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Inmunoterapia del cáncer

Por

Dmitry Gabrilovich

, MD, PhD, Department of Pathology and Laboratory Medicine, Perelman School of Medicine at the University of Pennsylvania

Última modificación del contenido abr. 2019
Información: para pacientes

Pueden dirigirse una serie de intervenciones inmunitarias, tanto pasivas como activas, contra las células tumorales. (Véase también Inmunoterapias).

Inmunoterapia celular pasiva

En la inmunoterapia celular pasiva se infunden directamente células efectoras específicas, que no son inducidas en el interior del paciente.

Los linfocitos citolíticos activados por linfocinas (LAK) se producen a partir de linfocitos T endógenos del paciente, que se extraen y se hacen crecer en un sistema de cultivo celular exponiéndolos a la linfocina interleucina-2 (IL-2). Después de la proliferación, se devuelven los linfocitos LAK al torrente sanguíneo del paciente. Estudios en animales han mostrado que los linfocitos LAK son más eficaces contra las células cancerosas que los linfocitos T endógenos originales, presumiblemente por su mayor número. Se están llevando a cabo ensayos clínicos con linfocitos LAK en seres humanos.

Los linfocitos intrilrantes de tumores (LIT) pueden tener mayor actividad tumoricida que los linfocitos LAK. Estas células crecen en cultivo de manera similar a los linfocitos LAK. Sin embargo, las células progenitoras son linfocitos T aislados de tejido tumoral resecado. En teoría, este proceso aporta una línea de linfocitos T con mayor especificidad tumoral que los obtenidos del torrente sanguíneo. Ensayos clínicos recientes han mostrado resultados muy promisorios.

Las células T modificadas genéticamente pueden expresar

  • Receptores de células T (TCR) que reconocen antígenos asociados a tumores (TAA) con alta especificidad contra las células tumorales. Este enfoque está en estudio y puede proporcionar un beneficio clínico significativo. Los resultados de las pruebas iniciales son alentadores.

  • Receptores de antígenos quiméricos (CAR) que reconocen proteínas específicas en la superficie de las células tumorales. Las células T CAR se usan actualmente para pacientes con linfoma de células B grandes difuso, linfoma de células B de alto grado y leucemia linfoblástica aguda recidivante o refractaria.

A diferencia de las células TCR T, las células T CAR reconocen solo proteínas relativamente grandes en la superficie de las células tumorales. Por lo tanto las células T CAR y TCR positivas pueden representar blancos complementarios de la terapia del cáncer.

El uso concomitante de interferón aumenta la expresión de los antígenos del complejo mayor de histocompatibilidad (MHC) y AAT en las células tumorales, lo que incrementa la destrucción de células tumorales por las células efectoras infundidas.

Inmunoterapia humoral pasiva

La administración de anticuerpos exógenos representa inmunoterapia humoral pasiva. Se ha utilizado suero antilinfocítico en el tratamiento de la leucemia linfocítica crónica y linfomas de linfocitos T y B, que ha determinado disminuciones transitorias de los recuentos de linfocitos o el tamaño de los ganglios linfáticos.

Los anticuerpos monoclonales antitumorales también pueden conjugarse con toxinas (p. ej., ricino, difteria) o con radioisótopos, de manera que los anticuerpos administren estos agentes tóxicos específicamente a las células tumorales. Otra técnica consiste en anticuerpos biespecíficos, o el ligamiento de un anticuerpo que reacciona con la célula tumoral a un segundo anticuerpo que reacciona con una célula efectora citotóxica. Esta técnica aproxima mucho la célula efectora y la célula tumoral, lo que determina mayor actividad tumoricida. Los resultados de las pruebas preclínicas fueron alentadores, y varias de estas moléculas están en ensayos clínicos.

Inmunoterapia específica activa

La inducción de inmunidad celular (que involucra a linfocitos T citotóxicos) en un huésped que no ha desarrollado en forma espontánea una respuesta eficaz suele implicar métodos para aumentar la presentación de antígenos tumorales a las células efectoras. Puede inducirse inmunidad celular contra antígenos específicos muy bien definidos. Es posible recurrir a varias técnicas para estimular una respuesta del huésped; estas técnicas pueden consistir en la administración de péptidos, DNA o células tumorales (del huésped o de otro paciente). A menudo, los péptidos y el DNA se administran utilizando células presentadoras de antígenos (células dendríticas). Estas células dendríticas también pueden modificarse genéticamente para que secreten estimuladores de la respuesta inmunitaria adicionales (p. ej., factor estimulante de la colonia de granulocitos-macrófagos [GM-CSF]).

Las vacunas basadas en péptidos utilizan péptidos de AAT definidos. Se ha identificado una serie cada vez mayor de AAT como objetivos de los linfocitos T en pacientes con cáncer, y se los está investigando en ensayos clínicos. Datos recientes indican que las respuestas son más potentes si los AAT se administran por medio de células dendríticas. Estas células se obtienen del paciente, se cargan con el AAT deseado y se reintroducen por vía intradérmica; estimulan la respuesta al AAT de los linfocitos T endógenos. Los péptidos también pueden administrar junto con adyuvantes inmunógenos.

Las vacunas de DNA usan DNA recombinante que codifica una proteína antigénica (definida) específica. El DNA se administra directamente a través de electroporación transcutánea, se incorpora en virus que son inyectados directamente en los pacientes o, más a menudo, son introducidos en células dendríticas obtenidas de los pacientes, que luego se les vuelven a inyectar. El DNA expresa el antígeno diana, que desencadena o aumenta la repuesta inmunitaria de los pacientes. Los ensayos clínicos sobre vacunas de DNA han mostrado resultados prometedores.

Se han reintroducido células tumorales autóctonas (células obtenidas del paciente) en el paciente después de aplicar técnicas ex vivo (p. ej., irradiación, tratamiento con neuraminidasa, conjugación con hapteno, hibridación con otras líneas celulares) para reducir su potencial maligno y aumentar su actividad antigénica. En ocasiones, se modifican genéticamente las células tumorales para producir moléculas inmunoestimuladoras (incluidas citocinas, como GM-CSF o interleucina 2 (IL-2); moléculas coestimuladoras, como B7-1, y moléculas MHC clase I alogénicas); esta modificación ayuda a atraer moléculas efectoras y aumenta la actividad antitumoral sistémica dirigida. Ensayos clínicos con células tumorales modificadas con GM-CSF han dado resultados preliminares alentadores.

Se han usado células tumorales alogénicas (células obtenidas de otros pacientes) en pacientes con leucemia linfocítica aguda y leucemia mieloide aguda. Se induce la remisión mediante quimioterapia y radioterapia intensivas. Luego, se le inyectan al paciente células tumorales alogénicas que han sido modificadas genética o químicamente para aumentar su potencial inmunógeno. En ocasiones, los pacientes también reciben vacuna de bacilos Calmette-Guérin (BCG) u otros adyuvantes (abordaje terapéutico llamado inmunoterapia inespecífica) para aumentar la respuesta inmunitaria contra el tumor. Se han informado remisiones prolongadas o mejores tasas de reinducción en algunas series, pero no en la mayoría.

Un abordaje novedoso de tratamiento oncológico que combina inmunoterapia y quimioterapia convencional ha mostrado cierto éxito (frente a controles históricos) en ensayos clínicos fase I y fase II no aleatorizados que involucran diversos cánceres, tipos de vacunas y quimioterapia. La combinación del inhibidor del punto de control pembrolizumab con quimioterapia se usa como tratamiento de primera línea para el cáncer de pulmón epidermoide no microcítico metastásico. La combinación del inhibidor del punto de control atezolizumab con quimioterapia se puede usar para el tratamiento de pacientes con cáncer de mama triple negativo.

Inmunoterapia e inhibidores específicos de la respuesta inmune

Los bloqueantes de puntos de control inmunitarios son anticuerpos que se dirigen contra moléculas que participan en la inhibición natural de las respuestas inmunitarias. Estas moléculas blanco incluyen las siguientes:

  • Proteína 4 asociada a linfocitos T citotóxicos (CTLA4)

  • Proteína de muerte celular programada 1 (PD1) y ligandos de muerte celular programada 1 (PD-L1) y 2 (PD-L2)

  • Otros

La proteína 4 asociada a linfocitos T citotóxicos (CTLA-4) puede regular negativamente la activación de las células T CD4+ y CD8+ que se desencadena por las células presentadoras de antígeno (CPA). El mecanismo puede ser la mayor afinidad de CTL4 por CD80 y CD86 (receptores coestimuladores) que el receptor CD28 coestimulador en la CPA. CTLA-4 es regulado positivamente por la activación del receptor de células T y por citocinas tales como interferón-gamma e interleucina-12. El inhibidor de CTLA-4 ipilimumab prolonga la supervivencia en el melanoma metastásico y puede usarse como una alternativa al interferón como tratamiento adyuvante en el melanoma de alto riesgo. Tremelimumab, otro inhibidor de CTLA-4, se está estudiando en el mesotelioma y otros tumores.

Los inhibidores de PD-1 y del ligando de PD 1 y 2 pueden contrarrestar ciertos efectos inhibidores inmunes desencadenados por la interacción de PD-1 y PD-L1 o PD-L2. PD-1 està expresada en células T, células B, células natural killer (NK) y algunas otras (p. ej., monocitos, células dendríticas). Se une a PD-L1 (expresada en muchas células tumorales, células hematopoyéticas y algunas otras células) y PD-L2 (expresada principalmente en células hematopoyéticas). Esta unión inhibe la apoptosis de las células tumorales y facilita el agotamiento de las células T y la conversión de las células T citotóxicas y helper en células T reguladoras. PD-1 y PD-L1/2 son regulados positivamente por citocinas como interleucina-12 e interferón-gamma en el microambiente tumoral y evitan la activación de células T y el reconocimiento de las células tumorales. El nivolumab y el pembrolizumab son inhibidores de la IgG4 PD-1 que aumentan la activación de células T y la infiltración de tumores por estas células y prolongan la supervivencia en el melanoma, el cáncer de pulmón no microcítico, el carcinoma epidermoide de cabeza y cuello, el cáncer de riñón, el cáncer de vejiga, y el linfoma de Hodgkin metastásicos. Se siguen realizando ensayos clínicos sobre el uso de estos medicamentos para el tratamiento de otros tipos de cáncer.

Otros inhibidores señalados en estudio generalmente están en etapas más tempranas de desarrollo clínico. Estos incluyen, por ejemplo, atenuador de linfocitos B y T (que disminuye la producción de citocinas y la proliferación de células CD4), gen activador de linfocitos 3 (LAG3, que aumenta la actividad reguladora de las células T), inmunoglobulina de células T y dominio de mucina 3 (TIM -3, que mata a las células Th1 helper) y el supresor del dominio V de la Ig de la activación de las células T (VISTA, cuya inhibición aumenta la actividad de las células T en los tumores).

Inmunoterapia inespecífica

Los interferones (IFN-alfa, IFN-beta e IFN-gamma) son glucoproteínas con actividad antitumoral y antiviral. Según la dosis, los interferones pueden aumentar o reducir las funciones inmunitarias celulares y humorales. Los interferones también inhiben la división celular y ciertos procesos de síntesis en una variedad de células, que incluyen las células madre hematopoyéticas. Ensayos clínicos han indicado que los interferones presentan actividad antitumoral en diversos cánceres, como la tricoleucemia, la leucemia mieloide crónica, las neoplasias mieloproliferativas, el sarcoma de Kaposi asociado con sida, el linfoma no Hodgkin, el mieloma múltiple y el carcinoma de ovario. Sin embargo, los interferones pueden causar efectos adversos significativos, como fiebre, malestar general, leucopenia, alopecia, mialgias, arritmias cardíacas e hipotiroidismo.

Ciertos adyuvantes bacterianos (bacille Calmette–Guérin [BCG] y derivados, suspensiones inactivadas de Corynebacterium parvum) tienen propiedades tumoricidas. Han sido utilizados con antígeno tumoral añadido o sin éste para tratar diversos cánceres, en general junto con quimiopteraia o radioterapia intensiva. Por ejemplo, la inyección directa de BCG en tejidos cancerosos ha determinado la regresión del melanoma y la prolongación de los intervalos sin enfermedad en los carcinomas vesicales superficiales, y puede ayudar a prolongar la remisióninducida por fármacos de la leucemia mieógena aguda, el carcinoma de ovario y el linfoma no Hodgkin.

Información: para pacientes
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