo de TEPT más tarde, especialmente en niños y adolescentes que reportan más cambios negativos en la cognición y el estado de ánimo desde el principio.

El apoyo familiar y social antes y después del trauma tiene un impacto positivo en el resultado final.

quizzes_lightbulb_red
Test your Knowledge¡Tomar una prueba!
iOS ANDROID
iOS ANDROID
iOS ANDROID