La malrotación intestinal es un defecto de nacimiento en el que los intestinos no se desplazan a su ubicación normal en el abdomen a medida que el feto se desarrolla. Las complicaciones son potencialmente mortales.
Se desconoce la causa de eso defecto.
Algunas personas no presentan síntomas, mientras que otras presentan vómitos, diarrea y dolor e hinchazón abdominal.
El diagnóstico se basa en los distintos tipos de las radiografías.
La malrotación intestinal con torsión del intestino (vólvulo) es una emergencia que exige intervención quirúrgica.
La malrotación en sí puede causar bloqueo del intestino debido a la forma en que las bandas de tejido de soporte se extienden a través del intestino.
Debido a que el intestino delgado no está anclado como debería, también puede torcerse repentinamente (vólvulo), cortando el suministro de sangre a los intestinos, lo cual es una emergencia. El vólvulo ocurre con mayor frecuencia en bebés (y a veces es así como se descubre la malrotación subyacente), pero puede ocurrir a cualquier edad.
Los lactantes nacidos con malrotación intestinal a menudo tienen otros defectos congénitos. Se desconoce por qué los intestinos no se desplazan hasta su ubicación correcta en el abdomen. Aunque la malrotación suele detectarse durante la lactancia o la primera infancia, también puede detectarse durante la edad adulta. En algunas personas, la malrotación se detecta casualmente como parte de una valoración para otro problema.
(Véase también Introducción a los defectos congénitos del aparato digestivo.)
Síntomas de la malrotación intestinal
Los síntomas pueden desarrollarse durante la lactancia, la primera infancia o la edad adulta.
Algunas personas no tienen ningún síntoma.
Las personas que tienen síntomas pueden desarrollar repentinamente vómitos, diarrea, dolor abdominal e hinchazón debido a la obstrucción de los intestinos.
Si el suministro de sangre a la mitad del intestino delgado se interrumpe completamente debido a un vólvulo, se presentan dolor y vómitos intensos y repentinos.
Se puede vomitar bilis, una sustancia formada en el hígado, con lo que el vómito adquiere una coloración verdosa. Los lactantes que vomitan bilis deben ser vistos por un médico de inmediato.
Diagnóstico de malrotación intestinal
Radiografías de abdomen
Radiografías con contraste de bario (papilla baritada)
A veces, ecografía o tomografía computarizada (TC)
Si el bebé vomita bilis, el médico obtiene radiografías del abdomen para buscar el bloqueo.
También se toman radiografías después de colocar bario en el recto del bebé (lo que se denomina enema de bario) o ingerirlo en un líquido (lo que se denomina una serie gastrointestinal superior o serie GI superior). El bario se ve de color blanco en la radiografía y perfila el tubo digestivo, mostrando el contorno y la mucosa del esófago, el estómago, el intestino delgado y el intestino grueso. Las radiografías con bario pueden ayudar a los médicos a ver si la porción inferior de los intestinos se encuentra en una posición anómala.
Los médicos también pueden solicitar una ecografía o una tomografía computarizada del abdomen para diagnosticar una mala rotación o vólvulo.
Tratamiento de la malrotación intestinal
Cirugía de emergencia para vólvulo
A veces, cirugía para los síntomas de malrotación pero sin vólvulo
La malrotación intestinal con un vólvulo es una emergencia que exige intervención quirúrgica de forma inmediata. A los lactantes se les administran líquidos por vía intravenosa y la cirugía de emergencia se inicia en cuestión de horas. Si no se trata rápidamente, el defecto ocasiona pérdida del tejido intestinal o muerte.
Los médicos pueden reparar quirúrgicamente el intestino en personas que presentan síntomas pero no tienen vólvulo.
Cuando la malrotación se encuentra accidentalmente en una persona que no presenta síntomas, los médicos pueden optar por repararla quirúrgicamente, aunque este procedimiento puede ser controvertido.



