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Autoabandono de las personas mayores

Por Daniel B. Kaplan, PhD, MSW, Postdoctoral Research Fellow, Institute of Geriatric Psychiatry, Weill Cornell Medical College ; Barbara J. Berkman, DSW, PhD, Research Professor;Helen Rehr/Ruth Fitzdale Professor Emerita;Principal Investigator and National Director, Boston College Graduate School of Social Work;Columbia University School of Social Work;Hartford Geriatric Social Work Faculty Scholars Program

A veces, las personas mayores no cuidan de sí mismas. No pueden abastecerse de alimentos, medicamentos u otras necesidades por sí mismos, y puede que ignoren su higiene personal. Este problema se llama autoabandono.

El autoabandono es más probable cuando las personas mayores:

  • Viven solas y se aíslan

  • Tienen un trastorno que deteriora su memoria o juicio (como la enfermedad de Alzheimer)

  • Tienen varios trastornos crónicos

  • Abusan de sustancias

  • Sufren depresión grave

Sin embargo, algunas personas no tienen problemas médicos específicos. No está claro por qué algunas personas se autoabandonan.

Las personas pueden descuidarse al no mantenerse limpios, ellos mismos o la ropa, al no pagar las facturas o al comer muy poco y acabar desnutridos y deshidratados. No consultan al médico cuando tienen problemas de salud potencialmente mortales. O si van al médico, rechazan el tratamiento, no compran los medicamentos o bien se saltan las visitas de seguimiento. Su casa puede estar sucia, en un estado peligroso o infestada por plagas de animales o insectos. A veces ponen en peligro la salud pública (por ejemplo, cuando su comportamiento aumenta el riesgo de incendio).

Saber distinguir entre el autoabandono y el derecho a la autonomía y la intimidad puede ser muy difícil para los familiares, amigos y profesionales de la salud. Puede que algunas personas mayores tomen sus decisiones con pleno fundamento. Puede que simplemente hayan decidido vivir de una manera que otros encuentran indeseable. A menudo, un trabajador social se encuentra en la mejor posición para hacer tal determinación e intervenir en caso de alerta por parte de familiares o amigos. Si se piensa que es necesario intervenir, la ayuda puede ser simplemente una llamada telefónica. Ponerse en contacto con el médico de atención primaria de la persona es una buena manera de empezar. Además, en Estados Unidos, los Adult Protective Services (Servicios de Protección del Adulto) o la unidad del estado sobre el envejecimiento (cuyos números están disponibles a través del Localizador Eldercare en el 800-677-1116) pueden ayudar en la coordinación de evaluaciones de seguridad en el hogar y ayudar a las personas mayores a obtener servicios de asesoramiento, sistemas de respuesta de emergencia, referencias a servicios adicionales de apoyo y, en caso necesario, hospitalización.