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Problemas relacionados con los fármacos en los ancianos

Por

J. Mark Ruscin

, PharmD, FCCP, BCPS, Southern Illinois University Edwardsville School of Pharmacy;


Sunny A. Linnebur

, PharmD, BCPS, BCGP, University of Colorado Anschutz Medical Campus

Última modificación del contenido dic. 2018
Información: para pacientes
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Los problemas relacionados con fármacos son frecuentes en los ancianos, e incluyen la ineficacia del fármaco, los efectos adversos de los medicamentos, sobredosis, subdosificación, y las interacciones entre medicamentos. (Véase también Resumen de la farmacoterapia en adultos mayores.)

Las drogas pueden ser ineficaces en los adultos mayores porque los médicos indican dosis insuficientes (p. ej., debido a una mayor preocupación por los efectos adversos) o porque el cumplimiento es escaso (p. ej., debido a limitaciones financieras o cognitivas).

Los efectos adversos a los fármacos son reacciones no deseadas, molestas o peligrosas. Algunos ejemplos frecuentes son sedación excesiva, confusión, alucinaciones, caídas y sangrado. En las personas 65 años no hospitalizadas, se identifican efectos adversos con una frecuencia de alrededor de 50 eventos cada 1.000 personas-año. La tasa de hospitalización secundaria a estos efectos es 4 veces mayor en los ancianos (about 17%) que en los más jóvenes (4%). Y el 66% de estas hospitalizaciones en adultos mayores se deben a 4 tipos de fármacos—warfarina, insulina, medicamentos antiplaquetarios orales y fármacos hipoglucemiantes orales.

Causas de los problemas relacionados con los fármacos

Cualquier paciente puede presentar efectos adversos de los fármacos, pero algunas características de los ancianos los hacen más susceptibles. Por ejemplo, los pacientes ancianos suelen tomar más fármacos y presentar cambios en la farmacodinámica y la farmacocinética relacionados con la edad que aumentan el riesgo de efectos adversos.

A cualquier edad, los fármacos pueden provocar efectos adversos a pesar de haber sido prescritos por un médico y tomados en forma apropiada; por ejemplo, la aparición de reacciones alérgicas no puede predecirse ni prevenirse. No obstante, se cree que los efectos adversos pueden prevenirse en al menos el 25% de los adultos mayores. Ciertas clases de drogas presentan efectos adversos con mayor frecuencia: antipsicóticos, warfarina, agentes antiplaquetarios, medicamentos hipoglucemiantes, insulina, antidepresivos y sedantes-hipnóticos.

En los ancianos, varias causas habituales de efectos adversos o de ineficacia pueden prevenirse (véase tabla Causas prevenibles de problemas relacionados con los fármacos). Algunas de estas causas implican una comunicación inadecuada con los pacientes o entre los médicos (en particular, durante transiciones en la atención sanitaria). Muchos problemas relacionados con fármacos podrían prevenirse si se prestara mayor atención a las interacciones entre medicamentos cuando los pacientes son ingresados o dados de alta del hospital o en otras transiciones de atención (traslado de un hogar de ancianos al hospital o de un centro de enfermería especializada a su hogar) (1-3).

Tabla
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Causas prevenibles de problemas relacionados con los fármacos

Categoría

Definición

Interacciones medicamentosas

El uso de un fármaco puede interactuar con otros fármacos, con alimentos, con suplementos, o con una enfermedad del paciente, lo que puede generar efectos adversos o disminuir su eficacia.

Monitorización inadecuada

Una enfermedad se trata con el fármaco correcto, pero no se controla adecuadamente al paciente para identificar complicaciones o su eficacia.

Selección inapropiada del fármaco

Una enfermedad que requiere un tratamiento farmacológico se trata con un fármaco menos eficaz para ese problema.

Tratamiento inapropiado

El paciente consume un fármaco sin un fundamento médico válido.

Falta de cumplimiento por parte del paciente

Se prescribe el fármaco correcto para la enfermedad del paciente, pero este último no lo toma como se le indicó.

Sobredosis

Una enfermedad se trata con una dosis exagerada del fármaco correcto.

Mala comunicación

Los fármacos se dosifican, se duplican, se continúan o se suspenden en forma inapropiada cuando la transición entre un cuidador y otro o entre una institución y otra es inadecuada.

Prescripción insuficiente

La enfermedad se trata con una dosis demasiado baja del fármaco correcto.

Enfermedad no tratada

La enfermedad requiere un tratamiento farmacológico, pero no se indican fármacos para tratar ese problema.

Interacciones entre los fármacos y las enfermedades

Un fármaco administrado para tratar una enfermedad puede exacerbar otro trastorno, independientemente de la edad del paciente, pero estas interacciones preocupan en especial en los ancianos. A menudo, la distinción entre los efectos adversos sutiles de los fármacos y los efectos de la enfermedad resulta difícil (véase tabla Interacciones fármaco-enfermedad en adultos mayores) y puede culminar en una cascada de prescripción de fármacos.

Cuando el efecto adverso de un fármaco se malinterpreta como un signo o un síntoma de una enfermedad nueva o se indica un medicamento para tratarlo, se culmina en una cascada de prescripciones. El nuevo fármaco innecesario puede causar nuevos efectos adversos, que pueden luego malinterpretarse como otra enfermedad y conducir a la indicación de una terapia innecesaria, y así sucesivamente.

Muchos fármacos producen efectos adversos semejantes a síntomas de enfermedades frecuentes en los ancianos o a cambios secundarios al envejecimiento. A continuación se mencionan algunos ejemplos:

  • Los antipsicóticos pueden causar síntomas semejantes a los de la enfermedad de Parkinson. En los adultos mayores, estos síntomas pueden diagnosticarse como enfermedad de Parkinson y tratarse con agonistas dopaminérgicos, lo que en realidad puede provocar efectos adversos generados por los fármacos antiparkinsonianos (p. ej., hipotensión ortostática, agitación psicomotriz, alucinaciones, náuseas).

  • Los inhibidores de la colinesterasa (p. ej., donepecilo, galantamina) pueden prescribirse en pacientes con demencia. Estos fármacos pueden causar diarrea, polaquiuria o incontinencia urinaria de urgencia. Luego, para tratar estos nuevos síntomas se prescribe al paciente un fármaco anticolinérgico (p. ej., oxibutinina). De esta manera, se agrega un fármaco innecesario, con incremento del riesgo de efectos adversos e interacciones entre fármacos. Una estrategia más adecuada consiste en reducir la dosis del inhibidor de la colinestarsa o considerar un tratamiento diferente para la demencia (p. ej., memantina), que tiene un mecanismo de acción distinto.

En los ancianos, los médicos que prescriben medicamentos siempre deben considerar la posibilidad de que un nuevo síntoma o signo sea secundario a un medicamento.

Tabla
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Interacciones fármaco-enfermedad en adultos mayores (Basados en la Actualización de los Criterios de Beer de 2015 de la Sociedad Americana de Geriatría)

Enfermedad

Fármacos

Posibles efectos adversos

Cardiovascular

Insuficiencia cardíaca

Cilostazol, inhibidores de la COX-2, dronedarona (insuficiencia cardíaca grave o recientemente descompensada), bloqueantes de los canales de calcio no dihidropiridínicos* (diltiazem, verapamilo), AINE, tiazolinidenionas (pioglitazona, rosiglitazona)

Pueden promover retención de líquidos y exacerbar la insuficiencia cardíaca

Síncope

Inhibidores de la acetilcolinesterasa, clorpromazina, alfa-bloqueantes periféricos (doxazosina, prazosina, terazosina), ATC terciarios, tioridazina, olanzapina

Aumento del riesgo de hipotensión ortostática o bradicardia

Sistema nervioso central

Convulsiones o epilepsia crónica

Bupropion, clorpromazina, clozapina, maprotilina, olanzapina, tioridazina, tiotixeno, tramadol

Reducción del umbral convulsivo

Posiblemente aceptable en pacientes con convulsiones bien controlados en los que los agentes alternativos no han sido eficaces

Delirio

Anticolinérgicos, antipsicóticos, benzodiacepinas, clorpromazina, corticosteroides†, bloqueantes de los receptores H2 (cimetidina, famotidina, nizatidina, ranitidina), meperidina, hipnóticos sedantes

Empeora el delirio en los adultos mayores con delirio o con alto riesgo de delirio

Los antipsicóticos aumentan el riesgo de accidente cerebrovascular y de muerte en pacientes con demencia y deben evitarse en los problemas conductuales asociados con delirio a menos que las opciones no farmacológicas (p. ej., intervenciones conductuales) hayan fallado o no sean posibles y el paciente esté amenazando con un daño sustancial a sí mismo o a otros

Demencia y deterioro cognitivo

Anticolinérgicos, antipsicóticos (uso crónico y según sea necesario), benzodiacepinas, bloqueantes del receptor H2, hipnóticos agonistas del receptor no benzodiacepínico (eszopiclona, zolpidem, zaleplon)

Efectos adversos en el sistema nervioso central

Los antipsicóticos aumentan el riesgo de accidente cerebrovascular y de muerte en pacientes con demencia y deben evitarse para los problemas conductuales relacionados con la demencia a menos que las opciones no farmacológicas (p. ej., intervenciones conductuales) hayan fallado o no sean posibles y el paciente esté amenazando con un daño sustancial a sí mismo o a otros

Antecedentes de caídas o fracturas

Anticonvulsivos, antipsicóticos, benzodiazepinas, hipnóticos no benzodiacepínicos (eszopiclona, zaleplon, zolpidem), opioides, ATC, ISRS

Ataxia, deterioro de la función psicomotora, síncope y caídas adicionales

Las benzodiazepinas de acción breve no son más seguras que las de acción prolongada

Se pueden utilizar si no se dispone de alternativas más seguras

Evitar los anticonvulsivos, a excepción de trastornos convulsivos

Se deben evitar los opioides, excepto el tratamiento del dolor debido a fracturas recientes o al reemplazo de articulaciones

Insomnio

Descongestivos orales (seudoefedrina, fenilefrina), estimulantes (anfetaminas, armodafinil, metilfenidato, modafinil), teobrominas (teofilina, cafeína)

Efectos estimulantes del sistema nervioso central

Enfermedad de Parkinson

Antieméticos (metoclopramida, proclorperazina, prometazina), antipsicóticos (a excepción de aripiprazol, quetiapina y clozapina)

Antagonistas de los receptores de la dopamina con potencial para empeorar los síntomas parkinsonianos (menos probables con quetiapina, aripiprazola y clozapina)

GI

Antecedentes de úlceras gástricas o duodenales

Aspirina (> 325 mg/día), medicamentos antiinflamatorios no esteroideos no COX-2 selectivos

Exacerbar las úlceras existentes o causar nuevas úlceras

Evitar a menos que otras alternativas no sean eficaces y los pacientes pueden tomar un medicamento gastroprotectora (p. ej., un inhibidor de la bomba de protones o misoprostol)

Riñón y vías urinarias

Enfermedad renal crónica (estadios IV o menor: depuración de creatinina < 30 mL/min)

Antiinflamatorios no esteroideos (COX no selectivos y selectivos, orales y parenterales)

Mayor riesgo de lesión renal aguda y mayor deterioro de la función renal

Incontinencia urinaria (todos los tipos) en mujeres

Estrógeno, oral y transdérmico (excluye estrógenos por vía intravaginal), bloqueantes alfa-1 adrenérgicos periféricos (doxazosina, prazosín, terazosina)

Empeoramiento de la incontinencia

Síntomas de vías urinarias inferiores, hiperplasia prostática benigna

Fármacos que tienen fuertes efectos anticolinérgicos (excepto antimuscarínicos para la incontinencia urinaria)

Puede disminuir el flujo urinario y causar retención urinaria en los hombres

Estrés o incontinencia urinaria mixta

Bloqueantes alfa (doxazosina, prazosina, terazosina)

Agrava incontinencia en las mujeres

*Evitar solo en pacientes con insuficiencia cardíaca sistólica con fracción de eyección reducida.

†Excluye formas inhalatorias y tópicas. Los corticosteroides orales y parenterales pueden ser necesarios para afecciones como las exacerbaciones de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, pero deben prescribirse en la dosis efectiva más baja y durante el menor tiempo posible.

COX-2 = ciclooxigenasa-2; ISRS = inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina; ATC = antidepresivos tricíclicos.

Adaptado de The American Geriatrics Society 2015 Beers Criteria Update Expert Panel: American Geriatrics Society updated Beers Criteria for potentially inappropriate medication use in older adults. Journal of the American Geriatrics Society 63(11):2227-46, 2015. doi: 10.1111/jgs.13702.

Interacciones medicamentosas

Dado que los ancianos suelen consumir numerosos fármacos, son más vulnerables a desarrollar interacciones entre ellos. Asimismo, los pacientes ancianos también consumen con frecuencia medicinas naturales y otros suplementos dietéticos, que pueden no informar al médico. Los medicamentos naturales pueden interactuar con los fármacos que se venden bajo receta y provocar efectos adversos. Por ejemplo, el extracto de ginkgo biloba tomado junto con warfarina puede aumentar el riesgo de sangrado y la hierba de San Juan (hipérico) en pacientes que reciben inhibidores selectivos de la recapatación de serotonina (ISRS) puede incrementar el riesgo de desarrollar síndrome serotoninérgico. En consecuencia, los médicos deben preguntarles a los pacientes específicamente sobre el consumo de suplementos dietéticos, incluyendo medicamentos naturales y suplementos vitamínicos.

En los ancianos, las interacciones entre fármacos difieren muy poco de las observadas en la población general. No obstante, en el anciano puede haber una reducción de la inducción del metabolismo del fármaco a través del citocromo P-450 (CYP450) por ciertos medicamentos (p. ej., fenitoína, carbamacepina, rifampicina); por lo tanto, el cambio (aumento) del metabolismo del fármaco puede ser menos pronunciado en estos pacientes. Muchos otros fármacos inhiben el metabolismo de CYP450 y por lo tanto aumentan el riesgo de toxicidad de los fármacos que dependen de esa vía para su eliminación. Debido a que las personas mayores suelen utilizan un mayor número de medicamentos, tienen mayor riesgo de múltiples interacciones CYP450 difíciles de predecir. El uso concurrente de ≥ 1 fármaco con toxicidades similares puede aumentar el riesgo o la gravedad de los efectos adversos.

Monitorización inadecuada

La monitorización del consumo de fármacos requiere los siguientes pasos

  • Documentar la indicación de un nuevo fármaco

  • Mantener un listado actualizado de los fármacos consumidos por el paciente en la historia clínica

  • Monitorizar los logros de los objetivos terapéuticos y de otras respuestas a los fármacos nuevos

  • Solicitar las pruebas de laboratorio necesarias para establecer la eficacia o los efectos adversos

  • Revisar de manera periódica la necesidad de los fármacos prescritos

Estas medidas tienen mayor relevancia en los pacientes ancianos. Si no se controlan estrechamente, en particular después de la prescripción de fármacos nuevos, aumenta el riesgo de efectos adversos e ineficacia. El panel de consenso de la Health Care Financing Administration (Administración de Financiación de la Atención de la Salud) desarrolló criterios para revisar la utilización de los fármacos. Estos criterios se centran en dosis inapropiadas o duración inadecuada del tratamiento, duplicación de la terapia y posibles interacciones entre los fármacos.

Selección inapropiada del fármaco

Un fármaco se considera inapropiado cuando el daño potencial que puede ocasionar es mayor que su beneficio. El uso inapropiado de un fármaco puede incluir

  • Elección inadecuada del fármaco, la dosis, frecuencia de dosis, o la duración del tratamiento

  • Duplicación de la terapia

  • Falta de consideración de interacciones entre fármacos e indicaciones correctas del fármaco

  • Administración de fármacos apropiados pero con prolongación errónea del tratamiento una vez resuelta la enfermedad aguda (como puede ocurrir cuando el paciente se transfiere de una institución de salud a otra)

Algunos tipos de fármacos generan mayor preocupación en los ancianos. Algunos fármacos son tan problemáticos que deben evitarse en esta población; otros deben evitarse en ciertas situaciones, mientras que otros pueden usarse con gran precaución. Los criterios de Beers de la American Geriatrics Society (véase tabla Fármacos potencialmente inapropiados en el anciano) enumeran los fármacos potencialmente inapropiados para los ancianos según la clase; también pueden hallarse otros listados similares (4). También se dispone de un listado similar de fármacos alternativos con referencias que los avalan (5). Los médicos deben comparar los beneficios con los riesgos del tratamiento en cada paciente. Los criterios no se aplican a los pacientes al final de la vida, cuando las decisiones de terapia farmacológica son muy diferentes.

A pesar de los American Geriatrics Society Beers Criteria y otros, aún se siguen prescribiendo fármacos inapropiados para los adultos mayores; típicamente, alrededor del 20% de los adultos mayores no hospitalizados utiliza al menos un fármaco inapropiado. En estos pacientes, el riesgo de efectos adversos aumenta. Entre los pacientes que viven en instituciones, el uso de fármacos inapropiados incrementa el riesgo de hospitalización y muerte. En un estudio sobre pacientes hospitalizados, el 27,5% recibía un fármaco inapropiado.

Algunos de estos fármacos son de venta libre, lo que implica que los médicos deben preguntar específicamente a los pacientes acerca del uso fármacos de venta libre y explicarles los problemas potenciales que estos pueden causarles.

Los adultos mayores suelen recibir medicamentos recetados (típicamente, analgésicos, bloqueantes H2, hipnóticos o laxantes) para el tratamiento de síntomas menores (incluso efectos adversos de otros fármacos) que pueden tratarse de manera más óptima con terapias no farmacológicas (p. ej., ejercicio, fisioterapia, masaje o cambios en la dieta), o a través de la disminución de la dosis del fármaco causante de los efectos adversos. El empleo de estos fármacos muchas veces es inapropiado, dado que su beneficio es escaso, su costo es elevado, y el nuevo fármaco puede ocasionar toxicidad adicional.

Para resolver el problema del uso inapropiado de fármacos en los ancianos no alcanza con evitar un listado corto de fármacos y recordar las categorías de fármacos más problemáticas. Debe evaluarse regularmente el listado completo de fármacos que recibe el paciente para definir la necesidad continua de un fármaco, así como sus potenciales beneficios comparados con sus daños.

Falta de cumplimiento por parte del paciente

La eficacia del fármaco a menudo se ve comprometida debido a la falta de cumplimiento en los pacientes ancianos ambulatorios. El cumplimiento se ve afectado por numerosos factores, pero no por la edad propiamente dicha. Hasta la mitad de los pacientes ancianos no toma los medicamentos en la forma indicada, sino en general en dosis más bajas que las prescritas (subadherencia). Sus causas son similares a las de los adultos más jóvenes. Asimismo, los siguientes factores contribuyen:

  • Limitaciones financieras y físicas, que pueden afectar la adquisición de los fármacos

  • Problemas cognitivos, que pueden dificultar la toma de los medicamentos de acuerdo con las instrucciones

  • Uso de varios fármacos

  • Fármacos que deben tomarse varias veces al día

  • Falta de conocimiento de la utilidad de un medicamento (beneficios) o de los posibles efectos adversos (daños)

Puede ser complicado para el paciente seguir un régimen de dosis demasiado frecuente o demasiado infrecuentes o con múltiples fármacos. El médico debe evaluar la capacidad del paciente para cumplir con el tratamiento farmacológico (p. ej., destreza manual, fuerza de la mano, inteligencia, visión) e intentar adaptarse a sus limitaciones, p. ej., a través de la disposición o la recomendación de recipientes de fácil apertura, etiquetas e instrucciones de los fármacos en letras grandes, frascos equipados con alarmas para recordar las tomas o que se completan 1 vez al día según las necesidades cotidianas de medicamentos y llamadas telefónicas recordatorias o asistencia para la medicación. Los farmacéuticos y las enfermeras pueden ayudar a través de la educación y la revisión de las instrucciones de los medicamentos junto con los pacientes en cada consulta. Los farmacéuticos pueden identificar un problema si controlan que la renovación de los medicamentos se realice en el momento adecuado u observan si alguno de los medicamentos prescritos parece ilógico o incorrecto. Muchas farmacias pueden monitorizar los patrones de reabastecimiento y comunicarse con pacientes y/o prescriptores si las prescripciones no se vuelven a surtir a intervalos apropiados.

Sobredosis

Un médico puede prescribir una dosis excesiva de un fármaco apropiado a un paciente anciano si no considera los cambios relacionados con la edad que afectan la farmacocinética y la farmacodinámica. Por ejemplo, las dosis de los fármacos que se depuran por vía renal deben ajustarse en los pacientes con compromiso renal.

En general, a pesar de que los requerimientos de dosis varían considerablemente de una persona a otra, los medicamentos deben iniciarse a la dosis más baja en los ancianos. Las dosis iniciales típicas suelen corresponder a un tercio hasta la mitad de la dosis habitual en adultos cuando un fármaco tiene un índice terapéutico estrecho, cuando el fármaco puede exacerbar otra enfermedad en ese paciente y particularmente cuando el paciente es frágil. Luego se titula la dosis hacia arriba según la tolerancia del paciente para alcanzar el efecto deseado. Cada vez que se eleva la dosis, deben buscarse efectos adversos y controlarse las concentraciones de los fármacos siempre que sea posible.

También puede ocurrir sobredosis también cuando las interacciones con ciertos fármacos aumentan la concentración disponible del medicamento o cuando diferentes médicos prescriben un fármaco sin saber que los otros profesionales indicaron el mismo medicamento o uno similar (duplicación terapéutica).

Mala comunicación

La mala comunicación de la información médica (o la ausenciad de ella) en los traslados entre una institución de la salud y otra es responsable de hasta un 50% de los errores en la administración de los fármacos y hasta el 20% de los efectos adversos en el hospital. Cuando los pacientes salen del hospital, puede ocurrir que otro médico continúe con los fármacos que fueron iniciados y requeridos sólo en el hospital (p. ej., hipnóticos sedantes, laxantes, inhibidores de la bomba de protones) por falta de comunicación con los profesionales que lo trataron. A la inversa, al internar a un paciente, la falta de comunicación puede conducir a una omisión no intencional de la necesidad de continuar un tratamiento farmacológico. La reconciliación de medicamentos se refiere a un proceso formal de revisión de todos los medicamentos recetados en cada transición de la atención y puede ayudar a eliminar errores y omisiones.

Prescripción insuficiente

La dosis de un fármaco apropiado puede ser insuficiente, o sea que puede no alcanzar su eficacia máxima. La dosis insuficiente puede aumentar la tasa de morbimortalidad y comprometer la calidad de vida. Los médicos deben usar fármacos adecuados y, cuando corresponda, regímenes con múltiples fármacos.

Los medicamentos que suelen usarse menos de lo necesario en los ancianos son los usados para el tratamiento de la depresión, la enfermedad de Alzheimer, el dolor (p. ej., opiáceos), la insuficiencia cardíaca, después de un infarto de miocardio (beta-bloqueantes), la fibrilación auricular (warfarina), la hipertensión arterial, el glaucoma, y la incontinencia. Además, las vacunas no siempre se dan como se recomienda.

  • Opiáceos: a menudo, los médicos se muestran reticentes a usar opiáceos en ancianos con cáncer u otros tipos de dolor crónico, lo que en general se debe al miedo de provocar efectos adversos (p. ej., sedación, estreñimiento, delirio) y de generar dependencia. Las dosis de los opiáceos prescritos suelen ser inadecuadas. La prescripción insuficiente puede determinar que algunos pacientes ancianos experimenten dolor y molestias innecesarias; los ancianos tienen más probabilidades de informar un manejo inadecuado del dolor que los adultos más jóvenes.

  • Beta-bloqueantes: en los pacientes con antecedentes de infarto de miocardio, incluso en aquellos mayores con riesgo elevado de complicaciones (p. ej., con afecciones pulmonares o diabetes), estos fármacos reducen las tasas de mortalidad y la hospitalización.

  • Antihipertensivos: se han diseñado guías para el tratamiento de la hipertensión arterial en los ancianos, y el tratamiento es beneficioso (con reducción del riesgo de accidente cerebrovascular y eventos cardiovasculares mayores). No obstante, en los estudios se observa que a menudo la hipertensión arterial no es controlada en estos pacientes.

  • Fármacos para la enfermedad de Alzheimer: los inhibidores de la acetilcolinesterasa y los antagonistas de NMDA (N-metil-d-aspartato) han demostrado ser beneficiosos en los pacientes con enfermedad de Alzheimer. La magnitud del beneficio es modesto y variable, pero los pacientes y los miembros de la familia deben tener la oportunidad de tomar una decisión informada acerca de su uso.

  • Anticoagulantes: los anticoagulantes (tanto la warfarina como los nuevos anticoagulantes orales de acción directa) reducen el riesgo de accidente cerebrovascular en pacientes con fibrilación auricular. Aunque existe un mayor riesgo de hemorragia con anticoagulación en general, algunos adultos mayores que podrían beneficiarse con la anticoagulación no la están recibiendo.

  • Inmunizaciones: los adultos mayores tienen un mayor riesgo de morbilidad y mortalidad por influenza, infección neumocócica, y herpes zóster. Las tasas de vacunación entre los adultos mayores no son óptimas.

En los pacientes ancianos con enfermedad crónica, los trastornos agudos o no relacionados pueden tratarse en forma insuficiente (p. ej., la hipercolesterolemia puede no tratarse en los pacientes con enfisema). Algunos médicos pueden evitar estos tratamientos por temor a un aumento del riesgo de efectos adversos o del tiempo necesario para beneficiarse del tratamiento. El médico puede creer que el tratamiento del problema primario es el único que el paciente puede o desea manejar o que no es capaz de conseguir otros fármacos. Los pacientes deben ser participantes activos en las decisiones sobre el tratamiento farmacológico para que los médicos puedan entender sus prioridades y preocupaciones.

Referencias

Prevención

Antes de comenzar un nuevo fármaco

Para reducir el riesgo de efectos adversos de los fármacos en los ancianos, el médico debe seguir las siguientes pautas antes de iniciar un nuevo fármaco

  • Considerar un tratamiento no farmacológico

  • Explicar los objetivos del tratamiento al paciente

  • Documentar la indicación de cada fármaco nuevo (para evitar el uso innecesario de medicamentos)

  • Considerar los cambios en la farmacocinética o la farmacodinámica relacionados con la edad y su efecto sobre los requerimientos de dosis

  • Seleccionar la alternativa más segura posible (p. ej., para la artritis no inflamatoria, paracetamol en lugar de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos)

  • Controlar posibles interacciones entre distintos fármacos, y entre fármacos y enfermedades

  • Comenzar con una dosis baja

  • Usar la mínima cantidad de fármacos necesarios

  • Identificar enfermedades coexistentes y su probabilidad de contribuir a efectos adversos de los fármacos

  • Explicar la utilidad y los efectos adversos de cada fármaco

  • Proporcionarles a los pacientes instrucciones claras para tomar los fármacos (incluyendo los nombres genéricos y comerciales de los medicamentos, deletreo de cada fármaco, indicaciones de cada medicamento y explicación de las fórmulas que contienen más de un fármaco) y explicar durante cuánto tiempo será necesario tomarlos

  • Prever confusiones entre fármacos con nombres similares y destacar los nombres que puedan generar confusión (p. ej., Glucophage® y Glucovance®)

Una vez iniciado el tratamiento farmacológico

Una vez iniciado un fármaco, deben seguirse los siguientes pasos:

  • Asumir que un nuevo síntoma puede estar relacionado con un fármaco hasta comprobar lo contrario (para evitar una cascada de prescripciones).

  • Monitorizar a los pacientes en busca de signos de efectos adversos, medir las concentraciones de los fármacos y solicitar las pruebas de laboratorio consideradas necesarias.

  • Documentar la respuesta al tratamiento y aumentar las dosis según sea necesario para lograr el efecto deseado.

  • Reevaluar regularmente la necesidad de continuar con los medicamentos y suspender los que ya no son necesarios.

Mantenimiento

Deben llevarse a cabo los siguientes pasos:

La reconciliación con la medicación es un proceso que ayuda a transferir la información sobre los regímenes farmacológicos durante todos los traslados dentro del sistema de atención de la salud. El proceso incluye la identificación y el registro del listado de todos los fármacos que consume el paciente (nombre, dosis, frecuencia, vía) y la comparación del listado resultante con las indicaciones del médico en el momento del traslado. Este método debe llevarse a cabo durante cada instancia del traslado (admisión, transferencia y alta).

Los programas computarizados para las prescripciones médicas pueden alertar al médico acerca de problemas potenciales (p. ej., alergias, necesidad de reducción de dosis en pacientes con compromiso de la función renal, interacciones entre fármacos). Estos programas también pueden indicarles a los médicos la necesidad de controlar a ciertos pacientes en forma estrecha para identificar efectos adversos graves.

Información: para pacientes
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