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Complicaciones después del tratamiento dental

Por

Michael N. Wajdowicz

, DDS, USAF

Última revisión completa jun. 2019
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Las complicaciones después de un procedimiento dental que incluyen hinchazón y dolor, alveolitis seca, osteomielitis, sangrado y osteonecrosis de la mandíbula constituyen otro conjunto de problemas dentales urgentes que requiere atención inmediata.

Inflamación y dolor

La tumefacción es habitual después de ciertos procedimientos odontológicos, en particular las extracciones y la cirugía periodontal. Gran parte de la inflamación se puede evitar aplicando una bolsa de hielo sobre la mejilla o, mejor aún, una bolsa de plástico con guisantes o maíz congelados, que se adapta a la forma de la cara. La terapia con hielo puede utilizarse durante las primeras 18 horas. Se debe mantener el hielo sobre la mejilla durante periodos de 25 minutos y luego retirarlo durante intervalos de 5 minutos. Si al cabo de 3 días persiste o aumenta la inflamación, o si el dolor es intenso, puede tratarse de una infección y, por lo tanto, el paciente debe acudir al odontólogo.

El dolor después de un procedimiento dental puede ser entre moderado e intenso. Pueden tomarse varios medicamentos para el dolor.

Alveolitis seca (alveolitis)

La alveolitis seca (exposición del hueso en el alvéolo, lo que ocasiona un retraso de la cicatrización) puede producirse con posterioridad a la extracción de un molar inferior y a la desaparición del coágulo de sangre que suele formarse en el alvéolo. De modo característico, el malestar se reduce durante 2 o 3 días después de la extracción para luego empeorar de repente, a veces acompañado de dolor de oído. Aunque dicha afección desaparece por sí misma al cabo de 1 o 2 semanas, el odontólogo puede aplicar un apósito con un anestésico en el alvéolo para suprimir el dolor. El odontólogo reemplaza el apósito entre cada 1 y 3 días, y lo sigue haciendo hasta que, después de haber pasado unas cuantas horas sin apósito, ya no se sienta dolor. Los odontólogos también emplean a menudo un apósito comercial que no necesita ser reemplazado y que contiene un medicamento antimicrobiano y un analgésico además de un anestésico. Si se necesita más alivio del dolor, se pueden tomar antiinflamatorios no esteroideos (AINE) por boca (vía oral).

La alveolitis seca es mucho más común en fumadores. Si es posible, los fumadores no deben fumar durante varios días antes y después de la extracción. Las mujeres (en especial las que toman anticonceptivos orales) también presentan mayores índices de alveolitis seca.

Osteomielitis

La osteomielitis es una infección ósea, y suele estar causada por una bacteria. Cuando la osteomielitis tiene lugar en la boca, por lo general se presenta como una infección de la mandíbula. Suele ir acompañada de fiebre, y el área afectada se nota sensible al tacto e inflamada. Los médicos o dentistas se basan en las radiografías para hacer el diagnóstico. Quienes sufren osteomielitis necesitan tomar antibióticos durante un periodo prolongado de tiempo.

Hemorragia

La hemorragia después de una extracción dental es frecuente. Cuando una pequeña porción de sangre se mezcla con la saliva, la hemorragia puede parecer peor de lo que es, ya que la cantidad aparente de sangre es mucho mayor que la real. Por lo general, la hemorragia puede detenerse manteniendo una presión constante en la zona operada durante la primera hora, normalmente pidiéndole al paciente que realice esa presión mordiendo un trozo de gasa. Puede tener que repetirse el mencionado proceso dos o tres veces. Es importante mantener el trozo de gasa (o una bolsita de té) firmemente en su sitio durante por lo menos una hora. La mayoría de los problemas hemorrágicos se presentan cuando el paciente levanta la gasa o la bolsa de té para comprobar si ha cesado la hemorragia. Si ésta persiste más de unas cuantas horas, debe avisarse al dentista. Es posible que el dentista deba limpiar la zona de la hemorragia y cerrarla quirúrgicamente con puntos (de sutura).

Las personas que tomen con regularidad anticoagulantes (medicamentos que previenen la formación de coágulos de sangre), como la warfarina, o aspirina (incluso si toman solo una aspirina de vez en cuando) deben informar al odontólogo una semana antes de la intervención quirúrgica, ya que dichos fármacos aumentan la tendencia a la hemorragia. El médico del paciente puede ajustar la dosis del fármaco o interrumpir el tratamiento de forma temporal durante unos cuantos días antes de la intervención, después de consultarlo con el dentista.

Osteonecrosis de la mandíbula

La osteonecrosis de la mandíbula es un trastorno que supone la necrosis ósea de zonas de la mandíbula tras su exposición a través del tejido gingival. El trastorno suele causar dolor, aflojamiento de los dientes y secreción de pus. Dicho trastorno puede aparecer con posterioridad a una de estas situaciones

  • Extracción dental

  • Una lesión

  • Radioterapia de cabeza y cuello (osteorradionecrosis)

  • Empleo de bisfosfonatos en dosis elevadas o durante periodos prolongados

La osteonecrosis de la mandíbula también puede presentarse de forma espontánea. Este trastorno aparece en algunas personas que tomaron medicamentos para fortalecer los huesos. Los fármacos de este tipo de uso más común son los bisfosfonatos, entre los que se incluyen el alendronato, el risedronato, el ibandronato y el zoledronato. Los bisfosfonatos parecen presentar mayor riesgo de causar osteonecrosis de la mandíbula en personas que se someten a cirugía oral de la mandíbula inferior durante el tratamiento con dichos fármacos por vía intravenosa, personas que hayan recibido previamente altas dosis de bisfosfonatos por vía intravenosa (algo habitual en ciertos tratamientos contra el cáncer) o que hayan tomado bisfosfonatos durante un largo periodo de tiempo. El riesgo de desarrollar osteonecrosis mandibular es mucho menor (alrededor de 1 entre 1000) en las personas que toman bisfosfonatos en dosis estándar para tratar la osteoporosis durante periodos breves de tiempo.

El tratamiento suele consistir en eliminar por raspado parte del hueso dañado (desbridamiento), tomar antibióticos por vía oral y utilizar enjuagues bucales antibacterianos.

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