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Trasplante de córnea

(Trasplante de córnea, injerto de córnea; Queratoplastia penetrante; Queratoplastia endotelial)

Por

Melvin I. Roat

, MD, FACS, Sidney Kimmel Medical College at Thomas Jefferson University

Última revisión completa may. 2020
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El trasplante de córnea (queratoplastia) es un tipo de trasplante frecuente y sumamente exitoso. Una córnea (la película transparente situada delante del iris y la pupila) con cicatrices, muy dolorosa, perforada, deformada u opaca puede ser reemplazada por otra transparente y sana.

Un vistazo al interior del ojo

Un vistazo al interior del ojo

Las córneas donadas provienen de personas que hayan fallecido recientemente. No se suelen llevar a cabo pruebas de compatibilidad de tejidos porque no se logran tasas de rechazo inferiores al utilizar tejidos compatibles y las reacciones de rechazo por lo general responden al tratamiento.

Los trasplantes tienden a ser más exitosos cuando se llevan a cabo por trastornos como queratopatía ampollar, queratocono y ciertas cicatrices corneales, y suelen tener menos éxito cuando se realizan como consecuencia de una lesión corneal por una sustancia química o por radiación.

Trasplantes de córnea

Existen dos tipos de procedimientos:

  • Queratoplastia penetrante

  • Queratoplastia endotelial por extirpación de Descemet o queratoplastia endotelial de membrana de Descemet

En cualquiera de los dos procedimientos, los médicos utilizan un microscopio quirúrgico para llevar a cabo la intervención, en 1 o 2 horas. Se administra un anestésico general (que duerme a la persona) o un anestésico local (que insensibiliza el ojo) y un medicamento de administración intravenosa que provoca mucho sueño (lo que se conoce como sedación).

En la queratoplastia penetrante, se corta la córnea donada hasta alcanzar el tamaño correcto, se extrae toda la cornea dañada y se sutura en su lugar la córnea donada completa.

Algunas enfermedades de la córnea afectan sólo a las capas internas. Para estas enfermedades, los médicos hacen un trasplante parcial en un procedimiento llamado queratoplastia endotelial por extracción de Descemet (Descemet stripping endothelial keratoplasty, DSEK) o queratoplastia endotelial de membrana de Descemet (Descemet membrane endothelial keratoplasty, DMEK). Eliminan y reemplazan únicamente las capas internas de la córnea, en lugar de toda la córnea. La incisión es más pequeña, se necesitan menos puntos de sutura, la curación es más rápida, y la visión mejora más rápidamente que cuando se sustituye la totalidad de la córnea. Sin embargo, la técnica quirúrgica es más difícil que en la queratoplastia penetrante y puede requerir un tratamiento con láser antes de la cirugía y una cirugía adicional en el consultorio para obtener los mejores resultados.

En todos los tipos de transplante de córnea, la persona receptora suele regresar a casa ese mismo día. Después del trasplante, deben utilizarse colirios antibióticos durante varias semanas y colirios con corticoesteroides durante varios meses, y debe llevarse un protector ocular, gafas o gafas de sol. La visión no mejora totalmente hasta pasados unos 18 meses tras la queratoplastia penetrante y pasados entre 2 y 6 meses desde el trasplante parcial.

Complicaciones del trasplante de córnea

Algunas complicaciones del trasplante de córnea son

  • Rechazo del trasplante

  • Infección

  • Problemas de incisión

  • Fracaso del trasplante

Los episodios de rechazo leve son habituales, y en la mayoría de los casos se resuelven con facilidad utilizando colirios con corticosteroides. El rechazo grave e irreversible (llamado fracaso del injerto) es poco frecuente. Entre los diferentes tipos de trasplante de córnea, la queratoplastia endotelial de membrana de Descemet (DMEK, por sus siglas en inglés) tiene las tasas de rechazo más bajas y la queratoplastia penetrante tiene las tasas de rechazo más elevadas.

Una córnea trasplantada no suele sufrir un rechazo irreversible, porque la córnea ni tiene ni necesita irrigación sanguínea propia, ya que recibe el oxígeno y otros nutrientes de los tejidos y fluidos vecinos. Los componentes del sistema inmunitario que inician el rechazo en respuesta a una sustancia extraña (determinados glóbulos blancos (leucocitos) y anticuerpos) son transportados por el torrente sanguíneo; por lo tanto, esas células y anticuerpos no llegan a la córnea trasplantada, no encuentran el tejido extraño y no inician un rechazo grave. Sin embargo, en los casos poco frecuentes en los que existen vasos sanguíneos anómalos que han crecido de forma extensiva y en profundidad en la córnea de la persona, la córnea trasplantada sufre un rechazo grave y falla en una proporción mucho mayor. Otros órganos o tejidos del organismo, con gran irrigación sanguínea, tienen muchas más probabilidades de ser rechazados.

A veces, el trasplante puede fracasar y no funcionar bien (es decir, puede nublarse en lugar de permanecer transparente). Los trasplantes de córnea se pueden repetir varias veces.

A las personas que se hayan sometido a varios trasplantes sin éxito puede implantárseles una córnea artificial (queratoprótesis).

Trasplante de células madre del limbo esclerocorneal

El ojo, al igual que otros tejidos vivos, depende de la producción continua de nuevas células para reemplazar las viejas. Una de las zonas donde se lleva a cabo tal producción es la zona donde la córnea se adhiere a la conjuntiva (lo que se conoce como limbo esclerocorneal). Ciertos tipos de lesiones (por ejemplo, quemaduras químicas graves o un uso excesivo y muy prolongado de lentes de contacto) causan tanto daño a dichas células madre del limbo esclerocorneal que éstas ya no pueden producir suficientes células nuevas para mantener la córnea cubierta. La infección y la cicatrización pueden afectar posteriormente a la córnea. Un trasplante de córnea no sustituye a las células madre del limbo esclerocorneal, y por lo tanto no aporta ningún beneficio.

Pueden trasplantarse células madre del limbo esclerocorneal procedentes del otro ojo (si está sano) de la persona afectada, o de una persona fallecida recientemente, con lo que a veces se cura o se reduce el problema. Después de trasplantar las células madre de un donante fallecido, se administran a la persona receptora fármacos que suprimen el sistema inmunitario para que su cuerpo no rechace el trasplante (véase Supresión del sistema inmunitario).

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