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Tumores de la médula espinal

Por

Steven A. Goldman

, MD, PhD, University of Rochester Medical Center;


Nimish A. Mohile

, MD, University of Rochester Medical Center

Última revisión completa sep 2018
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Recursos de temas

Un tumor de la médula espinal es un crecimiento no canceroso (benigno) o canceroso (maligno) en la médula espinal o en sus alrededores.

  • Las personas afectadas pueden tener debilidad o astenia muscular, pérdida de sensibilidad en ciertas áreas del cuerpo e incapacidad para controlar la función intestinal y de la vejiga.

  • Las imágenes por resonancia magnética nuclear habitualmente detectan los tumores de la médula espinal.

  • El tratamiento consiste en extirpación quirúrgica, radioterapia o ambas.

Los tumores de la médula espinal son mucho menos frecuentes que los tumores cerebrales. Los tumores de la médula espinal pueden ser

  • Primaria

  • Secundaria

Los tumores primarios de la médula espinal pueden ser benignos o malignos.

Los tumores primarios de la médula espinal se pueden originar en las células de la médula espinal o en las que están próximas a esta. Solo un tercio (aproximadamente) de los tumores de la médula espinal primarios tienen su origen en las células de la médula espinal. Estos tumores pueden extenderse al interior de la médula espinal, bloquear el flujo de líquido cefalorraquídeo (el líquido que rodea el encéfalo y la médula espinal) y provocar la formación de una cavidad llena de líquido (siringomielia).

La mayoría de los tumores primarios de la médula espinal se originan en células próximas a la médula espinal, como las de las meninges, las capas de tejido que recubren la médula espinal (véase la figura Organización de la columna vertebral).

Los meningiomas y los neurofibromas, que se originan en células próximas a la médula espinal, son los tumores primarios de la médula espinal más frecuentes. Ambos son benignos.

Los tumores secundarios de la médula espinal, que son más frecuentes, son metástasis de un cáncer originado en otra parte del cuerpo y por ello siempre son malignos. Las metástasis se propagan con mayor frecuencia a las vértebras desde los cánceres originados en otras partes del cuerpo. Estos cánceres incluyen

Las metástasis comprimen la médula espinal o las raíces nerviosas desde el exterior. Muchos de estos tumores invaden y destruyen los huesos antes de comprimir la médula espinal.

La mayoría de los tumores de la médula espinal que se encuentran en las células cercanas a la médula espinal (en lugar de dentro de ella) causan metástasis.

Tabla
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Tumores que se originan en la médula espinal o en su proximidad*

Tipo de tumor

Origen

Estatus

Astrocitoma

Células del tejido que sostiene las neuronas

Maligno o benigno

Cordoma

Células embrionarias que se desarrollan en la médula espinal

Benigno pero invasivo

Ependimoma

Células que revisten el canal ubicado en el centro de la médula espinal

Benigno

Meningioma

Células de las capas de tejido que recubre la médula espinal (meninges)

Benigno, pero puede recidivar y, en algún caso, volverse canceroso

Neurofibroma

Células que sostienen los nervios periféricos (los nervios situados fuera del encéfalo y la médula espinal)

Habitualmente benigno

Schwannoma

Células que envuelven las fibras nerviosas periféricas y que forman la vaina de mielina (llamadas células de Schwann)

Habitualmente benigno

*Estos tumores pueden aparecer en niños y adultos.

Síntomas

Los síntomas tienen su origen en la presión sobre la médula espinal y las raíces nerviosas. La presión sobre la médula espinal causa los siguientes síntomas:

  • Dolor de espalda que empeora progresivamente, sin relación con la actividad, y que empeora al tumbarse

  • Disminución de la sensibilidad, debilidad progresiva o parálisis en las áreas controladas por la parte de la médula espinal que queda por debajo de la zona comprimida

  • Disfunción eréctil

  • Pérdida del control de la vejiga y los intestinos

Esta presión también obstaculiza el suministro de sangre a la médula, dando como resultado muerte de tejido e hinchazón. La hinchazón bloquea más aún el aporte de sangre, generando más muerte de tejido en un círculo vicioso de daño. Los síntomas causados por la presión ejercida sobre la médula espinal empeoran rápidamente.

La presión sobre las raíces nerviosas espinales causa dolor, entumecimiento, hormigueo y debilidad de los músculos inervados por la raíz nerviosa comprimida. El dolor irradia a lo largo del nervio cuya raíz es comprimida. Si la compresión persiste, los músculos afectados se desgastan. La marcha se vuelve difícil.

Diagnóstico

  • Resonancia magnética nuclear o mielografía con tomografía computarizada

  • En ocasiones, una biopsia

La compresión de la médula espinal a causa de un tumor debe ser diagnosticada y tratada de inmediato para prevenir lesiones.

El médico considera la posibilidad de un tumor de la médula espinal en las personas que presentan ciertos patrones de debilidad o disfunción nerviosa (como una pérdida de sensibilidad) o sienten dolor en determinadas zonas de la espalda o del cuello, en particular si sufren ciertos cánceres en otras partes del cuerpo.

Dado que la médula espinal está organizada de manera específica, el médico localiza el tumor mediante la determinación de las partes del organismo cuyo funcionamiento está alterado.

¿Dónde está dañada la médula espinal?

¿Dónde está dañada la médula espinal?

El médico debe descartar otros trastornos que también alteran la funcionalidad de la médula espinal, como una hernia discal, una lesión, una inflamación de la médula espinal, irrigación insuficiente de la médula espinal o compresión de la médula espinal debida a un acúmulo de pus (absceso, un tumor) o un coágulo de sangre.

Varias pruebas ayudan al médico a diagnosticar un tumor de la médula espinal. Se considera que la resonancia magnética nuclear (RMN) es la mejor técnica para examinar todas las estructuras de la médula espinal y de la columna vertebral. Cuando la resonancia magnética no se encuentra disponible, se realiza una mielografía con tomografía computarizada (TC).

Las radiografías de la columna vertebral son menos útiles porque solo muestran cambios en los huesos. Sin embargo, las radiografías obtenidas por otras razones pueden detectar la destrucción del hueso o la distorsión de los tejidos que rodean la médula espinal, especialmente si el tumor causa metástasis.

A veces es necesaria una biopsia para diagnosticar el tipo exacto de tumor, especialmente en los tumores primarios de la médula espinal. Sin embargo, no es necesaria para los tumores que provienen de metástasis si el cáncer ha sido diagnosticado en cualquier parte del organismo. Frecuentemente, la biopsia requiere cirugía, pero a veces se realiza con una aguja guiada mediante tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética nuclear (RMN), lo que permite al médico situar la aguja en el tumor de manera precisa.

Tratamiento

  • Cirugía, radioterapia o ambas

  • A veces, quimioterapia

  • A veces, administración inmediata de corticosteroides

Si los síntomas indican que el tumor está comprimiendo la médula espinal, se administrarán inmediatamente altas dosis de corticoesteroides (como dexametasona), para reducir la inflamación. Estos tumores se tratarán lo antes posible, a menudo mediante la cirugía.

Muchos de los tumores de la médula espinal y de la columna vertebral se extirpan quirúrgicamente. En algunos casos, la radioterapia se administra después de la cirugía.

En caso de no poder ser extirpados, se usa la radioterapia, a veces después de que se haya practicado cirugía para aliviar la presión sobre la médula espinal.

Según el tipo de cáncer se pueden emplear otros tratamientos, como la quimioterapia.

La recuperación normalmente depende de la rapidez con la que se instaura el tratamiento y del daño causado por el tumor. La extirpación de los meningiomas, neurofibromas y otros tumores primarios de la médula espinal puede ser curativa. Si un tumor tiene bordes bien definidos y no se ha diseminado desde otra parte del organismo, su extirpación causa la resolución de los síntomas en aproximadamente la mitad de los casos.

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