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Quemadura solar

Por

Julia Benedetti

, MD, Harvard Medical School

Última revisión completa dic. 2019
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Datos clave
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Las quemaduras solares son el resultado de una sobreexposición breve (aguda) a la luz UV.

  • Una sobreexposición a la luz UV produce quemaduras solares.

  • Las quemaduras solares causan un enrojecimiento doloroso de la piel y a veces ampollas, fiebre y escalofríos.

  • Las quemaduras solares pueden prevenirse evitando la exposición excesiva al sol y mediante el uso de protectores solares.

  • Las compresas de agua fría, las cremas hidratantes y los fármacos antiinflamatorios no esteroideos alivian el dolor hasta que la quemadura se cura.

La cantidad de exposición solar requerida para producir una quemadura varía con la cantidad de melanina en la piel (por lo general visible como la cantidad de pigmentación), la capacidad de producir más melanina y la cantidad de radiación UV en la luz solar el día de la sobreexposición.

Las quemaduras solares dan como resultado una piel rojiza y dolorosa, y si son graves causan hinchazón y ampollas. Los síntomas comienzan a manifestarse tan pronto como 1 hora después de la exposición y por lo general alcanzan su máximo en los 3 días siguientes (normalmente entre 12 y 24 horas). Algunas personas con quemaduras solares graves presentan fiebre, escalofríos y debilidad, y en ocasiones, aunque raras, pueden incluso entrar en choque o shock (caracterizado por una marcada hipotensión arterial, desmayo y profunda debilidad).

Varios días después de las quemaduras solares, las personas de piel clara pueden sufrir peladuras en la zona lesionada, que habitualmente se acompañan de una sensación intensa de prurito. Las áreas peladas son más sensibles a las quemaduras solares durante un periodo de varias semanas. Pueden aparecer infecciones en la piel quemada por el sol, en especial en las zonas peladas. Pueden formarse manchas marrones permanentes en la piel, que reciben el nombre de lentigos. Quienes han tenido quemaduras solares graves siendo jóvenes tienen mayor riesgo de padecer de cáncer de piel, particularmente el melanoma, en los próximos años, aunque no se hayan expuesto mucho al Sol desde entonces.

¿Sabías que...?

  • Las quemaduras solares pueden producirse incluso en días nublados porque las nubes ligeras no filtran la luz ultravioleta.

  • Incluso los protectores solares que se consideran resistentes al agua deben aplicarse de nuevo después de bañarse o de sudar.

Prevención

  • Evitar la exposición excesiva al sol

  • Usar ropas de protección

  • Usar protectores solares

Evitación

El mejor modo, y el más evidente, de evitar el daño que puede causar el Sol es permanecer alejado de la luz solar fuerte y directa. La exposición al sol brillante del mediodía debe evitarse, incluso en las personas de piel oscura. Los rayos UV no son tan fuertes antes de las 10 h de la mañana y después de las 3 h de la tarde. Si no puede evitarse la exposición solar, hay que buscar la sombra lo antes posible, cubrirse de los rayos UV con ropa protectora, ponerse filtro solar y llevar un sombrero de ala ancha y gafas oscuras con protección contra los rayos UV.

Muchos materiales pueden filtrar o bloquear la radiación UV, pero otros no lo hacen. La ropa, las ventanas con cristales corrientes, el humo y la contaminación filtran muchos de los rayos nocivos. Sin embargo, el agua no es un buen filtro, pues las luces UVA y UVB pueden atravesar unos 30 cm de agua limpia. Tampoco son buenos filtros de la luz UV las nubes y la niebla, por lo que también pueden sufrirse quemaduras solares en este tipo de días.

La nieve, el agua y la arena reflejan la luz solar y amplifican la exposición de la piel a la luz UV. También se sufren quemaduras más rápido a grandes altitudes, donde el aire ligero permite que llegue a la piel mayor cantidad de luz UV, y también en latitudes bajas (como en el ecuador).

Aunque la exposición al sol ayuda a generar vitamina D, muchos expertos recomiendan mantener concentraciones suficientes de vitamina D mediante el consumo de complementos, si es necesario, en lugar de hacerlo mediante la sobreexposición intencionada a la luz solar (de 5 a 15 minutos de exposición al sol en los brazos unos pocos días a la semana probablemente es suficiente para mantener las concentraciones de vitamina D).

Vestimenta

Los efectos nocivos del Sol pueden reducirse aún más mediante el uso de ropa protectora, como sombreros, camisas, pantalones y gafas de sol. Las telas muy tupidas bloquean más el Sol que las poco tupidas. Se puede comprar ropa especial de protección solar elevada. Este tipo de ropa se etiqueta indicando el factor de protección ultravioleta seguido de una cifra que indica el nivel de protección (similar al etiquetado de los protectores solares). Los sombreros de ala ancha ayudan a proteger la cara, las orejas y el cuello, pero aun así hay que aplicar protector solar en estas áreas. Deben utilizarse habitualmente gafas de sol con protección UV que cubran mucho, para proteger los ojos y los párpados.

Protectores solares

Antes de una exposición a la luz solar intensa y directa hay que aplicarse un protector solar, que es una crema o loción con sustancias químicas que protegen la piel filtrando la luz UV. Los protectores solares antiguos solo filtraban la luz UVB, pero la mayoría de reciente aparición son eficaces también para filtrar la luz UVA.

Existe una amplia gama de protectores solares en diversas formulaciones, como cremas, lociones, geles, espumas, aerosoles, polvos y barras. Los autobronceadores no protegen frente a la exposición a los rayos UV.

Los protectores solares químicos contienen varias sustancias que absorben la radiación UV. Entre los ingredientes que absorben la radiación UVB se incluyen los cinamatos, los salicilatos y los derivados del PABA (ácido para-aminobenzoico). Las benzofenonas bloquean la luz UVA y UVB. La avobenzona y el ecamsule actúan como filtros en el rango de la luz UVA, por lo que pueden añadirse para conseguir una mayor protección contra la luz UVA.

Los protectores solares de barrera o minerales contienen las sustancias óxido de zinc o dióxido de titanio, que reflejan los rayos UVB y UVA (impidiendo así que lleguen a la piel). Estas pomadas que antiguamente eran blancas y espesas, se han reformulado para crear una capa más transparente al tiempo que bloquean casi toda la luz solar de la piel. Estos protectores solares más recientes tienen un espesor y un color más agradables, lo que permite que puedan combinarse con otros protectores químicos tradicionales, de manera que las nuevas fórmulas ofrecen una mayor protección solar. Algunos cosméticos contienen también óxido de cinc o dióxido de titanio.

Se cree que todos los ingredientes químicos del protector solar son absorbidos por el cuerpo hasta cierto punto. Aunque se cree que la mayoría de los ingredientes causan efectos secundarios mínimos, algunos comportan riesgos potenciales y otros se están estudiando actualmente. Los protectores solares de barrera tradicionales contienen partículas minerales relativamente grandes que no son absorbidas por el cuerpo y que actualmente se consideran inocuas. Las formulaciones más nuevas de protectores solares minerales están compuestas por partículas extremadamente pequeñas (nanopartículas) que pueden ser absorbidas por el organismo. Aunque se cree que estas nanopartículas son inocuas, todavía se están estudiando. Las personas preocupadas por los efectos de las nanopartículas absorbidas pueden preferir utilizar los llamados protectores solares minerales "no nano".

En Estados Unidos, la Food and Drug Administration (FDA) clasifica los protectores solares según su número de factor de protección solar (FPS): cuanto mayor es el número de FPS, mayor es la protección. Los protectores solares con factores de protección entre 2 y 14 proporcionan mínima protección, los que tienen entre 15 y 29 proporcionan una buena protección y los que tienen un factor 30 o superior proporcionan la máxima protección. Los productos que protegen contra las quemaduras solares, el fotoenvejecimiento y también reducen el riesgo de cáncer de piel se etiquetan como de amplio espectro y tienen un FPS 15 o superior. El FPS, sin embargo, solo se refiere a la protección contra la exposición a la radiación UVB. Pero no cuantifica la protección contra la radiación UVA.

Para una protección óptima, por lo general debe usarse un protector solar de amplio espectro resistente al agua con un FPS 30 o superior. Deben utilizarse unos 30 g para cubrir toda la superficie corporal de una persona de tamaño medio.

Los protectores solares no funcionan si no se aplica una cantidad suficiente de producto, si se aplica demasiado tarde (deben ponerse idealmente 30 minutos antes de la exposición al sol) y si no se aplican de nuevo después de bañarse o de sudar (incluso los protectores solares etiquetados como resistentes al agua), o cada 2 horas durante la exposición al sol. La mayoría de las personas aplica menos de la mitad de la cantidad recomendada de protector solar.

¿Sabías que...?

  • Para cubrir toda la superficie corporal suelen ser necesarios unos 30 g de protector solar (suficiente para llenar un vasito de trago corto estándar, el del clásico "chupito"). La mayoría de la gente aplica menos de la mitad de esta cantidad.

En ocasiones los protectores solares causan reacciones alérgicas. La reacción a la crema solar puede aparecer justo tras su aplicación o después de ponérsela y exponerse al Sol (reacción fotoalérgica). Algunos dermatólogos realizan pruebas para diagnosticar este tipo de reacciones de fotosensibilidad si se desconoce el motivo de la reacción.

¿Es saludable broncearse?

En una palabra: no. Aunque el bronceado se considera un signo de buena salud y de una vida activa y atlética, no constituye un beneficio para la salud y en realidad es un riesgo. Cualquier exposición a la luz ultravioleta A o B (UVA o UVB) puede alterar o lesionar la piel. La exposición a largo plazo a la luz solar natural lesiona la piel y aumenta el riesgo de cáncer de piel. La exposición a la luz solar artificial utilizada en los centros de bronceado es igualmente nociva. La luz UVA usada en estos establecimientos causa los mismos efectos a largo plazo que la exposición a la luz UVB, tales como arrugas y pigmentación moteada (fotoenvejecimiento) y cáncer de piel. Resumiendo, ningún tipo de bronceado es seguro.

Las lociones de autobronceado sin sol realmente no broncean la piel, sino que más bien la tiñen. Por lo tanto, son una manera segura de lograr un aspecto bronceado sin arriesgarse a una exposición peligrosa a los rayos ultravioleta (UV). Sin embargo, como no aumentan la producción de melanina, las lociones de autobronceado no ofrecen protección solar y sigue siendo necesario usar filtros solares durante la exposición a la luz solar. Los resultados del uso de lociones de autobronceado varían según el tipo de piel, la fórmula utilizada y cómo se aplique.

Tratamiento

  • Compresas frías y otras aplicaciones calmantes y refrescantes de la piel

  • Fármacos antiinflamatorios no esteroideos

  • En algunas ocasiones, una crema para quemaduras con antibiótico

Las compresas de agua fría pueden calmar las áreas en carne viva y calientes, al igual que el aloe vera y las cremas hidratantes de venta libre sin anestésicos ni perfumes (que pueden irritar o sensibilizar la piel). Los fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) ayudan a aliviar el dolor y la inflamación. Los productos a base de petrolato, como la vaselina, deben evitarse en las quemaduras solares graves. Los corticoesteroides aplicados a la piel no parecen ser más efectivos que las compresas frías.

Las pomadas y las lociones con anestésicos locales (como benzocaína y difenhidramina) alivian el dolor temporalmente, pero deben evitarse porque a veces provocan reacciones alérgicas.

Únicamente las ampollas más graves requieren cremas antibióticas específicas. La mayoría de las ampollas por quemaduras solares se rompen por sí solas y no necesitan ser reventadas ni drenadas. En muy raras ocasiones, las quemaduras solares de la piel se infectan, pero si ocurre se retrasa la curación. En estos casos el médico determina la gravedad de la infección y prescriben antibióticos si lo considera necesario.

La piel quemada por el Sol comienza a curarse por sí sola después de varios días, pero la curación completa puede tardar varias semanas. Una vez que se desprende la piel quemada, las capas nuevas expuestas son finas e inicialmente muy sensibles a la luz solar, y deben protegerse durante varias semanas.

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