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Gota

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La gota es un trastorno en el que se acumulan en las articulaciones depósitos de cristales de ácido úrico como consecuencia de las concentraciones elevadas de ácido úrico en sangre (hiperuricemia). Las acumulaciones de cristales causan brotes (crisis) de inflamación dolorosa en las articulaciones y a su alrededor.

  • La acumulación de cristales de ácido úrico puede causar de forma intermitente dolor e inflamación intensos en articulaciones o tejidos.

  • Los médicos extraen líquido de la articulación y comprueban si hay en él cristales de ácido úrico para confirmar el diagnóstico de artritis gotosa.

  • Se administran fármacos para aliviar la inflamación y el dolor provocados por los brotes, y se utilizan diferentes fármacos (por lo general tomados de por vida) para disminuir las concentraciones sanguíneas de ácido úrico y que, con el tiempo, reducen los depósitos de ácido úrico y evitan que los brotes se repitan.

La gota es más frecuente en varones que en mujeres. Por lo general, aparece en hombres de mediana edad y en mujeres posmenopáusicas. Es infrecuente en personas jóvenes, pero suele ser más grave entre los afectados que han desarrollado la enfermedad antes de los 30 años.

La gota, causada por niveles altos de ácido úrico (hiperuricemia), a menudo se observa en determinadas familias.

Los niveles sanguíneos de ácido úrico tienden a ser altos en las personas con síndrome metabólico. Este síndrome se caracteriza por una cintura grande (a causa del exceso de grasa abdominal), hipertensión, resistencia a los efectos de la insulina (lo que se denomina resistencia a la insulina) o niveles elevados de azúcar en sangre, así como concentraciones anómalas de colesterol y de otros lípidos en sangre.

La arteriopatía coronaria y el síndrome metabólico son frecuentes entre las personas con gota.

Causas

El ácido úrico es un subproducto de la degradación de los ácidos nucleicos (ácido ribonucleico [ARN] y ácido desoxirribonucleico [ADN]) de las células. Está presente en pequeñas cantidades en la sangre, porque el cuerpo descompone continuamente las células y forma nuevas células. Además, el organismo transforma con facilidad ciertas sustancias presentes en los alimentos, denominadas purinas, en ácido úrico. Las purinas son bloques de construcción del ARN y del ADN. El ácido úrico se elimina de la sangre principalmente a través de los riñones y del sistema gastrointestinal.

Los niveles de ácido úrico anormalmente elevados en sangre son resultado de

  • Disminución de la eliminación de ácido úrico por los riñones (la causa más común) o por el sistema gastrointestinal

  • El consumo excesivo de alimentos ricos en purinas y/o alcohol (por lo general un factor menor)

  • La producción de un exceso de ácido úrico (rara vez)

Con frecuencia, la concentración de ácido úrico en sangre se vuelve excepcionalmente elevada cuando los riñones no pueden eliminarlo suficientemente a través de la orina. Esta causa generalmente está determinada por los genes del sujeto. Un exceso de ácido úrico en sangre puede dar lugar a la formación y depósito de cristales de ácido úrico en las articulaciones. Entre las condiciones que pueden afectar a la capacidad de los riñones para eliminar el ácido úrico también se encuentran

  • Algunos tipos de enfermedad renal

  • Ciertos fármacos

  • Saturnismo (intoxicación por plomo)

Consumir en exceso alimentos ricos en purinas (hígado, riñones, anchoas, espárragos, consomés, arenques, salsas y sopas de carne, champiñones, mejillones, sardinas y mollejas) puede aumentar el nivel de ácido úrico en la sangre. Sin embargo, una dieta estricta baja en purinas reduce el nivel de ácido úrico sólo en una pequeña cantidad. En el pasado, cuando la carne y el pescado eran escasos, la gota se consideraba una enfermedad de ricos.

La combinación de dietas ricas en purina con alcohol o bebidas que contienen jarabe de maíz rico en fructosa puede empeorar los problemas, porque todas estas bebidas pueden aumentar la producción de ácido úrico y dificultar su eliminación a través de los riñones.

Por razones desconocidas, no todas las personas que presentan una concentración anormalmente elevada de ácido úrico en la sangre (hiperuricemia) desarrollan gota. Por lo tanto, la gota no debe diagnosticarse solo mediante un análisis de sangre.

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Factores de riesgo para el desarrollo de la gota

  • Cerveza (incluyendo cerveza sin alcohol) y licores

  • Los alimentos y las bebidas que contienen jarabe de maíz de alto contenido en fructosa

  • Ciertos alimentos (especialmente anchoas, espárragos, consomé, arenque, salsas y caldos de carne, champiñones, mejillones, todas las vísceras, sardinas y mollejas; la carne roja, el pollo y el pescado contribuyen en parte a las concentraciones elevadas de ácido úrico)

  • Bajo consumo diario de lácteos

  • Ciertos tipos de cáncer y enfermedades de la sangre (como el linfoma, la leucemia y la anemia hemolítica)

  • Ciertos medicamentos (como diuréticos tiacídicos, ciclosporina, pirazinamida, etambutol y ácido nicotínico)

  • Algunas alteraciones enzimáticas poco frecuentes

  • Inanición

¿Sabías que...?

  • En el pasado, cuando la carne y el pescado (alimentos ricos en purinas) eran escasos y los ricos hacían banquetes con vino y cerveza, la gota se consideraba una enfermedad de ricos.

Los niveles elevados de ácido úrico en sangre suelen conllevar altos niveles de ácido úrico en las articulaciones. Este proceso da lugar a la formación de cristales de ácido úrico en el tejido articular y en el líquido intraarticular (líquido sinovial).

La gota afecta con mayor frecuencia las articulaciones del pie, especialmente la base del dedo gordo (la hinchazón, el dolor y el enrojecimiento del dedo gordo del pie se denomina podagra). Sin embargo, también afecta con frecuencia otras zonas: el tobillo, el empeine, la rodilla, la muñeca y el codo. La gota tiende a afectar las zonas más frías del organismo debido a que los cristales de ácido úrico se forman con más facilidad en ellas que en zonas más templadas. En raras ocasiones, la gota afecta a las articulaciones de la zona más templada y central del cuerpo, como las de la columna vertebral, las caderas o los hombros.

Los brotes graves y repentinos de gota (artritis gotosa aguda) pueden aparecer sin previo aviso. Pueden ser desencadenadas por

  • Una lesión

  • Enfermedad (como la neumonía u otra infección)

  • Cirugía

  • Inicio del tratamiento con ciertos medicamentos (como diuréticos, alopurinol, febuxostat, probenecid y nitroglicerina, particularmente la nitroglicerina de administración intravenosa, que contiene alcohol) que pueden modificar de forma brusca los niveles de ácido úrico en la sangre (pero a menudo esos medicamentos son médicamente necesarios)

  • Consumo de grandes cantidades de alcohol o de alimentos ricos en purinas

Síntomas

Por lo general, durante un brote, se produce un dolor intenso y repentino en una o más articulaciones, a menudo por la noche. El dolor nocturno se produce probablemente porque el líquido que se ha acumulado en la articulación durante el día sale de la articulación más rápidamente que el ácido úrico cuando el sujeto está acostado, haciendo que el ácido úrico se concentre y por tanto forme cristales con más facilidad. El dolor empeora progresivamente y con frecuencia se vuelve insoportable, especialmente al mover o tocar la articulación.

La articulación se inflama, se hincha y se calienta, y la piel sobre ella se vuelve rojiza o purpúrea, tirante y brillante.

Otros síntomas de un brote son algunas veces

  • Fiebre

  • Aceleración de la frecuencia cardíaca (taquicardia)

  • Una sensación de malestar general

  • Escalofríos (muy raramente)

Los primeros brotes suelen afectar a una única articulación y duran entre unos cuantos días y una semana.

Los síntomas desaparecen gradualmente, se restablece la función articular y no vuelve a aparecer ningún síntoma hasta el siguiente brote. Sin embargo, si la enfermedad progresa, los brotes no tratados duran más tiempo, se producen con mayor frecuencia y afectan varias articulaciones. Sin tratamiento, los brotes posteriores pueden durar hasta 3 semanas. Si una persona que está sufriendo un brote presenta fiebre superior a 101° F (38,3 ° C), escalofríos o cualquier otro síntoma grave (por ejemplo, debilidad, vómitos, erupción cutánea o cualquier dificultad respiratoria), especialmente si no ha experimentado dichos síntomas en brotes anteriores o si se trata del primer brote, debe llamar al médico o acudir a un servicio de urgencias, ya que estos síntomas también pueden deberse a una infección articular o a un problema completamente diferente.

Después de brotes repetidos, la gota puede llegar a ser grave y crónica, pudiendo provocar deformación articular.

Con el tiempo, la movilidad articular va restringiéndose progresivamente como consecuencia del daño causado por los depósitos de cristales de ácido úrico en las articulaciones y en los tendones.

Tofos

Los nódulos duros de cristales de ácido úrico (tofos) se depositan primero en la membrana articular (sinovial), en el cartílago o en el hueso cercano a las articulaciones, y más tarde bajo la piel que hay alrededor de estas. Los tofos también se pueden desarrollar en el riñón y otros órganos, y debajo de la piel de las orejas. Suelen formarse en los dedos de las manos, las manos, los pies, la banda resistente que se extiende desde los músculos de la pantorrilla hasta el talón (tendón de Aquiles) o alrededor de los codos.

Suelen ser indoloros, pero pueden inflamarse y causar dolor.

Si no se tratan, los tofos de las articulaciones y sus alrededores pueden reventarse y secretar masas calcáreas de cristales de ácido úrico a través de la piel, lo que puede llegar a causar deformidades y artrosis.

Complicaciones de la gota

Las personas con gota pueden desarrollar cálculos renales (urolitiasis) que se componen de calcio y, a veces, de ácido úrico. Los cálculos pueden obstruir el tracto urinario, produciendo un dolor insoportable y, si no se trata la obstrucción, infección y lesión renal.

En las personas que padecen gota y que también sufren otro trastorno que causa daño renal (como diabetes o hipertensión arterial), el empeoramiento progresivo de la función renal reduce la eliminación de ácido úrico, empeorando también de forma progresiva la gota y la lesión articular.

La gota con lesión articular aumenta el riesgo de desarrollar artrosis.

Diagnóstico

  • Examen microscópico del líquido sinovial

  • A veces, radiografías y/o ecografía o tomografías computarizadas especiales

Con frecuencia los médicos sospechan que se trata de gota basándose en sus síntomas característicos y en una exploración de las articulaciones afectadas. Las características siguientes sugieren el diagnóstico de gota:

  • Podagra (hinchazón repentina, dolor y enrojecimiento del dedo gordo del pie)

  • Inflamación del empeine recurrente

  • Un historial de brotes previos que comenzaron de forma súbita y se resolvieron de forma espontánea

Muchos sujetos con gota tienen los niveles de ácido úrico en la sangre elevados. Sin embargo, la concentración de ácido úrico puede ser normal, especialmente durante un brote agudo. Muchas personas presentan concentraciones elevadas de ácido úrico en sangre, pero no sufren brotes de gota; por lo tanto, un análisis de sangre por sí solo no es suficiente para el diagnóstico.

Se suele confirmar el diagnóstico de gota cuando se identifican cristales de ácido úrico en una muestra de tofo o de líquido sinovial extraída con una aguja (artrocentesis) y observada con un microscopio especial de luz polarizada.

Las radiografías muestran la lesión articular y la presencia de tofos. Los médicos también pueden indicar una ecografía o una tomografía computarizada (TC) especial para detectar depósitos de ácido úrico.

La gota puede confundirse con otro tipo de artritis y, a veces, se diagnostica erróneamente.

Pronóstico

Si la gota se diagnostica de modo precoz, la mayoría de afectados pueden llevar una vida normal si siguen el tratamiento. Para muchas personas con enfermedad avanzada, una reducción significativa del nivel de ácido úrico en sangre puede hacer desaparecer los tofos y mejorar la función de las articulaciones.

La gota es generalmente más grave si los síntomas iniciales aparecen antes de los 30 años. El síndrome metabólico y la arteriopatía coronaria probablemente contribuyen a la muerte prematura de los afectados por gota.

Algunas personas no mejoran lo suficiente con el tratamiento. Las razones pueden incluir la falta de seguimiento del tratamiento farmacológico según lo prescrito, las dosis bajas de los fármacos y el alcoholismo.

Tratamiento

  • Medicamentos para aliviar el dolor y el hinchazón que resulta de la inflamación

  • El reposo, la inmovilización de la articulación dolorosa con una férula y el hielo

  • Los cambios en la dieta y la pérdida de peso reducen los niveles de ácido úrico y ayudan a prevenir nuevos brotes

  • Fármacos que previenen los brotes al evitar la inflamación causada por los cristales

  • Fármacos para reducir las concentraciones de ácido úrico y disolver los cristales (la forma más eficaz de curar la gota y acabar con los brotes, pero lleva tiempo disolver todos los depósitos)

El tratamiento de la gota tiene tres objetivos:

  • Aliviar el brote agudo de inflamación

  • Prevenir brotes posteriores

  • Evitar la formación de nuevos depósitos de ácido úrico en los tejidos mediante la reducción de los niveles sanguíneos de este

Alivio de los brotes agudos de gota

Los fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) suelen aliviar de forma eficaz el dolor y la hinchazón en la articulación. A veces, son necesarios fármacos contra el dolor (analgésicos) adicionales para controlar el dolor.

Para prevenir una reaparición de los síntomas (lo que se denomina una recaída), el tratamiento con AINE debe continuarse durante varios días después de que el dolor y la inflamación hayan desaparecido. Los problemas a los que pueden dar lugar estos fármacos están relacionados con la irritación del estómago, las interacciones con los anticoagulantes y la disminución temporal de la funcionalidad renal.

El primer paso en el tratamiento de la gota ha sido tradicionalmente la colchicina (también conocida como colquicina), aunque ya no es el fármaco utilizado con mayor frecuencia. Habitualmente, el dolor articular comienza a desaparecer entre 12 y 24 horas después de haber iniciado el tratamiento con colquicina, y en ocasiones desaparece por completo entre 3 y 7 días más tarde. La colchicina (o colquicina) se toma generalmente en forma de 2 pastillas tan pronto como sea posible después del comienzo de los síntomas de un brote. Se toma una tercera pastilla 1 hora después. Esta terapia se continúa al día siguiente tomando 1 pastilla diaria o dos veces al día durante 7 a 10 días. La colquicina puede causar diarrea.

Los corticoesteroides, como la prednisona se utilizan a veces para reducir la inflamación articular (incluida la hinchazón) en caso de intolerancia a los otros fármacos.

Si solo están afectadas una o dos articulaciones, se inyecta una suspensión de corticoesteroide, por ejemplo tebutato de prednisolona, usando la misma aguja utilizada para extraer líquido de la articulación.

Al igual que sucede en el tratamiento con AINE y en la terapia con colchicina (colquicina), para prevenir una recaída, el tratamiento con corticoesteroides por vía oral debe continuarse durante unos cuantos días después de que el brote se haya curado completamente.

A veces administran combinaciones de estos medicamentos.

Además de los AINE, colchicina o los corticoesteroides, puede aliviarse el dolor con otros analgésicos, reposo, inmovilización con una férula, y aplicación de hielo. Si la persona no puede tolerar los corticoesteroides, la colquicina o los antiinflamatorios no esteroideos, se pueden utilizar determinados fármacos que inhiben el sistema inmunitario y el sistema inflamatorio (como las inyecciones diarias de anakinra). Si hay patología de base, como la enfermedad renal crónica o la úlcera gastroduodenal, o si el sujeto está tomando ciertos medicamentos (como los anticoagulantes), puede que no sea posible utilizar, o sea necesario modificar, los tratamientos habituales para la gota.

Prevención de brotes posteriores de gota

Los aspectos siguientes pueden contribuir a prevenir la aparición de más brotes de gota:

  • Evitar las bebidas alcohólicas (como la cerveza y el licor) y la cerveza sin alcohol

  • Adelgazar

  • Sustituir los fármacos que provoquen un nivel elevado de ácido úrico en la sangre

  • Disminuir los alimentos ricos en purina

  • Sustituir los lácteos bajos en grasa por otros alimentos

Pero estas medidas por sí solas no suelen ser suficientes.

La mayoría de los afectados por gota primaria tienen sobrepeso. A medida que pierden peso gradualmente, sus concentraciones sanguíneas de ácido úrico a menudo disminuyen, pero por lo general no lo suficiente como para disolver los depósitos de ácido úrico.

En caso de brotes repetidos y graves puede ser necesario un tratamiento farmacológico diario preventivo. Se administra colchicina (colquicina) a diario para prevenir los brotes o para reducir su frecuencia en gran medida. La administración diaria de fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) también puede prevenir los brotes. Estos fármacos ayudan a prevenir que los cristales produzcan la inflamación que desencadena los brotes. Sin embargo, la colquicina y los AINE pueden causar algunos efectos secundarios.

Los afectados de gota que toman un diurético (como hidroclorotiazida) para tratar la hipertensión arterial pueden sufrir menos brotes si, en lugar de un diurético, toman losartán o un medicamento similar para controlar la presión arterial. Sin embargo, la prevención de los brotes al pasar de un diurético a losartán u otro medicamento para tratar la presión arterial elevada no evita ni sana el daño articular existente causado por los cristales de ácido úrico porque dichos cristales todavía se encuentran en las articulaciones entre brotes de gota. Además, estos medicamentos alternativos pueden tener efectos secundarios. Lo más importante es que los diuréticos pueden ser necesarios para controlar la presión arterial y prevenir accidentes cerebrovasculares o infartos de miocardio.

Reducción de los niveles sanguíneos de ácido úrico

Un nivel elevado de ácido úrico en la sangre causa problemas en caso de gota y puede aumentar el riesgo de enfermedad renal en quienes no sufren gota. La reducción de la concentración de ácido úrico en la sangre ayuda a disolver los depósitos de ácido úrico en los tejidos y previene brotes.

Entre los afectados por gota para quienes sería fundamental reducir su concentración de ácido úrico en sangre se incluyen los que presenten:

  • Brotes frecuentes (más de 2 al año) y graves a pesar de tomar colchicina (colquicina), AINE o ambos fármacos

  • Tofos detectados en el examen

  • Cálculos renales de ácido úrico

  • Trastornos que hacen que los antiinflamatorios no esteroideos o los corticoesteroides sean más complicados de tomar (como la úlcera péptica, la diabetes, el tratamiento con anticoagulantes y la enfermedad renal crónica)

Las personas que toman fármacos para disminuir el nivel sanguíneo de ácido úrico deben conocer su nivel normal, al igual que las personas con hipertensión deben conocer su presión arterial. El objetivo de la terapia farmacológica es alcanzar un nivel inferior a 6 mg/dL (0,4 milimoles por litro). Si se mantiene la concentración en sangre por debajo de 6 [0,4], el ácido úrico dejará de depositarse en las articulaciones y en los tejidos blandos y los depósitos existentes acabarán por disolverse, aunque esto último puede llevar varios años. La mayoría de los tofos de las orejas, las manos o los pies se encogen lentamente cuando la concentración de ácido úrico disminuye a menos de 6 miligramos por decilitro (0,4 milimoles por litro).

Los fármacos pueden reducir los niveles sanguíneos de ácido úrico disminuyendo la producción de dicho ácido en el organismo o aumentando su excreción en la orina. Cuanto menor sea la concentración de ácido úrico en sangre, más rápido se disolverán los depósitos. A medida que los depósitos comienzan a disolverse (movilizarse), los cristales pueden liberarse y causar erupciones de movilización. Estos brotes son una señal de que los medicamentos están funcionando y no deben suspenderse. Estos medicamentos se pueden usar a largo plazo o durante toda la vida.

El alopurinol es el fármaco utilizado con más frecuencia para rebajar la concentración sanguínea de ácido úrico. Este fármaco bloquea la producción de ácido úrico en el cuerpo. Sin embargo, el alopurinol puede provocar molestias estomacales y, en algunas ocasiones, erupción cutánea, reducción del número de glóbulos blancos (leucocitos), lesión hepática o inflamación de los vasos sanguíneos (vasculitis). El alopurinol puede desencadenar un brote agudo de gota cuando se toma por primera vez (crisis por movilización). La colquicina (frecuentemente denominada colchicina) a dosis bajas o un AINE reducen este riesgo, por tanto suele administrarse uno de los dos junto con alopurinol (o febuxostat) al inicio del tratamiento con dicho fármaco, y se siguen administrando de forma conjunta durante unos meses.

El febuxostat es otro medicamento que disminuye los niveles sanguíneos de ácido úrico. Es especialmente útil en caso de no poder tomar alopurinol, o si el alopurinol no ha resultado eficaz. Al igual que con el alopurinol, pueden darse brotes cuando el nivel de ácido úrico en la sangre disminuye por primera vez.

La pegloticasa es un fármaco especializado que se utiliza para reducir drásticamente las concentraciones de ácido úrico en sangre en personas con gota grave. Se administra mediante infusión intravenosa cada 2 semanas y se usa principalmente en personas que sufren gota de larga duración que no se ha tratado con éxito con otras terapias. Pegloticase no se usa con otros medicamentos que reducen las concentraciones de ácido úrico en la sangre. Si la persona responde a la pegloticasa, los depósitos, incluidos los tofos, pueden comenzar a disolverse y volverse menos visibles a lo largo de meses.

Los fármacos uricosúricos (fármacos que facilitan la excreción de ácido úrico por la orina) se utilizan también para reducir la concentración de ácido úrico en sangre en las personas con función renal normal.

Probenecid es un fármaco uricosúrico que se toma por lo general dos veces al día y se puede combinar con alopurinol o febuxostat.

La aspirina (ácido acetilsalicílico) puede bloquear los efectos de probenecid, pero deben mantenerse dosis bajas que protejan el corazón (81 mg diarios), ya que la arteriopatía coronaria es un riesgo considerable en las personas con gota. Las dosis bajas de aspirina (ácido acetilsalicílico) pueden aumentar ligeramente las concentraciones de ácido úrico (hiperuricemia), pero esto último no suele ser un problema. Del mismo modo, la hidroclorotiazida puede aumentar ligeramente la concentración de ácido úrico en sangre, pero, si es eficaz para reducir la presión arterial, debe continuarse mientras se utilizan otros medicamentos para reducir la concentración de ácido úrico en sangre.

Tanto losartán (un medicamento para reducir la presión arterial) como fenofibrato (que reduce los triglicéridos) hacen que el ácido úrico se excrete en la orina. Estos medicamentos pueden disminuir el ácido úrico en las personas que los toman por otras razones.

Brotes por movilización

Cualquier tratamiento que reduzca las concentraciones de ácido úrico en la sangre puede desencadenar un brote agudo (brote por movilización). Los brotes de movilización son particularmente probables poco después de iniciar el tratamiento con un fármaco que reduce la concentración de ácido úrico en sangre. Un brote por movilización puede ser una señal de que el fármaco está reduciendo de forma eficaz las concentraciones de ácido úrico.

Durante un brote de movilización no debe suspenderse el tratamiento con los fármacos que reducen el nivel de ácido úrico.

Se pueden administrar dosis bajas de colquicina o un antiinflamatorio no esteroideo durante unos meses después de comenzar a tomar el fármaco para reducir la concentración de ácido úrico y ayudar a prevenir los brotes de movilización.

Tabla
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Fármacos para el tratamiento de la gota

Fármaco

Algunos efectos secundarios

Comentarios

Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE)

Todos losAINE

Trastornos gástricos

Hemorragia

Disminución de la funcionalidad renal

Concentraciones elevadas de potasio

Retención de sodio, potasio (en raras ocasiones) y agua

Edemas o elevación de la tensión arterial (a veces)

Utilizados para tratar un brote (una crisis) aguda (repentina) o para prevenir un brote

Fármacos contra la gota

Colchicina

Malestar estomacal y diarrea

Supresión de la producción de células sanguíneas en la médula ósea (si el fármaco se utiliza de forma adecuada, ocurre en contadas ocasiones)

Dolor muscular y astenia (infrecuente)

Interacción con muchos otros medicamentos; a veces provocan efectos secundarios graves

Utilizados para evitar y tratar los brotes

Corticoesteroides

Prednisona (administrada por vía oral)

Retención de sodio, con hinchazón o hipertensión arterial

Concentración elevada de azúcar en sangre

Numerosos efectos secundarios en tratamientos prolongados

Se usa para tratar los brotes agudos

Tebutato de prednisolona o hexacetónido de triamcinolona (administrados mediante inyección)

Dolor

Molestias

Infecciones (raramente)

Inyectar dentro de la articulación si solo están afectadas una o dos articulaciones

Fármacos uricosúricos (medicamentos que aumentan la secreción de ácido úrico en la orina)

Probenecid

Erupción (poco frecuente)

Náuseas (poco frecuentes)

Vómitos (poco frecuentes)

Cálculos renales

Pueden ser utilizados a largo plazo para reducir las concentraciones de ácido úrico en sangre y prevenir brotes

Inhibidores de la producción de ácido úrico

Alopurinol

Trastornos gástricos

Erupción (que rara vez puede ser muy grave)

Disminución del número de glóbulos blancos (muy poco frecuente)

Lesión hepática (infrecuente)

Puede ser utilizado a largo plazo para reducir las concentraciones de ácido úrico en sangre y evitar así los brotes, y para eliminar del organismo los cristales o los cálculos renales

Febuxostat

Náuseas

Problemas cardíacos

Erupción

Especialmente útil en personas que no pueden tomar alopurinol o en los que la administración de dicho medicamento a altas dosis no ha sido eficaz

Pegloticase

Alto riesgo de brote de movilización (sobre todo cuando se utiliza por primera vez)

Reacciones alérgicas con infusiones intravenosas

Se utilizan en personas con gota grave para disolver rápidamente los depósitos de ácido úrico

NOTA: Esta es la versión para el público general. MÉDICOS: Hacer clic aquí para la versión para profesionales
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