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Vértigo posicional paroxístico benigno

(Vértigo postural benigno; vértigo posicional benigno; VPPB)

Por

Lawrence R. Lustig

, MD, Columbia University Medical Center and New York Presbyterian Hospital

Última revisión completa feb. 2019
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Datos clave
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El vértigo posicional paroxístico benigno es un trastorno frecuente que ocasiona breves episodios de vértigo (falsa sensación de movimiento o de rotación) en respuesta a los cambios de posición de la cabeza que estimulan el canal semicircular posterior del oído interno.

  • Al mover la cabeza, se experimenta una breve (por lo general de menos de un minuto) sensación de que uno mismo o todo lo que le rodea se está moviendo o girando.

  • También pueden sufrirse náuseas y vómitos, y movimientos oculares anómalos.

  • El médico basa el diagnóstico en los síntomas y las situaciones en que se producen, y en la exploración física.

  • La maniobra de Epley, realizada una o dos veces, alivia los síntomas en la mayoría de las personas.

Las personas con vértigo tienen la sensación (que no se corresponde con la realidad) de que uno mismo, el entorno o ambos se están moviendo o girando. La mayoría de las personas describen esta sensación desagradable como "mareos", aunque la palabra "mareo" también suele utilizarse para otras sensaciones, tales como la sensación de aturdimiento. Vértigo "posicional" significa que el vértigo se produce cuando las personas cambian de posición; por ejemplo, al tumbarse en la cama o al girar la cabeza. "Benigno" significa que el trastorno no es peligroso.

El VPPB afecta cada vez a más personas a medida que envejecen, y puede perjudicar gravemente el equilibrio en personas de edad avanzada, lo que puede provocar caídas y posibles lesiones. También se ve a veces después de un traumatismo craneal.

(Véase también Introducción al oído interno.)

Causas

Los cambios de posición de la cabeza (como volver la cabeza sobre la almohada al despertarse por la mañana o inclinar la cabeza hacia atrás para llegar a un estante alto) desencadenan la mayoría de los episodios de este trastorno. El vértigo posicional paroxístico benigno suele desarrollarse cuando las partículas de calcio (otoconia) que normalmente se encuentran incrustadas en una parte del oído interno (el utrículo y el sáculo) se desplazan hacia otra zona del oído interno (habitualmente el canal semicircular posterior).

El oído interno contiene tres canales semicirculares que contribuyen al equilibrio. El canal posterior, a diferencia del canal superior (también denominado canal anterior) y el canal lateral, se encuentra en la mejor posición para recibir la mayor parte de las partículas que se desprenden por gravedad durante la noche. A medida que se acumulan, se va formando un lodo calcáreo que amplifica el movimiento del líquido en el canal cuando la cabeza cambia de posición. El resultado es una sobreestimulación de los receptores nerviosos (células ciliadas) en el interior del canal posterior, lo que crea una sensación de movimiento o de giro que no corresponde a la realidad.

Interior del oído

Interior del oído

Algunas partículas se desplazan del utrículo y del sáculo por efecto de la edad. O bien el desplazamiento puede estar causado por

  • Otitis

  • Lesión en la cabeza o en el oído

  • Reposo prolongado en cama

  • Cirugía de oído

  • Otros trastornos del oído interno (como por ejemplo la enfermedad de Meniere)

  • Posible obstrucción de una arteria en el oído interno

Síntomas

Los síntomas del vértigo posicional benigno son

  • Episodios breves de vértigo, en los que la persona afectada siente como si ella o su entorno se estuvieran moviendo o girando

  • Náuseas y/o vómitos

El vértigo posicional benigno puede llegar a asustar y a ser desagradable, pero suele ser inofensivo y desaparece por sí solo o mediante ejercicios simples.

Se desencadena al mover la cabeza, como por ejemplo al girarse en la cama o agacharse para recoger algo. Cada episodio de vértigo dura solo entre unos pocos segundos y unos cuantos minutos. Pueden sufrirse muchos episodios en el transcurso de unos pocos días o semanas, y pasado este tiempo los episodios van desapareciendo por sí solos. El vértigo puede acompañarse de náuseas, vómitos y un tipo específico de movimiento ocular en el que los ojos se mueven rápidamente en una determinada dirección alternando con un lento retorno a su posición original (lo que se denomina nistagmo). No se produce pérdida de audición ni ruido en los oídos (acúfenos).

A pesar de que los síntomas no son peligrosos, pueden darse caídas u otros accidentes si un episodio tiene lugar mientras la persona se halla en una situación potencialmente peligrosa, como conduciendo un coche.

Diagnóstico

  • maniobra de Dix-Hallpike

  • A veces, pruebas de diagnóstico por la imagen

El diagnóstico se basa en la descripción de los síntomas y en las circunstancias en que estos se producen.

Por lo general, la prueba utilizada es la maniobra de Dix-Hallpike. Durante la maniobra de Dix-Hallpike

  • El paciente se sienta en la camilla con la cabeza girada 45º a la derecha.

  • A continuación se le tumba de manera que la cabeza permanece girada 45º colgando de la camilla unos 20º.

  • Existe un retraso de 5 a 10 segundos (denominado latencia) entre la aparición del vértigo y el nistagmo, aunque dicho retraso puede llegar a alcanzar los 30 segundos.

  • Los síntomas duran de 10 a 30 segundos, y posteriormente disminuyen y desaparecen (lo que se denomina fatiga).

  • Mantener la mirada fija en un punto (fijación visual) reduce o incluso anula el nistagmo, por lo que en condiciones idóneas la maniobra debería realizarse llevando puestas unas gafas de Frenzel, que imposibilitan fijar la vista en algo.

En caso de vértigo posicional paroxístico benigno, la repetición de la maniobra varias veces hace que la intensidad del vértigo y el nistagmo disminuyan (habituación). Sin embargo, en personas con vértigo provocado por algún trastorno cerebral (por ejemplo, derrame cerebral o esclerosis múltiple), que es más grave, la maniobra de Dix-Hallpike desencadena los síntomas de inmediato. El vértigo persiste mientras la cabeza se mantiene en la misma posición, y no se produce habituación al repetir la maniobra.

En algunas ocasiones, se realizan pruebas de diagnóstico por la imagen (por ejemplo, resonancia magnética con gadolinio) cuando los médicos no están seguros de si el vértigo es causado por otro trastorno potencialmente peligroso.

Tratamiento

  • Maniobras de cabeza para volver a colocar las partículas en el conducto auditivo

  • No suele recomendarse el tratamiento farmacológico

El vértigo posicional paroxístico benigno es fácil de tratar; solo requiere hacer que las partículas salgan del canal semicircular posterior y se dirijan hacia una zona del oído donde no causen síntomas. Para lograrlo se requiere un movimiento con la cabeza similar a una vuelta de campana, denominada maniobra de reposicionamiento canalicular, como la maniobra de Epley. Esta maniobra mejora de inmediato el vértigo en aproximadamente el 90% de las personas, y la repetición de la maniobra puede ayudar a unas cuantas personas más.

La maniobra de Epley: una cura simple para una causa frecuente de vértigo

La maniobra de Epley: una cura simple para una causa frecuente de vértigo

En esta maniobra, el cuerpo y la cabeza de la persona se mueven a diferentes posiciones, una tras otra. Cada posición se mantiene durante aproximadamente 30 segundos para permitir que las partículas se muevan por gravedad a una parte diferente del canal. Para comprobar si la maniobra ha funcionado, la persona afectada mueve la cabeza de la misma manera que antes causaba vértigo. Si no se produce vértigo, la maniobra ha funcionado. Después de realizar esta maniobra, las personas afectadas deben permanecer en posición vertical o semi vertical durante 1 o 2 días.

En algunas personas, el vértigo reaparece, y en tales casos se repite la maniobra. Si se ha aprendido a realizar esta maniobra, es posible repetirla en casa si se produce un nuevo episodio de vértigo. Otro tipo de maniobra que se puede hacer en el hogar, llamado ejercicio Brandt-Daroff, también es eficaz para tratar el vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB).

Aunque el canal semicircular posterior suele ser el más comúnmente afectado por el vértigo posicional paroxístico benigno, en ocasiones resulta afectado el canal lateral y entonces, para aliviar los síntomas, la persona puede rodar sobre sí misma como un tronco.

Los médicos pueden prescribir medicamentos de supresión vestibular, incluyendo la meclizina o una benzodiazepina (como el diazepam o lorazepam), para el alivio a corto plazo, pero estos medicamentos no son eficaces para su uso a largo plazo y pueden empeorar los síntomas.

Si las maniobras de reposicionamiento no funcionan, los médicos suelen buscar otros trastornos más graves que puedan ser la causa de los síntomas.

En contadas ocasiones, se requiere cirugía.

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