Estrellas naranjas

Comportamientos del sueño en recién nacidos y lactantes

Revisión completa: jun 2026 PorDeborah M. Consolini, MD, Thomas Jefferson University Hospital | Revisión de colegas realizada porAlicia R. Pekarsky, MD, State University of New York Upstate Medical University, Upstate Golisano Children's Hospital
Última actualización: jun 2026
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Dado que su sistema nervioso es inmaduro, los recién nacidos duermen mucho tiempo, pero solo durante 1 o 2 horas seguidas, con independencia de que sea de día o de noche. De las 4 a las 6 semanas de edad, muchos lactantes tienen un ciclo de estar despiertos unas 4 horas y dormidos unas 4 horas. Entre los 4 y los 6 meses de edad, los lactantes suelen ser capaces de adoptar el patrón día/noche. A partir del año de edad, la mayoría de los lactantes duermen de 8 a 9 horas de forma continua durante la noche. Sin embargo, las alteraciones en el sueño son comunes y ocurren en diferentes momentos durante los primeros años (véase Problemas del sueño en niños).

Los factores que influyen en los patrones de sueño varían según la edad. Las alteraciones del sueño se vuelven frecuentes después de los 9 meses de edad porque

  • Se desarrolla la ansiedad por separación.

  • Los niños pueden desplazarse de forma independiente y controlar su entorno.

  • Pueden hacer siestas largas durante la tarde.

  • Pueden sobreestimularse mientras juegan antes de acostarse.

  • Las pesadillas tienden a ser más frecuentes.

Los padres pueden ayudar a los lactantes a dormir por la noche cogiéndolos y estimulándolos menos durante las horas avanzadas de la tarde y manteniendo el cuarto del niño a oscuras, lo que es importante para desarrollar una visión normal. Los lactantes deben aprender desde muy pequeños a dormir por sí solos y no en los brazos de sus padres. De este modo, podrán tranquilizarse por sí mismos cuando se despierten durante la noche.

Para minimizar el riesgo de muerte súbita inesperada del lactante (SUID) y del síndrome de muerte súbita del lactante (SIDS), los lactantes siempre deben dormir boca arriba, en lugar de hacerlo boca abajo o recostados sobre un lado. Esta recomendación ha ayudado a reducir la incidencia del síndrome de muerte súbita del lactante en los últimos años. Además, los lactantes no deben dormir con almohadas blandas, juguetes o mantas pesadas que puedan bloquearles la respiración. Poner un chupete a un lactante para dormir también puede ayudar a evitar el síndrome de muerte súbita del lactante (los lactantes amamantados deben tener por lo menos un mes de vida o estar bien instaurada la lactancia antes de recibir un chupete). (Véase también Prevención de la muerte súbita inesperada del lactante y del síndrome de muerte súbita del lactante.)

Colecho

El colecho significa que un progenitor y un lactante duermen cerca uno del otro con el fin de ser capaces de verse, oírse y/o tocarse. El colecho puede consistir en

  • Compartir la cama (el bebé duerme en la misma cama con los padres)

  • Compartir habitación (el bebé duerme en una cama diferente, pero en la misma habitación con los padres)

Compartir la cama entre los padres y los lactantes es un hecho frecuente, aunque polémico. A menudo hay razones culturales y personales por las que los padres eligen compartir la cama con sus bebés, como la comodidad para la alimentación, la vinculación, la creencia de que su propia vigilancia es la única manera de mantener a su bebé seguro, y la creencia de que el hecho de compartir la cama les permite continuar la vigilancia, incluso mientras duermen. Sin embargo, compartir la cama se ha asociado con un mayor riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante y puede causar lesiones o la muerte, porque los niños pueden llegar a asfixiarse o a quedarse atrapados. Debe evitarse compartir la cama hasta al menos los 12 meses de edad.

Compartir habitación sin compartir la cama permite a los padres estar físicamente cerca de su bebé para facilitar la alimentación y la supervisión, es más seguro que compartir la cama o dormir en solitario (el bebé duerme en una habitación separada), y se asocia con un menor riesgo de muerte súbita inesperada del lactante y de síndrome de muerte súbita del lactante. Por estas razones, los médicos recomiendan compartir habitación sin compartir la cama como el mejor sistema para dormir para padres y niños durante los primeros 6 meses de vida.

Aprender a dormir (entrenamiento del sueño)

Aprender a conciliar el sueño es una tarea importante del desarrollo.

Todos los niños se despiertan durante la noche, pero aquellos que han aprendido a dormirse solos generalmente logran volver a conciliar el sueño por sí mismos. Los bebés suelen calmarse con el arropamiento, los sonidos de fondo tranquilizadores y el movimiento. Sin embargo, los bebés que siempre son mecidos hasta quedarse dormidos no aprenden a conciliar el sueño por sí solos, lo cual constituye una tarea importante del desarrollo.

Las estrategias eficaces para ayudar a los bebés a aprender a conciliar el sueño o a calmarse por sí mismos incluyen las siguientes:

  • Extinción ("dejar llorar"): acostar al niño y no prestarle atención (salvo por razones de seguridad), lo que lleva a la eliminación de conductas como el llanto y los gritos antes de dormirse.

  • Extinción gradual: Ignorar al niño durante un período de tiempo determinado antes de responder; prolongar gradualmente el tiempo que transcurre antes de que los cuidadores respondan.

  • Adelanto gradual de la hora de acostarse: Comenzar con una hora de acostarse que coincida con el momento en que el niño se duerme de forma natural; adelantarla gradualmente hasta la hora deseada.

  • Despertares programados: Despertar al niño antes de que se despierte por sí solo y consolarlo como si se hubiera despertado espontáneamente.

Ninguno de estos enfoques es correcto o incorrecto. Todas las técnicas implican establecer una rutina positiva a la hora de dormir.

Como alternativa al mecimiento, el padre o la madre puede sentarse tranquilamente junto a la cuna hasta que el bebé se duerma; con el tiempo, el bebé aprende a calmarse y a conciliar el sueño sin necesidad de que lo sostengan en brazos.

En los niños mayores, un período de relajación con actividades tranquilas, como la lectura antes de dormir, favorece el sueño. Una rutina constante a la hora de acostarse es beneficiosa para todos los niños. Pedir a los niños que ya hablan con fluidez que repasen los acontecimientos del día suele eliminar las pesadillas y los despertares nocturnos. Fomentar el ejercicio durante el día, evitar programas de televisión y películas de terror, y no permitir que la hora de dormir se convierta en un elemento de manipulación también puede ayudar a prevenir los problemas de sueño. Por último, reducir al mínimo o evitar el tiempo frente a pantallas, el uso de medios digitales y la exposición a la luz azul antes de acostarse contribuye a mejorar el sueño.

Si la causa son eventos estresantes, la tranquilización y el apoyo pueden ser de gran ayuda. Permitir que los niños duerman en la cama de sus padres suele prolongar el problema en lugar de resolverlo.

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