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Revisiones médicas preventivas en los niños

Por

Deborah M. Consolini

, MD, Sidney Kimmel Medical College of Thomas Jefferson University

Última revisión completa abr 2019
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Las visitas médicas programadas (también llamadas visitas del niño sano) permiten a los progenitores obtener información sobre el crecimiento y desarrollo del niño. Tales visitas ofrecen a los padres la oportunidad de hacer consultas y pedir consejo, por ejemplo sobre cómo enseñar a utilizar el inodoro. La Academia Americana de Pediatría recomienda como medida preventiva que el niño, después del primer año de vida, continúe siendo visitado periódicamente por el médico, por lo menos a los 12, 15, 18, 24 y 30 meses de edad; y después una vez al año hasta la edad de 6 años. Después se recomienda una visita a los 8 años y otra a los 10. Las visitas pueden ser más o menos frecuentes de acuerdo con el criterio médico o en función de las necesidades de la familia.

Exploración

En cada visita se toman una serie de medidas, se aplican protocolos de cribado y se administran vacunas según el calendario. Se miden la altura y el peso, y también el perímetro cefálico hasta que el niño tiene unos 36 meses de edad. Un crecimiento correcto es uno de los indicadores de una buena salud del niño. El tamaño en sí no es tan relevante como el hecho de que en cada visita el niño se mantenga en los mismos valores de percentil (o similares) en las tablas de altura y peso. Si un niño está siempre en el percentil 10º, es buena señal, aunque sea más pequeño que los otros niños de su misma edad, mientras que un niño que baja del percentil 35º hasta el 10º tiene probablemente algún tipo de problema médico. A partir de los 3 años, se mide la presión arterial en cada visita.

El médico también valora cómo ha progresado el niño desde la última visita en cuanto a su desarrollo (ver Desarrollo infantil). Por ejemplo, el pediatra querrá saber si un niño de 18 meses de edad ha empezado a hablar o si un niño de 6 años ha empezado a leer (ver Hitos del desarrollo de los 18 meses a los 6 años*). Del mismo modo, el médico a menudo hace preguntas sobre el comportamiento del niño en relación con su edad. A los 18 meses de edad, ¿tiene rabietas? A los 2 años de edad, ¿duerme durante toda la noche? A los 6 años de edad, ¿moja la cama por la noche? Los padres y el médico comentan estos temas sobre comportamiento y desarrollo del niño en las visitas médicas preventivas y establecen juntos el enfoque más adecuado para hacer frente a cualquier problema en estos ámbitos.

Finalmente, el médico realiza una exploración física completa. Además de examinar al niño de la cabeza a los pies, incluyendo el corazón, los pulmones, el abdomen, los genitales, la columna vertebral, los brazos, las piernas, la cabeza, el cuello, los ojos, las orejas, la nariz, la boca y los dientes, el médico puede pedir al niño que realice algunas tareas apropiadas para su edad. Para evaluar la motricidad gruesa (como caminar y correr), el médico puede pedir a un niño de 4 años que salte a la pata coja. Para comprobar las habilidades de motricidad fina (manipular pequeños objetos), se le pide que haga un dibujo o que copie alguna figura.

Cribado

Las visitas preventivas deben incluir una revisión de la vista y de la audición. A los 3 ó 4 años de edad, las pruebas de visión incluyen el uso de gráficos y máquinas de ensayo. Algunos niños necesitan un análisis de sangre con el propósito de descartar un cuadro de anemia o un incremento de la concentración de plomo en la sangre.

Los niños mayores de 2 años con riesgo de presentar niveles altos de colesterol deben someterse a un análisis de sangre. Entre los niños en riesgo se incluyen los que tengan familiares con niveles elevados de colesterol o aquellos que tengan parientes que sufrieran un ataque al corazón o un accidente cerebrovascular a una edad temprana. Todos los niños deben someterse a un análisis de los niveles de colesterol entre los 9 y los 11 años de edad y entre los 17 y los 21 años de edad.

Los niños son examinados para detectar factores de riesgo de tuberculosis (TB) en todas las visitas de niño sano. Los factores de riesgo incluyen la exposición a la TB, viajar a áreas del mundo donde la TB es común, tener un familiar con TB y tener padres que son inmigrantes recientes o que han estado recientemente en la cárcel. A los niños que presentan factores de riesgo se les suelen realizar pruebas de detección de tuberculosis.

La edad del niño y otros diversos factores determinan si deben realizarse otras pruebas.

Seguridad

La seguridad del niño también se aborda durante las visitas preventivas. Las preocupaciones específicas acerca de la seguridad dependerán de la edad del niño. Por ejemplo, la conversación puede centrarse en cuestiones de seguridad relacionadas con el uso de la bicicleta para un niño de 6 años de edad. Los siguientes ejemplos de prevención de lesiones se aplican a los niños entre 12 meses y 4 años de edad:

  • Uso de un asiento de automóvil apropiado para su edad y peso. (Los bebés y los niños pequeños deben viajar mirando en sentido contrario a la marcha hasta que superen los límites de peso o estatura para el asiento convertible delantero). Los asientos convertibles para automóviles tienen topes que permiten a la mayoría de los niños viajar mirando en sentido contrario a la marcha hasta los 2 años. Una vez cumplen los 2 años o, con independencia de la edad, han crecido lo suficiente como para no caber en el asiento de automóvil orientado en sentido contrario a la marcha, los niños pequeños deben sentarse en un asiento con un arnés de tirantes y orientado en el sentido de la marcha durante el mayor tiempo posible según los límites de peso y altura.

  • Colocar los asientos de seguridad en el asiento trasero del vehículo.

  • Revisar la seguridad del automóvil tanto para pasajeros como para peatones.

  • Recoger y atar los cordones de las persianas para evitar la estrangulación.

  • Usar tapas para los enchufes y pasadores de seguridad.

  • Prevenir las caídas.

  • Sacar las armas de mano de la casa.

  • Vigilar de cerca a los niños mientras se encuentran dentro o cerca de un lugar con agua (por ejemplo, bañeras, piscinas, spas, piscinas para niños, estanques, zanjas de riego o cualquier otra agua estancada). Los niños a partir de 1 año de edad deben recibir lecciones de natación y se debe considerar el uso de chalecos salvavidas mientras nadan y en toda circunstancia mientras navegan.

Además de los de la lista anterior, los siguientes ejemplos de prevención de lesiones se aplican a los niños a partir de 5 años de edad:

  • Usar un asiento de seguridad mirando hacia el frente con un arnés durante el mayor tiempo posible (hasta que los niños superen los límites de peso o estatura para este tipo de asiento) y luego usar un asiento elevador sujeto con el cinturón de seguridad hasta que el cinturón de seguridad del vehículo se ajuste correctamente (por lo general cuando los niños alcanzan una estatura de unos 155 cm y tienen entre 8 y 12 años de edad).

  • Hacer que los niños menores de 13 años de edad se sienten siempre en el asiento trasero del vehículo.

  • Si el vehículo no dispone de asiento trasero, desactivar la bolsa de aire (airbag) del asiento delantero del pasajero.

  • Hacer que los niños usen un casco de bicicleta y material deportivo de protección.

  • Instruir a los niños acerca de cómo cruzar una calle con seguridad.

  • Supervisar de cerca la natación y en ocasiones hacer que usen chalecos salvavidas mientras nadan y siempre mientras naveguen.

El médico también insiste en otros temas relacionados con la seguridad, como la importancia de instalar y mantener alarmas de humos y de mantener potenciales toxinas (como productos de limpieza o fármacos) fuera del alcance de los niños. Los padres deben aprovechar la oportunidad de plantear sus dudas más relevantes sobre la situación particular de cada familia. A medida que los niños crecen, pueden intervenir activamente en la conversación con el médico.

Nutrición y ejercicio

Los progenitores pueden ayudar a prevenir la obesidad y la diabetes de tipo 2 estableciendo unos patrones de alimentación correctos y estimulando la actividad física regular. Los padres deben ofrecer a sus hijos una gran variedad de alimentos saludables, incluidas frutas y verduras, además de fuentes de proteínas. Las comidas regulares y los pequeños tentempiés nutritivos alientan a comer saludablemente incluso a un niño caprichoso de edad preescolar. Aunque los niños pueden evitar algunos alimentos saludables, como el brócoli las judías, durante algún tiempo, es importante continuar ofreciéndoselos. Además, los padres deben limitar el consumo de zumos de frutas de sus hijos, ya que, a pesar de su aparente origen saludable, contienen principalmente agua azucarada. Algunos niños pierden el apetito a la hora de comer si han bebido demasiados zumos de fruta. Los padres deben alejar a los niños de los refrigerios frecuentes y los alimentos con niveles altos de calorías, sal y azúcar.

Hacer ejercicio y mantener una buena salud física y emocional es muy beneficioso para los niños. Jugar al aire libre con la familia o participar en un equipo deportivo es una buena manera de animar a los niños a hacer ejercicio y prevenir la obesidad.

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