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Daños en el sistema nervioso a causa de la radioterapia

Por

Steven A. Goldman

, MD, PhD, University of Rochester Medical Center;


Nimish A. Mohile

, MD, University of Rochester Medical Center

Última revisión completa sep 2018
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La radioterapia es uno de los componentes del tratamiento de los tumores del sistema nervioso. Cuando existen varios tumores o un único tumor sin bordes definidos, la radioterapia se dirige a un área general (como toda la cabeza). Cuando los bordes del tumor son nítidos, el tratamiento se dirige específicamente al tumor.

La radiación procedente de estos tratamientos a veces daña el sistema nervioso, a pesar de los esfuerzos para evitarlo.

El hecho de que este daño se produzca y su nivel de gravedad dependen de diversos factores:

  • La cantidad de radiación que se administre a lo largo del tratamiento completo (dosis acumulada)

  • Cuánta radiación se administra en cada dosis

  • La duración del tratamiento

  • La extensión del área de sistema nervioso expuesta a la radiación

  • La susceptibilidad de cada persona a la radiación

La administración diaria de radioterapia tiende a aumentar su eficacia y a reducir el daño al tejido normal.

Los síntomas de daño por radiación pueden ser

  • Agudos: ocurren durante los primeros días

  • Diferidos precoces: se producen en los primeros meses de tratamiento

  • Diferidos tardíos: se producen varios meses o años después del tratamiento

Los síntomas pueden permanecer igual o empeorar y ser temporales o permanentes.

La encefalopatía aguda puede ser resultado de la irradiación del cerebro. En el interior de las células cerebrales se acumula temporalmente líquido, lo que provoca la inflamación del encéfalo (denominada edema cerebral). Los síntomas consisten en dolor de cabeza, náuseas, vómitos, somnolencia y confusión. La encefalopatía aguda generalmente comienza poco después de recibir la primera o segunda dosis de radiación. Los síntomas suelen disminuir a lo largo del tratamiento con radiación. Los corticoesteroides, como la dexametasona, pueden ayudar a prevenir o reducir el edema cerebral.

El daño por radiación diferido precoz puede provocar síntomas similares a los de la encefalopatía aguda. Los síntomas de un daño diferido precoz pueden desarrollarse en los niños cuando se usa la radioterapia de todo el cerebro para tratar la leucemia. Estos síntomas, por lo general, disminuyen por si solos en el transcurso de días o semanas, aunque en ocasiones el proceso es más rápido si se administran conjuntamente corticoesteroides.

¿Sabías que...?

  • La radioterapia, utilizada para tratar tumores cerebrales y de la médula espinal, puede dañar el encéfalo y la médula.

Si la radiación se aplica a la columna vertebral en la zona del cuello o en la parte superior de la espalda, puede producirse una mielopatía por radiación diferida precoz. Este trastorno a veces produce una sensación parecida a una descarga eléctrica. La sensación empieza en el cuello o en la espalda, con frecuencia cuando se inclina la nuca hacia delante, y luego desciende rápidamente hacia las piernas (signo de Lhermitte). Por regla general, la mielopatía por radiación diferida precoz remite sin tratamiento.

El daño por radiación diferido tardío produce síntomas meses o años después de la radioterapia. Este tipo de daño aparece en muchos niños y adultos que reciben radioterapia cerebral en toda la cabeza si sobreviven lo bastante. La causa más frecuente de la administración de radioterapia a niños es el tratamiento de la leucemia o el tratamiento de un tipo de tumor cerebral llamado meduloblastoma. Los síntomas consisten en demencia de empeoramiento progresivo, pérdida de memoria, dificultad para pensar, cambios de personalidad y, en adultos, inestabilidad al caminar.

La radiación dirigida a tumores cercanos a la columna vertebral puede dañar la propia médula espinal. Cuando sucede esto último, puede aparecer una mielopatía diferida tardía. Este trastorno produce debilidad, pérdida de la sensibilidad y, en algunos casos, síndrome de Brown-Séquard. En el síndrome de Brown-Séquard, un lado de la médula espinal está lesionado, originando debilidad en un lado del cuerpo y pérdida de la sensibilidad al dolor y a la temperatura en el otro lado. Puede perderse el sentido de la posición en el lado débil del cuerpo. Es decir, las personas afectadas son a veces incapaces de saber dónde tienen sus manos y sus pies si no los están mirando. La mielopatía por radiación de tipo tardío no suele ceder y con frecuencia provoca parálisis.

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