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Centros de atención para personas mayores

Por

Debra Bakerjian

, PhD, APRN, Betty Irene Moore School of Nursing, UC Davis

Última revisión completa abr 2018
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Los profesionales de la salud pueden atender a las personas de edad avanzada en diversos centros o espacios.

Consulta médica

La mayoría de las personas de edad avanzada reciben atención sanitaria en el consultorio del médico de atención primaria. La consulta puede estar en un edificio de consultorios, en una clínica, en un hospital o en otro lugar. En ocasiones, las pruebas diagnósticas, como los análisis de sangre o las radiografías, se pueden realizar en la consulta del médico. Algunos consultorios médicos proporcionan tratamientos como la fisioterapia.

Hospitales

Los hospitales proporcionan la asistencia médica más completa. En las personas mayores en particular, la estancia en un hospital aumenta el riesgo de problemas como infecciones, úlceras por presión, confusión e incontinencia. Debido a estos riesgos, los ancianos solo deben ser hospitalizados si están muy enfermos. La hospitalización de las personas de edad avanzada puede realizarse desde el servicio de urgencias o ser programada por un médico.

Un médico (que puede ser el de cabecera de la persona hospitalizada, un especialista o un médico del hospital) es el responsable de los cuidados prestados. A veces también participan otros médicos. El personal de enfermería, disponible 24 horas al día, presta buena parte de la asistencia. Un miembro del personal de enfermería suele estar siempre disponible, pero los médicos pueden ir y venir a horas más irregulares.

Otras muchas personas ayudan a proporcionar cuidados en el hospital Entre estos factores se incluyen los siguientes

El tiempo que una persona debe permanecer en el hospital depende en parte de lo enferma que esté, del diagnóstico y, si es necesario, de qué preparativos de cuidado continuo se deban hacer para después del alta. Los profesionales de la salud determinan si se necesita cuidado continuo y de qué tipo. Esta asistencia puede proporcionarse en un centro de rehabilitación, en un centro de cuidados de larga duración o bien en el domicilio de la persona afectada, por parte de personal de enfermería que visite a domicilio.

El Ingreso en observación es la atención que se presta a aquellos pacientes que no están lo suficientemente bien como para regresar a su domicilio, pero no están lo suficientemente enfermos como para cumplir con los requisitos de ingreso en un hospital. En estas áreas los médicos pueden hacer pruebas y proporcionar tratamiento durante un día o dos antes de decidir si el paciente necesita ser ingresado en el hospital. Estos pacientes se observan en una unidad de observación especial del servicio de urgencias, o en una habitación normal del hospital, aunque en realidad no están ingresados en el hospital. La diferencia entre el ingreso y la observación es importante porque algunas aseguradoras (Medicare) considera la observación como un servicio ambulatorio. Por lo tanto, Medicare no cubre los servicios de rehabilitación después de la atención en observación.

Centros quirúrgicos

Los centros quirúrgicos son lugares en los que se realizan cirugías ambulatorias u otros procedimientos. Dichos procedimientos incluyen los que suelen requerir anestesia, que son demasiado complejos para llevarlos a cabo en el consultorio de un médico pero que sin embargo no requieren pasar la noche en el hospital. Los ejemplos más comunes son la endoscopia, la colonoscopia y la eliminación de las cataratas. Los centros quirúrgicos pueden estar ubicados en un hospital o en una instalación separada e independiente.

Muchas comunidades sin hospitales disponen de centros quirúrgicos. En esos casos, las personas pueden disponer de intervenciones en su propia comunidad sin necesidad de trasladarse a un hospital más lejano.

Centros de rehabilitación

Después del alta hospitalaria, las personas con una discapacidad grave pueden necesitar continuar la convalecencia en un centro de rehabilitación. Un centro de rehabilitación puede estar situado en un hospital o en una residencia. Estos servicios proporcionan cuidados de enfermería cualificada, fisioterapia y terapia ocupacional y de logopedia. Por lo general, el paciente tiene que haber sido ingresado en un hospital durante 3 días para que Medicare asuma los gastos del centro de rehabilitación.

Cuando una persona es trasladada a un centro de rehabilitación, un equipo interdisciplinario intenta calcular cuánto tiempo permanecerá allí. Para las personas de edad avanzada, la permanencia puede variar entre unos cuantos días y varios meses. Se establecen unos objetivos y cada día se valora el progreso. Así, se puede ajustar el tipo y el nivel de la terapia según sea necesario.

Algunas personas mayores pueden ser capaces de quedarse en casa y recibir tratamiento rehabilitador como pacientes ambulatorios en un centro de rehabilitación.

Atención sanitaria domiciliaria

Aquellos enfermos con un estado de salud delicado o que han sido recientemente dados de alta de un hospital o centro de rehabilitación a menudo necesitan cuidados en su domicilio. Estos cuidados suelen ser proporcionados por familiares y/o amigos. Pero cuando esa ayuda no está disponible, o si el anciano necesita más ayuda de la que los familiares y amigos pueden proporcionar, la persona en cuestión puede recibir servicios de atención domiciliaria prestados por una agencia de atención médica a domicilio. Estas agencias mandan a personal de enfermería diplomado, terapeutas, auxiliares domiciliarios y/o asistentes sociales, en función de las necesidades de la persona y de la cobertura que ofrezca el seguro.

En la actualidad, el número de profesionales que visitan a los pacientes en su domicilio va en aumento. La visita a domicilio puede ser muy útil, ya que es más conveniente para las personas mayores, y permite a los profesionales ver cómo realiza el paciente su vida habitual.

El cuidado al final de la vida (hospicio) también se puede proporcionar en el hogar.

Servicios de la comunidad

En Estados Unidos, los centros para personas de edad avanzada proporcionan servicios de apoyo y de asistencia médica. Estos centros proporcionan actividades sociales, recreativas y educativas, y algunos sirven comidas, un servicio importante para quienes no pueden preparárselas.

Los centros de día son otro servicio basado en la comunidad. Los centros de día cobran por los servicios que prestan. Sin embargo, pueden proporcionar descanso a los cuidadores durante el día para que éstos puedan, por ejemplo, realizar su actividad laboral. Algunos centros de día también proporcionan cierto grado de atención médica. Por ejemplo, estos centros pueden tener personal de enfermería y/o auxiliares de enfermería de servicio. El personal de enfermería controla la presión arterial, se cerciora de que los residentes tomen los fármacos según las instrucciones y aporta información relacionada con la salud. Los auxiliares de enfermería pueden ser útiles para asegurar que se atienden las necesidades de higiene personal del anciano, y que éste se alimentan de forma adecuada durante el día. Cuando hay problemas médicos, la enfermera puede ponerse en contacto con los miembros de la familia o con el médico de atención primaria del paciente. Algunos centros de día proporcionan cuidados diurnos para personas con una demencia leve o moderada, y también pueden ofrecer fisioterapia y terapia ocupacional.

Otros servicios que prestan algunas comunidades comprenden servicio de comidas, servicio de transporte, ayuda para las actividades diarias, grupos de apoyo y servicios de relevo (respiro). Algunas comunidades religiosas proporcionan muchos de estos servicios, que suelen ser baratos y algunos incluso son gratuitos.

Es posible obtener información sobre los servicios de la comunidad, entre los que se incluyen los centros para personas de edad avanzada, en los órganos administrativos de los hospitales encargados de gestionar las altas o los casos, en agencias que proporcionan asistencia sanitaria domiciliaria, en departamentos de salud locales y en comunidades religiosas. También se pueden encontrar centros para personas de edad avanzada en la guía telefónica local o en internet.

¿Sabías que...?

  • Algunos centros de día para ancianos cuentan con una enfermera para proporcionar ciertos cuidados, como el control de la tensión arterial.

Atención postaguda y atención a largo plazo

La atención postaguda es la atención sanitaria que se ofrece inmediatamente después del alta hospitalaria a las personas que necesitan más cuidados de los que pueden recibir en el hogar pero que, claramente, no necesitan atención a largo plazo. Las instalaciones de atención postaguda ofrecen diversos servicios sanitarios que incluyen los cuidados proporcionados por personal de enfermería especializado, además de rehabilitación física y ocupacional para ayudar a las personas a recuperar su fortaleza y su funcionalidad. La mayoría de las personas finalmente regresan a su hogar. Sin embargo, algunas no recuperan completamente su funcionalidad y pueden requerir atención a largo plazo.

La probabilidad de necesitar cuidados a largo plazo preocupa a muchas personas de edad avanzada. La probabilidad de necesitar cuidados a largo plazo aumenta de forma significativa con la edad, ya que las personas mayores son más propensas a desarrollar enfermedades crónicas y a tener dificultades en su capacidad funcional. Su duración puede varias: semanas, años o un tiempo indefinido.

Los cuidados a largo plazo van dirigidos a mantener la capacidad funcional de las personas. Les ayudan a realizar las actividades necesarias para poder cuidar de sí mismos y vivir del modo más autónomo posible. Se incluyen actividades básicas de la vida diaria (comer, vestirse, el aseo personal y caminar) y otras actividades (hacer la compra, controlar sus finanzas personales, lavar la ropa y realizar la limpieza de la casa). La atención a largo plazo incluye la ayuda en la atención médica, como tomar signos vitales, controlar el peso y administrar medicamentos. La mayoría de los centros de cuidados a largo plazo proporcionan también actividades sociales y recreativas.

La mayoría de personas experimentan por primera vez los cuidados postagudos y los cuidados a largo plazo después de una estancia hospitalaria. Durante una enfermedad o después de una lesión, muchas personas mayores pierden, parcial o completamente, la capacidad de cuidar de sí mismas. Por lo tanto, aunque pueden estar lo suficientemente bien como para dejar el hospital, es posible que necesiten ir a un centro de cuidados a largo plazo para la rehabilitación y la recuperación. Este traslado puede requerir un esfuerzo tanto físico como psíquico. Las personas tienen que acostumbrarse a muchas caras nuevas, así como a nuevas rutinas para dormir, bañarse, vestirse, comer y llevar a cabo otras actividades diarias. El traslado se produce rápidamente, con poco tiempo para adaptarse.

La mayoría de las personas asocia los cuidados a largo plazo con un cambio de residencia:

Las personas mayores pueden estar particularmente preocupadas ante el traslado a una institución. Las personas viven en instituciones por diversas razones sociales y económicas. Las razones más comunes son los problemas físicos y/o las alteraciones de la función mental (problemas cognitivos), además de la falta de un adecuado apoyo social.

El tipo de acuerdo posible depende en parte de las necesidades del paciente (médicas, funcionales, sociales y emocionales), de sus preferencias y de los recursos financieros y sociales (como el seguro de cuidados a largo plazo, la disponibilidad de programas de apoyo oficiales, y la capacidad y voluntad de soporte de la familia). Una persona puede estar capacitada para vivir en su propia casa con la ayuda de su pareja. Otra persona con un trastorno similar, pero que no cuente con apoyo familiar, podría necesitar el ingreso en un centro de cuidados. El conocimiento de los diferentes tipos de centros de cuidados a largo plazo puede ayudar a seleccionar el momento y el lugar adecuados para recibirlos. Cada tipo de establecimiento de cuidados a largo plazo proporciona diferentes servicios y niveles de cuidados de salud.

Después de haberse determinado el tipo de cuidado, la institución específica debe escogerse con cuidado. Incluso dentro de un mismo tipo, los servicios difieren considerablemente entre un centro y otro (incluyendo los cuidados sanitarios) en cuanto a entorno, actividades, organización de la vida, normas y requisitos. A veces, lo que establece la diferencia es simplemente lo que las personas pueden permitirse, pero incluso con un mismo coste económico, la calidad puede variar.

Tabla
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Tipos de cuidado a largo plazo

Tipo

Servicios

Disposición típica de vida

Financiación

Comidas (en un comedor común o en la habitación de la persona)

Aficiones

Ayuda con las actividades cotidianas

En algunas instalaciones, dispositivos para emergencias (como intercomunicadores y sistemas de respuesta de emergencia personal), servicios de enfermeras y fisioterapeutas, y supervisión las 24 horas si es necesario

Apartamentos o, de vez en cuando, solo un dormitorio con un baño privado

Sobre todo fondos privados o seguros de cuidado a largo plazo

Ayuda procedente de Medicaid en algunos estados (en Estados Unidos)

Comidas (en un comedor común o en la habitación de la persona)

Transporte a citas médicas o tiendas

Actividades sociales

Ayuda con el cuidado personal y, en ocasiones, cierta ayuda con la toma de medicamentos (por ejemplo, recordando a la persona la toma de medicación)

Habitaciones con un pasillo común

Sobre todo fondos privados

Comidas (normalmente en un comedor común, a excepción de los residentes que necesitan más atención y que reciben las comidas en su habitación)

Traslados

Aficiones

Tanta ayuda con las actividades diarias y atención como sea necesario

Organización según las necesidades

Sobre todo fondos privados

Ayuda de Medicare y Medicaid para la atención de enfermería especializada cuando sea necesario

Comidas

Ayuda con las actividades cotidianas

Atención de enfermería especializada a tiempo completo (24 horas)

Rehabilitación (fisioterapia, terapia ocupacional, terapia respiratoria y logopedia)

Cuidados paliativos

Supervisión por parte de un médico

Habitaciones con un pasillo común

Fondos privados

Medicaid

Medicare para la atención especializada durante un periodo de tiempo corto en residencias certificadas si se requiere cuidado diario después de una estancia en el hospital que se prolongue durante 3 o más días

Retrasar la necesidad de ingresar en un centro de atención y cuidados a largo plazo

La idea de ingresar en un centro de atención a largo plazo, sobre todo una residencia geriátrica, no es agradable para la mayoría de las personas. Los problemas siguientes son razones comunes para entrar en un centro de cuidados a largo plazo. Sin embargo, a veces los problemas pueden resolverse, y la necesidad de acudir a un centro de cuidados a largo plazo pueden retrasarse o evitarse.

Incontinencia urinaria: puede ser difícil cuidar en casa a personas con incontinencia urinaria. Sin embargo, la incontinencia urinaria puede ser causada por un trastorno tratable, y el tratamiento de dicho trastorno puede curar la incontinencia. Las personas con incontinencia urinaria, sus familiares o sus cuidadores deben hablar con un médico para determinar si es posible tratar el trastorno.

Problemas con las actividades diarias: ciertos dispositivos pueden ayudar a mejorar la funcionalidad de la persona. Un terapeuta físico u ocupacional o una enfermera a domicilio pueden observar a la persona en cuestión en el ámbito de su hogar y, a veces, ayudar a elegir los dispositivos adecuados que les permitan seguir actuando de manera segura en el hogar.

Demencia: el cuidado de las personas con demencia es difícil y frustrante. Sin embargo, los miembros de la familia pueden aprender formas de lidiar con el comportamiento. Por ejemplo, para hacer frente a la deambulación, los miembros de la familia pueden poner a la persona afectada un brazalete de identificación, o comprar o alquilar un dispositivo de vigilancia. Aprender más acerca de cómo cuidar a las personas con demencia puede retrasar la necesidad de ingreso en un centro de atención a largo plazo.

Agotamiento del cuidador: los miembros de la familia fuertemente motivados pueden, por lo general, proporcionar una atención adecuada y esmerada. Sin embargo, proporcionar estos cuidados puede acarrear un desgaste físico y emocional. Hablar con los profesionales de la salud puede ayudarles y proporcionarles información sobre los grupos de apoyo de cuidado y sobre los grupos que proporcionan cuidado temporal (respiro).

Problemas financieros: la gente puede contratar un seguro de cuidados a largo plazo que cubra la atención en el hogar. Estos cuidados normalmente implican la ayuda con los cuidados personales, como bañarse, asearse y comer. Este seguro puede permitir en algunos casos retrasar el ingreso del paciente en un centro de atención a largo plazo.

Cuidados paliativos

Cuando la persona sufre una enfermedad progresiva e incurable, los cuidados paliativos proporcionan los tratamientos y los servicios necesarios para controlar los síntomas, aliviar el dolor y ayudar a la persona y a sus familiares a prepararse para la muerte. Los cuidados paliativos se pueden proporcionar en

  • El propio domicilio de la persona

  • Una residencia

  • Una unidad de cuidados paliativos

Por lo general, en los cuidados paliativos suelen participar un profesional de asistencia primaria, una enfermera y un asistente social, así como otros profesionales formados para asistir en estos casos. Por ejemplo, también pueden participar farmacéuticos, asesores, fisioterapeutas, consultores en ética y voluntarios. Estos profesionales son necesarios para cerciorarse de que se satisfacen todas las necesidades físicas y psicológicas de la persona así como las necesidades de los familiares y de los cuidadores. La mayoría de las personas que reciben cuidados paliativos no tienen que ir a un hospital antes de morir. De este modo, pueden morir en un entorno más tranquilo e íntimo, a menudo rodeados por los seres queridos. Los cuidados paliativos también suponen ayudar a los familiares a reconocer los signos físicos que indican la proximidad de la muerte, a comprender lo que se debe hacer cuando la persona fallece y a ayudarles a lidiar con la pérdida.

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